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martes, 11 de agosto de 2026

“33 MUERTOS BAJO OPERATIVO VERANO SEGURO, pero GENERAL PRESUME que la SANGRE NO SALPICÓ la OCUPACIÓN HOTELERA en MAZATLÁN”…casi 4 mil en Sinaloa y rumbo a 5,000 los «levantados».


La fórmula oficial parece sencilla: si el hotel está al 91 por ciento, los cadáveres cuentan como “incidentes mínimos”. Mazatlán puede tener 33 asesinatos durante el operativo Verano Seguro, balaceras, ataques a viviendas y hasta personas halladas esposadas con huellas de violencia; pero mientras el turista llegue al malecón, el gobierno vende normalidad con sombrilla incluida.

En Mazatlán ya encontraron la fórmula para derrotar la violencia: cambiarle el nombre.

Treinta y tres asesinatos desde que arrancó el Operativo Verano Seguro no son una crisis, ni un fracaso, ni una alerta roja. Son, según el secretario de Seguridad Pública estatal, el General Sinuhé Téllez López, “incidentes mínimos”. La contabilidad oficial es generosa: si hay turistas, cruceros y hoteles llenos, entonces los muertos deben ser detalles menores en el paisaje.

La primera semana del operativo dejó 18 personas asesinadas. Después siguieron ataques armados en colonias, homicidios en el Centro Histórico, cuerpos con signos de violencia, detonaciones, viviendas baleadas y un herido frente al Monumento al Pescador. Pero el problema, al parecer, no es la violencia: el problema es que la gente insiste en escuchar balazos donde la autoridad preferiría oír cohetones.

El mensaje es transparente: no importa cuánta sangre corra, siempre que no salpique la ocupación hotelera. El Código Azul se activa para cuidar al visitante; para el habitante, queda la pedagogía institucional de aprender que un homicidio puede ser “mínimo” cuando no altera la derrama económica.

No hay mejor propaganda de seguridad que una ciudad donde el turismo siga caminando mientras la autoridad reduce la violencia a una molestia administrativa. En el Mazatlán oficial, la vida no se mide por víctimas: se mide por reservaciones.

El parte estatal, desmenuzado

La imagen presenta un corte del 9 de septiembre de 2024 al 9 de agosto de 2026: 699 días de diferencia entre ambas fechas, que es el denominador que parece haberse usado para las tasas diarias. 

Rubro reportadoTotalPromedio diario aproximadoLectura crítica
Homicidios dolosos3,6655.2Un homicidio cada 4 horas con 35 minutos, aproximadamente
Personas privadas de la libertad4,2796.1Hay 614 casos más que homicidios; la desaparición o privación de libertad supera a los asesinatos
Vehículos robados12,16817.4Equivale a más de 3.3 robos de vehículo por cada homicidio doloso
Personas detenidas3,8295.5Hay apenas 164 detenciones más que homicidios; el dato, por sí solo, no acredita detenciones vinculadas a esos delitos ni resultados judiciales
Personas “abatidas”2090.3Cerca de una cada 3.3 días; el término exige transparencia: quiénes eran, en qué hechos murieron, qué autoridad intervino y qué investigaciones existen

Los promedios de los cuatro primeros rubros sí son consistentes, por redondeo, con una ventana de 699 días. El único dato sin tasa diaria es el de las 209 personas “abatidas”; dividido entre el mismo periodo, equivale a 0.30 al día, o alrededor de 9 al mes

Lo que el boletín esconde

El parte ofrece acumulados, pero evita las preguntas que importan:

  • No dice cuántos homicidios están esclarecidos, cuántos tienen detenido, cuántos llegaron ante un juez ni cuántos terminaron en sentencia.
  • “Personas detenidas” no equivale a responsables de homicidio, secuestro o robo de vehículo. Puede incluir detenciones por faltas administrativas o delitos completamente distintos.
  • “Personas abatidas” no es una categoría jurídica neutral: convierte muertes en una etiqueta operativa y borra datos esenciales sobre identificación, circunstancias, uso de la fuerza y rendición de cuentas.
  • El dato de vehículos robados muestra que el deterioro no sólo se expresa en asesinatos: afecta también la vida cotidiana, el patrimonio y la movilidad.
  • La tasa de privaciones de libertad, 6.1 diarias, es especialmente grave porque cada registro puede representar una familia buscando, una investigación pendiente y una cifra que rara vez encuentra la misma visibilidad que la propaganda turística. 

La cifra no describe un “balance” de seguridad; describe una emergencia administrada a golpe de eufemismo. Cuando hay 3,665 homicidios, 4,279 personas privadas de la libertad y más de 12 mil vehículos robados, el problema no es que la ciudadanía sea pesimista. El problema es un gobierno que pretende que el lenguaje haga el trabajo que no hizo la seguridad.

Con información: RIO DOCENOROESTE/

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