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lunes, 26 de octubre de 2026

«VIDEOCOLUMNA en DIARIO ESPAÑOL EXHIBE la CALIDAD de ARGUENDERA de SHEINBAUM PRESUMIENDO ÉXITO contra las DESAPARICIONES»…es más fácil verse bien que hacerlo bien.


En el México de Palacio Nacional, encabezado por Claudia Sheinbaum, todo marcha de maravilla: las fiscalías funcionan, las víctimas reciben un trato digno y hasta la ONU aplaude los resultados.

En el México de las madres buscadoras, en cambio, hay que bloquear una autopista durante 35 horas para conseguir una promesa de que alguien revise los expedientes de sus desaparecidos.

Entre esos dos países hay un abismo que ninguna mañanera alcanza a tapar y si se trata de Tamaulipas,menos.

Claudia Sheinbaum presumió que la ONU había felicitado a México por su “impresionante” trabajo en materia de desapariciones forzadas. Según relata Ana Francisca Vega, horas después el organismo negó o, cuando menos, matizó esa versión. Vaya detalle: hasta la felicitación que el gobierno se cuelga al pecho necesita aclaraciones del supuesto felicitador. La propaganda corre; la precisión llega después, si bien nos va.

Mientras tanto, las madres buscadoras no estaban celebrando los éxitos oficiales. Estaban en una carretera exigiendo lo elemental: que las autoridades busquen, investiguen y hagan justicia. No pedían un favor presidencial ni una cortesía burocrática. Pedían que el Estado hiciera el trabajo que lleva años descargando sobre las propias víctimas.

Durante las primeras 24 horas del bloqueo, de acuerdo con la videocolumna, ningún funcionario estatal, de la fiscalía local o del gobierno federal acudió a dialogar con ellas. Para recibir agresiones de automovilistas y transportistas desesperados sí hubo tiempo; para recibir atención de la autoridad, no. Hubieron de transcurrir 35 horas para que la fiscalía prometiera revisar sus casos a cambio de liberar la autopista. Ni resultados ni justicia: una promesa

Ahí queda exhibida la mentira del relato triunfalista: vender como una política exitosa lo que las víctimas describen como abandono. Porque una cosa es presumir protocolos, capacitaciones y trato digno frente al micrófono, y otra muy distinta atender a quienes denuncian que las fiscalías no investigan, que nadie las escucha y que incluso hay autoridades coludidas con el crimen.

El gobierno quiere presumir instituciones que funcionan; las madres tienen que paralizar una carretera para que esas instituciones volteen a verlas. Ese es el contraste que señala Vega: un poder satisfecho con su discurso y unas víctimas obligadas a hacer el trabajo que corresponde al Estado. En Palacio se administran las felicitaciones; en la calle, las familias siguen cargando con la búsqueda

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ANA FRANCISCA VEGA/

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