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domingo, 14 de septiembre de 2025

EL “7 NO es de BUENA SUERTE”: “CARRUSEL de CABEZAS RODANDO con UNIFORMES de MARINA MANCHADOS de HUACHICOL es un CAMPEONATO que VAN GANANDO EJECUTORES”…y ningun detenido,huele mas a inmunidad que impunidad.


El siete no trae suerte, ni milagros, ni la lotería. En este carrusel de cabezas rodando y uniformes manchados, las ejecuciones en Manzanillo y alrededores parecen un campeonato macabro de dardos al azar, pero siempre apuntando al mismo blanco: el huachicol fiscal y la cloaca que salpica hasta la Marina entre noviembre y octubre de 2024,cita El Norte.

Primero, el 21 de abril, un marino recibe plomo mientras se arreglaba el corte de pelo. La bala no preguntó estilos, y la peluquera, sin deberla ni temerla, pagó con su vida.

El 6 de junio, sigue la crónica roja: Giovany Muñoz Román, Segundo Maestre, acribillado tan simple como abrir la puerta de su casa. Fuera de servicio, pero nunca fuera de alcance.

Entonces llegamos al 21 de octubre: Magaly Janet Nava Ramos, empleada de la FGR en Colima. Le dispararon en plena avenida, como si fuera ajuste de cuentas de película barata. Su pecado: vínculos sentimentales y familiares con marinos metidos en la danza del huachicol.

El 29 de octubre, dos más en la tómbola. Disparos desde una camioneta en la Colonia Miramar: muere Josué de la Mora Cobián, otro del 18 Batallón de Infantería. Semar parece ya un club de tiro al blanco.

Y para cerrar con “moño”, la ejecución del más pesado: el Contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, el 8 de noviembre. Lo matan después de dejar constancia en una carta, acusando a los hermanos Farías Laguna, sobrinos políticos nada menos que del Secretario de Marina. La carta no fue un testamento, fue epitafio anticipado.

Pero la danza no acaba en balas. Hay muertes disfrazadas de casualidad o de decisiones propias. El Capitán Abraham Jeremías Pérez Ramírez, sorprendentemente arrepentido, termina “suicidado” tras recibir 100 mil pesos por un huachi-buque. Casualidad que canta sola.

Un día más tarde, el Capitán de Navío Adrián Omar del Ángel Zúñiga cae en una “práctica de tiro”. Ahí sí, ni el sarcasmo alcanza: el plomo siempre encuentra destino, aunque se maquille de entrenamiento.

Todo esto está bajo lupa de la FGR, dicen. Pero en el tablero, las piezas siguen moviéndose solas, como si alguien más barajeara las muertes. Lo llaman “justicia”, pero huele a ajuste de cuentas con guion y reparto militarizado pero sin ningun detenido, eso huele a “inmunidad” mas que impunidad.

Con informacion: ELNORTE/

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