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domingo, 16 de agosto de 2026

“NI se METAN con el SHERIFF: TRUMP TIENE en su PODER la INFORMACIÓN dada por CAPOS para ENVIAR a PRISIÓN a sus PROTECTORES POLÍTICOS, POLICIACOS y MILITARES en MÉXICO»… y no solo AMERICO.



Ha pasado más de un siglo y medio, pero la vieja usanza de la justicia del sheriff del gobierno de Trump sigue vigente: poner precio a la cabeza de los delincuentes y obtener de ellos la información sustantiva que permita resolver un crimen mayor,el cometido por las estructuras criminal y politicamente organizadas.

En el caso de los narcotraficantes mexicanos, la estrategia ha surtido efecto. Al tiempo que se han destinado 200 millones de dólares para detenerlos, algunos de esos mismos narcotraficantes han aceptado convertirse en informadores, bajo la figura de “colaboradores”.

Esto se ha traducido en un tsunami de información contra los eslabones de las cadenas de valor que, en México, han operado como resistencias al combate contra el narco. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador quedó expuesta una dinámica: no los infiltraron; se fusionaron con ellos. Durmieron en la misma cama y no solo en Tamaulipas.

En días pasados el gobierno estadunidense puso el precio de 100 millones de dólares para detener a la dirigencia del Cartel de Jalisco Nueva Generación, una cantidad exorbitante que rebasa las recompensas que se habían establecido con 50 millones por Nicolás Maduro, 10 millones por Iván Archivaldo Guzmán Salazar, otros 10 millones por Jesús Alfredo Guzmán y cinco millones por el Mayo Zambada.

La estrategia de Estados Unidos en la guerra declarada a los narcotraficantes tiene como aliciente le recompensa multimillonaria para quienes ofrezcan información para detenerlos, pero de la misma importancia son las delaciones que ofrecen miembros importantes de los mismos cárteles que reciben inmunidad para ellos y sus familiares.

La “colaboración” ha sido la herramienta más importante de la justicia estadunidense para combatir a los narcotraficantes mexicanos. A la vista los casos más conocidos son Vicente Zambada Niebla, el Vicentillo, pieza clave en el juicio contra Joaquín el Chapo Guzmán; y Dámaso López Serrano, Mini Lic, testigo que proporcionó información contra Los Chapitos.

Para la detención de el Mayo Zambada fue fundamental la colaboración de Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán, que a base de engaños lo secuestro y lo traslado a territorio estadunidense donde ya los esperaban agentes del gobierno de Trump.

La lista de “narcocolaboradores” es amplia y quizá el punto de partida sea la detención y juicio del Chapo Guzmán, pues desde entonces se vino la desbandada de delaciones que han sido el pilar de la estrategia estadunidense para detener a otros miembros de distintos cárteles.

Emma Coronel. «Negoció una pena reducida que ya cumplió y ahora se dedica al modelaje». — AP / Angela Weiss

Ovidio Guzmán López, otro de los hijos del Chapo ya se declaró culpable, lo mismo que José González Valencia, uno de los líderes de Los Cuinis, aliados del CJNG; Edgar Veytia, el Diablo, exsocio del Cártel de los Beltrán Leyva; y Jesús Raúl Beltrán León, el Trébol, exlugarteniente del Chapo.

Emma Coronel Aispuro, esposa de Guzmán Loera, negoció una pena reducida que ya cumplió y ahora se dedica al modelaje. Iván Reyes Arzate, alias la Reina, exjefe de la Policía Federal, trabajaba para el Cártel de Sinaloa, gracias a su colaboración con las autoridades estadunidenses sólo recibió una condena de 10 años de prisión, pero podrá salir antes.

Otros narcotraficantes que aceptaron negociar son Jessica Johanna Oseguera González, hija de Nemesio Oseguera, líder del CJNG; ,Héctor Alejandro Páez García, un abogado que trabajaba para el Cártel de Sinaloa,Jorge Humberto Pérez Cázares, el Cadete, y Juan Gerardo Treviño Chávez, el Huevo, exlíder de los Zetas del Cártel del Noreste (CDN), cuyo abogado fue nombrado asesor de Americo Villarreal,aun gobernador de Tamaulipas.

De todos ellos el gobierno estadunidense ha extraído información clave para desmembrar a los cárteles, decomisar droga, bloquear cuentas bancarias, desarticular negocios y, sobre todo, para tener datos fundamentales de quienes desde la esfera política y de gobierno participan en los negocios criminales.

Esto último es lo que al gobierno estadunidense le interesa de manera especial. Desde sus inicios y con el paso de los años los grupos criminales han tenido el apoyo de funcionarios de todos los niveles y de elementos castrenses. Pero este apoyo se transformó en una coalición, en una fusión, generando un cogobierno en varias regiones del país.

La información que proporcionen o que ya dieron los narcos mexicanos al gobierno de Donald Trump de quienes desde la política han sido sus protectores o aliados será clave en el desarrollo del gobierno mexicano para los próximos meses y años.

Fuente.-PROCESO/JOSE GIL OLMOS/

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