En Matamoros,en Tamaulipas,donde gobierna en apariencia el alcalde de Morena, Alberto «Beto» Granados , hay historias que se repiten tanto que ya parecen parte del paisaje: nombres que regresan, apellidos que se cruzan y apodos con vínculos que, aunque se nieguen, terminan apareciendo una y otra vez en el mismo tablero del crimen organizado donde se juntan las piezas «MORENA-AMERICO-BETO-ESCORPIONES», que le dan vida al cartel, pues estos no solo gobiernan al alcalde, inciden en la estructura municipal, cuando no son parte de ella.
Y son tantos los casos que giran en torno al edil humanista y harto trasformador y el capo Alfredo Cárdenas, alias “El Contador”,que seria imposible en tan poco espacio citarlos todos, pero vamos a hacer un esfuerzo, aunque sea en abonos.
La señora «Balkis»
Aunque el foco no se queda sólo en él alcalde y el capo, sino que se extiende a su actual esposa Balkis Garcia y su círculo mas cercano, dejando mas que claro que no solo en el ámbito familiar se destaca,tambien en la toma de decisiones del cartel y su estructura económica y criminal,a la altura de dos mozalbetes multiasesinos.
No son pocas la veces que diversas publicaciones periodísticas, de este y el otro lado del Río Bravo,como «Borderlandbeat» o el portal de INFOBAE ,han colocado a la fémina en la estructura delincuencial en «High Level Ranking», la parte mas alta del CDG junto con otros sujetos, ahora en la parta mas alta del organigrama de comunicación del ayuntamiento.
Su hermana, Nelia García Leal, cuyo esposo —conocido como “El Nacho”— fue recientemente detenido por elementos de la Marina y no es un dato menor: en estas estructuras, las relaciones familiares suelen ser más que coincidencia; funcionan como engranajes de confianza, control y operación.
El retrato que se construye en estas narrativas no es precisamente discreto.
De acuerdo al mas reciente trascendido a nivel de filtracion acompañado de imagenes: Balkis aparece ligada a un estilo de vida de alto perfil: viajes, lujos, exhibición constante en redes sociales junto a figuras cercanas como “La Perla de la Rosa”. Una vitrina digital que, en contextos como el de Tamaulipas, inevitablemente levanta preguntas incómodas sobre el origen de esos recursos y la aparente normalización del exceso.
Aunque las filtraciones siempre vienen imagenes de menores de edad, procuramos censura sus rostros o incluso nos negamos a publicar lo que ellos no tienen empacho en hacerlo, no les importa:
«La Balkys ella dándose la gran vida de lujos que le da su querido Alfredo Cardenas de lavado de dinero, sangre y extorsion de familias Se la vive en viajes de lujo con su comadre La Perla de la Rosa que no se cansa de publicar la vida de lujos que llevan en sus redes sociales y su hermana Nelia García Leal y ahí salen los hijos del contador Ellos como si nada felices con el dinero del narcotrafico viviendo su vida de ensueño y hasta que tengamos justifica todas las familias afectadas no nos vamos a detener tenemos mucho más para quemarlas y por lo visto si le perdono el contador que anduviera con sus trabajadores intocables se sienten como su querida Priscilla urge que les hagan algo para que se les quite lo presumidas se sienten blindadas «.
Pero si hay un elemento que insiste en aparecer en prácticamente todos los relatos vinculados al Cartel, es el político: el nombre del alcalde de Matamoros, Alberto Granados (Morena). En distintas publicaciones se le menciona de forma reiterada como pieza dentro de un entramado donde lo institucional y lo criminal no sólo coexisten, sino que se entrelazan,lo mismo si nombro de Director de Deportes al hermano de importante lugarteniente del CDG.
Que si permite que la estructura municipal del registro catastral opere al servicio del despojo.
Las versiones recurrentes ,casi hasta el hartazgo ,lo colocan como un actor recurrente cuando se habla de estructuras locales de poder: desde presuntos nombramientos cuestionados hasta señalamientos de vínculos indirectos con operadores ligados a los “Escorpiones”.
Y no parece haber nadie de los distintos aparatos de procuración de justicia, estatal y federal mas alla del otro lado del rio, en frenar esta pudricion.
La constante repetición del nombre de «Beto» Granados en diferentes episodios de capturas de traficantes de drogas ,alimenta la misma percepción pública difícil de ignorar.
Y ahí está el punto de fondo: en Matamoros, cada vez que se habla de cártel, estructura o control territorial, el tema político termina entrando por la puerta grande. No como accesorio, sino como parte del mismo ecosistema.
Mientras tanto, en el plano más visible —el de las redes, los viajes, las fotos— la vida sigue como si nada,e incluso las diversas filtraciones han sido pretexto para enfrentarse en tapones digitales.
Familias completas exhibiendo una normalidad construida sobre versiones que hablan de violencia, extorsión y dinero ilícito. Una desconexión que indigna a muchos y que alimenta la narrativa de impunidad.
Porque si algo deja este tipo de historias no es sólo morbo, sino una pregunta persistente: ¿cómo es que estas redes —familiares, criminales y políticas— logran operar, exhibirse y repetirse sin consecuencias claras?
Y peor aún: ¿quién, dentro del aparato institucional,federal o militar debería estar rompiendo ese ciclo… y no lo está haciendo?
Cada dia queda mas claro que «Beto» Granados no le tiene miedo a la ley de este lado del Río,pues su gobernador, Americo Villarreal, fichado por narcopolitico, esta igual o peor de «enmarranado». Pero ya deben de saber que del otro lado esta Mister Trump y trae la espada desenvainada.
Con informacion: MEDIOS/REDES/






