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miércoles, 22 de abril de 2026

"HAGAN APUESTAS ? ": "POLIMARKET CAPITALIZA la INTERVENCION MILITAR TERRESTRE de EE.UU en MEXICO antes del 30 de JUNIO"...hay reglas para ganar apuesta.


Desde que la presidenta Claudia Sheinbaum asumió el poder, la pregunta dejó de ser si las agencias de inteligencia de Estados Unidos están operando en territorio mexicano. Eso es evidente: la CIA, la DEA, Homeland Security Investigations, el Comando Norte e incluso el Comando Sur han desplegado un aparato de vigilancia clandestina para asistir al gobierno de México en el combate a los cárteles de la droga. La duda relevante, sin embargo, es si estas capacidades de inteligencia están preparando el terreno para una intervención militar en México.

En Washington, alguien está apostando a que eso suceda. Literal y figurativamente. De acuerdo a Polymarket, el mercado de predicciones más importante del mundo, la probabilidad de que una agencia gubernamental de Estados Unidos participe de manera directa en una operación terrestre contra los cárteles antes del 30 de junio es de 47 por ciento. Tres días antes, la probabilidad era de apenas 17 por ciento, según información arrojada por las apuestas colocadas en la plataforma.

Polymarket se ha convertido en un vehículo para capitalizar información privilegiada sobre decisiones de seguridad nacional. El comportamiento atípico del mercado, el aumento súbito en el precio del contrato de opciones, indica que es posible que, desde dentro del gobierno norteamericano, alguien considere la intervención militar en México como un hecho inminente. 

No sería la primera vez que algo así ocurre. Los movimientos en Polymarket asociados a la guerra de Irán son prueba de ello. En el caso mexicano, la plataforma es clara en la definición de qué condiciones se deben cumplir para capitalizar la apuesta: “Personal de Estados Unidos debe participar directamente para calificar. El involucramiento en roles de inteligencia, supervisión, apoyo logístico o asesoría no cuenta”.

El contexto inmediato del cambio en la dinámica de este mercado es la revelación, a todas luces, de que la CIA ha emprendido operaciones encubiertas en México. El 19 de abril, la Fiscalía de Chihuahua informó que dos funcionarios de la embajada de Estados Unidos en México, el comandante de la Agencia Estatal de Investigación y un agente ministerial murieron en un accidente automovilístico en la Sierra Tarahumara. De acuerdo a la primera versión, venían de un operativo en el que la Secretaría de la Defensa Nacional y el gobierno de Chihuahua desmantelaron un laboratorio de metanfetaminas. En palabras del fiscal estatal, César Jáuregui, “uno de los más grandes en el país”. En principio, no se reveló la identidad ni a qué agencia pertenecían los funcionarios norteamericanos. El embajador de Estados Unidos en México y ex agente de la CIA, Ronald Johnson, publicó en X que el evento “es un recordatorio solemne de los riesgos que estos oficiales asumen al dedicarse a la protección de sus comunidades”.

El lunes en la mañana, en la conferencia de prensa presidencial, Claudia Sheinbaum declaró que su gobierno no había sido informado del operativo conjunto en Chihuahua. Demandó una investigación sobre potenciales violaciones a la Ley de Seguridad Nacional, un entramado legal promovido por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador para registrar todos los movimientos y captación de inteligencia de agentes extranjeros en México. La reforma, por cierto, fue una reacción del primer gobierno de la Cuarta Transformación a la acusación de narcotráfico que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó en contra del general Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional de México.

La inquilina de Palacio Nacional está atrapada entre dos frentes. Por un lado, su administración ha llevado la colaboración con Estados Unidos a su mayor nivel en la historia reciente, según el testimonio de oficiales mexicanos y norteamericanos. La prueba más contundente está en la entrega extrajudicial que hizo el gobierno mexicano de más de 90 capos de los cárteles para ser juzgados en tribunales al norte del Río Bravo. No obstante, por otro lado, Sheinbaum entiende que abrirle la puerta del aparato de seguridad nacional a Washington es una línea roja para la base de Morena, para los políticos de la Cuarta Transformación comprometidos por sus relaciones con el crimen organizado y, sobre todo, para el inquilino de Palenque. Cuando la presidenta de México sostiene que no fue informada del operativo en Chihuahua, esto plantea dos opciones: la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas fue ignorada nuevamente por los generales del Ejército Mexicano, lo que implicaría un acto de traición institucional, o Sheinbaum está mintiendo para salvar cara con su propia coalición.

La Fiscalía de Chihuahua, que en los hechos depende de la gobernadora panista Maru Campos, cambió su versión de los hechos. Después de haber insinuado que los funcionarios estadounidenses estuvieron en el sitio del operativo realizando tareas de capacitación, comunicó que, en realidad, estaban en un lugar a seis horas del operativo y que se trasladaron en los vehículos de la Agencia Estatal de Investigación porque pidieron apoyo para ser transportados. La historia es inverosímil. Desde el Congreso, el senador morenista y ex gobernador chihuahuense, Javier Corral, exigió que Campos y Jáuregui fueran llamados a comparecer. Las voces más radicales de la izquierda llegaron a exigir el inicio de un proceso de desafuero contra la gobernadora por traición. En ese caso, la demanda debería extenderse a los generales de la Secretaría de la Defensa Nacional que participaron en el operativo conjunto entre Estados Unidos y el gobierno de Chihuahua.

Los funcionarios de la embajada norteamericana eran agentes de la CIA, de acuerdo a un reporte del medio Pie de Nota que ha sido confirmado por fuentes del aparato de seguridad nacional de Estados Unidos, citadas por The New York TimesThe Washington PostCNN y The Intercept. En la comunidad de inteligencia estadounidense admiten, en privado, que los agentes participaron en el desmantelamiento del laboratorio de metanfetaminas en Morelos, Chihuahua.

El martes, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que “sí hubo colaboración”, que se trató de un operativo conjunto y emitió un reclamo abierto al embajador de Estados Unidos: la relación bilateral en materia de seguridad nacional es facultad del gobierno federal; cualquier contacto directo con los estados es inconstitucional.

¿Es posible que las acciones de Chihuahua fueran llevadas a cabo a espaldas de la presidenta? La primera versión, la del aparato de seguridad civil en México, es que no. Washington ha construido líneas de acceso directo que hacen imposible ignorar a Palacio Nacional: el Comando Norte con la Secretaría de la Defensa Nacional del general Ricardo Trevilla, la CIA con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Omar García Harfuch, el Departamento de Estado con la Secretaría de Relaciones Exteriores de Roberto Velasco. Desde junio de 2025 se hizo del conocimiento de la comunidad de inteligencia, en México, que Washington desplegó un aparato de vigilancia clandestina contra los cárteles. La plataforma especializada Intelligence Online reportó el uso de drones, satélites, tecnología de Palantir, contratistas en el terreno, operadores del Equipo Seis de los Navy SEALs y una amplia red de inteligencia humana. Difícil que Palacio Nacional no estuviera enterado.

La segunda versión, no obstante, hace eco del operativo en el que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’ fue presuntamente abatido. El equipo de Fuerzas Especiales de la Secretaría de la Defensa Nacional no informó a la presidenta ni al secretario de Seguridad Ciudadana. A pesar de ello, la CIA aportó inteligencia crucial que llevó al supuesto asesinato del capo: la agencia movilizó drones MQ-9 Reaper para interceptar comunicaciones y participaron operadores del Comando Sur en el terreno, de acuerdo a un reporte posterior de Intelligence Online. Claudia Sheinbaum no tuvo conocimiento de la captura criminal más importante en la historia reciente de México. Un hecho sin precedentes.

Esto abre cuestionamientos importantes sobre la naturaleza de la cooperación bilateral en materia de seguridad y sobre los pasos subsecuentes. ¿Estamos frente a una intervención militar inminente? Por ahora, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expandido significativamente el rol de la CIA en el combate a los cárteles. En administraciones anteriores, esta era una prerrogativa del Departamento de Justicia y de la DEA. Bajo la gestión de John Ratcliffe, la CIA ha adoptado nuevas facultades de contraterrorismo para actuar contra las organizaciones criminales mexicanas. También ha modificado los límites legales que le impedían utilizar fuerza letal contra miembros de los cárteles que han sido designados como organizaciones terroristas internacionales. La CIA es el cerebro  de un esfuerzo ínter agencias para combatir a los cárteles, cuya responsabilidad operativa recae en el Comando Norte.

The Intercept reporta que dos oficiales del gobierno de Estados Unidos afirman que la CIA ha implementado operaciones encubiertas en México, de la mano de fuerzas policiales estatales. Este es el indicio más reciente de que Washington ha elevado su actividad anticárteles en México. Esta semana, el Departamento de Justicia estrechó su acusación contra Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Guzmán Salazar, líderes de ‘Los Chapitos’. La modificación coincide con el anuncio que hizo el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, sobre la cancelación de visas a 75 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa. De igual forma, este mes, Presidencia de México solicitó al Senado autorizar la entrada de Navy SEALs para tareas de capacitación a las Fuerzas Armadas mexicanas. Las señales están en todos lados.

Recientemente, en comparecencia frente al Congreso de Estados Unidos, el almirante Frank M. Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales, aseguró que existe “un incremento percibido en el apoyo de Estados Unidos en las operaciones contra los cárteles”y que las fuerzas de élite “están en posición para ofrecer apoyo a las fuerzas militares y de seguridad en México para desmantelar a las organizaciones narco-terroristas”.

¿La intervención militar es inminente? Hagan sus apuestas.

Con informacion: CODIGO MAGENTA/

LA «FACTURA YA NO BASTA ?»: EL «SAT se PONE CREATIVO y ahora TENDRAS que DEMOSTRAR la MATERIALIDAD de TUS COMPRAS»…aun y con CFDI impecable, el SAT va mirarte con sospecha y decirte: “mmm…no te creo.


Antes, en este país surrealista pero más o menos entendible, tú comprabas algo, te daban tu factura y listo: ese papelito era tu escudo fiscal. Hoy no. Hoy el SAT decidió que la factura ya no basta, porque ahora lo importante no es lo que compraste… sino demostrar que no te lo imaginaste.

Bienvenidos al nuevo invento burocrático: la “materialidad”. Traducción al español de a pie: “a ver, contribuyente, pruébame que no eres un simulador profesional”.

Porque sí, ahora resulta que aunque tengas tu CFDI impecable, el SAT puede mirarte con sospecha, fruncir el ceño y decirte: “mmm… no te creo”. Y entonces empieza el viacrucis: demuestra que esa compra existió en el mundo real, no en tu Excel creativo.

¿Compraste equipo de cómputo? Perfecto. Ahora enséñales contratos, correos, cotizaciones, estados de cuenta, pólizas, fotos, evidencia física… básicamente, arma un expediente digno de serie de Netflix.

Pero eso no es todo. El SAT no solo duda de ti, también duda de tu proveedor. Así que prepárate para probar que el tipo al que le pagaste no opera desde un tejabán facturando millones como si fuera Amazon en chanclas. Tienes que demostrar que tiene oficinas, gente, infraestructura… casi casi su acta de bautizo y certificado de primaria.

Y por si faltaba algo, también quieren que justifiques tu “razón de negocios”. O sea: explícales por qué hiciste esa operación, por qué elegiste a ese proveedor y no al de enfrente, qué esperabas ganar y hasta qué otras opciones consideraste. En resumen: el SAT ahora quiere meterse a tu junta de decisiones… pero con lupa y desconfianza.

¿Pagaste una obra? No basta con decir “ahí está el edificio”. No señor. Necesitas contrato, especificaciones técnicas, avances, reportes, autorizaciones, evidencia del proceso y probablemente hasta selfies con el albañil para que quede claro que no fue obra del Espíritu Santo.

En pocas palabras: el SAT ya no audita impuestos, audita historias. Quiere narrativa, coherencia, personajes creíbles y pruebas documentales como si fueras acusado en un juicio.

Y mientras tanto, el mensaje entre líneas es claro: si no puedes probar hasta el último detalle de tu operación, aunque sea real, para la autoridad simplemente no existió. Y si no existió… no deduce.

Así que vaya preparándose, porque en México ya no basta con pagar impuestos. Ahora también hay que defenderlos como si fueras sospechoso desde el inicio.

Con informacion: ELNORTE/

«TENIA RAZÓN INSTITUTO SUECO»: «SHEINBAUM y la 4T SECUESTRAN al INE y con ARBITRO COMPRADO la DEMOCRACIA YA esta en LIQUIDACIÓN»…el resultado es matemático y político: de 11 consejeros, al menos 8 alineados con el proyecto gobernante.


La 4T ya no disimula: ahora tampoco le interesa. El Instituto Nacional Electoral (INE), ese que durante años fue incómodo por su relativa autonomía, acaba de ser domesticado por la vía más burda pero efectiva: mayoría legislativa, disciplina partidista y perfiles a modo. No fue una reforma constitucional estruendosa; fue algo más quirúrgico: cambiar a las personas correctas.

Con 334 votos a favor —y el rechazo testimonial de una oposición que grita pero no impide— Morena y sus aliados colocaron a tres nuevos consejeros electorales que sustituyen a perfiles incómodos por otros funcionales. Arturo Manuel Chávez, operador con historial en la estructura gubernamental de la 4T; Blanca Yassahara Cruz y Frida Denisse Gómez Puga, ambas con trayectorias que difícilmente pueden presumir distancia del oficialismo. No son ciudadanos incómodos para el poder: son piezas previsibles.

El resultado es matemático y político: de 11 consejeros, al menos 8 alineados con el proyecto gobernante. Es decir, mayoría calificada dentro del árbitro electoral. Traducido al castellano simple: el gobierno ya no solo compite en la cancha, también tiene control sobre quien marca las faltas.

Y aquí es donde el discurso oficial se vuelve irrelevante. Porque mientras Morena insiste en que todo fue “legal”, el problema nunca ha sido la legalidad formal. También las democracias en retroceso votan, legislan y cumplen procedimientos. Lo que se erosiona no es la norma escrita, sino la independencia real.

El panista Germán Martínez lo dijo sin maquillaje: consejeros fabricados con “filias, fobias, venganzas y premios”. Puede sonar estridente, pero describe con precisión el método político: lealtad antes que capacidad, afinidad antes que autonomía. Un INE “genuflexo con el poderoso y riguroso con la oposición”, en sus palabras. La frase clave, sin embargo, fue otra: “una elección con el ladrón detrás del juez”. No es metáfora exagerada; es advertencia institucional.

Del lado oficial, la defensa fue la de siempre: legalidad, institucionalidad y llamados abstractos a la imparcialidad. Pero pedir independencia a perfiles construidos desde el poder es como pedirle neutralidad a un empleado del patrón. No es una expectativa realista, es propaganda.

Y si alguien piensa que esto es un exceso retórico doméstico, basta mirar el Informe V-Dem 2026. El instituto sueco no habla en caliente ni en tribuna: mide tendencias. Y lo que encuentra en México no es una anécdota, sino un patrón consistente de deterioro democrático. El diagnóstico es claro: el país atraviesa un proceso de desmantelamiento institucional impulsado desde el poder electo. No un golpe de Estado clásico, sino algo más sofisticado y peligroso: el autoritarismo por goteo, legitimado en las urnas.

V-Dem coloca a México en una trayectoria donde las instituciones que deberían contener al poder —tribunales, órganos autónomos, árbitros electorales— son gradualmente subordinadas. No desaparecen; se transforman en extensiones funcionales del Ejecutivo. Justo lo que hoy ocurre con el INE.

La concatenación es evidente: primero se desacredita al árbitro, luego se coloniza, finalmente se utiliza. El ciclo está casi completo.

Porque cuando el órgano encargado de garantizar elecciones libres deja de ser creíblemente independiente, la democracia no muere de inmediato. Sigue votándose, siguen existiendo partidos, siguen contando los votos. Pero el terreno ya está inclinado. Y en política, inclinar la cancha es mucho más eficaz que cerrarla.

Lo que ocurrió en la Cámara de Diputados no es un episodio aislado. Es la confirmación de una estrategia más amplia: concentrar poder sin romper formalmente las reglas. Un autoritarismo que no necesita tanques, porque le basta con mayorías legislativas disciplinadas y oposiciones fragmentadas.

El problema no es que Morena gane elecciones. El problema es que ahora también diseña las condiciones en las que se ganan.

Y eso, como advierte V-Dem, ya no es una democracia funcional. Es otra cosa.

Con informacion: ELNORTE/

«10 BALAS y SILENCIO»: «SEÑALAN a SUEGRA por ASESINAR EX-MISS TEEN UNIVERSE BAJA CALIFORNIA en POLANCO»…esposo dio parte un dia despues.


En la vitrina aspiracional de la CDMX —Polanco, donde el metro cuadrado presume más que las autoridades— ejecutaron a Carolina Flores Gómez, ex Miss Teen Universe Baja California de 10 disparos en un domicilio de la Tercera Sección. No en una brecha, no en la periferia olvidada: en uno de los códigos postales del “México bien”.

El feminicidio ocurrió el 15 de abril, pero el escándalo no lo detonaron las balas, sino el calendario. El esposo decidió que la urgencia no era llamar a emergencias, sino esperar al día siguiente… y llegar al Ministerio Público acompañado de abogados. Prioridades.

Su versión: la responsable sería su propia madre, Érika María “N”, ex candidata a regidora en Ensenada. Sí, la política local aparece en escena no como funcionaria, sino como presunta agresora. Un giro que parece escrito por alguien con exceso de cinismo y cero pudor institucional.

Cuando finalmente las autoridades entraron al domicilio de Avenida Edgar Allan Poe —ironía involuntaria incluida— encontraron a Carolina sin vida, con múltiples impactos de arma de fuego. La Fiscalía abrió carpeta por feminicidio, activó el protocolo y, como dicta el manual, publicó en X que “se realizan diligencias”. Traducción: el expediente camina, pero los responsables no aparecen.

Hasta ahora, nadie detenido. Ni siquiera la principal señalada.

Mientras tanto, el cuerpo de Carolina fue enviado de regreso a Baja California, donde la narrativa cambia: de escena del crimen a ceremonia de despedida. Velación el 19 de abril, entierro en Ensenada. Allá, donde no hay comunicados institucionales, pero sí memoria.

Carolina no era un número. A los 17 años ganó Miss Teen Universe y representó a su estado. Tenía 27 cuando la mataron. En redes, quienes la conocían repiten lo que el Estado suele administrar a cuentagotas: exigencia de verdad y justicia.

“Ni silencio ni olvido”, dicen.

El problema es que en México, demasiadas veces, lo que sobra es precisamente eso: silencio oficial, olvido institucional… y feminicidios que se acumulan incluso el mismo día, como el de Edith en Avenida Revolución.

Dos casos, una ciudad, la misma constante: violencia que irrumpe, autoridades que documentan… y justicia que, como siempre, llega tarde o no llega.

Con informacion: ELNORTE/

LOS «MASS SHOOTING y EFECTO CONTAGIO»: «CASO MICHOACAN de MAESTRAS SACRIFICADAS FUE el AVISO que PRELUDIABA TEOTIHUACAN y la AMENAZA de VOLVERSE parte del PAISAJE»..violencia sin destinatario claro,disparos al azar.


Teotihuacán ,que fue cuna de civilizaciones, ahora es postal turística: aparentemente, laboratorio de importación de violencias ajenas. Porque lo ocurrido —un tiroteo que dejó muertos, heridos y turistas en modo “esto no venía en el paquete”— no encaja del todo en el catálogo tradicional del horror mexicano. Aquí no hubo ajuste de cuentas con recibo fiscal del narco, ni disputa territorial con marca criminal. Aquí hubo algo más inquietante: violencia sin destinatario claro. Disparos al azar. 

Y eso, aunque suene incómodo, se parece demasiado a otra cosa: al modelo gringo del mass shooting, ese fenómeno que en Estados Unidos dejó de ser anomalía para convertirse en rutina estadística… y contenido viral.

Hace semanas, el aviso ya estaba sobre la mesa con el caso de Michoacán: un adolescente, un rifle de asalto y un video como trofeo. Ahora, menos de un mes después, Teotihuacán confirma que no era un episodio aislado, sino un síntoma. 

Porque cuando la violencia deja de responder a lógicas “productivas” —dinero, territorio, poder— y empieza a operar bajo incentivos simbólicos —notoriedad, imitación, narrativa— estamos en otro terreno. Uno mucho más difícil de contener.

La literatura académica lleva años advirtiéndolo: los tiroteos se contagian. No como virus biológico, sino como fenómeno social amplificado por la exposición mediática. Cada evento aumenta la probabilidad del siguiente. Sherry Towers ,quien estudia las estadísticas de «tiroteos masivos», lo ha documentado en EE.UU.

Entonces, ¿es correcta la sabiduría convencional de que algunos tiroteos masivos son imitadores?,le preguntaron.

A: Sí, creemos que sí. De hecho, durante el juicio del tirador del cine Aurora, el padre de una de las víctimas pidió a los medios de comunicación que no cubrieran el juicio, porque temía que la cobertura inspirara asesinatos imitadores. Desafortunadamente, su predicción se hizo realidad. Un pistolero abrió fuego en un cine de Luisiana, y en un cine de Tennessee un hombre atacó a la gente con un hacha. Todo dentro de dos semanas.

Adam Lankford lo explicó con algo más incómodo: muchos perpetradores no solo quieren matar, quieren ser vistos. Quieren existir en la vitrina.

Y aquí entra el elefante en la sala: el ecosistema informativo. No, no se trata de culpar a los medios como si fueran gatillos automáticos, pero tampoco de fingir que la cobertura es inocua. Nombrar al tirador, mostrar su cara, diseccionar su manifiesto… todo eso puede terminar funcionando como campaña de marketing póstumo. Gratis. Viral. Replicable.

México, hasta ahora, había tenido una “ventaja”: su violencia, brutal como es, seguía una lógica funcional. El crimen organizado mata por algo. Pero los tiroteos indiscriminados no necesitan razón, solo contexto. Y ese contexto —hiperconectado, saturado de estímulos, con acceso real a armas— ya está aquí.

Porque sí, aunque nos guste repetir que “aquí no es como allá”, las armas siguen fluyendo. Más de la mitad vienen de Estados Unidos, legal o ilegalmente, como si la frontera fuera un filtro decorativo. Y sin armas, no hay espectáculo. Sin disponibilidad, no hay masacre.

El problema es que México aún está en esa fase peligrosa donde todo esto parece excepción. Donde todavía se puede decir “fue un caso aislado” sin que suene ridículo. Pero esa ventana se está cerrando rápido.

Si el Estado mexicano decide seguir leyendo estos eventos como simples homicidios más en la estadística —mezclándolos en la licuadora de siempre—, va a perder lo esencial: que esto es otro fenómeno, con otra lógica y, por tanto, con otras reglas.

Aquí no basta con más patrullas ni con discursos de ocasión. Se necesita algo más incómodo: entender, medir, anticipar. Crear inteligencia específica sobre este tipo de violencia, ajustar la cobertura mediática sin caer en censura, y —herejía política— tomarse en serio el tema de las armas más allá del discurso soberanista de siempre.

Porque si algo enseña Estados Unidos no es solo cómo empieza este fenómeno… sino lo rápido que se normaliza.

Y una vez que se vuelve paisaje, ya no hay política pública que alcance.

La pregunta, entonces, no es si México puede evitar convertirse en versión tropicalizada del problema.

La pregunta es si alguien en el poder ya entendió que esto no es el mismo incendio de siempre… sino uno nuevo, que apenas está agarrando oxígeno.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/EUGENIO WEIGEND VARGAS/ CARLOS PÉREZ RICART

"SI OS MOVEIS,OS SACRIFICO ?": "FUE un TIRADOR FANTASIOSO en un ESCENARIO de INSEGURIDAD PERFECTO para PERPETRAR ATAQUE"...portador de una playera alusiva a Columbine,otra masacre de otro 20 de abril, pero de 1999 en EE.UU


La escena parece escrita por un guionista enfermo de simbolismos baratos: Teotihuacán, lunes 20 de abril, y un sujeto que decide convertir la Pirámide de la Luna en altar de sacrificios… pero no de dioses prehispánicos, sino de su propio delirio.

“Si os movéis, os sacrifico. Esto se construyó para sacrificar, cabrones”, gritaba Julio César Jasso Ramírez mientras encañonaba a una treintena de turistas tirados como ganado en el primer basamento. Mexicano, sí, pero adoptando un castellano impostado para burlarse de europeos, como si el acento le diera estatura a su violencia.

“Y vosotros de mierda que habéis venido desde la puta Europa, no vais a regresar”, remataba. Todo esto con revólver en mano y con una mujer grabando el infierno desde el suelo, abrazada a su hijo menor. El registro no es solo evidencia: es la radiografía de un Estado que llegó tarde.

El atacante ya había disparado antes. “Han muerto dos putos coreanos allá, los he sacrificado como a perros”, dijo. En realidad, las víctimas eran dos canadienses de apellido Li: una mujer muerta, un hombre herido. Seis extranjeros más también fueron baleados. El saldo: sangre internacional sobre piedra milenaria.

“A la muerte no se le mira directamente”, le gritó a otro rehén que lo observaba demasiado. Frase de asesino con aspiraciones teatrales.

El guion se rompe cuando entra la realidad: “¡Guardia Nacional! ¡Tire su arma y descienda!”. Jasso sube al segundo nivel y los rehenes, en modo supervivencia pura, bajan como pueden la pirámide. Treinta minutos de terror en uno de los sitios más visitados del país.

Pero esto no fue un arranque. Fue una puesta en escena cuidadosamente ensayada.

El fanático con calendario propio

La Fiscalía del Estado de México no lo maquilló: perfil “copycat”. Jasso no improvisaba, imitaba. Admirador de Hitler —nacido un 20 de abril— y portador de una playera alusiva a Columbine —masacre ocurrida también un 20 de abril de 1999—, el tipo decidió que la coincidencia de fechas era suficiente para montar su propia versión.

No llegó por casualidad: hizo visitas previas, se hospedó cerca, estudió el terreno, trazó rutas. Planeación, reconocimiento, ejecución. Esto no es locura espontánea; es violencia organizada en pequeño formato.

Teotihuacán: tierra de nadie con pirámides

Mientras el país intenta procesar el ataque, los especialistas dicen lo que las autoridades evitan: Teotihuacán es un desmadre institucional.

“Es un desorden, cada quien hace lo que quiere”, resume Luis Cacho, especialista en derecho cultural. Custodios relajados, ambulantes invadiendo espacios, reglas que existen solo en el papel.

La arqueóloga Linda Rosa Manzanilla, con medio siglo excavando la zona, no pide milagros: pide orden. Literalmente.

“Esto no puede pasar”, dice. Pero pasa. Y no es nuevo.

Hace dos años se topó con un cadáver abandonado en la zona arqueológica. Sí, un cadáver en uno de los sitios turísticos más importantes del país. A eso súmele robos de cableado, saqueo de equipo y una sensación general de abandono.

Con 1.6 millones de visitantes al año —y picos de hasta 38 mil en un solo fin de semana—, el sitio opera más por inercia que por control. Y ahora, con el Mundial a 52 días, la pregunta no es si el mundo vendrá… sino qué se va a encontrar.

Manzanilla lo dice sin rodeos: detectores de metal, videovigilancia, control real. Lo básico. Lo mínimo. Lo urgente.

Porque si algo dejó claro el episodio de la Pirámide de la Luna es esto: el problema no fue solo un tirador con fantasías históricas. Fue el escenario perfecto para que lo hiciera.

Con informacion: ELNORTE/

«ESPOSA de EX-GOBERNADOR un ANIMAL POLITICO de COLMILLO PRIISTA RECICLADO en VERDE se DUELE de sus INSTINTOS PRIMARIOS»…expediente como arma, el litigio como castigo y la ley como extensión de su dominio.


En el zoológico político mexicano, donde abundan las especies adaptadas al poder y a la impunidad, emerge una figura bien conocida en el Estado de México: Eruviel Ávila, ese ejemplar de viejo colmillo priista reciclado en verde, que hoy vuelve a exhibir —según denuncia pública— no sólo su vocación de poder, sino sus instintos más primarios.

María Irene Dipp Walter lo dijo sin rodeos: amenazas, presión psicológica y el uso del aparato legal como garrote doméstico. No es menor el señalamiento. La ecuación es conocida: poder político + conflicto familiar = terreno fértil para el abuso asimétrico. Y cuando quien detenta ese poder ha gobernado uno de los estados más opacos y violentos del país, la sospecha adquiere densidad específica.

“Vivo con el temor constante de perder a mis hijos”, afirma Dipp. Una frase que, más que personal, resuena estructural: el miedo como herramienta, la intimidación como lenguaje. Según su testimonio, el diputado del PVEM habría recurrido a amenazas civiles y penales tras su intento de separación. Traducido al castellano político: el expediente como arma, el litigio como castigo, la ley como extensión del dominio.

Dipp asegura que su única intención fue sacar a sus hijos de un entorno tóxico. Pero en el ecosistema del poder, la toxicidad suele normalizarse, y quien intenta romperla paga el costo. “Hoy lo hago responsable de cualquier situación que afecte nuestra integridad”, advierte, dejando constancia pública, como quien sabe que en México la prevención también se escribe en video.

Horas después, el tono muta. Aparece un segundo mensaje: diálogo, cordialidad, comunicación “sin riesgos”. El libreto clásico de contención de crisis. La narrativa se recompone, la tensión se matiza, el conflicto se encapsula. Del señalamiento frontal al lenguaje diplomático en cuestión de horas. ¿Conciliación genuina o control de daños? Pregunta obligada cuando hay capital político en juego.

Por su parte, Eruviel Ávila responde con la fórmula institucional: conversaciones privadas, bienestar de los hijos, disposición al diálogo. El manual del político experimentado que sabe que en estos casos lo que no se dice pesa más que lo que se declara.

Así, el retrato queda delineado: un actor político curtido, formado en las entrañas del sistema mexiquense, donde el poder no se explica sin control, ni el control sin presión. Un perfil que, en el mejor de los casos, refleja las inercias de una clase política que confunde autoridad con dominio; en el peor, exhibe la peligrosa normalización de la intimidación como extensión de la vida pública hacia la privada.

Porque cuando el poder se ejerce sin contrapesos, ni siquiera las paredes del hogar quedan fuera de su alcance.

Con informacion: ELNORTE/

EL «INSTINTO ASESINO del GATILLO FACIL»: «POLICIA VERACRUZADA MATA por HORROR,VULGO a lo PENDEJO a MEDICA que JAMAS les DISPARÓ»…si no te asesina el narco,lo hace la policia,el ejercito o un zafarinfas en una pirámide.


En Veracruz, gobernada por Morena y Rocio Nahle, donde la realidad suele superar cualquier manual de incompetencia institucional, la Secretaría de Seguridad Pública volvió a intentar lo imposible: vender como “confusión” lo que en realidad huele a gatillo fácil, instinto asesino negligencia criminal y una alarmante ausencia de protocolos básicos.

La versión oficial es casi insultante en su simpleza: policías estatales “repelieron una agresión” durante la persecución de un vehículo sospechoso… y en ese noble acto terminaron baleando a dos mujeres en un coche particular. Una de ellas, la anestesióloga Bertha Burciaga Mora, murió. La otra sobrevivió. El problema es que, conforme avanzan los datos, la narrativa se desmorona: no hay evidencia clara de que alguien les disparara primero. Es decir, no repelieron nada. Dispararon. Punto.

Traducido del burocratés al español real: confundieron un vehículo, abrieron fuego sin verificar, y después intentaron acomodar los hechos a una historia de “agresión” que, convenientemente, nadie puede sostener.

Porque aquí la pregunta incómoda es inevitable: ¿qué tipo de protocolo permite a policías disparar múltiples veces contra un vehículo civil sin haber confirmado una amenaza real? La respuesta corta: ninguno serio. La respuesta larga: el que se aplica cuando el entrenamiento falla, el mando se diluye y el criterio se sustituye por pánico… o por pura irresponsabilidad.

La SSP habla de “priorizar la seguridad” y “canalizar a las víctimas a servicios médicos”, como si eso borrara el detalle central: ellos mismos generaron la emergencia. No es auxilio, es control de daños. No es accidente, es consecuencia.

Y luego viene el clásico cierre institucional: condolencias, investigaciones en curso, armas aseguradas, elementos puestos a disposición. El guion de siempre. El problema es que ya no alcanza. Porque no se trata de un error administrativo ni de una falla menor en la cadena de mando. Se trata de una vida perdida por una decisión precipitada, sin verificación, sin control y sin justificación real.

A Bertha Burciaga no la mató un enfrentamiento. No cayó en fuego cruzado. La mató una estructura de seguridad que dispara primero y explica después, un fenómeno que también replica el ejercito y no una, muchas veces y no a veces, siempre.

Y eso, por más que lo maquillen, no es un “error”. Es horror. Vulgo: a lo pendejo. Acciones que ofenden mas que las palabras.

Con informacion: ELNORTE/