En el país del amparo exprés y la justicia a modo, ahora resulta que también hay huachicol judicial : alguien anda falsificando abogados como si fueran facturas del SAT. El afectado de esta telenovela es Francisco Javier Rodríguez Smith, un litigante de Zacatecas que, de la nada, apareció como defensor de los hijos del mismísimo ex Presidente Andrés Manuel López Obrador. El detalle: él jamás se enteró.
Rodríguez Smith denunció que su nombre y cédula fueron usados para promover el amparo 1728/2025 en la CDMX, donde mágicamente se pedía protección contra supuestas órdenes de aprehensión que nadie sabe, nadie supo, contra Andy y Gonzalo López Beltrán. El abogado, con cara de “yo qué chingados”, dijo que no conoce a nadie de los López, ni al papá, ni a los hijos, ni a los primos, ni a nadie:
«Me usurparon la identidad. Es la segunda vez que me pasa, y ahora más descarado, porque ni siquiera pusieron bien mi nombre. Lo firmaron como si yo fuera un tal Juan Francisco».
El amparo “buscador” de rumores
La jugada consistió en armar un amparo de esos que son auténticos radares: se meten para ver si hay órdenes de aprehensión, incomunicación o hasta desaparición forzada pendientes. Algo así como “Oye juez, ¿los Beltrán ya están correteados?”. Y como la ley obliga, los jueces concedieron suspensiones provisionales y pidieron informes a todo mundo: la FEMDO, jueces de Edomex y CDMX, y hasta a Omar García Harfuch, el sheriff nacional de la charola mañosa V.Decente.
Tan descarada estuvo la movida que no solo apareció este amparo en la capital, sino que también florecieron copias en Zacatecas y Tabasco, como si alguien anduviera sembrando “defensas clonadas” en varias plazas, al más puro estilo del huachicoleo.
El desgaste y el prestigio
El punto es que Rodríguez Smith no está nada contento: su despacho y su firma legal quedan embarrados en un sainete político que él ni pintó ni cobró. Dice que ya fue la FGR en Zacatecas para poner un alto y exigir que investiguen quién anda sacándole jugo a su nombre.
El detalle jugoso es que esto no es casualidad: alguien está usando la treta para sembrar ruido mediático, meter rumores de que los hijos del ex Presidente están en la mira, y de paso enredar al Poder Judicial como si fueran testigos obligados en una pelea que, oficialmente, nadie reconoce y que solo corresponde a la rivalidad de los chilpayates con el sheriff nacionales padre y la transa del huachicoleo institucional.
El epitafio provisional
Así que aquí estamos: en México ya no solo roban o contrabandean combustibles. Ahora también se ordeña la identidad de los abogados para meter amparos fantasma. El “huachicoleo jurídico” va que vuela para convertirse en negocio rentable: falsificas firmas, generas escándalo y a ver quién se quema en el fuego cruzado.
En este capítulo, el abogado grita “¡no fui yo!”, Andy López dice “es un montaje”, los jueces conceden suspensiones mecánicamente… y nadie sabe bien quién está metiendo gasolina adulterada en los expedientes.
Con informacion: ELNORTE/

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