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lunes, 29 de junio de 2026

«ARRECIA SAMUEL el MODO PARTY: DISTRAE al BLACK HAWK y REGALA CERVEZA con DINERO del ERARIO»…asi no duele malgastarlo.


En Nuevo León ya no gobierna un mandatario: gobierna un community manager con presupuesto público. Ayer, en un despliegue digno de influencer con acceso a helicópteros de corte militar, el gobernador emecista Samuel García, decidió que el Black Hawk —ese pequeño juguete adquirido “por seguridad”— era el Uber ideal para ir a saludar a un puñado de aficionados neerlandeses en el Puente Colombia. Porque nada dice “estrategia de seguridad” como aterrizar en modo fan service para convivir con gente vestida de naranja… casualmente el mismo color que su partido. Coincidencias que vuelan alto, literalmente.

Pero el “modo party” no se quedó en el aire. A ras de suelo, el Estado se puso generoso: cerveza gratis al mediodía en la Explanada de los Héroes, Fundidora y el Parque del Agua. ¿Identificación para comprobar mayoría de edad? Un detalle menor cuando lo importante es el ambiente. Bastaba un boletito mágico y listo: política pública con espuma. Gobernar, pero con happy hour.

Y por si faltaba el toque surrealista, el mandatario cerró la jornada con contenido familiar: un video en casa presentando al pato “Merlín”, celebridad plumífera de la CDMX, mientras su esposa e hijas lo cargaban como si se tratara de una visita de Estado. En Nuevo León hay agenda: helicóptero, cerveza, pato viral. Todo en un día productivo.

Ah, y entre escena y escena, un pequeño dato incómodo: el viaje al Puente Colombia ocurrió apenas un día después de que tres elementos de Fuerza Civil murieran y dos más resultaran heridos por ponchallantas del crimen organizado en esa misma carretera. Tema que, al parecer, no alcanzó a entrar en el guion del día. Prioridades: primero el “Orange Bus”, luego ya si eso la realidad.

“Me voy en el Black Hawk”, anunció con entusiasmo, como quien presume ride premium, para recibir a unos diez aficionados que venían desde Kansas City. Diez. Ni uno más, ni uno menos. Pero con despliegue de seguridad digno de cumbre internacional. Después, caravana terrestre a Monterrey, no fuera a perderse el toque épico.

Mientras tanto, en las pantallas del partido Canadá vs. Sudáfrica, el gobierno repartía cerveza como si fuera política social de alto impacto. Toldos, hieleras y filas de gente comprobando que, cuando se trata de popularidad, el presupuesto sí alcanza.

Por la tarde, más hospitalidad selectiva: sombreros para los neerlandeses —otra vez el naranja guiñando el ojo—, mientras que con los marroquíes, según sus propias redes, ni saludo protocolario. Diplomacia cromática: si no vienes en el color correcto, no hay foto.

Así transcurre la administración: entre helicópteros, cervezas y patos virales, con la seguridad pública convertida en fondo borroso. Gobernar, sí… pero que no falte el contenido.

Con información: ELNORTE/

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