No se debe hablar mal de los muertos, dice el dicho, pero sería peor engañar a los vivos. Oscar Almaraz Smer, cuya muerte imprevista ocurrida ayer despues de las 16:00 hrs y a los 57 años de edad ,ha llenado de condolencias redes y medios, también fue objeto de severas críticas y señalamientos en vida, con acusaciones de corrupción en Mexico y EE.UU,ademas de la traición política que marcaron su carrera pública.
La sombra de la corrupción
Durante su gestión como alcalde de Ciudad Victoria (2016-2018),la mas reciente, pues fue tesorero del ex-Gobernador Eugenio Hernandez se destapó un supuesto desfalco de más de 65 millones de pesos, detectado por la Auditoría Superior de la Federación. Hay señalamientos directos que no solo involucran a colaboradores cercanos, sino que lo colocan como principal beneficiario o autor intelectual del daño a las finanzas municipales. La “cloaca”, como la nombraron algunos columnistas, dejó una mancha difícil de borrar.
Traición y repudio social
En el ámbito político y ciudadano, Almaraz Smer también cargó con el estigma de la traición, tanto a quienes lo apoyaron desde el PRI como a figuras políticas de las que, se dice, se distanció en cuanto se movió a nuevas alianzas.
La memoria del pueblo es larga, y muchos victorenses recordaron la falta de compromiso, el abandono y los incumplimientos durante su periodo como alcalde. Incluso su regreso a campaña estuvo marcado no solo por el desprecio de la gente, sino por un abierto repudio expresado en actos públicos. Almaraz fue señalado por traicionar a su mentor, el exgobernador Eugenio Hernández cuando cayo a prision, y no volvio la vista atrás para ayudarle en momentos críticos, aunque,como lo iba hacer si ya era ganado de otro corral,el de vacas presumiendo vientos de cambio.
La dureza de los hechos
Quien en vida cosechó afectos y rechazos, no escapa al escrutinio tras la muerte. Almaraz Smer representa la paradoja del político mexicano: mientras es homenajeado por unos, otros recuerdan agravios, ausencias y heridas abiertas en la memoria colectiva. Es justo que, al narrar su historia, no se oculte la parte incómoda. Callar los claroscuros sería faltar a la verdad.
Hablar de la muerte con irreverencia y verdad es también un homenaje a la vida, porque en esa honestidad reside el verdadero aprendizaje para quienes quedan.
La muerte de Oscar Almaraz Smer es una noticia que sacude no solo al ámbito político de Tamaulipas, sino que invita a reflexionar sobre el sentido mismo de la existencia y nuestra intensa pero fugaz relación con la vida.
Irreverencia ante la vida y la muerte
Nadie tiene comprado el boleto de la eternidad; la muerte no pide permiso ni anuncia su llegada. Hoy, cualquiera podría estar organizando agendas y defendiendo ideales y, mañana, integrar la estadística de los ausentes. Almaraz Smer dedicó más de dos décadas entre cuentas públicas, traiciones a los amigos,banderas partidistas distintas y promesas sociales, pero ni su carrera ni sus alianzas pudieron detener el reloj inapelable que marca nuestro final.
Sensibilidad: legado y fragilidad
Las condolencias tras su partida reflejan ese breve y potente impacto de quienes transitan la vida pública. Su trayectoria política, primero desde el PRI y, después, desde el PAN, muestra lo transitorio incluso en los afectos y lealtades. En Twitter y medios, los mensajes de despedida resaltan su labor y humanidad, pero también subrayan esa vulnerabilidad compartida: un día somos constructores de proyectos, al siguiente, recuerdo colectivo.
Reflexión sobre el sentido de la vida
La muerte de figuras públicas como Almaraz Smer nos obliga a revisar la urgencia de vivir sin posponer, porque nada es patrimonio y todo puede extinguirse sin previo aviso. Buscamos trascender en obras y recuerdos, pero ante la muerte solo queda el eco de lo que fuimos para otros: amigo, colega, adversario, referente.
Explicación médica del infarto
Desde la perspectiva médica, el infarto se produce cuando parte del músculo cardíaco deja de recibir oxígeno por una obstrucción en alguna arteria coronaria. La falta de oxígeno provoca que las células cardíacas mueran rápidamente. Bioquímicamente, el evento inicia con el desprendimiento de placas de colesterol en las arterias, lo que activa la formación de coágulos; esto bloquea el flujo sanguíneo, y las células liberan enzimas que dañan tejidos circundantes. El proceso culmina en dolor intenso, arritmia, pérdida de conciencia y, muchas veces, la muerte súbita.
Nadie está exento: la vida es irreverente y la muerte, puntual.
Con informacion: MEDIOS/REDES/

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