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domingo, 15 de marzo de 2026

«SIGANLO IGNORANDO»: «MIENTRAS SHEINBAUM SERMONEA a EE.UU por CONSUMO de DROGAS la METANFETAMINA YA DESPLAZÓ a la MOTA en N.L»…y el fentanilo avanza en Mexico.


México lleva años señalando al norte, como si la frontera fuera un espejo de un solo lado. La presidenta Sheinbaum repite, con aire de superioridad moral, que el “gran problema” del narco está del otro lado, donde los gringos aspiran su desgracia y financian nuestra violencia. Pero mientras apunta con el dedo, en Nuevo León el “cristal” ya se volvió la droga reina: un mercado interno encendido que crece a ritmo de laboratorio.

Por primera vez en la historia, las metanfetaminas generan más investigaciones que la marihuana. Tres mil ochocientas treinta carpetas en un año, casi cuatro mil focos encendidos en las calles metropolitanas. En 2015 eran apenas 20 —una nota al pie en los reportes de la Fiscalía— y hoy representan un crecimiento de 19 mil por ciento. Si eso no es epidemia, habrá que inventar otro término.

Mientras la presidenta sermonea sobre el consumo yanqui, aquí los barrios de Monterrey ya tienen su versión recortada del sueño americano: cristal, barato, puro y mortal. La mariguana, que antes llenaba expedientes y cárceles, ya perdió el trono frente a la química. La cocaína y el éxtasis se conforman con el bronce.

El discurso oficial se regodea culpando al vecino, pero los números de la Fiscalía dicen otra cosa: el narco ya no solo exporta, también surte casa por casa. El mercado doméstico de drogas sintéticas florece con eficiencia industrial, mientras el gobierno sigue hablando de “veneno” en abstracto, como si no estuviera circulando en avenidas locales.

En resumen: mientras el poder federal se entretiene con la retórica del antiimperialismo moral y soberano enmascarando otros intereses, el “cristal” le gana al discurso por KO técnico. Las calles de Nuevo León ya no fuman importado: fabrican su propia destrucción, con marca nacional y política de negación incluida.

Con información: ELNORTE/

«LLEGAN,DISPARAN y se VAN»: «INATAJABLE el PATRON de ASESINATOS PERPETRADOS por los PATRONES del CARTEL de SINALOA»…nadie trae prisa por acabar la guerra.


La violencia del fin de semana en Sinaloa se expresó en una cadena de ataques armados en Mazatlán y Culiacán que confirman un patrón sabatino, urbano y prácticamente inatajable.

Hechos clave del sábado

  • En Mazatlán, un joven identificado como Ángel, de 20 años, fue asesinado a balazos cuando intentaba subir un puente peatonal junto a las vías del tren en la colonia Ampliación Esperanza.
  • En Culiacán, sujetos irrumpieron en una vivienda de la colonia CNOP y dispararon contra los presentes: un hombre murió dentro del domicilio y dos mujeres quedaron gravemente heridas.
  • Vecinos de la CNOP señalan que la misma casa ya había sido tiroteada meses o un año antes, sin lesionados, lo que sugiere un objetivo reiterado y una disputa no resuelta en esa zona.

Contexto reciente en Sinaloa

  • El arranque de marzo ya estaba marcado por al menos siete homicidios en Culiacán, Escuinapa y Mazatlán, con ataques en vialidades, fraccionamientos y zonas comerciales.
  • A nivel estatal, la violencia se enmarca en la guerra interna entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos del Cártel de Sinaloa, que ha motivado incluso el envío de mas de 14 mil militares federales a Sinaloa para intentar contener los ataques

Patrones de la “violencia sabatina”

  • Los ataques se concentran en espacios cotidianos: puentes peatonales, casas habitación, talleres y negocios, lo que incrementa el riesgo para civiles no vinculados directamente a las disputas criminales.
  • Se repite el uso de grupos armados que llegan, disparan y se retiran con rapidez, dejando escenas aseguradas después por policías estatales, municipales, Ejército y Marina, pero con pocos detenidos en los casos de homicidio.
  • Informes diarios de la prensa local registran que los sábados suelen cerrar con varios homicidios y reportes de balaceras o bloqueos, al tiempo que en la estadística federal muchos de estos hechos ni siquiera se reportan completos, como ocurrió con los asesinatos del 13 de marzo.

Con informacion: NOROESTE/

LA «VERSION 4K de GENARCO GARCIA LUNA»: «VENTA de CAPTURA del MENCHO donde el EJERCITO NO lo INVITÓ DISPARA la VENTA de TOALLAS,COBIJAS y PLAYERAS de HARFUCH»…amo del marketing envuelto en lenguaje táctico.


El estratega de la Seguridad Federal, Omar García Harfuch ya no parece un secretario de Seguridad: es una marca registrada de cobertores “súper suaves”, toallas playeras y colchas que prometen más calor mediático que eficacia en el terreno, basta voltear a ver a Sinaloa con su guerra perpetua de 18 meses de guerra de bandos de la misma banda.

El santo patrono de las cobijas

En los tianguis y en línea la cara de Harfuch ya compite con la Virgen de Guadalupe y los tigres tres dimensiones: cobijas, toallas, mantas, cojines, playeras, muñecos y hasta fiestas temáticas con el “señor secretario” de centro de mesa.

El boom no empezó por una estrategia de seguridad brillante, sino por un operativo militar donde al héroe de peluche ni siquiera lo sentaron en la mesa de planeación, pero eso sí, su rostro terminó estampado en poliéster de exportación.

Las búsquedas en plataformas digitales no mienten: “Harfuch cobijas”, “harfuchitos”, “Harfuch sin camisa” y demás variantes lubricadas por el algoritmo dicen más del mercado del deseo que de la política pública.

El resultado es un secretario convertido en body pillow,una almohada de cuerpo completo aspiracional: lo quieren en su cama, lo quieren para secarse, lo quieren de recuerdo; un fetiche institucional con número de catálogo.

El problema es que, cuando se revisa el parte militar, la épica Harfuch se desinfla: la inteligencia, el seguimiento, el planeo y la ejecución se acreditan a las Fuerzas Especiales y a la Guardia Nacional, no al despacho donde se diseñan entrevistas y se aprueban artes para redes.

Llamarle “mente maestra” a quien ni siquiera aparece mencionado en la narrativa oficial del general Trevilla es exactamente eso: mercadeo, no análisis, marketing político envuelto en lenguaje táctico.

Producto de mercadeo, no de eficiencia

El fenómeno de las cobijas Harfuch es el saldo perfecto de esta disonancia: un aparato de comunicación capaz de convertir una ausencia operativa en un relato de liderazgo, y ese relato, a su vez, en mercancía que se vende por cientos de pesos en Amazon, Mercado Libre y mercados populares.

El “aura” del funcionario se alimenta de dos combustibles: la narrativa romántica del jefe que “enfrentó” a El Mencho desde 2020 y el atractivo físico que explotan sin pudor comerciantes y seguidoras, al punto de que el rostro del secretario se volvió tendencia en buscadores apenas días después del operativo.

En contraste, Sinaloa lleva más de año y medio sumida en una guerra intestina dentro del mismo bando, sin una solución de Estado que se parezca ni remotamente a esa mística de control y orden que se vende en los estudios de televisión.

La distancia entre la cobija “súper suave” y el terreno de operaciones es brutal: mientras el poliéster promete abrigo y fantasía, los indicadores de violencia y de captura de estructuras completas siguen desmentiendo el cuento de la eficacia omnipresente.

Como colofón, Harfuch empieza a parecer un remake en 4K de Genaro García Luna: menos héroe de cobija y más “superpolicía” de catálogo, construido a base de cifras milagrosas, propaganda y una fe casi religiosa en que el rating sustituye a la rendición de cuentas.

Tres espejos incómodos

  • Ambos son productos de laboratorio: García Luna fue el niño símbolo de la “guerra contra el narco” de Calderón, rodeado de pantallas, conferencias y operativos televisados; Harfuch es la cara de la “nueva estrategia” que se vende en entrevistas internacionales, reels y cobijas “súper suaves”.
  • Los dos basan su prestigio en cifras espectaculares: detenciones por miles que no impactan la realidad violenta , decomisos históricos, golpes “estructurales”, un lenguaje calcado donde el número importa más que la profundidad del caso o la solidez de las acusaciones.
  • En ambos casos, la narrativa va muy por delante de la realidad territorial: con García Luna, la “guerra” multiplicó la violencia y fortaleció a los cárteles que supuestamente debilitaba; con Harfuch, Sinaloa lleva más de 18 meses en guerra intra-bando mientras a él le cosechan laureles por un operativo donde ni siquiera fue actor principal.

Marketing de seguridad

  • García Luna dominó la alianza entre Seguridad y medios: montajes, detenciones en vivo, despliegues escenográficos y una Plataforma México vendida como milagro tecnológico aunque el país ardía.
  • Harfuch opera en la versión 2026 de ese modelo: control de narrativa, gira interminable de entrevistas, reconstrucciones heroicas de operaciones ajenas y ahora una capa adicional de mercancía, del talk show a la colcha matrimonial.

Trayectorias que se tocan

  • No es sólo un parecido estilístico: Harfuch crece en la Policía Federal bajo el paraguas institucional de García Luna, nombrado coordinador en Guerrero cuando el “superpolicía” todavía controlaba la Secretaría de Seguridad Pública y el recibia sobornos.
  • Su nombre aparece después ligado a episodios clave del viejo régimen de seguridad, como Ayotzinapa y la manufactura de versiones oficiales, igual que García Luna terminó atado a la narrativa y a las sombras de la “guerra contra el narco” que despues se clarificaron con su arresto.

El riesgo del “nuevo García Luna”

  • Desde Washington ya hubo quien lo bautizó sin rodeos como “el nuevo García Luna”, advertencia que no viene de opositores iluminados sino de funcionarios que vieron de cerca la primera temporada del experimento.
  • La principal similitud de fondo no está en las cejas ni en el físico, sino en el modelo: un hombre colocado en el centro del relato de seguridad, blindado por medios y cifras, mientras los conflictos estructurales –Sinaloa, por ejemplo– permanecen abiertos o en via de podrirse.

Con informacion : ELPAIS/VANGUARDIA/ INFOBAE/

«MAS CLARO NI el AGUA»: «DE MAULEON DESMENUZA el IMPERIO de MATONES del CJNG que NACIO con EPN pero CRECIO y se AMAMANTÓ con AMLO»…ellos solitos dispararon cifra de mas de 55 mil ejecuciones,como si le hubieran quitado el seguro al infierno.


El CJNG convirtió a México en una industria del levanton y una morgue a cielo abierto ,mientras desde Palacio Nacional Andres Manuel Lopez Obrador,les repartía abrazos como si fueran chalecos antibalas que impedían les penetraran las inexistentes acciones del gobierno del que tenían complicidad en todos sus niveles y todos es todos.

El sexenio del abrazo al verdugo

Según la base de datos de Uppsala, el CJNG se cargó a 55,380 personas entre 2019 y 2024, justo en los años de la doctrina cursi de “abrazos, no balazos”. Con Calderón y Peña, el mismo monstruo mató a 19,788; con AMLO, el número se disparó como si le hubieran quitado el seguro al infierno. No hay maroma posible: el sexenio del “humanismo mexicano” fue también el sexenio en que el CJNG se expandió a punta de desmembrar gente y llenar el país de fosas.

Para rematar, en 2025, ya con Claudia Sheinbaum estrenando silla, Milenio documenta más de 550 enfrentamientos del CJNG con cinco mil muertos en 13 estados, como si cambiar de presidente fuera solo cambiarle de portada al mismo expediente forense. Sumando los gobiernos de Calderón, Peña y AMLO, el cártel deja más de 73 mil muertos oficialmente atribuibles; el resto se pierde en bolsas negras, fosas clandestinas y estadísticas maquilladas.

Imperio del terror, versión mexicana

El CJNG no solo mata: firma cada asesinato como si fuera performance de horror. Su estrategia no se limita a ejecutar rivales o soplones: consiste en sembrar terror con cuerpos desmembrados, colgados, apilados, repartidos en hieleras y bolsas de plástico negro que ya forman parte del paisaje urbano. Su debut nacional fue una escena bíblica al revés: 35 cuerpos tirados en un paso a desnivel de Boca del Río, Veracruz, en 2011; a partir de ahí, México aprendió que el “nuevo” cártel no venía a negociar, venía a aterrorizar.

En 2025, el CJNG logra un récord macabro: un asesinato cada ocho horas y media, cubriendo buena parte del mapa: Guanajuato, Baja California, Tabasco, Puebla, Michoacán, Zacatecas, Edomex, Nuevo León, Chiapas, Tlaxcala, Jalisco, Aguascalientes, Querétaro, Quintana Roo. Mientras el gobierno hablaba de paz, el país se convertía en un catálogo de guerras locales contra el segundo cártel más poderoso, el de Sinaloa, y la población en daño colateral.

Estado ausente, cártel presente

Un estudio de AC Consultores encontró presencia del crimen organizado en 89% de los municipios del país; en la práctica, significa que el Estado se retiró y dejó que el CJNG se instalara como autoridad de facto donde le dio la gana. Durante el sexenio de AMLO, la abdicación fue tan descarada que millones de mexicanos quedaron literalmente a merced de un grupo que gobierna con videos de tortura y cuerpos descuartizados.

En Jalisco, entre 2019 y 2024, casi 10 mil personas fueron reportadas como desaparecidas; el 40% fue levantada de forma violenta, casi cuatro mil personas arrancadas de la zona metropolitana de Guadalajara, donde el cártel montó una de sus oficinas centrales del horror. De 2018 a la fecha han salido más de dos mil cuerpos de fosas clandestinas, como si el subsuelo estuviera devolviendo la verdad que las autoridades intentan enterrar en conferencias mañaneras y boletines triunfalistas.

Narconómina y complicidad oficial

Cuando el ejército abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, en unas cabañas, lo que encontraron no fue solo el cadáver del capo, sino el manual de instrucciones del imperio: documentos, entre ellos la narconómina. En un solo mes, el papelito “que no prueba nada” registra pagos de medio millón de pesos a tres corporaciones policiacas de Jalisco y millones semanales para policías de élite en Chiapas, donde la frontera se administra a golpe de maletín.

La reacción oficial fue digna de sketch: el coordinador estratégico del Gabinete de Seguridad jalisciense dijo que esas listas no demuestran nada, que cualquiera puede escribir nombres en una hoja y tirarla por ahí. Mientras tanto, los pagos siguen fluyendo, el cártel se repliega para reorganizarse y el gobierno federal se cierra como si el silencio fuera estrategia de seguridad y no encubrimiento.

El imperio sigue en pie

La muerte del Mencho no derrumbó el imperio: solo cambió de administrador. Los datos del despliegue criminal están a la vista, los pagos a corporaciones aparecen hasta en papeles olvidados en cabañas, y millones de mexicanos siguen viviendo bajo un régimen paralelo donde la ley la dicta quien controla las fosas, las rutas y las nóminas. El investigador Jorge Ramírez lo definió con precisión: el CJNG instaló un imperio de terror; lo que sigue pendiente es que el Estado decida si quiere seguir de socio silencioso o por primera vez hacer su trabajo, pero no hacerle como que hace su trabajo, ni tampoco a fuerza y por encargo, como esta ocurriendo.

Con informacion: LATINUS/

LA «VAQUITA del MENCHO de MACUSPANA»:»REAPARECE INTERMEDIARIO SENTIMENTAL de la DICTADURA CUBANA y pide OXIGENO FINANCIERO a COSTA del PUEBLO MEXICANO»…mas que donativos; está midiendo cuánta gente todavía le compra el cuento.


El ex Presidente de Morena,Andrés Manuel López Obrador, desde su autoexilio moral en el retiro perpetuo que tanto promocionó como si fuera voto franciscano, volvió a levantar la mano digital. No para hablar de los desaparecidos de México, ni del narcoestado al que contribuyo con sus malos oficios que dejaron mas de 200 mil cadaveres, ni del ejército indomable que institucionalizó su poder bajo su mandato. No. Volvió para pedir dinero… para Cuba. Para esa Cuba que lleva más de seis décadas acreditando con tanques, presos políticos y hambruna lo que él define como “soberanía y libertad”.

Desde su trinchera del “humanismo latinoamericano de bolsillo”, AMLO convocó a los creyentes del culto morenista a depositar en una cuenta de Banorte para enviar ayuda a la isla. Comida, medicinas, gasolina — ingredientes que en cualquier democracia se consiguen con trabajo y derechos, pero que en dictadura se reparten por lealtad ideológica y miedo. Nada nuevo: en los setenta lo hacían los soviéticos con Cuba, en los dos mil lo hizo Chávez, y ahora, con una mano temblorosa y otra en el teclado, lo intenta López Obrador con transferencias nacionales.

La cita de AMLO a Lázaro Cárdenas es apenas un decorado retórico: el general defendía pueblos en armas contra invasores, no regímenes que encarcelan poetas. Cuba no es una víctima, sino un sistema que vive de disfrazarse como tal, un fraude emocional perpetuado por generaciones de políticos que aún hablan como si existiera la utopía socialista del 59.

Y, sin embargo, ahí está el aplauso del Embajador cubano, fiel a la cortesía de los gerentes de miseria. Agradece en redes con el mismo entusiasmo con que un carcelero celebra que le regalen candados nuevos. Todo es tan predecible que asombra que en 2026 aún haya quienes lo confundan con “solidaridad”.

Mientras Sheinbaum juega su propio papel en la continuidad del relato — ahora desde Palacio, aun buscando que el petróleo de la empresa quebrada fluya “por razones humanitarias” —, AMLO reaparece para recordarnos que su cruzada personal nunca fue por la democracia, sino por la sobrevivencia de su narrativa. Cuba, en ese espejo, es apenas el último símbolo de un delirio que ya no sabe distinguir entre ayuda y complicidad.

Coro de fieles y deudores

La reacción a la vaquita para Cuba es, en sí misma, un retrato perfecto del país que dejó López Obrador: polarizado, furioso y con la paciencia agotada. No está pidiendo donativos; está midiendo cuánta gente todavía le compra el cuento.

Los que le aplauden repiten el manual: gracias por “mostrarnos hacia dónde debemos ir”, gracias por ser faro moral, gracias por defender a Cuba como si fuera la última trinchera de la dignidad humana. En el subtexto no están donando para comida o medicinas, están invirtiendo en la fantasía de que Cuba es una causa justa y no una dictadura invivible. Es devoción casi religiosa: el “se le extraña, muchísimo” funciona más como confesión de dependencia emocional que como comentario político.

La furia de los que se quedaron sin país

Del otro lado, la mayoría: insultos descarnados, sí, pero también algo más profundo — la percepción de que el hombre que nunca organizó un teletón para las víctimas de su propio sexenio ahora abre una colecta para la isla que mejor encarna su obsesión ideológica. 

La comparación es brutal: madres buscadoras diciéndole que mientras él pide donativos, ellas piden que les devuelvan a sus hijos; usuarios que le recuerdan los más de 200 mil homicidios de su gobierno mientras él habla de buscan “exterminar al pueblo cubano”. El reclamo central no es sólo que sea hipócrita, sino que siga usando la solidaridad como pantalla para evadir cualquier responsabilidad sobre los muertos, los desaparecidos y los hospitales reventados que dejó atrás.

Cuba como coartada moral

Las críticas más finas le pegan donde más le duele: en la narrativa. Señalan que jamás pidió colectas cuando faltaban medicinas en México, pero que sí se moviliza para la “revolución” cubana; que habla de bloqueos ajenos mientras aquí toleró —cuando no alimentó— el control territorial del crimen organizado. Otros desmontan su fraseo épico: no, no es “pleito ajeno”, le dicen, cuando los cárteles que crecieron con su estrategia de abrazos y complicidad están dejando cifras de guerra. La idea de “Cuba heroica” choca contra la realidad de un régimen que vive pidiendo oxígeno financiero a costa de su propia población, mientras él se ofrece como intermediario sentimental.

Termómetro de legitimidad

Entre los números que circulan —más de 97 por ciento de comentarios en contra, según uno de los usuarios— y la cascada de mensajes que lo llaman ladrón, narco, saqueador de Macuspana o simple payaso, lo que se ve es el desgaste de su autoridad moral. No es que lo odien por ayudar a Cuba; lo odian porque lo sienten usando a Cuba como espejo para seguir viéndose a sí mismo como líder histórico cuando ya es un expresidente con un legado de violencia récord. Hasta las voces más moderadas le piden algo tan básico como prudencia y silencio: que si de verdad está en retiro, se comporte como tal y deje de seguir polarizando el tablero cada que necesita un poco de adoración pública.

Con informacion: ELNORTE/