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viernes, 22 de mayo de 2026

EL «GEMINIANO del ZODIACO: CONFIRMA PRESIDENTA que PROTEGE NARCOMORENO,YA TIENE FICHA ROJA pero AUN NADIE que lo ATORE»…asi que consultamos la jurisdicción cósmica,fuera de la INTERPOL.


En la peculiar lógica del poder politico a la mexicana, el del oficialismo MORENO, uno puede tener una orden de aprehensión en Estados Unidos, una ficha roja de Interpol orbitando su nombre en 196 países… y aun así dormir en casa, con escolta del gobierno y sin que nadie toque la puerta…aun.

Rubén Rocha Moya, gobernador de Morena con licencia de Sinaloa,acusado por EE.UU de narco despues de que todo lo acusa de lo mismo, no está prófugo, no está escondido, no está incomunicado. Está, según la propia Presidenta Claudia Sheinbaum, en su domicilio. Tranquilo. Localizable. Casi como si nada.

Y ahí es donde la realidad empieza a oler raro.

Porque mientras del otro lado de la frontera una fiscalía federal al sur de Nueva York lo incluye en una acusación por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa —con todo lo que eso implica en el sistema judicial estadounidense—, en México la respuesta institucional parece diseñada para bajar la temperatura: no hay obligación de vigilar, no hay urgencia operativa, no hay riesgo de fuga. Todo bajo control… o al menos bajo narrativa.

La ficha roja, nos explican, sólo se activaría plenamente si decide salir del país. Es decir: la justicia internacional funciona, siempre y cuando el acusado tenga la cortesía de cruzar la frontera.

Mientras tanto, el mensaje político es otro. Más profundo, más estructural: el poder no sólo se ejerce, también se protege. Y cuando la propia Presidencia delimita con tanta claridad lo que no va a hacer el Estado mexicano —no vigilar, no intervenir, no escalar—, lo que queda al descubierto no es un vacío legal, sino un margen político cuidadosamente administrado.

Porque aquí el dato no es que exista una acusación en Nueva York. El dato es que, frente a esa acusación, el sistema mexicano decide la velocidad, el tono… y el silencio.

Y en ese silencio, la figura de Rocha Moya deja de ser sólo un individuo bajo sospecha para convertirse en algo más incómodo: un termómetro del verdadero alcance de la vergüenza del Estado.

Ahora bien, si la justicia terrenal se mueve con esa parsimonia tropical, quizá valga la pena consultar otras jurisdicciones… como la cósmica.

Rocha Moya nació el 15 de junio de 1949 en Badiraguato,la sede de todo este guato en Sinaloa. Géminis. Aire mutable. El signo de la dualidad, del discurso dúctil, de la habilidad para habitar dos versiones de la realidad sin despeinarse demasiado.

En política, eso no es un defecto: es una herramienta.

El geminiano clásico no se contradice, se adapta. No evade, reconfigura. Y si algo ha demostrado la trayectoria de Rocha es precisamente eso: una capacidad quirúrgica para moverse dentro de estructuras complejas sin romperlas… o sin que lo rompan a él.

Pero el zodiaco, como la justicia, también tiene sus tiempos.

Saturno —ese implacable auditor del universo— no suele actuar con prisa, pero cuando llega, llega con cuentas pendientes. Y los tránsitos actuales para un Géminis de larga data no son precisamente de expansión ligera: hablan de presión, de revisión, de estructuras que empiezan a tensarse desde dentro.

Traducido al lenguaje político: lo que hoy se contiene, mañana puede desbordarse.

Y hay otro detalle interesante. Géminis gobierna la comunicación. Las versiones. Las narrativas. Pero cuando demasiadas versiones empiezan a coexistir —la oficial, la judicial, la internacional, la mediática—, el riesgo ya no es el escándalo… es la pérdida de control del relato.

Porque en política, como en astrología, hay algo que no falla: todo ciclo tiene un punto de inflexión.

Y cuando ese punto llega, ni la casa protege de la caZa… ni el signo alcanza.

Con informacion: NOROESTE/

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