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miércoles, 29 de abril de 2026

LA «CONSUEGRA del CARAMUELA»: «TRAS QUEMA de TALLER de DIPUTADO y REYNOSA en la CIMA de INSEGURIDAD EVA REYES pide REFORZAMIENTO»…Presidenta de Derechos Humanos del Congreso esta emparentada con humanos poco derechos.


En Tamaulipas ya hay frases que suenan más a mantra que a política pública y se recitan una y otra vez, solicitar que el reforzamiento de la seguridad de Reynosa , aunque quien lo pide ahora es la Diputada de Morena, Eva Reyes, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos quien «causalmente» es consuegra de humanos no muy derechos que contribuyeron a la inseguridad que vive Reynosa.

La Diputada volvió a pedir “reforzar la estrategia de seguridad” en Reynosa, luego de que el tambien Diputado de Morena y Presidente d ela Comisión de Seguridad del Congreso,resultara afectado, como lo han resultado cientos, miles de Reynosenses en una ciudad que acumula balaceras, incendios y control territorial criminal del Cartel del Golfo.

Porque sí, el refuerzo lleva años anunciándose: más patrullas, más operativos, más presupuesto. Y sin embargo, la ecuación en Reynosa parece invertida: a mayor inversión oficial, mayor sensación de abandono real. Los recursos económicos convertidos en patrullas y pertrechos fluyen, pero los resultados no aparecen… o aparecen en forma de crisis cada vez más visibles.

El contexto no ayuda. La reciente quema de un taller mecánico —presuntamente vinculado a un diputado de Morena, según reportes difundidos en medios regionales— no solo exhibe la fragilidad del orden público, sino que también deja ver una dinámica más inquietante: grupos criminales marcando territorio incluso sobre estructuras cercanas al poder político.

Y aquí es donde la narrativa se vuelve todavía más incómoda,las imágenes exhiben los vínculos familiares de la propia diputada Reyes con Gregorio Sauceda,un presunto integrante del Cártel del Golfo detenido junto con su esposa Gabriela del Toro.

El «Caramuela» aun permanece en prisión,no asi la esposa, cuyo hijo esta emparentado con una hija de la diputada de non santo pasado, lo suficientemente difundido como para alimentar una percepción pública que en seguridad vale tanto como los hechos: la sospecha de que las líneas entre política y crimen en Tamaulipas siguen siendo, por decirlo suave, peligrosamente difusas que también alcanzan al gobernador.

Así, mientras desde el Congreso se insiste en “reforzar” lo que ya fue reforzado mil veces , Reynosa parece vivir otra lógica: la de un territorio donde el control real no se decreta en tribuna, sino se disputa con fuego,levanton y muerte,porque si Tamaulipas es subcampeón mundial de la fabrica de desaparecidos ,Reynosa es la campeona estatal, lo dicen las cifras.

Porque al final, la pregunta incómoda sigue ahí: ¿se trata de falta de estrategia… o de una estrategia que nunca fue pensada para funcionar salvo para echarle la mano al Cartel ? y esa les sale muy bien.

Con informacion: HoyTamaulipas/

«MEXICO se NIEGA a PONERLE los GRILLETES»: «EE.UU PIDE la EXTRADICION de NARCOGOBERNADOR de MORENA en SINALOA y 9 FUNCIONARIOS MAS»…solapados por el calculo politico de Sheinbaum.


Estados Unidos acaba de hacer oficial lo que en Sinaloa era chisme a voces: que el gobernador Rubén Rocha Moya no solo gobierna el estado, también le hace las veces de jefe de logística institucional al Cártel de Sinaloa.

El “gobierno” de Sinaloa, bajo acusación

El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente a Rocha y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por conspirar con líderes del Cártel de Sinaloa para meter toneladas de droga a Estados Unidos a cambio de sobornos y apoyo político, cita el diario Español,El País.

La acusación viene del Distrito Sur de Nueva York, ese lugar donde a los políticos mexicanos se les quita lo intocable y se les ve como lo que son para la justicia gringa: presuntos delincuentes comunes con fuero de exportación.

Según el documento, el grupo de funcionarios habría “vendido sus cargos” para proteger cargamentos de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina, blindar a los jefes del cártel de investigaciones y permitir que la violencia “brutal” ocurriera sin consecuencias.

Traducido del juridiqués: el Estado de Sinaloa no estaría infiltrado por el narco; el Estado de Sinaloa sería el narco, con nómina, placas y escoltas oficiales.

Quién es quién en la narco‑nómina

No es solo Rocha: en la lista aparece también el senador morenista Enrique Inzunza, exsecretario general de Gobierno de Sinaloa, acusado con los mismos cargos de narcotráfico y delitos relacionados con armas.

La acusación alcanza a exsecretarios, mandos policiacos y hasta al alcalde de Culiacán, un dream team institucional para cualquier organización criminal que quiera tercerizar la seguridad pública.

Entre los señalados están el exsecretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega; el fiscal adjunto Dámaso Castro Saavedra; los exjefes de la policía de investigación Marco Antonio Almanza Avilés y Alberto Jorge Contreras Núñez; el exsecretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida Sánchez; el exsubdirector de la policía estatal, José Antonio Dionisio Hipólito; el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez; y el excomandante de alto rango de la policía municipal, Juan Valenzuela Milán

A Valenzuela, por si fuera poco, lo acusan de participar en el secuestro y homicidio de una fuente de la DEA y de un familiar, es decir, ya ni se molestan en disimular que la policía municipal también ofrece servicio de levantones VIP.

Tabla de la presunta “estructura institucional” al servicio del cártel

PersonajeCargo (actual o previo)Lo que EU le imputa
Rubén Rocha MoyaGobernador de SinaloaConspirar con el Cártel de Sinaloa, narcotráfico y armas.
Enrique InzunzaSenador de Morena, exsecretario generalMismos cargos de drogas y armas.
Enrique Díaz VegaExsecretario de Administración y FinanzasUso del cargo para proteger operaciones del cártel.
Dámaso Castro SaavedraFiscal adjunto estatalBlindar investigaciones, filtrar info a criminales.
Marco Antonio Almanza AvilésExjefe de policía de investigaciónProtección a cargamentos y represalias violentas.
Alberto Jorge Contreras NúñezExjefe de policía de investigaciónProtección operativa al cártel.
Gerardo Mérida SánchezExsecretario de Seguridad PúblicaUso de fuerzas de seguridad a favor del cártel.
José Antonio Dionisio HipólitoExsubdirector de la policía estatalParticipar en esquema de protección y violencia.
Juan de Dios Gámez MendívilAlcalde de CuliacánColaborar en la red de protección política.
Juan Valenzuela MilánExcomandante de la policía municipal de CuliacánSecuestro y homicidio de fuente de la DEA y familiar.

Todos enfrentan cargos de conspiración para importar narcóticos, posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos explosivos, con penas mínimas de 40 años y potencial cadena perpetua; el paquete completo de narco‑gobierno del siglo XXI.

Cómo se describe el pacto: política a cambio de sangre

La narrativa estadounidense es clara: los políticos “corruptos” de Sinaloa habrían usado sus puestos para proteger al Cártel de Sinaloa, asegurarle impunidad y permitirle mover toneladas de drogas hacia Estados Unidos.

A cambio, recibían sobornos millonarios y el músculo del cártel para operar elecciones a punta de secuestros, intimidaciones y violencia instrumentalizada como política pública.

El texto acusa a policías mexicanos de participar directamente en secuestros, asesinatos, protección de cargamentos y en represalias contra enemigos del cártel.

Las fuerzas de seguridad, según la acusación, seguían órdenes de políticos y fiscales, quienes a su vez protegían a los líderes criminales de investigaciones, arrestos y juicios, y les filtraban información clave de operativos.

Para rematar, el administrador de la DEA, Terrance C. Cole, afirma que Rocha habría llegado a la gubernatura en 2021 con ayuda de “Los Chapitos”, quienes presumiblemente se encargaron de secuestrar e intimidar rivales políticos para asegurar el resultado electoral.

En otros países eso se llama fraude electoral, en Sinaloa, al parecer, se llama “triunfo de la democracia” y se celebra con banda y narcomantas.

Las respuestas: soberanía selectiva y papelazo diplomático

La Secretaría de Relaciones Exteriores dice que ya recibió las solicitudes de extradición, pero que los documentos “no cuentan con elementos de prueba” suficientes para determinar la responsabilidad de los acusados.

Es decir, para la Cancillería, el mismo Departamento de Justicia que México aplaude cuando condena a El Chapo ahora, mágicamente, no da el ancho cuando se mete con un gobernador en funciones.

Rocha, por su parte, se declaró inocente, dijo que todo es un ataque contra la Cuarta Transformación y acusó a Estados Unidos de violar la soberanía de México.

En su versión, las acusaciones “carecen de veracidad y fundamento” y él lo va a demostrar “con toda contundencia” en el momento oportuno, es decir, cuando la realidad deje de estorbarle al discurso.

Desde Washington, el embajador de Estados Unidos remató que la corrupción que facilita el crimen organizado será investigada y procesada siempre que entre en la jurisdicción estadounidense.

Traducido: si en México no quieren tocar al gobernador ni con el pétalo de una carpeta de investigación, en Nueva York sí están dispuestos a recibirlo, pero con grilletes.

La fractura bilateral: del “Culiacanazo” al “Rocha‑gate”

Las acusaciones revientan unas relaciones bilaterales ya desgastadas por la política antidrogas y por episodios como el Culiacanazo y, ahora, la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua en un operativo turbio que el Gobierno federal supuestamente ni sabía que existía.

La apuesta de Washington es evidente: si el gobierno mexicano no desmantela la protección política del Cártel de Sinaloa, alguien más lo intentará desde un tribunal federal a miles de kilómetros.

El mensaje es demoledor: el gobernador de Sinaloa, un senador de Morena, fiscales y mandos policiales aparecen en la misma línea de texto que el Cártel de Sinaloa y Los Chapitos, como piezas del mismo engranaje criminal.

Lo que para el discurso oficial mexicano es “transformación”, para los fiscales neoyorquinos tiene otro nombre: conspiración para narcotráfico con armas de grado militar y una estructura de narco‑terrorismo barnizada de institucionalidad.

Con informacion: MICAELA VARELA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/

SE "ACABÓ el SEÑOR BUENO": "TRUMP YA SABE que REANUDAR el COMBATE con IRAN es ARRIESGADO y SALIRSE TAMBIÉN"...una guerra congelada que nadie sabe cómo terminar sin perder la cara.


Mientras el mundo intenta no incendiarse del todo, Donald Trump decidió que la diplomacia también se puede manejar con memes e inteligencia artificial..

Desde su trinchera digital en Truth Social, el presidente estadounidense le ordenó a Irán que “espabile”, como si estuviera regañando a un empleado lento y no negociando el fin de una guerra que ya lleva dos meses desordenando la economía global. El detalle fino: acompañó el regaño con una imagen suya generada por IA, gafas oscuras, rifle en mano y una frase digna de póster de película de guerra: “Se acabó el Señor Bueno”. La política exterior convertida en fanfiction bélico.

El problema de fondo no es menor: el programa nuclear iraní sigue siendo el hueso imposible de roer. Las rondas de negociación entre Washington y Teherán no han producido más que frustración, mientras un alto el fuego frágil apenas contiene las ganas de volver a los bombazos.

Trump, fiel a su estilo, ya decidió que el problema no es la complejidad geopolítica sino que “Irán no sabe negociar”. Traducción: no están aceptando sus condiciones. Entre ellas, una exigencia: que Teherán suspenda el enriquecimiento de uranio durante 20 años y luego se someta a restricciones estrictas. Todo esto mientras la república islámica ya dejó claro que no está en ese plan.

Por si fuera poco, el inquilino de la Casa Blanca tampoco compra la última oferta iraní —que incluía destrabar el estratégico estrecho de Ormuz— y ya ordenó prepararse para un bloqueo prolongado de puertos. Es decir: si no hay acuerdo, habrá asfixia económica. Diplomacia versión garrote.

En privado, según el Wall Street Journal, Trump tampoco está tan cómodo: reanudar bombardeos es arriesgado, pero salirse del conflicto también. Así que opta por el clásico punto medio estadounidense: presión naval constante para estrangular exportaciones de petróleo hasta que el otro lado ceda. Una especie de negociación a base de ahorcamiento lento.

Mientras tanto, en el Congreso, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, se prepara para explicar lo que ni siquiera está del todo claro: cuál es exactamente el plan. Llega golpeado por críticas por la opacidad del gobierno, acompañado del jefe del Estado Mayor, en una comparecencia que promete más preguntas incómodas que respuestas útiles.

Del lado iraní, la narrativa no cambia: su programa nuclear es “civil” (guiño guiño), y las exigencias de Washington son “ilegales e irracionales”. En otras palabras, nadie piensa ceder.

Marco Rubio, por su parte, intenta mantener la compostura diplomática llamando a los iraníes “muy buenos negociadores”, aunque inmediatamente aclara que cualquier acuerdo debe impedirles construir un arma nuclear. Traducción libre: negocian bien… pero no confiamos en ellos ni un centímetro.

Y así sigue el juego: amenazas, escepticismo y una guerra congelada que nadie sabe cómo terminar sin perder la cara. O peor, sin volver a encender el polvorín.

Porque si algo queda claro en este episodio es que, en 2026, la geopolítica ya no solo se juega en mesas de negociación… también se libra en redes sociales, con filtros, poses de acción y discursos que parecen escritos para viralizar, no para resolver.

Con informacion: ELNORTE/

«YA HALLARON TAXISTA,FALTA SUEGRA MATONA»: En MEXICO la TRAZABILIDAD del DELITO AVANZA MAS RAPIDO que CAPACIDAD para DETENER a QUIENES lo COMETEN»…donde tener orden de detener,no equivale a detenidos.


En la siempre impecable vitrina inmobiliaria de Polanco Tercera Sección —donde el metro cuadrado cuesta más que muchas vidas— se cocinó un crimen que desmorona, otra vez, el mito de que la violencia sólo vive en la periferia. Carolina Flores, ex reina de belleza, fue asesinada a tiros en su propia cocina. La principal sospechosa: su suegra, Erika María “N”. Sí, la familia, ese espacio que el discurso oficial insiste en llamar “núcleo de protección”.

Según las investigaciones de la Fiscalía capitalina, la presunta feminicida no sólo ejecutó el ataque, sino que tuvo la sangre fría de salir del departamento, tomar un taxi como si nada y desaparecer del radar. No hablamos de una huida improvisada en callejones oscuros: hablamos de una escapatoria casi doméstica, urbana, cotidiana. El tipo de fuga que sólo es posible cuando el tiempo juega a favor del agresor… y en contra de la víctima.

Y aquí entra el primer dato incómodo: la denuncia no se presentó de inmediato. El esposo de Carolina —hijo de la sospechosa— reportó el crimen hasta el día siguiente. Resultado: una ventana de aproximadamente 24 horas que permitió a Erika María “N” esfumarse con una ventaja digna de manual de evasión. En cualquier investigación criminal, esas horas son oro puro. Aquí, fueron su boleto de salida.

La Fiscalía logró identificar al taxista que la trasladó, quien ya declaró ante el Ministerio Público. Pero el dato, lejos de tranquilizar, exhibe otra grieta: el rastro existe, pero la captura no. Otra historia donde la trazabilidad del delito avanza más rápido que la capacidad institucional para detener a quien lo comete.

El contexto familiar tampoco ayuda a suavizar el cuadro. La pareja —Carolina, su esposo y un bebé de ocho meses— se había mudado recientemente desde Ensenada a la Ciudad de México, tras haber convivido previamente con la ahora sospechosa. Las tensiones, según la madre de la víctima, escalaron con el embarazo. Es decir, un patrón tristemente reconocible: conflictos domésticos que crecen en silencio hasta estallar en violencia letal.

Y como en todo caso que roza lo grotesco, hay frases que retratan más que cualquier peritaje. De acuerdo con versiones difundidas, tras el crimen se escuchó un reclamo directo: “¿Qué hiciste, loca?”, a lo que la respuesta habría sido tan brutal como reveladora: “Me hizo enojar”. En esa línea cabe toda la tragedia estructural: la normalización de la violencia como reacción emocional, como si el enojo justificara el gatillo.

El expediente ya tiene orden de aprehensión. El problema es el de siempre: en México, tener orden no es lo mismo que tener detenidos. Mientras tanto, el caso se suma a la estadística que las autoridades maquillan con tecnicismos, pero que en la práctica sigue teniendo el mismo nombre: feminicidio.

Porque sí, aunque ocurra en Polanco, aunque haya cámaras, taxis rastreados y videos circulando, el patrón no cambia. Violencia previa ignorada, reacción institucional tardía y una presunta responsable con tiempo suficiente para escapar.

La pregunta no es sólo dónde está Erika María “N”. La pregunta real es por qué, otra vez, tuvo tiempo de irse.

Con informacion: ELNORTE/

«PRESUMEN CATEO y CAPTURA de VINCULADO en QUIEBRE de SINALOENSE en SAN PEDRO de las EJECUCIONES N.L»…hay detenido, aun sin narrativa.


Mientras la ejecución frente a Arboleda sigue oliendo más a montaje torcido que a caso resuelto, la Fiscalía de Nuevo León salió a presumir “avances”: cateó una casa en Guadalupe, detuvo a un tal César (35 años) y decomisó lo de siempre —bolsitas de marihuana, un toque de coca, báscula, efectivo sin contar y dos coches que no explican nada—. Mucho operativo, poca claridad.

El problema no es lo que encontraron, sino lo que no dicen. La autoridad no ha explicado qué demonios tiene que ver ese detenido con el asesinato de Juan Carlos García Núñez, ejecutado el 13 de abril en uno de los puntos más vigilados —en teoría— de San Pedro. Traducción: hay detenido, pero no hay narrativa creíble.

El cateo, nos dicen, deriva de “labores de inteligencia”. Esa misma inteligencia que no ha podido aclarar por qué un hombre es acribillado mientras un agente de Vialidad lo tenía detenido, por qué no hay imágenes de una bodycam que sí existía, o por qué las versiones oficiales han ido cambiando conforme crecen las sospechas. Inteligencia selectiva, pues.

La escena original sigue siendo el elefante en la habitación: un vehículo blindado, una infracción de tránsito, una ventana abajo y un tirador que aparece con precisión quirúrgica y huye sin problema. Días después, el coche usado en la ejecución aparece abandonado, como si alguien quisiera cerrar el capítulo con utilería reciclada.

Y mientras tanto, la Fiscalía acumula cateos —ya van varios— sin transparentar resultados de fondo. Mucho allanamiento, pero ni una línea sólida que conecte los puntos. Eso sí, el comunicado impecable, con perros, peritos y Ministerio Público para la foto.

De fondo, lo incómodo: versiones policiales que apuntan a que la víctima venía huyendo de Sinaloa por amenazas, y una ejecución que, por su forma, huele más a operación con información privilegiada que a crimen improvisado. Por eso la pregunta no es qué encontraron en Guadalupe, sino quién facilitó lo que pasó en San Pedro.

Pero esa parte, casualmente, sigue en “investigación”.

Con informacion: ELNORTE/

«INFORME debe ser POLICIACO»: «RECTOR que DEBERÍA ENTREGARSE a la JUSTICIA IGUAL que su PRIMO RINDE SEGUNDO INFORME en la UAT»…llena de escándalos que no caben fotos.


El “Segundo Informe Rectoral” de Dámaso Anaya,el real,el policiaco, parece más bien la segunda temporada de una narcoserie universitaria donde el guion lo escriben el Cartel del Golfo, la justicia gringa, la dopamina del primo del gobernador, y hasta la calentura del compadre padrino del «Ameriquito», no la comunidad académica

Escenario del informe blindado

Este 29 de abril, el rector MVZ MC Dámaso Anaya Alvarado presume su Segundo Informe de Resultados, pero el verdadero informe que debe de leer a la comunidad universitaria, esta pletórico de “detallitos” judiciales, de amistades peligrosas que estuvieron en el bote por secuestro,de abogados de la UAT que no cumplían el perfil,de detenidos con armas,de muertos sospechosamente y de contratos amañados.

Ni se diga de un poderoso ex-secretario de la UAT compadre del gobernador que se fue a la calle por calenturiento,no tanto como el rector y mucho menos que alto funcionario de la Universidad atrapado en Texas vendiendo pornografia infantil y parele de contar.

Mientras el cartel institucional difunde la ceremonia en redes como si fuera un ejercicio de transparencia, la realidad es que la UAT opera como rancho familiar del clan Villarreal‑Anaya, con más de 5 mil millones anuales administrados a control remoto desde Palacio de Gobierno y sin contrapesos internos visibles.

Universidad Autónoma… de escándalos

Bajo el rectorado del primo de Américo, la UAT pareciera que busca retomar los viejos y gloriosos años del porrismo pero en versión 4T: levantones, cateos, armas largas, drogas y funcionarios con carreras paralelas en el crimen organizado.

Un maestro de campus Reynosa fue “levantado, torturado y ejecutado con el sello del Cartel del Golfo”, para luego aparecer tirado en una brecha, mientras la institución se limita a mandar condolencias en redes como si se tratara de una muerte natural más en la plantilla.

Alrededor del rector orbitan perfiles como Vicente Guillén Espinoza, alias “Cholula”, exsecuestrador encarcelado, hoy cercano al despacho del primo del gobernador, y funcionarios atrapados en cateos de la FGR como emprendedores del narcomenudeo y del tráfico de armas.

Gabinete tóxico del primo rector

El gabinete de confianza de Dámaso Anaya parece selección nacional del expediente penal:

  • Un Director de Imagen y Comunicación Social, Luis Gerardo López‑Guajardo, detenido el 2 de enero de 2026 en el puerto de entrada de Pharr, Texas, por posesión de pornografía infantil, con once imágenes de una menor de entre 14 y 16 años en su teléfono y chats donde discute “tiers” de contenido y remata con la frase: “I dont want gay, more teen”.
  • La acusación federal cita el Title 18 USC 2252A(a)(5)(B), con un caso numerado M‑26‑0002‑M, y un indictment donde el cargo único contempla hasta 20 años de prisión, multa de 250 mil dólares y al menos cinco años de libertad supervisada, potencialmente de por vida.
  • A la galería se suman el “compadre” de Américo en la Secretaría General exhibido por acoso sexual, un abogado general que no reunía el perfil normativo pero fue colocado por “trampa” reglamentaria y sigue cobrando, empleados detenidos en Chiapas con un AK‑47, y otro funcionario descubierto por la FGR como traficante de drogas a partir de un cateo en Ciudad Victoria.

Amor, dopamina y presupuesto universitario

Mientras todo esto ocurre, el rector estrena modelo educativo: posgrado en sexting con alumnas, logística de hoteles y uso creativo de camionetas oficiales para cortejar a Emy, universitaria que recibe “buenos días amor, no puedo dejar de pensar en ti… te voy a comprar unas de esas”, en alusión a una Ford Bronco.

El chat filtrado exhibe a un rector que combina cursilería adolescente (“te amo hasta mañana, ya no me escribas”) con planeación de viajes a hoteles en Tampico, CDMX u otros destinos, siempre preocupado por la discreción… pero dejando todo documentado en capturas de pantalla.

La propia crónica clínica lo describe como un cerebro dopaminizado por poder, presupuesto y sensación de impunidad: la corteza que debería evaluar riesgos se apaga, la “otra cabeza” toma el control y el rector se acostumbra a resolver todo “cuadrando” contratos, viajes y habitaciones de hotel.

Informe oficial que nunca van a leer

En el libreto institucional, este Segundo Informe hablará de “nuevo rumbo”, “nuevo rostro” y “transformación del futuro de Tamaulipas”, mientras la UAT acumula: profesores ejecutados con sello de cartel, funcionarios cateados por drogas y armas, acosadores en puestos clave, un director de Imagen procesado en Estados Unidos por pornografía infantil y un rector distraído en romances con alumnas desde el WhatsApp oficial.

Algo muy grave está enfermando de nuevo a la universidad: la misma velocidad con que se desprestigia Americo Villarreal como gobernador de Morena es la que utiliza Dámaso Anaya para manchar el alma mater, administrando recursos públicos como si fueran herencia de familia en plena “heredocracia”.

Por eso la ceremonia de hoy, presumen es sin prensa, salvo la «maiceada», sin comunidad y sin preguntas: porque cualquier universitario mínimamente informado preguntaría menos por los “logros académicos” y más por la lista de carpetas, expedientes y acusaciones que debería encabezar el verdadero informe del rector.

Con informacion: @Redes/medios

DEL «SEÑOR de los CIELOS al de los ACUERDOS» : EL «VICEROY NEGOCIA CONVERTIRSE en ARCHIVO PARLANTE con # de REO y CHALECO NARANJA»…extradiciones no son “victorias”,sino juicios post mortem de la propia complicidad.


Vicente Carrillo Fuentes, alias “El Viceroy”, no está negociando un acuerdo: está llenando la solicitud para convertirse en otro cadáver institucional parlante de los que ya habíamos descrito en “el vuelo a la verdad de 37 extraditados a EE.UU».

El Viceroy se dobla, no se rompe

México juró que extraditaba monstruos, pero lo que mandó fueron archivos parlantes con número de reo y chaleco naranja. Vicente es uno más de esos 37 “expedientes con piernas” que cruzan la frontera a terminar de escribir, ante un juez gringo, lo que aquí se borró con oficios, narcomantas y pactos de impunidad.

En la Corte del Distrito Este de Nueva York no se discute si “El Viceroy” fue buen o mal capo, sino cuánta verdad está dispuesto a escupir a cambio de rasurarle la condena y quizá garantizar que su historia acabe en prisión, no en una bolsa de basura en el módulo equivocado. Ese “tiempo extra” que la corte les dio para afinar el acuerdo no es misericordia, es contabilidad política: cuánto vale su confesión, cuántos nombres, cuántos años de sentencia se descuentan por cada secreto entregado que siempre va apuntar al gobierno mexicano donde la corrupción viste uniformes de todos colores,incluidos los pixelados.

Del Señor de los Cielos al señor de los acuerdos

Vicente heredó el negocio después de que su hermano Amado, “El Señor de los Cielos”, literalmente se quedó en la plancha de un quirófano en 1997, mientras el Estado mexicano fingía sorpresa y el Cartel de Juárez mudaba de rostro pero no de rutas. Durante años administró cocaína, violencia y sobornos como cualquier CEO del horror: disputas con otros cárteles, toneladas hacia Estados Unidos, acuerdos con la política local y federal para que la maquinaria no se detuviera.

Lo detuvieron en 2014, lo extraditaron después, y hoy enfrenta siete cargos federales que huelen a manual de capo clásico: narcotráfico, lavado de dinero y asesinato entre 1990 y 2014. Pero la nota no es el catálogo de delitos, sino el giro de trama: el exjefe del Cartel de Juárez sentado frente a la fiscalía gringa afinando un “acuerdo de culpabilidad” que casi siempre incluye la palabra mágica que aquí aterra a medio sistema: cooperación.

No enemigo del Estado: testigo estrella

Tal como se avertía con los “37 del vuelo a la verdad”, estos capos extraditados no son enemigos del Estado: son sus testigos clave, sus exsocios incómodos, sus contadores de secretos con memoria selectiva. Cada audiencia en Nueva York, Virginia o donde los sienten es una autopsia política diferida de tres sexenios donde entre narco y gobierno hubo más vasos comunicantes que fronteras, más arreglos que operativos, más licencias “por orden superior” que detenciones reales.

Si el acuerdo se cierra, “El Viceroy” aceptará parte de los cargos, la fiscalía le limpiará el expediente de otros, y en el subtexto vendrá el trueque real: nombres, rutas, fechas, cuentas, funcionarios y uniformados que convirtieron al Cartel de Juárez en parte del ecosistema institucional y no en un enemigo externo. La justicia mexicana verá el show por streaming, fingirá que no le hablan a ella, y seguirá tratando estas extradiciones como si fueran “victorias” del gobierno y no juicios post mortem de su propia complicidad.

Cadáver institucional con micrófono

En la narrativa oficial, “El Viceroy” es un capo aislado, un villano de telenovela que se fue sin tocar baranda gracias al temple del segundo piso. En la narrativa de la corte gringa, es un acusado que puede transformarse en recurso estratégico: un cadáver institucional al que todavía le queda voz para narrar cómo se negoció su impunidad en los años buenos y quién se benefició mientras las toneladas cruzaban la frontera.

Cuando se siente a declarar, no solo confirmará que el Cartel de Juárez fue una maquinaria brutal; puede dejar en evidencia que el gran negocio nunca fue solo la droga, sino la alianza tácita con despachos, corporaciones y oficinas oficiales que lo dejaron operar a cambio de su parte. El mensaje para el resto de los capos ya extraditados es claro: el que se dobla coopera, el que coopera reduce años, y el que reduce años se convierte, como se anticipó, en el testigo estrella de un Estado que solo se deja juzgar cuando el juicio ocurre en otro país.

Con informacion: UNIVISION/