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miércoles, 20 de mayo de 2026

«MAS FOTOS: MATAMORENSES deben de SABER que HABLAR de CDG o de BALKIS la SEÑITO del CONTADOR es IMPOSIBLE SIN EMBARRAR a BETO GRANADOS»…¿quién del aparato federal o militar debería estar rompiendo ese ciclo… y no lo está haciendo?


En Matamoros,en Tamaulipas,donde gobierna en apariencia el alcalde de Morena, Alberto «Beto» Granados , hay historias que se repiten tanto que ya parecen parte del paisaje: nombres que regresan, apellidos que se cruzan y apodos con vínculos que, aunque se nieguen, terminan apareciendo una y otra vez en el mismo tablero del crimen organizado donde se juntan las piezas «MORENA-AMERICO-BETO-ESCORPIONES», que le dan vida al cartel, pues estos no solo gobiernan al alcalde, inciden en la estructura municipal, cuando no son parte de ella. 

Y son tantos los casos que giran en torno al edil humanista y harto trasformador y el capo Alfredo Cárdenas, alias “El Contador”,que seria imposible en tan poco espacio citarlos todos, pero vamos a hacer un esfuerzo, aunque sea en abonos.

La señora «Balkis»

Aunque el foco no se queda sólo en él alcalde y el capo, sino que se extiende a su actual esposa Balkis Garcia y su círculo mas cercano, dejando mas que claro que no solo en el ámbito familiar se destaca,tambien en la toma de decisiones del cartel y su estructura económica y criminal,a la altura de dos mozalbetes multiasesinos.

No son pocas la veces que diversas publicaciones periodísticas, de este y el otro lado del Río Bravo,como «Borderlandbeat» o el portal de INFOBAE ,han colocado a la fémina en la estructura delincuencial en «High Level Ranking», la parte mas alta del CDG junto con otros sujetos, ahora en la parta mas alta del organigrama de comunicación del ayuntamiento.

Su hermana, Nelia García Leal, cuyo esposo —conocido como “El Nacho”— fue recientemente detenido por elementos de la Marina y no es un dato menor: en estas estructuras, las relaciones familiares suelen ser más que coincidencia; funcionan como engranajes de confianza, control y operación.

El retrato que se construye en estas narrativas no es precisamente discreto. 

De acuerdo al mas reciente trascendido a nivel de filtracion acompañado de imagenes: Balkis aparece ligada a un estilo de vida de alto perfil: viajes, lujos, exhibición constante en redes sociales junto a figuras cercanas como “La Perla de la Rosa”. Una vitrina digital que, en contextos como el de Tamaulipas, inevitablemente levanta preguntas incómodas sobre el origen de esos recursos y la aparente normalización del exceso.

Aunque las filtraciones siempre vienen imagenes de menores de edad, procuramos censura sus rostros o incluso nos negamos a publicar lo que ellos no tienen empacho en hacerlo, no les importa: 

«La Balkys ella dándose la gran vida de lujos que le da su querido Alfredo Cardenas de lavado de dinero, sangre y extorsion de familias Se la vive en viajes de lujo con su comadre La Perla de la Rosa que no se cansa de publicar la vida de lujos que llevan en sus redes sociales y su hermana Nelia García Leal y ahí salen los hijos del contador Ellos como si nada felices con el dinero del narcotrafico viviendo su vida de ensueño y hasta que tengamos justifica todas las familias afectadas no nos vamos a detener tenemos mucho más para quemarlas y por lo visto si le perdono el contador que anduviera con sus trabajadores intocables se sienten como su querida Priscilla urge que les hagan algo para que se les quite lo presumidas se sienten blindadas «.

Pero si hay un elemento que insiste en aparecer en prácticamente todos los relatos vinculados al Cartel, es el político: el nombre del alcalde de Matamoros, Alberto Granados (Morena). En distintas publicaciones se le menciona de forma reiterada como pieza dentro de un entramado donde lo institucional y lo criminal no sólo coexisten, sino que se entrelazan,lo mismo si nombro de Director de Deportes al hermano de importante lugarteniente del CDG.

Que si permite que la estructura municipal del registro catastral opere al servicio del despojo.

Las versiones recurrentes ,casi hasta el hartazgo ,lo colocan como un actor recurrente cuando se habla de estructuras locales de poder: desde presuntos nombramientos cuestionados hasta señalamientos de vínculos indirectos con operadores ligados a los “Escorpiones”. 

Y no parece haber nadie de los distintos aparatos de procuración de justicia, estatal y federal mas alla del otro lado del rio, en frenar esta pudricion. 

La constante repetición del nombre de «Beto» Granados en diferentes episodios de capturas de traficantes de drogas ,alimenta la misma percepción pública difícil de ignorar.

Y ahí está el punto de fondo: en Matamoros, cada vez que se habla de cártel, estructura o control territorial, el tema político termina entrando por la puerta grande. No como accesorio, sino como parte del mismo ecosistema.

Mientras tanto, en el plano más visible —el de las redes, los viajes, las fotos— la vida sigue como si nada,e incluso las diversas filtraciones han sido pretexto para enfrentarse en tapones digitales.

Familias completas exhibiendo una normalidad construida sobre versiones que hablan de violencia, extorsión y dinero ilícito. Una desconexión que indigna a muchos y que alimenta la narrativa de impunidad.

Porque si algo deja este tipo de historias no es sólo morbo, sino una pregunta persistente: ¿cómo es que estas redes —familiares, criminales y políticas— logran operar, exhibirse y repetirse sin consecuencias claras?

Y peor aún: ¿quién, dentro del aparato institucional,federal o militar debería estar rompiendo ese ciclo… y no lo está haciendo?

Cada dia queda mas claro que «Beto» Granados no le tiene miedo a la ley de este lado del Río,pues su gobernador, Americo Villarreal, fichado por narcopolitico, esta igual o peor de «enmarranado». Pero ya deben de saber que del otro lado esta Mister Trump y trae la espada desenvainada.

Con informacion: MEDIOS/REDES/

«QUIEN FUE AMLO ?: NO FUE un PRESIDENTE FALLIDO,FUE EXITOSO ADMINISTRADOR de la DELINCUENCIA POLITICA y CRIMINALMENTE ORGANIZADA»…los dejó ser, hacer,crecer y deshacer.


Andrés Manuel López «Hablador» no fue un presidente fallido:fue el administrador mas exitoso de la política criminalmente organizada del pais y tan solo basta con observar que este, Morena y sus gobiernos crecieron exponencial y directamente proporcional en latitudes donde narcos catapultaron su poder a la cuarta potencia. 

Bajo su sexenio, México no solo acumuló más de 200 mil asesinatos, y decenas de miles de desaparecidos que hoy suman casi 133 mil ,y que aunque son muchos,todavia no caben en las mañaneras del maximato que heredo a la científica que iba llegar y nunca llego. 

Mientras AMLO repetía “abrazos, no balazos”, el país se llenaba de fosas clandestinas y territorios donde cada vez mandaba mas el narco, menos el estado, y nada en los Estados, la mayoría gobernados por complices en muy mal estado. 

Su “pacificación” no fue estrategia: fue omisión institucional deliberada, una vulgar renuncia a ser Gobierno,dejó ser, hacer y deshacer a los criminales y convirtió regiones enteras en zonas de silencio donde el crimen aun dicta reglas, cobra impuestos paralelos a los que ya cobra el gobierno,e incluso son tan cobrones,que hasta al gobierno le cobran, deciden quién vive,muere o desaparece. 

Eso no fue incompetencia: fue una tolerancia funcional pletórica de permisividad toxica,el crimen no infiltro al estado,se fusiono con el y juntos hicieron historia.

En lo económico, vendió austeridad mientras destruía contrapesos, ahuyentaba inversión y dejaba un crecimiento raquítico en medio de un brutal endeudamiento.Tan asi, que ya estamos pagando las pensiones con la tarjeta de crédito e hipotecando el futuro inmediato.

Y mientras hablaba de honestida_, su círculo mas cercano, el de los hijos talegones y el de los amigos que siempre lo acompañaron en el pasado en la aventura de ser presidente , acumulaba contratos, influencias y privilegios. El discurso fue moral; la práctica, profundamente corrupta, hasta el tuetano y el cogote.

Su política exterior terminó de dibujar el personaje: más cómodo con dictaduras que con democracias, más cercano al aplauso ideológico que a la defensa de libertades. México pasó de ser referente incómodo a comparsa diplomática. 

AMLO será recordado no por lo que prometió, sino por todo lo que no pudo cumplir y por todo lo que criminalmente normalizó.

Agradecerle por las pensiones con el dinero que no era suyo, sino del pueblo, equivale a agradecerle al cajero automático par darte el dinero que te transfirieron de los programas sociales. 

La violencia cotidiana,excerbada, la militarización que rechazaba de borracho pero consintió de cantinero, sin resultados en seguridad y mucho menos como empresarios tirando miles de millones por ineficaces o la verdad sustituida por propaganda en un país donde buscar a un desaparecido se volvió tarea de las familias, y no del Estado,son tan solo síntomas de ese sexenio terrible y nefasto.

No es mala vibra, menos exageración: es archivo, es dato y es memoria. Buscar verse bien en vez de hacer el bien, fue su error y lo sigue cometiendo su pupila exportando la polarizacion que tiene al pais en medio de chairos o fifi’s,pero muy pocos en medio.

Con informacion: @VaxTamaulipas/

«NO VA PELEAR,VA NEGOCIAR: GENERAL tiene de ABOGADA en EE.UU una EX-FISCAL FEDERAL que CONOCE el MANUAL INTERNO de la JUSTICIA»…y sabe por dónde entra el aire a las salas de negociación.


La abogada Sarah Krissoff,exfiscal federal galardonada en EE.UU, llega al caso Mérida como si fuera anuncio de lujo en revista corporativa, pero en realidad es el mensaje cifrado de siempre: el general no va a pelear, va a negociar.

La ficha técnica de la “abogada estrella”

El propio despacho la vende como “muy solicitada” en defensa de delitos económicos y exfiscal federal con “impresionante trayectoria” representando empresas e individuos en investigaciones gubernamentales y casos penales complejos. 

Es decir: no es la típica abogada de oficio que se te aparece en la corte de guardia, es alguien acostumbrada a entrar a escena cuando el cliente tiene algo más valioso que el dinero: información canjeable. 

Su biografía corporativa presume experiencia en tribunales federales y estatales, el ecosistema perfecto para un acusado que se sabe pieza de una trama mayor y no simple peón desechable.

No es menor que tenga 48 años, formada en Grand Rapids, y que ahora opere desde una firma de litigantes como Cozen O’Connor, especializada en apagar incendios de alto voltaje político y financiero. 

El mensaje a Washington y a Sinaloa es clarito: Mérida no vino a improvisar una defensa heroica, vino acompañado de alguien que conoce el manual interno del Departamento de Justicia y sabe por dónde entra el aire a las salas de negociación.

El general que se entrega, no que huye

El General de División Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, no fue detenido en una carretera secundaria ni extraído en operativo cinematográfico: cruzó la frontera por Nogales, Arizona, “para entregarse” a las autoridades estadounidenses. 

Ese verbo —entregarse— es oro puro en la narrativa judicial gringa: no suena a delincuente capturado, suena a socio que se presenta voluntariamente a regularizar su situación a cambio de ciertas consideraciones. Su primera audiencia fue exprés, apenas unos minutos en la Corte de Manhattan, asistido ya por Krissoff, donde se declaró inocente de tres cargos de narcotráfico y uso de armas.

Mientras tanto, permanece tranquilo, bajo arresto en un centro de detención federal en Brooklyn, esperando la siguiente función programada para el 1 de junio ante la jueza Katherine Polk Failla, la misma magistrada que ordenó la aprehensión del gobernador Rubén Rocha Moya. 

Que el exsecretario acepte seguir bajo arresto sin pataleos no es resignación: es la pose clásica de quien entiende que la verdadera discusión no está en la jaula, sino en la mesa de conversación con fiscales y agentes federales.

El “centinela” de Los Chapitos y la tarifa mensual

La acusación de Nueva York retrata a Mérida como el “centinela” de los hijos del Chapo, el hombre que, desde la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, aseguraba un escudo institucional a una de las facciones del Cártel de Sinaloa. 

No por patriotismo, claro, sino por una tarifa de 100,000 dólares mensuales, un sueldo que deja a cualquier tabla salarial de seguridad pública en ridículo. Esos 100,000 dólares no son un simple pago; son contabilidad del crimen para demostrar que no se trataba de omisión, sino de un contrato de protección continuada.

El terremoto político detonó el 29 de abril, cuando la acusación estadounidense salpicó a varios funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador Rocha Moya (con licencia) y otros ocho funcionarios, todos bajo la sombra de los vínculos con el narcotráfico. 

En ese contexto, la figura del exgeneral retirado reaparece no como lobo solitario, sino como pieza articulada de una maquinaria político-criminal donde la línea entre gabinete de seguridad y mesa de coordinación con el cártel se difumina a 100,000 dólares al mes.

La exfiscal que ya estuvo del otro lado

Aquí es donde la cosa se vuelve quirúrgica: Krissoff no es solo penalista, es exfiscal federal adjunta del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) entre 2008 y 2021. Es decir, pasó más de una década dentro de la misma maquinaria que ahora va a enfrentar en nombre del general. Dirigió “numerosas investigaciones gubernamentales de alto perfil” que requerían coordinación de múltiples agencias policiales, justo el tipo de entramado institucional que ahora tiene a Mérida en la mira. Es, literalmente, alguien que conoce por nombre, método y ego a muchos de los que hoy estarán sentados del otro lado de la mesa.

Su experiencia incluye fraude financiero complejo, lavado de dinero, crimen organizado, fraude en el sector salud, delitos cibernéticos y violentos. Traducido al lenguaje real: sabe dónde suelen esconder el dinero, cómo arman los casos, qué agujeros dejan y qué tipo de cooperación valoran más. Haber trabajado específicamente en unidades de corrupción pública y decomiso de activos la coloca en el punto exacto donde se cruzan políticos, contratistas, cuentas y propiedades en Estados Unidos.

No es todo: en 2015 fungió como subdirectora jurídica interina en la ATF en Washington, supervisando a 80 abogados en todo el país. Es decir, no solo litiga, también ha dirigido equipos que diseñan estrategias federales en temas de armas, justo uno de los cargos que enfrenta Mérida. Y como cereza del pastel, en 2017 recibió el Premio del Fiscal General por Servicio Excepcional del Departamento de Justicia. No es una outsider, es una exinsider con medalla oficial colgada en la pared.

Defensa o intermediaria de una negociación

Hoy, desde la iniciativa privada, ella se dedica a defender clientes acusados de fraude penal y civil, con énfasis en casos penales federales presentados por el propio Departamento de Justicia y fiscalías federales de EE.UU. 

Es decir, vive del fino arte de traducir la lógica del gobierno a la lógica del acusado y viceversa. En un caso como el de Mérida, su perfil grita algo muy simple: esto no va de demostrar una inocencia virginal, va de gestionar la caída, limitar daños y monetizar (en términos de reducción de pena) cualquier información “útil”.

El cuadro, visto completo, es casi pedagógico:

  • Un exsecretario de Seguridad en Sinaloa acusado de ser centinela de Los Chapitos a cambio de 100,000 dólares mensuales.
  • Una acusación que no se queda en policías de tercera, sino que sube hasta el gobernador y otros funcionarios.
  • Un general que no es capturado sino que cruza la frontera y se entrega.
  • Y una exfiscal estrella del SDNY, experta en corrupción pública, lavado y decomisos, ahora contratada para defenderlo.

La traducción política: el general se presenta en Nueva York con el equivalente jurídico de un pase VIP a la mesa de negociación. Quien mejor que una exfiscal federal para hablar el dialecto de quienes lo van a acusar, conocer sus tiempos, sus miedos y sus ambiciones de carrera. Una negociación tersa y fluida no se improvisa: se arma justo así, con un acusado clave y una abogada que sabe cómo convertir secretos de Estado y de cártel en puntos de acuerdo redactados en inglés jurídico impecable.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANDRES RODRIGUEZ/

«DISTRACTOR de ALTO CALIBRE: MEXICO TARDÓ 4 AÑOS del GOBIERNO de CUARTA para PEDIR EXTRADICIÓN a EE.UU de FICHITA FACTURERA»…en pliegos petitorios elaborados jurídicamente con las «patas».


Mientras la mañanera intenta construir la narrativa de un México agraviado por la “falta de reciprocidad” de Estados Unidos, la realidad se parece más a un montaje donde los datos sirven para patear el balón lejos del área incómoda: Rubén Rocha Moya.

El gobierno de Claudia Sheinbaum presume que Washington no ha cumplido con 269 solicitudes de extradición —entre ellas, la de Francisco Javier García Cabeza de Vaca y la del operador financiero Víctor Manuel Álvarez Puga—, como si el número, por sí mismo, resolviera la pregunta de fondo: ¿por qué México sí debería entregar a políticos en funciones o cercanos al poder cuando Estados Unidos los señala por vínculos con el crimen organizado?

La maniobra es transparente: cambiar el eje del debate. De “¿se entregará a Rocha?” a “¿por qué EE. UU. no nos entrega a los nuestros?”. Un clásico giro semántico que no responde lo sustancial, pero gana tiempo político.

El caso Álvarez Puga: el prófugo que llegó tarde al expediente

El ejemplo estrella del reclamo mexicano tiene grietas evidentes. Víctor Manuel Álvarez Puga —el llamado “rey de las factureras”— no es precisamente un fugitivo escurridizo imposible de localizar. Llevaba años viviendo en Florida, acumulando propiedades millonarias junto a Inés Gómez Mont, mientras en México la orden de captura dormía el sueño burocrático.

Dato incómodo: la solicitud formal de extradición se presentó hasta diciembre de 2025, cuatro años después de que un juez mexicano ordenara su captura.

Durante ese lapso:

  • Era públicamente ubicable en EE. UU.
  • Realizó operaciones inmobiliarias por millones de dólares.
  • Fue detenido por ICE… y liberado por fallas procesales antes de que México reaccionara.

Es decir, no es que Estados Unidos no coopere; es que México llegó tarde, mal armado jurídicamente y con un expediente que ni siquiera califica como delito violento bajo estándares estadounidenses.

El propio argumento de Washington —que la “delincuencia organizada” en este caso no implica violencia— exhibe otro problema: la tipificación mexicana no siempre es homologable, y cuando se trata de delitos financieros, la carga probatoria exige precisión quirúrgica, no discursos de mañanera.

Redes de protección: el elefante en la sala

Más delicado aún: el retraso de cuatro años no parece un simple descuido administrativo. La investigación apunta a una red de protección política, judicial y empresarial que permitió a Álvarez Puga salir del país y asentarse cómodamente en Estados Unidos.

No estamos hablando de un operador menor. Se le vincula con:

  • Desvíos por 3,000 millones de pesos desde Gobernación en el sexenio de Peña Nieto.
  • Una estructura sofisticada de empresas fachada para simular servicios.
  • Conexiones transversales que incluyen funcionarios, jueces, empresarios y figuras del espectáculo.

Traducción: cuando México ahora exige su extradición, en realidad está intentando corregir —tarde— una fuga que ocurrió con complicidades internas.

Rocha, el tema que no se quiere tocar

Y aquí es donde ambas historias se cruzan.

El reclamo contra EE. UU. surge justo cuando Washington pone sobre la mesa un tema mucho más explosivo: la posible extradición de Rubén Rocha Moya por presuntos vínculos con el crimen organizado.

La respuesta del gobierno mexicano no ha sido aclarar el fondo de esa acusación, sino construir un contraataque narrativo:

  • “Ellos tampoco cooperan”
  • “Nos deben 269 extradiciones”
  • “Miren estos casos pendientes”

Pero la equivalencia es engañosa.

No es lo mismo:

  • Un caso financiero mal integrado y tardíamente solicitado (Álvarez Puga),
    que
  • Una acusación de vínculos con el crimen organizado contra un actor político activo (Rocha).

El intento de ponerlos en el mismo plano no es análisis jurídico; es control de daños.

La diplomacia del pretexto

El gobierno mexicano intenta posicionar la relación bilateral en términos de “reciprocidad”, pero los hechos sugieren otra cosa: expedientes débiles, tiempos políticos sospechosos y una justicia que actúa cuando el acusado ya está del otro lado de la frontera.

Mientras tanto, en el caso Rocha, la urgencia no es jurídica sino política: evitar que el precedente de una extradición de alto nivel sacuda la narrativa interna.

Así, las 269 extradiciones no son argumento, son cortina.

Y Álvarez Puga —el millonario que vivía tranquilamente en Florida mientras México lo “buscaba”— termina siendo el ejemplo perfecto de un sistema que primero protege, luego persigue… y finalmente se queja de que nadie coopera.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ ZEDRIK RAZIEL