El Paquete Económico 2026 proyecta una narrativa doble: hacia el ciudadano común promete estabilidad y más gasto social; hacia los que leen entre líneas, revela un esfuerzo de control del déficit sin ajustes estructurales profundos, privilegiando gasto de bienestar y subsidios sobre una diversificación real de los ingresos.
Mensajes para el ciudadano de a pie
- Se anuncia “más dinero para la gente”: las pensiones no contributivas (adultos mayores, discapacitados) crecen más que las contributivas, lo que refuerza el mensaje de apoyos directos.
- Se cobra más en lo cotidiano: el aumento del IEPS sobre cigarros, refrescos, apuestas o videojuegos violentos afecta directamente el consumo popular. Son impuestos indirectos: el gobierno recauda sin que el contribuyente lo note en su declaración, sino al pagar más en caja.
- “Más hospitales y medicinas”: se difunde un incremento fuerte en salud, con programas como Salud Casa por Casa, fácilmente presentables como cercanía del Estado con la gente.
- Más becas, más apoyos educativos: se refuerza la narrativa de inversión en jóvenes.
- Las cifras de “deuda bajará”: se presentan como seguridad para no preocupar, aunque en la práctica dependa de variables inciertas como crecimiento e ingresos petroleros.
En resumen, al ciudadano común se le vende la idea de más transferencias sociales, menos deuda y más obra pública; mientras los aumentos impositivos se maquillan como “sólo a productos dañinos”.
Mensajes para quienes entienden las cifras
- Crecimiento sobreestimado: Hacienda proyecta entre 1.8% y 2.8%, mientras Banxico y FMI son más cautos. Esto aumenta el riesgo de un “optimismo presupuestario” que puede inflar ingresos.
- Déficit controlado, pero alto en contexto histórico: pasar de 4.3% a 4.1% del PIB sigue siendo endeudamiento elevado. La promesa de 3.1% hacia 2031 se ancla en supuestos poco realistas de crecimiento sostenido y disciplina política.
- Apuesta por Pemex y CFE: 349.8 mil mdp en apoyos. Pemex absorbe la mayoría; se sostiene artificialmente a una empresa que genera cada vez menos ingresos netos al país, en vez de reestructurarla. El costo de oportunidad es gigantesco.
- Ingresos petroleros inflados: se proyecta un alza de 1.9%, ligado a transferencias más que a competitividad real. Se consolida la dependencia al petróleo.
- Inversión pública elevada en año preelectoral: 19.8% más; suena a impulso de obra pública con carga política más que con visión de productividad.
- Pensiones presionan el gasto: 2.3 billones de pesos. Ese rubro crece estructuralmente y deja menos holgura fiscal. La prioridad en no contributivas revela apuesta clientelar.
- Educación y ciencia suben, cultura recorta: se favorece lo que genera votos o legitimidad técnica y se castiga lo que no genera rédito inmediato.
- Sociedad de Cuidados y Bienestar concentran recursos: pese a que existen secretarías específicas, la secretaría del Bienestar absorbe más de la mitad, mostrando centralismo en la operación política de apoyos.
Lectura entre líneas
- El gobierno busca equilibrio retórico: presume contención de deuda para no preocupar a inversionistas, pero mantiene gasto expansivo en programas sociales para fortalecer base política.
- Los aumentos de IEPS son el reverso de la moneda: sin hacer una reforma fiscal amplia ni gravar a los grandes capitales, se recarga en impuestos al consumo popular disfrazados de “saludables”.
- Pemex sigue siendo un hueco presupuestal al que se inyectan recursos sin expectativa real de rentabilidad.
- Se gesta un Estado más asistencialista que productivo, con menos incentivos estructurales para elevar productividad y más para sostener transferencias.
En otras palabras, para el ciudadano común se vende promesa de bienestar y orden fiscal; para el observador crítico se muestra un paquete de alto riesgo, con economía sobrestimada, apoyos insostenibles y dependencia del petróleo y la deuda.
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: