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martes, 19 de mayo de 2026

DEL «CIELO al SUELO»: CAE ESTREPITOSAMENTE la APROBACION de SHEINBAUM por PROTEGER NARCOGOBERNADOR,CORRUPCION e INSEGURIDAD»…ven peligro democrático


El desplome moral: cómo los mexicanos le están cobrando a Morena su protección al narcogobierno

Cuatro encuestas distintas confirman lo que Morena se negaba a ver: proteger a un gobernador acusado de vínculos con el narco tiene un costo político brutal. La aprobación presidencial está en caída libre mientras el gobierno insiste en que «no hay pruebas» para investigar a Rubén Rocha Moya.

Las cifras de la debacle

La encuesta de Mitovsky muestra que Sheinbaum perdió 6.5 puntos en solo cuatro semanas, desplomándose de 65.4% a 58.9%, aunque el verdadero descalabro es anual: 13% menos de aprobación. 

Lorena Becerra para Latinus documenta una tragedia mayor: de 80% en marzo de 2025 a apenas 59% en mayo de 2026, una caída estrepitosa de 21 puntos.

Los datos duelen más cuando se miran de cerca: 68% de los mexicanos considera que el gobierno ya no tiene las riendas del país. El 63% afirma que fracasó en disminuir la inseguridad y 59% coincide en que no ha combatido la corrupción. Lo más devastador: 47% de los encuestados piensa que Morena ya no debe gobernar.

México Elige confirma el declive con números aún más crudos: en mayo, la presidenta apenas alcanza 44.5% de aprobación, 5.3 puntos menos que el mes anterior. Bloomberg va en la misma dirección: 51% de aprobación, 3 puntos menos que en marzo y 15 puntos por debajo del año pasado. El 59% señala que el principal problema es la corrupción y 63% cree que la democracia está en riesgo.

El caso Rocha Moya: la gota que derramó el vaso

El desgaste acelerado del último mes tiene nombre y apellido: Rubén Rocha Moya, el gobernador con licencia de Sinaloa acusado por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico. La percepción ciudadana es demoledora: la administración encubre a criminales al negarse a detenerlo.

Lo sorprendente, según los analistas Sergio Sarmiento y Salvador García Soto, es que el colapso no haya ocurrido antes. Morena traía un capital político impresionante, pero convenientemente olvidaron que en 2024 la alianza obtuvo 54% con tres partidos —Morena andaba en realidad en los 40%— y ese 54% jamás debió darle la mayoría calificada que hoy tiene la Cuarta Transformación.

El blindaje que finalmente cedió

Durante años, Morena logró detener inexplicablemente los escándalos de corrupción que acompañaron al partido y al gobierno desde López Obrador. Recordemos los 600 mil «fantasmas del bienestar» revelados por Carlos Urzúa, el escándalo de Segalmex, el Tren Maya, los negocios de la red de los hijos de López Obrador. El sexenio obradorista resistió toda clase de escándalos hasta que llegó enero de 2025.

Ahí comenzó el verdadero problema: cuando el gobierno de Estados Unidos lanzó la primera acusación de colusión entre políticos y narcotraficantes. A partir de entonces empezaron las filtraciones: las redes del huachicol, sus conexiones hacia Tamaulipas, la revelación de que López Obrador fue investigado. El golpe definitivo fue la revelación sobre Rocha Moya, su secretario general de gobierno —actual senador de Morena que dice andar «leyendo la biografía de Benito Juárez»— y sus secretarios de finanzas y seguridad.

La respuesta patética del gobierno

La reacción del gobierno mexicano ha sido pésima. Mientras Sheinbaum exige pruebas, el plazo de 60 días corre y ya llevan cerca de 20 consumidos. Peor aún: mientras piden pruebas, los acusados corren a entregarse a Estados Unidos.

Dos funcionarios clave ya están en manos estadounidenses: el ex secretario de seguridad de Rocha Moya —un general de división del ejército— se entregó con USBs, documentos e imágenes. El mensaje es claro: quien sabe de qué va esto prefiere negociar un trato favorable con el Departamento de Justicia entregándose primero. Este general, según fuentes cercanas, tiene información del Culiacanazo, de la liberación de Ovidio Guzmán ordenada por la presidencia en 2019 —un tema que Estados Unidos tiene «muy clavado»— y del financiamiento de las campañas de Morena en 2018 y 2024 con aportaciones del narcotráfico.

El discurso anticorrupción que se pudrió

La bandera histórica de Morena era el combate a la corrupción, pero esa bandera se terminó. En la encuesta de Lorena Becerra, 73% de los mexicanos considera que hay corrupción en el gobierno de Claudia Sheinbaum. Hoy la presidenta ni siquiera menciona la corrupción, solo recicla los mismos temas de López Obrador: «nosotros no robamos, no mentimos, no traicionamos al pueblo».

El discurso de la superioridad moral —»no somos iguales»— se agotó. Las evidencias que emergen desde Estados Unidos comprueban que no solo era corrupción y saqueo de arcas públicas con involucramiento de la familia presidencial, sino una asociación directa con el narcotráfico que en México ya se denunciaba pero que difícilmente se podía investigar.

Los errores estratégicos

El fiasco de la movilización contra Maru Campos en Chihuahua ejemplifica la descomposición. La dirigencia de Morena fue vapuleada desde que puso un pie en el estado, recibida con groserías, insultos y reclamos en el aeropuerto. Prometieron llevar 200 mil personas y no llegaron ni a 3 mil.

Pero lo peor fue usar a Andy López Beltrán como «punta de lanza». Lo vieron fuera de control, con gesto de amargura y preocupación, perseguido por la sombra de los negocios que él y sus hermanos hicieron durante el sexenio de su padre. «Metieron mano en todas partes», señalan los analistas, y en Estados Unidos ya detectaron el hilo que los llevó a Sergio Carmona, a Mario Delgado, al financiamiento de campañas y a los negocios de todo el grupo. Ponerlo al frente de una «defensa de la soberanía nacional» es uno de los peores errores cometidos.

El dilema existencial de Sheinbaum

La presidenta está en una encrucijada: o salva a su partido y a López Obrador, o salva a su gobierno, pero ambas cosas no va a poder. La idea de que Trump se quedaría cruzado de brazos mientras ella dice «no veo pruebas contundentes» es una ilusión.

Este gobierno ya entregó a 92 mexicanos en cárceles nacionales —algunos amparados contra extradición— violando la legislación mexicana y el tratado de extradición con Estados Unidos. ¿Por qué? Supuestamente porque eran «muy peligrosos». Bajo presión que ni siquiera era pública, se vio obligada a entregar. En el caso de «Los 10 de Sinaloa», no hay opción en el largo plazo más que entregarlos.

La percepción ciudadana: un gobierno sin control

Solo 28% de los mexicanos cree que la presidenta tiene las riendas bajo control. Están en una crisis de la que no saben cómo saldrán, porque las amenazas siguen llegando y las advertencias de que vienen más nombres están ahí. Si con solo 10 nombres ha habido tal desgaste y tan mala respuesta, no queda más que imaginar qué pasará cuando salgan más.

La marca Morena, que era una aplanadora electoral, está mermada. Todas sus «banderitas de batalla» están desgastadas y dicen cada vez menos. Durante todo el sexenio de López Obrador y lo que va del de Sheinbaum se daba por hecho que las declaraciones de narcotraficantes bastaban para señalar la culpabilidad de Genaro García Luna, pero hoy las declaraciones no les bastan y piden pruebas.

El pueblo no es tonto, como decía López Obrador. La gente percibe el halo de impunidad que acompaña a personajes como Adán Augusto López —vinculado a La Barredora en Tabasco— que pasean su impunidad diariamente, se burlan de periodistas y dejan una estela de corrupción. Las cuentas de Rocha Moya y sus hijos están congeladas, pero la presidenta insiste: «no hay pruebas, no hay investigación».

El veredicto ciudadano

El 38.4% de los mexicanos señala que el principal problema del país es la inseguridad, seguido por la corrupción. El gobierno no ha combatido ninguno de los dos. Peor aún: la percepción mayoritaria es que la administración encubre a criminales por razones políticas.

La armadura blanca que tenía López Obrador —ese blindaje que lo mantuvo con aprobación alta pese a las ocurrencias— ya no existe. Se agotó el discurso que llevó a este movimiento a gobernar la mayor parte de la República: el discurso de la superioridad moral. Hoy la gente ya percibe al gobierno de Sheinbaum como un gobierno corrupto, y eso significa que para Morena se acabó el blindaje y empezaron a llegar los golpes.

Lo que estamos viendo es el final del arropamiento que resistió obras «haciendo agua» como el Tren Maya, el aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería de Dos Bocas que siguen costando millones a los mexicanos. Este golpe tan fuerte que está recibiendo el régimen —combinado con la mala estrategia de respuesta de la presidenta que no deja claro si defiende los intereses del país o solo los de su partido— es lo que está provocando el desgaste acelerado.

Morena llegó al poder prometiendo que «no robamos, no mentimos, no traicionamos», pero los mexicanos ya no les creen. Y las encuestas lo confirman: por proteger a un narco, los mexicanos le están dando la espalda al partido que prometió transformar al país.

Con informacion: ADN Noticias/

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