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jueves, 20 de agosto de 2026

“NI MUERTO, NI DETENIDO: el TÍO LAKO del CJNG VOLVIÓ a ESCAPAR del CERCO de FUERZAS FEDERALES, pero dejó CARRETERAS BLOQUEADAS y VEHÍCULOS INCENDIADOS”… una operación costosa, ruidosa y con daños colaterales.


Doce detenidos, carreteras bloqueadas, vehículos incendiados y un despliegue de fuerzas federales para confirmar que el objetivo principal volvió a escurrirse. El “éxito” oficial en Michoacán tiene esa incómoda forma: Tío Lako no murió, no fue detenido y, otra vez, salió del operativo sin esposas.

El objetivo se les volvió a pelar

El comunicado presume precisión; la realidad exhibe otra cosa. Fuerzas Especiales, Guardia Nacional, Marina, FGR, inteligencia militar, helicópteros y todo el aparato de seguridad del Estado fueron movilizados en Tanhuato y Ecuandureo para ir por Heraclio Guerrero Martínez, alias Tío Lako, jefe regional del CJNG. El resultado central: Tío Lako no cayó.

En cambio, quedaron doce detenidos —incluidas mujeres identificadas como su hija y su pareja—, dos inmuebles asegurados, 64 vehículos, armas largas, una ametralladora calibre .50, explosivos, droga, motocicletas, un dron y equipo táctico. Un inventario voluminoso, sí. Pero no equivale a capturar al hombre que motivó el operativo.

La propia narrativa oficial lo señala como responsable de ordenar las agresiones contra 25 elementos de la Guardia Nacional el 22 de febrero, después de la operación en la que fue abatido El Mencho

Sin embargo, al presunto responsable directo no lo presentaron ante un juez: presentaron a su entorno, mientras el jefe regional permanece fuera del alcance de la fuerza pública. El balance es difícil de maquillar: se decomisó mucho fierro, pero no se detuvo al fiero. 

Y el costo del “golpe” tampoco cabe en una fotografía de armas aseguradas. Michoacán amaneció con bloqueos carreteros, vehículos incendiados y comunidades atrapadas en la parálisis que sigue a cada operación fallida o incompleta. 

La autoridad podrá contar 12 detenidos y decenas de vehículos confiscados; la población cuenta horas sin tránsito, miedo, negocios detenidos y 24 rutas convertidas en narcobloqueos. 

El periodista Pablo Ferri del diario español,EL PAIS, lo resumió desde sus redes con precisión: “Ni muerto, ni detenido”. Y no sería la primera vez que Tío Lako logra escapar. 

La diferencia es que esta vez el Estado tiene cómo vender el saldo material del operativo como victoria, aunque la pregunta esencial siga intacta: si el objetivo era detener al jefe regional del CJNG, ¿cómo puede llamarse éxito una operación de tal tamaño cuando él sigue libre? Las autoridades confirmaron inicialmente nueve arrestos que terminaron en 12 vinculados a su célula, pero también confirmaron, por omisión decisiva, que el objetivo prioritario no estaba entre ellos. 

No fue una captura del capo. Fue una operación costosa, ruidosa y con daños colaterales visibles que produjo detenciones periféricas, decomisos y una nueva demostración de capacidad criminal para alterar la vida pública. El balance político puede redactarse como triunfo; el balance operativo, por ahora, dice otra cosa: Tío Lako se les volvió a pelar.

Con información: @Redes/

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