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martes, 1 de septiembre de 2026

EL “TREN FALLA”, OTRA VEZ: ARMATOSTE MILITARIZADO CARÍSIMO que DESCARRILA las FINANZAS VOLVIÓ a DESCARRILAR en las VÍAS, en CAMPECHE… opera conectado al respirador artificial del presupuesto público.


El Tren Maya volvió a tropezar —literalmente— apenas 50 metros después de salir de la estación San Francisco de Campeche rumbo a Mérida. Esta vez no hubo lesionados entre los 123 pasajeros, pero el problema ya no puede maquillarse como “incidente aislado”: es otro capítulo de una obra que se vendió como emblema de desarrollo y hoy combina fallas de vía, costos disparados y una operación conectada al respirador artificial del presupuesto público.

Tren Maya: el elefante blanco que se sale de las vías y de las cuentas públicas

El Tren Maya volvió a hacer honor a su expediente y regalarnos otra postal de la misma escena incómoda del proyecto ferroviario más caro, opaco y subsidiado del sexenio anterior.

El tren salió, falló y se detuvo. Los pasajeros permanecieron a bordo mientras recibían agua y alimentos; media hora después fueron bajados y trasladados por tierra a la estación Edzná, donde tuvieron que abordar otra unidad para continuar el viaje. Es decir: el tren que prometía conectar al sureste terminó necesitando carretera para rescatar su propio itinerario.

La empresa informó que una “comisión especializada” investiga las causas. La fórmula ya es conocida: ocurre el percance, se anuncia una investigación, se insiste en que no hubo heridos y se asegura que el resto del servicio funciona “con normalidad”. Pero una normalidad ferroviaria en la que los trenes se descarrilan, chocan o presentan fallas recurrentes empieza a parecer más propaganda que reporte operativo.

El récord de percances

Con este nuevo incidente, el Tren Maya acumula al menos tres percances de vía con trenes de pasajeros, además de un descarrilamiento de carga que dejó un trabajador lesionado.

FechaLugarQué ocurrióConsecuencias conocidas
25 de marzo de 2024Tixkokob, YucatánUn vagón se salió de las vías durante un cambio de vía en el tramo Mérida–Campeche. La explicación oficial apuntó a una falla en un componente del sistema de cambio de vía.Sin lesionados; se suspendió temporalmente la circulación. 
30 de enero de 2025Limones, Quintana RooUn vagón de carga descarriló y volcó en inmediaciones de la estación Limones.Al menos un trabajador lesionado y daños a infraestructura ferroviaria. 
19 de agosto de 2025Izamal, YucatánUn vagón tuvo un “percance de vía” al ingresar a la estación; reportes recogieron que impactó contra otra unidad estacionada.Sin pasajeros lesionados; usuarios fueron trasladados a sus destinos. 
Lunes, CampecheEstación San Francisco de CampechePercance en la parte trasera del convoy, a unos 50 metros de iniciar el viaje hacia Mérida.Sin lesionados entre 123 pasajeros; traslado terrestre a Edzná para continuar el recorrido.

La estadística no es un detalle menor. En un sistema ferroviario que presume seguridad, modernidad y conectividad regional, los descarrilamientos y percances de vía ya dejaron de ser anécdotas: son una señal de alerta sobre la infraestructura, los protocolos de mantenimiento, la supervisión y la prisa política con la que se inauguraron tramos antes de que el proyecto terminara de demostrar solidez operativa.

De promesa a sobrecosto

El problema no sólo circula sobre los rieles: también corre por las cuentas públicas. El presupuesto original del Tren Maya se calculó en alrededor de 197 mil millones de pesos, pero estimaciones citadas por México Evalúa sitúan el costo final en aproximadamente 544 mil millones de pesos. Es un aumento de 347 mil millones, equivalente a un sobrecosto de cerca de 176%buzos.com

Dicho sin eufemismos: por cada peso que se dijo que costaría inicialmente, el proyecto terminó reclamando casi tres.

Y aun con esa inversión monumental, la operación no se sostiene con pasajeros, boletos ni carga. En 2025, el Tren Maya reportó ingresos propios por 541.8 millones de pesos, frente a gastos de funcionamiento superiores a 4 mil 221 millones. El déficit operativo fue de alrededor de 3 mil 649 millones de pesos, sin contar los recursos públicos que se le transfirieron para mantenerlo a flote. 

Durante el segundo trimestre de 2026, la fotografía tampoco mejoró:

  • Ingresos por servicios: 117 millones de pesos.
  • Costos de operación: 985 millones de pesos.
  • Pérdida operativa trimestral: 867 millones de pesos.
  • Transferencias presupuestarias recibidas en ese periodo: 417 millones de pesos.

Eso significa que, en ese trimestre, el Tren Maya gastó aproximadamente 8.42 pesos por cada peso que ingresó por sus propios servicios. No es autosuficiencia, ni siquiera cercanía a ella: es una operación sostenida por subsidios, transferencias y fondos públicos.

El tren también descarrila finanzas

El gobierno puede presentar el proyecto como una inversión estratégica, turística o de integración regional. Pero esa defensa no elimina las preguntas centrales: ¿cuánto tiempo más deberá subsidiarse?, ¿con qué indicadores verificables se medirá su viabilidad?, ¿cuánto cuesta cada pasajero transportado y cada falla corregida?, ¿por qué una obra de más de medio billón de pesos sigue exhibiendo fallas de vía y pérdidas operativas tan abultadas?

En los primeros nueve meses de 2025, los ingresos propios apenas cubrieron 12.6% de los gastos de funcionamiento. El resto dependió de apoyos públicos y recursos del Fideicomiso Artículo 18-A: 3 mil 345 millones de pesos en conjunto, frente a 387 millones de pesos de ingresos propios reportados para ese periodo. 

El Tren Maya no sólo se descarrila en los rieles. También descarrila las finanzas públicas: absorbe recursos multimillonarios, opera con números rojos y acumula fallas mientras el contribuyente paga el boleto más caro de todos, aunque nunca se suba al convoy.

Con información: ELNORTEELUNIVERSALSERENDIPIA/IMPARCIAL

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