La caja pública se hizo más chica: de enero a septiembre de 2026, los ingresos del sector público cayeron 2.8% frente al mismo periodo de 2025, descontando la inflación. Solo en septiembre, el bajón fue de 28.4%. En lenguaje de banqueta: entró menos dinero con poder de compra, pero las cuentas por pagar no desaparecieron por decreto. Ojo: el desplome de septiembre no es la caída de todo el año.
Para el Gobierno significa menos margen para maniobrar. Para los ciudadanos, la pregunta es dónde se acomoda el apretón: qué gasto se protege, qué se pospone y qué deja de hacerse. No significa, por sí solo, que mañana aumentarán los impuestos o desaparecerán programas.
¿Por dónde se les está escapando la lana?
1. El petróleo dio menos, pero la comparación trae truco estadístico
Los ingresos petroleros bajaron 21.5% en el acumulado de enero a septiembre y 80.9% solamente en septiembre. Suena a que se cayó hasta el último tornillo de Pemex, pero hay que separar el ruido del dato: Hacienda explica que en septiembre de 2025 hubo una aportación extraordinaria del Gobierno a la petrolera que infló la base contra la que ahora se compara. Según su cálculo, sin esa operación, los ingresos petroleros acumulados habrían crecido 8.1%.
Dicho sin corbata: el año pasado hubo una entrada excepcional de dinero; este año comparan la caja contra aquella foto con relleno. Por eso, presentar toda la caída como si proviniera de vender menos petróleo sería contar la película a medias. Eso tampoco borra la caída reportada: obliga a explicar de dónde sale.
2. El ISR también quedó a deber
La recaudación del impuesto sobre la renta cayó 5.3% real entre enero y septiembre. Hacienda lo atribuye principalmente a menores pagos de empresas en sus declaraciones anuales de marzo. Además, este impuesto dejó 137 mil 53 millones de pesos menos de lo programado.
Traducción: el Gobierno esperaba una determinada lana por esa ventanilla y llegó menos. El dato, por sí solo, no demuestra evasión ni permite concluir que todas las empresas estén ganando menos; la explicación ofrecida apunta a los pagos de las declaraciones anuales.
3. Para amortiguar el gasolinazo, Hacienda cobra menos impuesto
El IEPS de gasolinas y diésel cayó 9.2% real en los primeros nueve meses. Hacienda reportó 80 mil millones de pesos que dejó de recaudar por estímulos a combustibles, aplicados para moderar el impacto de su encarecimiento internacional sobre consumidores, transporte y producción.
En cristiano: para que el golpe no llegue completo a la bomba y al transporte, el Gobierno renuncia a una parte del impuesto. No es magia ni gasolina regalada: es recaudación sacrificada para amortiguar otro golpe. Y amortiguar no necesariamente significa que el precio baje; puede significar evitar que suba más.
¿Qué significa para el Gobierno?
Que debe cuadrar una caja más apretada. Y aquí está el dato que le pone piso al discurso de “vamos conforme al programa”:
- Los ingresos acumulados quedaron unos 239 mil 527 millones de pesos por debajo de lo previsto.
- El gasto ejercido también quedó por debajo del calendario: unos 483 mil 40 millones de pesos menos de lo programado.
- Hacienda informó que el déficit presupuestario resultó 244 mil millones de pesos menor al previsto.
O sea: no basta con decir “entró menos, entonces ya se descompuso todo”. También se gastó menos de lo calendarizado. Pero tampoco basta presumir que las cuentas cuadran: hace falta revisar por qué se gastó menos. No es lo mismo ahorrar en intereses que dejar una obra o un servicio esperando turno. Parte de la diferencia en el gasto, según la información reportada, corresponde a ahorros en el costo financiero de la deuda.
Hacienda mantiene la meta de cerrar con un déficit de 4.1% del PIB. En banqueta: promete mantener el faltante dentro del límite anunciado, no dejar de tener faltante. “Vamos conforme al programa” no significa “nos sobra dinero”.
¿Y qué significa para los ciudadanos?
Un alivio en combustibles, pero no una bolsa sin fondo
Los estímulos buscan contener el golpe sobre gasolina, diésel y costos de transporte y producción. Ese es el beneficio que Hacienda plantea; la contraparte es que entra menos dinero por ese impuesto. La decisión tiene un costo presupuestario, aunque persiga evitar un costo mayor para consumidores y actividad económica.
El foco está en qué se deja esperando
Gastar menos de lo programado no demuestra automáticamente que hayan recortado tu hospital, tu escuela o tu pensión. De hecho, Hacienda reportó aumentos reales en el gasto acumulado de salud, educación y protección social. Por eso sería tramposo vender esta información como prueba de un recorte generalizado a todos los servicios.
La pregunta ciudadana bien puesta es otra: del dinero que no se ejerció, ¿cuánto fue ahorro auténtico, cuánto fue retraso y cuánto corresponde a proyectos o servicios que no llegaron? El balance agregado no contesta eso; hay que bajar a dependencias, programas y metas.
Con información; ELNORTE/

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