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viernes, 22 de mayo de 2026

«PODRÍAN hacer UNA NOTA…AHÍ se JUNTAN TODOS ?»: INTERNAUTA EXHIBE el MANUAL COMPLETO del NARCOESTADO VERSION DIAMANTE de TIERRA en MATAMOROS»…el capo,su estadio para jugar y Marinos ?


La frase del internauta de los pocos que nos hacen el favor de leernos, es prácticamente una crónica comprimida del narcoestado Moreno: todos saben quién manda en el parque, pero nadie lo dice en voz alta porque el crimen organizado en Matamoros remoza estadios,reparte pelotas y el gobierno de Morena,el de Alberto, «Beto» Granados y el del gobernador Americo Villarreal,sus socios, reparte mentiras y también miedo.

El comentario que lo dice todo

Y es que,luego de la mas reciente informacion en torno a la presunta huida del «golferío moreno-escorpion» de Matamoros.,el internauta atento nos pide: 

“Podrían hacer una nota del parque de béisbol municipal, ahí se juntan todos los obligan a jugar, y en la esquina está el cuartel de la Marina, qué descaro”.

Asi la suelta el usuario como si hablara del clima, pero en realidad está describiendo el manual completo del narco–Estado llamado Tamaulipas, en versión diamante de tierra.

Traducción del ciudadano: en Matamoros no hay partidos amistosos, hay ligas obligatorias donde el que no juega con los “dueños” del parque la tiene perdida, aunque en la esquina haya un cuartel militar mirando para otro lado.

El estadio que huele a cártel

En ValorTamaulipeco ya habíamos contado el trasfondo: el estadio de softbol de la Liga Municipal de Matamoros, que Morena presume como obra pública bajo el mando del alcalde Alberto “Beto” Granados, en realidad era una obra mas del patrocinio de Alfredo Cárdenas Martínez, “El Contador”, jefe de los Escorpiones del Cártel del Golfo.

El diamante ya luce pasto sintético fino, colores verde y naranja chillantes y remodelación de lujo, pero la mano que paga la fiesta no es la del contribuyente, sino la del capo que trata el campo como caja chica con alumbrado LED incluido.

El line up del narcopoder

En la loma de pitcheo político está Beto Granados, alcalde morenista que arrancando gobierno en 2024 nombró como director de Deportes al hermano del jefe de los Escorpiones del CDG, como si el municipio fuera sucursal oficial de la plaza y…lo es.

En el dugout, Alfredo “El Contador” Cárdenas, viejo conocido, solicitado en extradición por agencias federales de Estados Unidos como cabeza del Cártel del Golfo, mira el diamante como su palco VIP de impunidad mientras decidia qué se arreglaba primero: el estadio, el lienzo charro o las patrullas de tránsito del municipio que compro nuevecitas de paquete para su cuate que instalo de jefe.

Ciudad en terracería, estadio de revista

Mientras el estadio municipal parece parque profesional, con pasto sintético mejor que el de muchas ciudades “serias”, las colonias siguen en terracería: baches, balaceras saldo de las desmañadas de los hijos del ADN CRIMINAL y miedo diario para los mismos vecinos que ven la “obra” desde la banqueta.

La narrativa oficial vende “impulso al deporte” bajo la gestión del «pajarote de cuentas y el carnal del pajarito» con “rescate de espacios públicos”, pero el marcador luminoso registra otra cosa: inversión pública simulada para lucir políticamente mientras un narco benefactor del que no se puede hablar de este y su esposa sin hablar del alcalde de Morena o el gobernador Villarreal Anaya.

Reglas amañadas y complicidad oficial

El ciudadano de redes lo apunta con precisión quirúrgica: los obligan a jugar, aunque la Marina tenga cuartel en la esquina, y no pase nada.

Ya lo habíamos descrito: el gobernador Américo Villarreal y Beto Granados juegan a hacerse los distraídos, mientras la delincuencia se roba todas las bases y la inteligencia federal, militar y estatal finge estar cazando elevados en vez de tocar al corredor que tienen al lado de aliado, simple y llanamente porque habia que cumplirle al presidente en 2022 y luego a la presidenta en 2024,la cuota de votos que el Cartel suele volcar en las urnas.

El ciudadano, público cautivo

Al ciudadano le dejan el papel más humillante: pagar impuestos, esquivar balas y aplaudir desde las gradas un juego arreglado donde el único “out” seguro es para la legalidad.

La gente sabe quién puso el dinero, quién manda en el parque y quién mira para otro lado, pero lo comenta en redes casi en susurro, porque en Matamoros el silencio no es ignorancia, es chaleco antibalas improvisado.

¿Quién terminó la obra?

Oficialmente, el gobierno podrá cortar listones, salir en la foto y subir reels sobre “deporte para la paz”; extraoficialmente, todo indica que quienes terminaron la obra fueron los de siempre: los malosos que convierten cada ladrillo en recordatorio de quién trae la chequera y las armas.

La pregunta ya no es si el Estado cedió el estadio al cártel, sino si el gobierno se quedó apenas con el rol de bat boy de un capo que ahora presume parque propio frente a un cuartel militar de utilería.

Con informacion:MEDIOS/REDES/

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