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lunes, 18 de mayo de 2026

LO «REMUEVEN en VEZ de METERLO al BOTE: la DEFENSA CAMBIA PROBLEMA de LUGAR y QUITA GENERAL en ZACATECAS ACUSADO de RECIBIR PAGOS del MAYITO FLACO»…si quiere,que se entregue solo.


En el teatro siempre impecable de la disciplina castrense —donde los cambios “no tienen nada que ver” con escándalos—, el General de Brigada Isaac Bravo López fue discretamente movido de la 11 Zona Militar en Guadalupe, Zacatecas. Todo esto ocurre justo cuando desde Estados Unidos comienzan a asomarse señalamientos por presunta corrupción y posibles vínculos con el crimen organizado. Coincidencias, dirían en la Defensa.

Bravo López, quien llegó a Zacatecas en febrero de 2025 en plena crisis de violencia —ese laboratorio nacional donde se disputan el territorio el Cártel de Sinaloa y el CJNG—, terminó su gestión envuelto en versiones que lo señalan por supuestamente recibir pagos del grupo de “El Mayito Flaco”, uno de los herederos operativos del imperio sinaloense. Las acusaciones, eso sí, siguen flotando en el cómodo limbo de lo “no oficial”, ese espacio donde todo se sabe pero nada se investiga.

La reacción institucional fue rápida, aunque no precisamente en el terreno judicial. El sábado pasado se ejecutó el clásico reacomodo: Bravo López no fue separado ni investigado públicamente, sino trasladado a la 41 Zona Militar en Puerto Vallarta, Jalisco. Un destino estratégico, sí, pero también históricamente menos incendiario que Zacatecas, donde la guerra abierta deja menos margen para narrativas controladas.

En su lugar quedó el General Brigadier Armando Toscano Yáñez, en una ceremonia pulcra encabezada por el General de División Porfirio Fuentes Vélez, comandante de la V Región Militar. El mensaje implícito: aquí no pasa nada, todo es rotación rutinaria.

El perfil de Bravo López, por cierto, es el de un militar de manual: licenciado y maestro en Administración Militar, formación en seguridad interior, cursos en Washington en el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa —sí, el mismo entorno académico donde se promueve la cooperación contra el crimen transnacional—, experiencia en Estado Mayor y hasta agregado militar en Chile. Un currículum impecable… al menos en papel.

Pero el problema no es el currículum, sino el contexto. Zacatecas no es cualquier plaza: es uno de los epicentros de la violencia en México, donde las estructuras criminales han penetrado instituciones locales y federales durante años. Que un comandante militar salga señalado —aunque sea extraoficialmente— por presuntos vínculos con un cártel no es un chisme más: es una grieta en el discurso de control territorial del Estado.

Y aquí está el punto incómodo: si no hay acusación formal, tampoco hay investigación pública; si no hay investigación, el traslado funciona como válvula de escape; y si todo se resuelve con cambios de adscripción, el sistema se protege a sí mismo… pero no necesariamente a la legalidad.

En otras palabras, la narrativa oficial sigue intacta. La duda, no.

Con informacion: EL NORTE/

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