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miércoles, 20 de mayo de 2026

«QUIEN FUE AMLO ?: NO FUE un PRESIDENTE FALLIDO,FUE EXITOSO ADMINISTRADOR de la DELINCUENCIA POLITICA y CRIMINALMENTE ORGANIZADA»…los dejó ser, hacer,crecer y deshacer.


Andrés Manuel López «Hablador» no fue un presidente fallido:fue el administrador mas exitoso de la política criminalmente organizada del pais y tan solo basta con observar que este, Morena y sus gobiernos crecieron exponencial y directamente proporcional en latitudes donde narcos catapultaron su poder a la cuarta potencia. 

Bajo su sexenio, México no solo acumuló más de 200 mil asesinatos, y decenas de miles de desaparecidos que hoy suman casi 133 mil ,y que aunque son muchos,todavia no caben en las mañaneras del maximato que heredo a la científica que iba llegar y nunca llego. 

Mientras AMLO repetía “abrazos, no balazos”, el país se llenaba de fosas clandestinas y territorios donde cada vez mandaba mas el narco, menos el estado, y nada en los Estados, la mayoría gobernados por complices en muy mal estado. 

Su “pacificación” no fue estrategia: fue omisión institucional deliberada, una vulgar renuncia a ser Gobierno,dejó ser, hacer y deshacer a los criminales y convirtió regiones enteras en zonas de silencio donde el crimen aun dicta reglas, cobra impuestos paralelos a los que ya cobra el gobierno,e incluso son tan cobrones,que hasta al gobierno le cobran, deciden quién vive,muere o desaparece. 

Eso no fue incompetencia: fue una tolerancia funcional pletórica de permisividad toxica,el crimen no infiltro al estado,se fusiono con el y juntos hicieron historia.

En lo económico, vendió austeridad mientras destruía contrapesos, ahuyentaba inversión y dejaba un crecimiento raquítico en medio de un brutal endeudamiento.Tan asi, que ya estamos pagando las pensiones con la tarjeta de crédito e hipotecando el futuro inmediato.

Y mientras hablaba de honestida_, su círculo mas cercano, el de los hijos talegones y el de los amigos que siempre lo acompañaron en el pasado en la aventura de ser presidente , acumulaba contratos, influencias y privilegios. El discurso fue moral; la práctica, profundamente corrupta, hasta el tuetano y el cogote.

Su política exterior terminó de dibujar el personaje: más cómodo con dictaduras que con democracias, más cercano al aplauso ideológico que a la defensa de libertades. México pasó de ser referente incómodo a comparsa diplomática. 

AMLO será recordado no por lo que prometió, sino por todo lo que no pudo cumplir y por todo lo que criminalmente normalizó.

Agradecerle por las pensiones con el dinero que no era suyo, sino del pueblo, equivale a agradecerle al cajero automático par darte el dinero que te transfirieron de los programas sociales. 

La violencia cotidiana,excerbada, la militarización que rechazaba de borracho pero consintió de cantinero, sin resultados en seguridad y mucho menos como empresarios tirando miles de millones por ineficaces o la verdad sustituida por propaganda en un país donde buscar a un desaparecido se volvió tarea de las familias, y no del Estado,son tan solo síntomas de ese sexenio terrible y nefasto.

No es mala vibra, menos exageración: es archivo, es dato y es memoria. Buscar verse bien en vez de hacer el bien, fue su error y lo sigue cometiendo su pupila exportando la polarizacion que tiene al pais en medio de chairos o fifi’s,pero muy pocos en medio.

Con informacion: @VaxTamaulipas/

«NO VA PELEAR,VA NEGOCIAR: GENERAL tiene de ABOGADA en EE.UU una EX-FISCAL FEDERAL que CONOCE el MANUAL INTERNO de la JUSTICIA»…y sabe por dónde entra el aire a las salas de negociación.


La abogada Sarah Krissoff,exfiscal federal galardonada en EE.UU, llega al caso Mérida como si fuera anuncio de lujo en revista corporativa, pero en realidad es el mensaje cifrado de siempre: el general no va a pelear, va a negociar.

La ficha técnica de la “abogada estrella”

El propio despacho la vende como “muy solicitada” en defensa de delitos económicos y exfiscal federal con “impresionante trayectoria” representando empresas e individuos en investigaciones gubernamentales y casos penales complejos. 

Es decir: no es la típica abogada de oficio que se te aparece en la corte de guardia, es alguien acostumbrada a entrar a escena cuando el cliente tiene algo más valioso que el dinero: información canjeable. 

Su biografía corporativa presume experiencia en tribunales federales y estatales, el ecosistema perfecto para un acusado que se sabe pieza de una trama mayor y no simple peón desechable.

No es menor que tenga 48 años, formada en Grand Rapids, y que ahora opere desde una firma de litigantes como Cozen O’Connor, especializada en apagar incendios de alto voltaje político y financiero. 

El mensaje a Washington y a Sinaloa es clarito: Mérida no vino a improvisar una defensa heroica, vino acompañado de alguien que conoce el manual interno del Departamento de Justicia y sabe por dónde entra el aire a las salas de negociación.

El general que se entrega, no que huye

El General de División Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, no fue detenido en una carretera secundaria ni extraído en operativo cinematográfico: cruzó la frontera por Nogales, Arizona, “para entregarse” a las autoridades estadounidenses. 

Ese verbo —entregarse— es oro puro en la narrativa judicial gringa: no suena a delincuente capturado, suena a socio que se presenta voluntariamente a regularizar su situación a cambio de ciertas consideraciones. Su primera audiencia fue exprés, apenas unos minutos en la Corte de Manhattan, asistido ya por Krissoff, donde se declaró inocente de tres cargos de narcotráfico y uso de armas.

Mientras tanto, permanece tranquilo, bajo arresto en un centro de detención federal en Brooklyn, esperando la siguiente función programada para el 1 de junio ante la jueza Katherine Polk Failla, la misma magistrada que ordenó la aprehensión del gobernador Rubén Rocha Moya. 

Que el exsecretario acepte seguir bajo arresto sin pataleos no es resignación: es la pose clásica de quien entiende que la verdadera discusión no está en la jaula, sino en la mesa de conversación con fiscales y agentes federales.

El “centinela” de Los Chapitos y la tarifa mensual

La acusación de Nueva York retrata a Mérida como el “centinela” de los hijos del Chapo, el hombre que, desde la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, aseguraba un escudo institucional a una de las facciones del Cártel de Sinaloa. 

No por patriotismo, claro, sino por una tarifa de 100,000 dólares mensuales, un sueldo que deja a cualquier tabla salarial de seguridad pública en ridículo. Esos 100,000 dólares no son un simple pago; son contabilidad del crimen para demostrar que no se trataba de omisión, sino de un contrato de protección continuada.

El terremoto político detonó el 29 de abril, cuando la acusación estadounidense salpicó a varios funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador Rocha Moya (con licencia) y otros ocho funcionarios, todos bajo la sombra de los vínculos con el narcotráfico. 

En ese contexto, la figura del exgeneral retirado reaparece no como lobo solitario, sino como pieza articulada de una maquinaria político-criminal donde la línea entre gabinete de seguridad y mesa de coordinación con el cártel se difumina a 100,000 dólares al mes.

La exfiscal que ya estuvo del otro lado

Aquí es donde la cosa se vuelve quirúrgica: Krissoff no es solo penalista, es exfiscal federal adjunta del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) entre 2008 y 2021. Es decir, pasó más de una década dentro de la misma maquinaria que ahora va a enfrentar en nombre del general. Dirigió “numerosas investigaciones gubernamentales de alto perfil” que requerían coordinación de múltiples agencias policiales, justo el tipo de entramado institucional que ahora tiene a Mérida en la mira. Es, literalmente, alguien que conoce por nombre, método y ego a muchos de los que hoy estarán sentados del otro lado de la mesa.

Su experiencia incluye fraude financiero complejo, lavado de dinero, crimen organizado, fraude en el sector salud, delitos cibernéticos y violentos. Traducido al lenguaje real: sabe dónde suelen esconder el dinero, cómo arman los casos, qué agujeros dejan y qué tipo de cooperación valoran más. Haber trabajado específicamente en unidades de corrupción pública y decomiso de activos la coloca en el punto exacto donde se cruzan políticos, contratistas, cuentas y propiedades en Estados Unidos.

No es todo: en 2015 fungió como subdirectora jurídica interina en la ATF en Washington, supervisando a 80 abogados en todo el país. Es decir, no solo litiga, también ha dirigido equipos que diseñan estrategias federales en temas de armas, justo uno de los cargos que enfrenta Mérida. Y como cereza del pastel, en 2017 recibió el Premio del Fiscal General por Servicio Excepcional del Departamento de Justicia. No es una outsider, es una exinsider con medalla oficial colgada en la pared.

Defensa o intermediaria de una negociación

Hoy, desde la iniciativa privada, ella se dedica a defender clientes acusados de fraude penal y civil, con énfasis en casos penales federales presentados por el propio Departamento de Justicia y fiscalías federales de EE.UU. 

Es decir, vive del fino arte de traducir la lógica del gobierno a la lógica del acusado y viceversa. En un caso como el de Mérida, su perfil grita algo muy simple: esto no va de demostrar una inocencia virginal, va de gestionar la caída, limitar daños y monetizar (en términos de reducción de pena) cualquier información “útil”.

El cuadro, visto completo, es casi pedagógico:

  • Un exsecretario de Seguridad en Sinaloa acusado de ser centinela de Los Chapitos a cambio de 100,000 dólares mensuales.
  • Una acusación que no se queda en policías de tercera, sino que sube hasta el gobernador y otros funcionarios.
  • Un general que no es capturado sino que cruza la frontera y se entrega.
  • Y una exfiscal estrella del SDNY, experta en corrupción pública, lavado y decomisos, ahora contratada para defenderlo.

La traducción política: el general se presenta en Nueva York con el equivalente jurídico de un pase VIP a la mesa de negociación. Quien mejor que una exfiscal federal para hablar el dialecto de quienes lo van a acusar, conocer sus tiempos, sus miedos y sus ambiciones de carrera. Una negociación tersa y fluida no se improvisa: se arma justo así, con un acusado clave y una abogada que sabe cómo convertir secretos de Estado y de cártel en puntos de acuerdo redactados en inglés jurídico impecable.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANDRES RODRIGUEZ/

«DISTRACTOR de ALTO CALIBRE: MEXICO TARDÓ 4 AÑOS del GOBIERNO de CUARTA para PEDIR EXTRADICIÓN a EE.UU de FICHITA FACTURERA»…en pliegos petitorios elaborados jurídicamente con las «patas».


Mientras la mañanera intenta construir la narrativa de un México agraviado por la “falta de reciprocidad” de Estados Unidos, la realidad se parece más a un montaje donde los datos sirven para patear el balón lejos del área incómoda: Rubén Rocha Moya.

El gobierno de Claudia Sheinbaum presume que Washington no ha cumplido con 269 solicitudes de extradición —entre ellas, la de Francisco Javier García Cabeza de Vaca y la del operador financiero Víctor Manuel Álvarez Puga—, como si el número, por sí mismo, resolviera la pregunta de fondo: ¿por qué México sí debería entregar a políticos en funciones o cercanos al poder cuando Estados Unidos los señala por vínculos con el crimen organizado?

La maniobra es transparente: cambiar el eje del debate. De “¿se entregará a Rocha?” a “¿por qué EE. UU. no nos entrega a los nuestros?”. Un clásico giro semántico que no responde lo sustancial, pero gana tiempo político.

El caso Álvarez Puga: el prófugo que llegó tarde al expediente

El ejemplo estrella del reclamo mexicano tiene grietas evidentes. Víctor Manuel Álvarez Puga —el llamado “rey de las factureras”— no es precisamente un fugitivo escurridizo imposible de localizar. Llevaba años viviendo en Florida, acumulando propiedades millonarias junto a Inés Gómez Mont, mientras en México la orden de captura dormía el sueño burocrático.

Dato incómodo: la solicitud formal de extradición se presentó hasta diciembre de 2025, cuatro años después de que un juez mexicano ordenara su captura.

Durante ese lapso:

  • Era públicamente ubicable en EE. UU.
  • Realizó operaciones inmobiliarias por millones de dólares.
  • Fue detenido por ICE… y liberado por fallas procesales antes de que México reaccionara.

Es decir, no es que Estados Unidos no coopere; es que México llegó tarde, mal armado jurídicamente y con un expediente que ni siquiera califica como delito violento bajo estándares estadounidenses.

El propio argumento de Washington —que la “delincuencia organizada” en este caso no implica violencia— exhibe otro problema: la tipificación mexicana no siempre es homologable, y cuando se trata de delitos financieros, la carga probatoria exige precisión quirúrgica, no discursos de mañanera.

Redes de protección: el elefante en la sala

Más delicado aún: el retraso de cuatro años no parece un simple descuido administrativo. La investigación apunta a una red de protección política, judicial y empresarial que permitió a Álvarez Puga salir del país y asentarse cómodamente en Estados Unidos.

No estamos hablando de un operador menor. Se le vincula con:

  • Desvíos por 3,000 millones de pesos desde Gobernación en el sexenio de Peña Nieto.
  • Una estructura sofisticada de empresas fachada para simular servicios.
  • Conexiones transversales que incluyen funcionarios, jueces, empresarios y figuras del espectáculo.

Traducción: cuando México ahora exige su extradición, en realidad está intentando corregir —tarde— una fuga que ocurrió con complicidades internas.

Rocha, el tema que no se quiere tocar

Y aquí es donde ambas historias se cruzan.

El reclamo contra EE. UU. surge justo cuando Washington pone sobre la mesa un tema mucho más explosivo: la posible extradición de Rubén Rocha Moya por presuntos vínculos con el crimen organizado.

La respuesta del gobierno mexicano no ha sido aclarar el fondo de esa acusación, sino construir un contraataque narrativo:

  • “Ellos tampoco cooperan”
  • “Nos deben 269 extradiciones”
  • “Miren estos casos pendientes”

Pero la equivalencia es engañosa.

No es lo mismo:

  • Un caso financiero mal integrado y tardíamente solicitado (Álvarez Puga),
    que
  • Una acusación de vínculos con el crimen organizado contra un actor político activo (Rocha).

El intento de ponerlos en el mismo plano no es análisis jurídico; es control de daños.

La diplomacia del pretexto

El gobierno mexicano intenta posicionar la relación bilateral en términos de “reciprocidad”, pero los hechos sugieren otra cosa: expedientes débiles, tiempos políticos sospechosos y una justicia que actúa cuando el acusado ya está del otro lado de la frontera.

Mientras tanto, en el caso Rocha, la urgencia no es jurídica sino política: evitar que el precedente de una extradición de alto nivel sacuda la narrativa interna.

Así, las 269 extradiciones no son argumento, son cortina.

Y Álvarez Puga —el millonario que vivía tranquilamente en Florida mientras México lo “buscaba”— termina siendo el ejemplo perfecto de un sistema que primero protege, luego persigue… y finalmente se queja de que nadie coopera.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ ZEDRIK RAZIEL

«QUE CAUSALIDAD pero…CIUDADANOS NO son TARUGOS: AMERICO,GUARDIA ESTATAL y MILITARES ECHAN andar MANUAL de SIMULACIÓN de MANO DURA en MATAMOROS»…emboscada de hijos del «Contador» pinta para quedar impune.


Tras el mas reciente ataque,no el ultimo,perpetrado por el ADN CRIMINAL de los hijos de Alfredo Cardenas,alias «El Contador» , jefes de facto del Cartel del Golfo en Matamoros,en contra de federales que custodiaban el Consulado General de los Estados Unidos,los ciudadanos de Matamoros,en Tamaulipas y mas alla,ahora estan presenciando un libreto de control de daños y montaje mediático, no una reacción real al ataque contra los federales que cuidaban el consulado.

La llegada de federales y Guardias Estatales,muy coincidente con el mensaje sentido, dolido y empatico de la Consul de EE.UU en esta ciudad, deja ver la conducta reactiva del gobierno tras estos hechos.

El “calculo como coartada política»

El ataque a los elementos del Servicio de Protección Federal vinculados a la seguridad del consulado ocurre el fin de semana; un muerto y al menos dos heridos y ningun detenido.

Pero apenas empiezan a subir de tono las críticas mediáticas y diplomáticas (cónsul de EU condenando públicamente el ataque), y de inmediato aparece el “operativo conjunto” con armas largas, cargadores y unos 30 kilos de marihuana…también sin detenidos, el sello de la «caZa» en Tamaulipas.

Este encadenamiento permite a gobierno estatal, fiscalía, militares,la llamada Policia de Harfuch y la federación en su conjunto, vender narrativas de “ya estamos reaccionando, redoblando esfuerzos y no habrá impunidad caiga quien caiga y tope donde tope”,pero sin tocar la parte incómoda: ¿quién ordenó la emboscada y por qué no hay un solo capturado ?

Pero como dice el estribillo de la canción de La Boa de la Sonora Santana:

«Ya los locutores, lo saben, lo saben
Y los periodistas, lo saben, lo saben
Todos en la poli, lo saben, lo saben»

Elementos del montaje mediático

Armas y droga perfectamente acomodadas, a cuadro, con lona o superficie “limpia”, como si fuera catálogo de aseguramientos.

Vehículo incautado, unidades oficiales al fondo, tomas abiertas para que se note presencia institucional, pero de lo sustantivo, los detenidos, nada. 

Mensaje clave: “En un operativo conjunto de la Guardia Estatal y el Ejército se aseguraron armas, municiones y más de 30 kg de droga abandonados en calles de la colonia Palmares de las Brisas de #Matamoros, Tamaulipas.»

No se informa de vínculos con el ataque al SPF ni con los “hijos del Contador”; es un operativo desanclado del hecho de alto impacto.

Traducción política-policiaca: “Miren, sí hacemos algo”, pero sin tocar la estructura que atacó a federales frente al consulado y en unos dias recogemos los tiliches y nos vamos.

¿Por qué funciona en la opinión pública?

Aquí entra nuestro título: “Que casualidad pero… ciudadanos no son tarugos”.

  • El ciudadano promedio recibe dos productos: 1) nota roja del ataque brutal a federales que cuidaban el consulado, 2) boletín de aseguramiento con fotos espectaculares.
  • Sin contexto, la mente llena el hueco: “seguro es parte de la misma respuesta”, aunque ninguna autoridad lo diga explícitamente.
  • El gobierno juega a esa ambigüedad para disminuir la sensación de impunidad sin asumir el costo de ir tras los verdaderos responsables.

Es una especie de psicología política básica: sustituyen justicia por espectáculo y saturación visual.

El papel de Américo y de Govea

Américo Villarreal con un pie en la licencia y otro en la extradición ,necesita mostrar control en Matamoros, plaza marcada por antecedentes graves con EU (secuestro y asesinato de estadounidenses en 2023, otro capítulo de presión internacional).

El fiscal Jesús Eduardo Govea llega con un mandato de “recomponer” la procuración de justicia, pero hasta ahora su nombre aparece más por su curricula de ex-reo del altiplano buscando la legitimación política, que de resultados contundentes contra estructuras criminales.

La afirmación de que “ni Americo, ni ni fiscal Govea son garantía” se sostiene en que, frente a un ataque directo a personal federal vinculado al consulado, la respuesta visible es un aseguramiento de escaparate, sin línea clara de investigación, detenciones, ni presentación de objetivos prioritarios.

Con información: @REDES/

«ENTRO CAMINANDO al IMSS: SISTEMA INSALUBRE de SALUD lo tiene en TERAPIA INTENSIVA INTUBADO con TRAQUEOTOMÍA,NEUMONÍA,NEUMOTORAX,SEPSIS y CHOQUE SEPTICO…ademas de falla orgánica.


Don Refugio Vega Flores no entró al IMSS buscando un milagro. Entró caminando, consciente, con una fractura en el antebrazo. Salió —o más bien, sigue atrapado— convertido en un catálogo clínico de todo lo que puede salir mal en el sistema de salud público que desde Palacio Nacional se presumía como “mejor que el de Dinamarca” y seguimos en las mismas con la pupila del segundo piso de cuarta.

El 9 de abril llegó a la Clínica 21. Cuarenta y un días después, el hombre de 66 años está en terapia intensiva en la Clínica 6: intubado, con traqueotomía, neumonía, neumotórax, sepsis, choque séptico y falla orgánica. Un recorrido hospitalario que parece más una cadena de errores que una ruta de atención médica.

La historia, denunciada penalmente ante la FGR por su hija Zaira Vega, no apunta a un “evento adverso”, como suele maquillarlo la burocracia médica, sino a una posible cascada de negligencias con nombres y apellidos: Arturo Villarreal, Rafael Trejo, Ana Silva Esquiff, José Hernández (subdirector de la Clínica 6) y un enigmático “Doctor Plata”, jefe de Cirugía.

Porque aquí no hubo solo mala suerte: hubo traslados absurdos entre clínicas, omisión quirúrgica oportuna, un catéter mal colocado que terminó dañando el pulmón, y una infección que evolucionó hasta convertirse en sentencia de muerte lenta. Por si fuera poco, el paciente adquirió bacterias típicas de entornos hospitalarios contaminados —acinetobacter y pseudomonas—, esos huéspedes frecuentes cuando la higiene institucional es más discurso que práctica.

La versión oficial del IMSS, predeciblemente, cuenta otra historia: que el paciente ya llegó complicado, que la infección estaba avanzada, que la diabetes agravó el cuadro, que se actuó “de inmediato”, que hubo antibióticos, cirugías y ajustes constantes. El guion clásico: el sistema funciona, el paciente es el problema.

Pero los tiempos no cuadran, y las complicaciones tampoco brotan espontáneamente. Una fractura sin cirugía oportuna que deriva en sepsis no es exactamente un caso de evolución inevitable. Es, más bien, el tipo de desenlace que ocurre cuando la saturación, la negligencia o la descoordinación se normalizan.

Mientras tanto, desde la narrativa oficial se insiste en que el sistema de salud está en su mejor momento histórico. En la realidad —esa que no cabe en conferencias matutinas—, hay pacientes que entran por una lesión tratable y terminan conectados a un respirador, convertidos en evidencia viva de que el problema no es solo clínico, sino estructural.

Don Refugio no es una estadística todavía. Es una advertencia.

Con informacion: EL NORTE/