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jueves, 25 de junio de 2026

«QUE PENA…lo PASARON al CUARTITO: «GOBERNADOR PRIISTA de DURANGO se la BARRE con la VISA con MAS DECENCIA que AMERICO el de TAMAULIPAS»…comparten prácticas; solo varía el pudor para ocultarlas.


En la política mexicana, donde los silencios hablan más que las conferencias mañaneras y las ausencias pesan más que cualquier discurso lleno de “coordinación institucional”, Esteban Villegas —gobernador del PRI, distinguido de Morena solo por el nivel de desvergüenza— salió a justificar, con malabares semánticos, que su visa estadounidense está en entredicho, luego de eu EE.UU lo pasara al «cuartito».

Porque mientras unos gobernadores presumen giras internacionales y selfies diplomáticas, en Tamaulipas hay un caso peculiar: 19 meses sin cruzar a Estados Unidos. No es olvido, no es agenda saturada, no es desinterés. Es, digamos, una “prudente distancia geográfica” que ya dejó de ser coincidencia para convertirse en patrón.

Pero aquí entra la magia de la barrida semántica, ese arte fino de decir mucho sin decir nada. Desde el oficialismo te venden la narrativa como si fuera una decisión soberana, casi filosófica:que si no hay necesidad, que si todo está bajo control, que si la relación bilateral fluye por canales institucionales. Traducción: no preguntes lo incómodo.ht

Que dice que dijo y como lo dijo

Yo fui al consulado directamente por “el detalle” que tuve, dice el gobernador, como quien va a cambiar puntos en la tarjeta de cliente frecuente y termina en revisión de sala VIP.

Que si le agarraron la visa, que si lo pasaron a “un cuartito” a hacerle unas preguntitas como a «Beto» Granados el alcalde de Morena en Matamoros y que luego, muy generosos, se la devolvieron con la frase: “aquí está tu visa, no te la vamos a retirar… pero sí hay que resolver el tema de algo, no sé, o sea, de algo”.

Traducción simultánea: lo tienen en la mira, pero en lenguaje consular amable.

Luego viene el truco semántico: no es problema, es “detalle”; no es señal de riesgo, es “alerta amarilla”; no es restricción, es que “están revisando por qué brincó”.

Como cuando te paran cada vez en el aeropuerto “porque hubo un homónimo”, pero casualmente el homónimo siempre eres tú.

Eso sí, presume que tiene “muy buena relación” con el consulado de Monterrey, que le está ayudando a ver cuál es “el fondo de ese detalle” que ni el consulado sabe qué es… pero que ahí está, clavado en la visa como nota al margen incómoda.

Dicen que puede ingresar, pero no ha tenido “necesidad” de ir a Estados Unidos en meses; puro viaje a China, España y donde el espacio aéreo gringo no lo ponga en aprietos con el famoso pasajero “no autorizado para volar”.

Al final, intenta bautizar el problema con elegancia burocrática: “sí tengo visa, sí tengo visa, y están revisando por qué brincó una alerta amarilla la última vez que pasé”.

Es decir: no me la han quitado… pero cada vez que se asoma al norte, allá suena un semáforo que no termina de ponerse en verde.

En resumen: su versión es que no está vetado, solo “en observación”; no es sanción, es “detalle administrativo”; no es sospecha, es “alerta amarilla en proceso de aclaración”.

O como diría él mismo: sí tiene visa… lo que no tiene es una explicación convincentemente seria de por qué lo pasaron al cuartito y por qué el “detalle” sigue sin resolverse.

Pero bueno, en tiempos de semántica creativa, siempre habrá quien intente convencerte de que no es un veto… sino una decisión estratégica de quedarse de este lado del río.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/VIDEO/INFOINFUSION

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