Visitanos tambien en:

martes, 19 de mayo de 2026

«CONSUL de EE.UU,DOLIDA y SENTIDA: MONITOREAN INVESTIGACION TRAS ATAQUE de HIJOS del CONTADOR MORENO-ESCORPION a FEDERALES»…Americo y/o FGR no podran prostituir pesquisa como caso gringo de 2023.


El consulado estadounidense en Matamoros, perdio uno de sus guardianes federales —y dos más quedaron heridos— en una emboscada que pone de manifiesto la peligrosa cotidianidad de la violencia criminal en la frontera tamaulipeca, donde el poder politico,el de Morena de Alberto «Beto» Granados y el gobernador Americo Villarreal,ambos del mismo partido,estan al servicio del narco y este ultimo, fichado por narcopolítico.

Ayer,la cónsul Mary Virginia Hantsch emitió un comunicado en video que, más allá de su tono protocolario y respetuoso, ademas de sentido y dolido ,evidencia la tensión geopolítica que atraviesa cada palabra cuando agentes ,aunque Mexicanos,fueron asignados a proteger el Consulado estadounidenses en territorio mexicano.

Territorio que en los lamentables hechos es territorio del Cartel del Golfo que comanda Alfredo Cardenas Martinez,alias El Contador,hoy en libertad gracias a un juez Federal y los malos oficios de la primera autoridad municipal,atipicamente nombrado supervisor de la medida cautelar de libertad al capo ,con el AVAl del gobernador.

Las palabras del consulado: entre el luto institucional y la delimitación de responsabilidades

«Hoy en día estamos profundamente entristecidos por la pérdida de un miembro del servicio de protección federal asignado a nuestro consulado», arranca Hantsch con el lenguaje esperado del duelo diplomático. 

El tono es empático, humano: «Nuestros corazones están con su familia, amigos y colegas, así como con los dos miembros del equipo de seguridad heridos y sus familias mientras se recuperan». No hay aquí acusaciones directas ni señalamientos al gobierno mexicano; solo el reconocimiento del dolor compartido y el tributo a quienes «sirven con honor para garantizar la seguridad de nuestra comunidad consular».

Pero la verdadera sustancia política del mensaje viene inmediatamente después, cuando Hantsch se apresura a delimitar el alcance operativo de los federales asesinados. «El personal del servicio de protección federal asignado a nuestro consulado tiene una misión, proporcionar seguridad para las instalaciones y el personal del consulado. Su función es estrictamente de naturaleza protectora». Y luego, la frase que marca el perímetro de la responsabilidad estadounidense: «Están aquí para resguardar el consulado, no para realizar operaciones más allá de ese alcance». 

Es decir, Hantsch anticipa cualquier narrativa que pudiera vincular a estos agentes con operaciones de inteligencia, persecución del narco o tareas encubiertas binacionales más allá del simple perímetro consular —un tema especialmente sensible que nos recuerda el secuestro y asesinato de estadounidenses en Matamoros en 2023, que generó crisis diplomática.

Y una asquerosa respuesta del gobernador en amasiato con el narco que le entrego detenidos para salir al paso,como lo estan haciendo ahora, pues nuevamente aparecen como autores, los hijos del Contador del Cartel del Golfo.

El monitoreo de EE.UU: observando sin intervenir (todavía)

La cónsul luego añade que «el gobierno de los Estados Unidos está monitoreando de cerca esta investigación». Esa palabra, «monitoreando», es clave: no dice «participando», «dirigiendo» ni «exigiendo resultados». Es una distancia calculada, diplomática, que reconoce la soberanía mexicana sobre la pesquisa mientras deja en claro que Washington está atento a cada movimiento de las autoridades locales. 

En el contexto de Tamaulipas —donde los vínculos entre el gobernador,el alcalde y crimen organizado, corporaciones policiales y estructuras políticas han sido documentados hasta el hartazgo—, ese «monitoreo cercano» suena más a vigilancia que a colaboración.

Hantsch cierra con un llamado a la preocupación compartida:«Compartimos una preocupación común con esta comunidad fronteriza, los elementos criminales que traen violencia y sufrimiento a las familias en ambos lados de la frontera». Aquí el lenguaje es deliberadamente inclusivo, borrando fronteras en el sufrimiento, pero también señalando a «elementos criminales» como el enemigo común —sin mencionar, claro está, la colusión institucional que históricamente ha permitido que esos «elementos» operen con impunidad.

El impacto geopolítico

El ataque no ocurrió en cualquier lugar: fue a cuatro kilómetros del consulado, sobre el bulevar Manuel Cavazos Lerma, en la colonia La Encantada. Según reportes oficiales , los federales concluyeron su servicio cuando la unidad en que viajaban fue impactada por una camioneta, y luego una segunda pick-up con civiles armados los atacó —una emboscada coordinada, no un encuentro fortuito. El agente asesinado fue identificado como Marcelo Vázquez Vázquez, de 40 años, quien acorde con fuentes realizaba funciones de escolta y acompañamiento vinculadas a personal operativo en la franja fronteriza.

Geopolíticamente, el impacto es triple: primero, confirma que ni siquiera los agentes federales asignados a proteger activos estadounidenses están a salvo en Tamaulipas, lo que eleva la percepción de riesgo en Washington. 

Segundo, pone presión sobre la Fiscalía de Tamaulipas —encabezada ahora por Jesus Eduardo Govea,una curricula manchada en 2002 por servir precisamente al Cartel del Golfo de Matamoros al que tambien sirvió Americo Villarreal Guerra , padre del hoy gobernador y que tambien fue mandatario en la entidad de 1987-1993.

La pesquisa: entre la opacidad tamaulipeca y el escrutinio internacional

Hasta el momento, las autoridades mexicanas no han informado oficialmente sobre personas detenidas, aunque mediaticamente han querido endosar a estos hechos, dos capturas.

En Tamaulipas, donde los ataques a fuerzas federales han sido recurrentes y la impunidad estructural, eso no sorprende a nadie. Pero con el gobierno estadounidense «monitoreando de cerca», la presión es distinta. Hantsch cierra su mensaje con un compromiso: «Seguimos comprometidos a trabajar con las autoridades por la seguridad de todas nuestras comunidades». Es un voto de confianza condicionado, que en traducción libre significa: estamos viendo, y esperamos que esta vez sí hagan su trabajo.

Los dichos de la Cónsul en Matamoros es, en resumen, un ejercicio de diplomacia en duelo: empática con las víctimas, respetuosa con la soberanía mexicana, pero firme en delimitar responsabilidades y advertir que Washington no apartará la mirada. Porque cuando matan a quienes cuidan la bandera estadounidense en territorio extranjero, cada palabra importa —y cada silencio también.

Con informacion: @Redes/ Iedba

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: