La estrategia del gobierno de Claudia Sheinbaum,de pagar la deuda de Pemex a costa de endeudarnos más como país, según los datos del Paquete Económico 2026, no es solo una jugada financiera cuestionable: es como tapar un hoyo cavando más profundo en plena calle, donde los baches se multiplican y el pavimento ya está hecho trizas.
El rescate que se vuelve lastre
- El Gobierno de la 4T ha soltado más de 2.7 billones de pesos para Pemex, una cifra cuatro veces mayor que en sexenios anteriores.
- Para 2026, se mete 263 mil 500 millones extras a Pemex, superando el presupuesto para salud pública por casi 100 mil millones. O sea, se destina más a tapar los huecos de la petrolera que a curar los males del país.
- La deuda pública mexicana reventará el techo histórico de 20 billones de pesos, con cada ciudadano cargando 151 mil pesos (y no por tener mejores hospitales, escuelas o policías, sino por sostener una empresa hundida por sus propios errores).
¿A dónde lleva esta fiesta de deuda?
- La deuda alcanzará el 53.4% del PIB si la economía sigue floja, según los cálculos de expertos y del FMI. Eso es como pedir prestado para pagar las cuentas de alguien más, mientras los sueldos se estancan y los intereses te comen vivo.
- El respaldo gubernamental provoca una subida brutal en el pago de intereses: el Gobierno se chuta los intereses y Pemex, tan campante, paga menos que antes.
Callejón sin salida: ¿estrategia o necedad?
- Esto pinta todo menos “rescate”; más bien es una fuga de dinero donde todos pagamos la cuenta, pero Pemex sigue con los mismos problemas de siempre: baja productividad, corrupción histórica y un modelo insostenible.
- Los economistas lo dicen sin pelos en la lengua: sostener a Pemex bajo restricciones cada vez más duras es, literalmente, hipotecar el futuro.
- “La maldita deuda corrupta” heredada por Calderón y Peña ahora es el pretexto, pero los últimos gobiernos no han hecho sino multiplicar la apuesta y quemar el presupuesto en una ruleta donde el único ganador es el desastre financiero.
¿Qué nos espera?
Si esto sigue así, el rescate de Pemex puede convertir las calles de México en un desfile de facturas impagables y servicios públicos tambaleando. Es como quedarse sin dinero porque el vecino no deja de jugar a la lotería con la cartera común: solo los banqueros salen ganando, mientras la clase trabajadora mira cómo sube la cuenta cada mes—sin que el petróleo, la educación, la salud o la seguridad mejoren un ápice.
En resumen: La estrategia de rescatar a Pemex a base de deuda pública es la típica jugada de políticos que aman patear el problema para adelante, esperando que otro lo arregle. Todo mexicano termina pagando la borrachera ajena, mientras Pemex, lejos de salvarse, se hunde más en el pantano financiero cada sexenio.
Con informacion: ELNORTE/

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