En Tamaulipas no gobierna Morena,ni Americo Villarreal: administra la podredumbre. Y lo hace con una desfachatez que ya no cabe en el lenguaje de la sospecha, porque el caso del abogado Juan Pablo Penilla Rodríguez,ex-asesor del gobernador hasta que estalló el escándalo, ahora exhibe los contratos de la Fiscalía estatal de Justicia a una empresa ligada a este y sancionada por Estados Unidos que dibujan un patrón demasiado claro para seguir fingiendo sorpresa: el poder público no solo convivió con la red criminal, sino que le abrió la puerta, le puso silla y hasta le colgó el gafete de “asesor honorífico”.
El abogado que ya olía a OFAC
El primer golpe viene del lado de Washington. El 14 de abril de 2026, la OFAC sancionó a personas y entidades ligadas a una red de lavado de dinero y contrabando operada por el Cártel del Noreste, y entre los señalados aparece Comercializadora y Arrendadora de México S.A. de C.V., empresa que —según la versión periodística consultada— estaba vinculada con casinos usados para lavar dinero, mover droga y sostener operaciones criminales.
Pero la joya del caso no es solo la empresa. Es el personaje que se paseó por el gobierno de Tamaulipas con tratamiento de distinguido mientras, del otro lado, el Tesoro estadounidense lo retrataba como un engrane útil de una maquinaria criminal.
El “asesor” que no asesoraba al Estado
La parte más obscena es la que en Tamaulipas intentaron maquillar con lenguaje burocrático. Penilla fue nombrado “asesor honorífico del Ejecutivo” por Américo Villarreal Anaya, pero la evidencia advierte que eso no fue un accidente administrativo, sino la institucionalización de un vínculo político-criminal que favoreció la campaña de Americo Villarreal en 2022.
Penilla operaba como intermediario del Cártel del Noreste y el gobernador tenía un papel funcional para mantener comunicación entre el mundo del abogado y el mundo del crimen organizado. Traducido al español callejero: no era un asesor; era una bisagra entre el palacio y la cloaca con extensión a todo el firmamento Morenista.
La Fiscalía y la empresa vetada
Mientras el gobierno estatal jugaba a la amnesia, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas firmó contratos con una empresa sancionada por el Departamento del Tesoro. El reportaje de El Universal documenta que, en 2025, la dependencia otorgó por adjudicación directa dos contratos que suman más de 1 millón 200 mil pesos a CAMSA, señalada por sus presuntos vínculos con el Cártel del Noreste.
El detalle ya es de antología: uno de los contratos fue por 882 mil 549 pesos para módulos LED, y el otro por 330 mil 020 pesos para una pantalla LED tipo “pitch”, ambos destinados a oficinas de la Fiscalía en Ciudad Victoria. O sea: mientras Estados Unidos marca a una empresa por su relación con el narco, la Fiscalía de Tamaulipas le compra pantallas y módulos como si nada.
El manual de la impunidad
La lectura política es brutalmente simple: en Tamaulipas no estamos ante un error de contratación aislado, sino ante una forma de gobernar donde la frontera entre institución y complicidad se vuelve decorado. El caso Penilla apunta a una lógica de protección, acceso y legitimación; el caso CAMSA muestra el otro lado de la moneda, el de los recursos públicos circulando hacia una empresa tocada por sanciones estadounidenses.
Si se toma en serio lo que dice la evidencia, el mensaje es devastador: el gobierno de Américo Villarreal no solo toleró personajes con olor a cártel, sino que los convirtió en parte de su maquinaria política y administrativa. Y cuando la autoridad se vuelve vehículo de los mismos intereses que debería perseguir, ya no hay gobierno: hay cobertura institucional del crimen.
La pregunta que queda
El escándalo no está en que Washington vea lo que Tamaulipas negó durante meses. El escándalo está en que, con evidencia pública sobre la mesa, el gobierno local siga actuando como si el problema fuera de comunicación y no de estructura.
Si un asesor honorífico termina descrito como habilitador criminal, y una Fiscalía contrata a una empresa sancionada por EU, entonces lo que se exhibe no es una pifia: es un sistema que huele a descomposición desde la oficina principal.
Con informacion: ELUNIVERSAL/ AZUCENAU/ U.S TREASURY/





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