Mientras las autoridades hacen su mejor actuación de “sí estamos viendo el problema”, el Cártel del Golfo bajo liderazgo de Alfredo Cárdenas,alias «El Contador»,perfil alineado a Morena en Matamoros sigue cobrando “derecho de piso” a la mala, ahora con gasolina y cerillos. Su blanco favorito ya no son solo changarros cualquiera: van contra plantas, distribuidoras de comida, restaurantes y todo negocio que todavía respire y produzca.
La última joyita fue prenderle fuego a un corralón y bodega de una distribuidora de botanas, dejando una bodega hecha ceniza y al menos 40 camiones de reparto reducidos a chatarra humeante.
Los bomberos llegaron, claro, pero ya nada podían hacer más que mirar cómo el incendio hacía lo suyo durante horas.
En Matamoros y Reynosa, el cuento es el mismo de siempre: extorsión, miedo, omisiones y supuestos “funcionarios” que, según los reportes, más que combatir el crimen parecen vivir cómodamente a su sombra y ganar elecciones en su favor.
Y cuando alguien se atreve a denunciar, el mensaje del narco es brutalmente claro: hablar sale caro.
El caso de Julio Almanza, asesinado tras exponer estas prácticas, lo dejó más que evidente tras señalar incluso al gobernador Américo Villarreal.
Con información: BREITBART/

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