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lunes, 1 de junio de 2026

«MENOS HOMICIDIOS pero…MILES de MUERTOS ?: le LLEGARON en MOTO,le DISPARAN,lo MATAN y se REPITE cada 21 MINUTOS por TODO el PAIS: YA SON MAS de 41 MIL EJECUCIONES»…esto no es una nota de violencia mas.


Un hombre más ejecutado por motosicarios ayer en Monterrey no es “nota roja”, es un número fresco añadido al marcador macabro del sexenio de Claudia Sheinbaum: 40,894 homicidios acumulados en 604 días, con un promedio de 68 asesinatos diarios, según TResearch International al 28 de mayo de 2026.

El tiro, la moto y la rutina de la muerte

Ayer, a las 16:00 horas, en la Plutarco Elías Calles, límites con Fomerrey 51, un hombre de unos 50 años manejaba su Nissan Kicks ocre cuando dos sicarios en moto lo cazaron, se le emparejaron y lo acribillaron a balazos.

La camioneta se fue a la derecha, subió a la jardinera del parque lineal y terminó estampada contra un bote de basura, como si el paisaje urbano ya estuviera diseñado para amortiguar ejecuciones exprés.

El cuerpo quedó recargado con la cabeza en la puerta del conductor; playera gris, bermuda beige, sin nombre, sin historia para el expediente oficial, apenas una ficha más en la estadística.

Vecinos dicen que escucharon dos o tres disparos, nada espectacular, nada que amerite trending topic; apenas el volumen cotidiano de una ciudad que aprendió a seguir comiendo mientras suenan las balas.

Trascendió que la camioneta traía placas colgadas: una adelante, otra atrás, pero la autoridad no confirma ni desmiente; ahí sí son prudentes, escrupulosos, casi tímidos.

Fuerza Civil acordona, la Guardia Nacional “apoya”, la Fiscalía manda peritos y promete revisar cámaras; todos posan para la foto institucional de un Estado que llega siempre después, siempre tarde, siempre cuando el único que ya no tiene prisa es el muerto.

El motosicariato: la franquicia de bajo costo del terror

El crimen no se inventó ayer: el motosicariato lleva años profesionalizándose como el Uber de las ejecuciones, rápido, barato, anónimo.

Dos hombres, una moto, cascos que ocultan rostros, placas clonadas o de plano inexistentes; llegan, disparan, se pierden entre coches y baches antes de que la primera patrulla alcance a encender la torreta.

Las motos se han convertido en la plataforma ideal: movilidad rápida, maniobrabilidad en calles estrechas, facilidad para huir y para desaparecer literalmente entre el caos urbano.

Fiscalías de distintos estados llevan años reportando ataques armados cometidos desde motocicletas, con decenas de homicidios que rara vez terminan en un responsable frente a un juez.

Aun así, la discusión pública sigue atorada en el cuento de “los buenos índices” y “la tendencia a la baja”, mientras las ciudades se llenan de cascos, chalecos y pistolas circulando en dos ruedas.

Regular las motos, padrones, placas, controles; todo se promete, poco se cumple, nada se sostiene: la vida vale menos que la molestia de detener el flujo del reparto y del mototaxi.

El tablero de Sheinbaum: menos homicidios… pero miles de muertos

Mientras en Monterrey un hombre se desangra en su vehiculoa, en Palacio Nacional el gobierno presume la “reducción histórica” de homicidios: 25, 32, 41, hasta 49 por ciento menos, según el día, la mañanera o el boletín.

La narrativa oficial es clara: antes era un infierno, ahora es un infierno, pero con gráfica descendente y slogan optimista.

TResearch, sin embargo, lleva su propia contabilidad: al 28 de mayo de 2026, el sexenio de Claudia Sheinbaum acumula 40,894 homicidios dolosos, en 604 días, para un promedio de 68 asesinatos diarios.

Durante las primeras etapas del sexenio se habló de 23,581 homicidios con un promedio de 72 diarios y una reducción de 29 por ciento frente al periodo comparable de AMLO.

Más tarde, la propia presidencia afirmó bajas de 25 a 32 por ciento en homicidios, con 22 menos cada día entre octubre de 2024 y mediados de 2025, aunque ejercicios de verificación han mostrado que esas cifras son, en el mejor de los casos, optimistas y, en el peor, francamente engañosas, «made in» la tatema de curricula manchada de Omar García Harfuch,el hombre fantasioso de la pirotecnia verbal.

La aritmética moral es brutal: puedes cantar un 30 o 40 por ciento de “reducción”, pero mientras hablas de éxito siguen cayendo 50, 60 o 70 personas asesinadas cada día.

El gobierno vende “baja relativa”; la gente vive “muerte absoluta”: te matan completo, no en porcentaje.

La normalización: nos acostumbramos al conteo en tiempo real

Usemos esta escena como reloj: a las 16:00 ejecutan al hombre de la Nissan Kicks; unos 21 minutos después matan a otro, y luego a otro, en algún punto del país, para mantener el promedio de 68 homicidios diarios.

Ese es el ritmo: uno cada 21 minutos, aproximadamente, durante el sexenio de Sheinbaum, si nos fiamos de los números de TResearch y del propio Gobierno Federal.

En lo que lees esta crónica —cinco, diez minutos— estadísticamente ya se está montando otra escena casi idéntica:una moto, unos disparos, una cinta amarilla, un perito, un muerto anónimo.

La “normalidad” mexicana es checar el clima, el tráfico y la cantidad de homicidios diarios como si fueran datos del mismo menú informativo.

Nos domesticaron con la idea de que “vamos mejor” porque ya no se mata a 90 diarios, sino a 68, como si la vara moral fuera la comparación con la masacre del sexenio anterior y no el derecho básico a no ser ejecutado en la esquina de tu casa.

El ciudadano se defiende como puede: apaga la tele, silencia palabras en redes, evita leer más allá del titular; el gobierno se defiende con gráficos y conferencias; el único que no puede defenderse es el que se desangra en la jardinera del parque.

Despertar o seguir contando cadáveres

El motosicariato es el síntoma perfecto de un país donde el Estado perdió el monopolio de la fuerza y se conforma con administrar las estadísticas de la derrota.

En la hoja de cálculo de TResearch al 28 de Mayo, el hombre de la Kicks será apenas el homicidio 40,895 o 40,896 o mas bien ya mas de 41 mil; en la narrativa oficial será una cifra diluida en la “tendencia a la baja”.

La pregunta incómoda es si tú, lector, lo vas a archivar como “otra nota de violencia” o lo vas a leer como lo que es: una ejecución que ocurre en un país donde las motos patrullan para el crimen y las autoridades patrullan para las cifras.

Si aceptamos que un muerto cada 21 minutos es “avance”, entonces el relato ya lo ganaron ellos: los que gobiernan con gráficas y los que mandan en moto con pistola.

Con informacion: ELNORTE/

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