El 1 de diciembre de 2006, en su primer discurso presidencial, el panista Felipe Calderon dijo: “Sé que restablecer la seguridad no será fácil ni rápido, que tomará tiempo, que costará mucho dinero e incluso, por desgracia, vidas humanas. Pero ténganlo por seguro: ésta es una batalla en la que yo estaré al frente, es una batalla que tenemos que librar y que unidos los mexicanos vamos a ganar a la delincuencia”.
Además, días después anticipó que sería “una larga batalla, una labor que quizás no dé frutos con rapidez”, y también advirtió: “es una guerra, un tema que yo sé que será muy largo, que probablemente yo no vea el final como Presidente”.
Estas frases resumen esa postura pública de que la “guerra” sería larga, costosa y de resultados inciertos.
Hoy, esa estrategia se repite bajo el lenguaje de “inteligencia y coordinación” encabezada por Omar García Harfuch, emulando a Genaro García Luna cuyo lema era «Inteligencia contra la Delincuencia», pero los patrones, errores, horrores y fracasos parecen persistir, especialmente en estados como Sinaloa, donde la violencia sigue al alza y las estructuras criminales se adaptan y sobreviven, como lo hicieron con FCH.
análisis y vigencia
A casi dos décadas, estos vaticinios se corroboraron: el país tan solo en una década despues ya habia gastado 1.8 billones de pesos en seguridad, cita el diario español ElPais,aunque la suma supera los tres billones.
Se militarizaron vastas regiones y el saldo humano ha sido devastador. El discurso oficial cambió, pero no así las prácticas centrales de la estrategia en los últimos sexenios.
Siempre bajo una misma constante, mas militares, mas asesinatos
Sinaloa: Repitiendo la espiral de violencia
En Sinaloa, el epicentro actual del conflicto, los datos revelan que la violencia no solo se mantiene, sino que aumenta: en los últimos 12 meses se han superado los 2 mil homicidios,casi 2,000 desapariciones oficiales.
Aunque colectivos de búsqueda presumen 3,000 y mas de 7,204 autos robados violentamente entre muchas otras expresiones violentas,son cifras claramente superiores a las de años anteriores que tampoco eran las mejores, pues suma de desapreciaos es de casi 7,000.
La guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa (Los Chapitos vs. La Mayiza) ha desatado un baño de sangre que ha cerrado negocios, generado desempleo y profundizado el temor social, replicando el patrón de las guerras pasadas,dejandonos ver que no hay fundamento para esperar resultados distintos haciendo lo mismo.
Los operativos siguen centrándose en capturas y enfrentamientos,presumiendo tácticas de “inteligencia” y despliegue militar» como lo hacia García Luna. Sin embargo, la división y recomposición de los carteles perpetúan la violencia, tal como vaticinó Calderón: encarcelados o muertos los capos, sus reemplazos surgen de inmediato, frecuentemente más violentos y temerarios, pues el estrato social del que vienen cada vez es mas bajo y con mayor sentido de revancha social.
Repetición de patrones y nuevos “estrategas”
Genaro García Luna fue el arquitecto de la inteligencia táctica durante el calderonismo, modelo replicado hoy por su pupilo Omar García Harfuch, que igualmente se vende como GGL como el superpolicia que presume inteligencia y coordinación como claves contra el crimen. Pero esta visión policial y militar choca con los mismos problemas: rivalidades entre corporaciones y militares que le saben el corrido a su jefe de facto,aunque igual que con García Luna,lo que digan rebotará con la Presidenta,como rebotaba con FCH cuando hablaban bien, pero mal ,de quien hoy esta encarcelado en EE.UU. Hoy como ayer hay complicidades de todos imposibles de allanar,falta de abordaje social y preventivo, violaciones de derechos humanos y una creciente impunidad generalizada.
Consecuencias y balance crítico
- El enfoque militar ha exacerbado la violencia y la reorganización criminal, influyendo en los ciclos interminables de sangre, miedo y descomposición socia.
- Los resultados prometidos—seguridad, paz y sometimiento de los cárteles—no se han materializado a la escala esperada, ni tras Calderón ni hoy.
- El “círculo vicioso” de guerra, militarización y repliegue criminal sigue vigente, y las recomendaciones de organismos internacionales y expertos para virar hacia estrategias más integrales y de reconstrucción social continúan ignoradas.
Las frases de Calderón sobre lo arduo, costoso y prolongado de la guerra al narco no sólo estuvieron cargadas de realismo, sino que se han vuelto profecía a la luz de la persistencia de los mismos errores, ahora replicados bajo otro liderazgo y justificaciones retóricas. El resultado se repite: inseguridad, miedo, y una sociedad desangrada en Sinaloa y otras partes del país.
Con informacion: Los Angeles Times/ Vice/ Nacion321/

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