Visitanos tambien en:

miércoles, 1 de abril de 2026

LA "MUERTE del CONSEJERO ELECTORAL y TIENE RAZÓN INFORME SUECO": A "30 AÑOS del ENGAÑO PRIISTA ahora MORENA se ENCAMINA a COLONIZAR el INE"...de las cuotas y cuates del PRI a consejeros de obediencia garantizada.


El 6 de julio de 1988, el México de las elecciones arregladas se estrelló contra la pared. La famosa “caída del sistema” no fue un accidente técnico: fue el destape brutal de una maquinaria priista que llevaba décadas haciendo pasar por elección lo que en realidad era administración del resultado.

Aquel golpe de realidad abrió una etapa en la que se inventó al consejero electoral “ciudadano” como placebo institucional: un árbitro con cara limpia para intentar convencer al país de que, ahora sí, el voto contaría y el fraude quedaría en el museo de las vergüenzas.

La versión original de ese engaño moderno nació del escándalo. La elección de 1988, con Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Rosario Ibarra desafiando al priismo, dejó expuesto al régimen de Carlos Salinas y obligó al poder a maquillarse con reformas electorales para seguir respirando.

Pero el truco funcionó por un tiempo. El IFE primero, y después el INE, sirvieron para quitarle al Gobierno la llave de la casilla, arrancarle al partido oficial el control del árbitro y construir una mínima confianza pública en el conteo, la validación y la competencia.

Gracias a ese andamiaje, México pudo salir del zoológico del fraude administrado y entrar, con tropiezos y heridas, en una etapa donde el PRI podía perder, el PAN podía ganar y hasta la izquierda podía disputar el poder sin pedir permiso a Bucareli.

El regreso del viejo vicio

Treinta años después, el péndulo va de regreso. Morena se encamina a colonizar el INE con perfiles afines, mientras el relevo de consejerías ocurre bajo una lógica de lealtad política más que de autonomía técnica.

Lo que antes se criticaba como cuotas y cuates, ahora amenaza con mutar en algo más burdo: consejeros de obediencia garantizada, no árbitros con criterio propio. Y eso sí es una mala noticia, porque el sistema electoral mexicano no nació para complacer al poder, sino para ponerle freno.

La ironía es monstruosa: el partido que más se benefició de la ciudadanización del árbitro parece decidido a convertirlo otra vez en oficina de trámite. Si eso ocurre, no será una simple reforma; será la resurrección del viejo México donde el Gobierno marcaba la pauta y el resto aplaudía en la oscuridad.

Con informacion: SALVADOR CAMARENA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: