En Tamaulipas y México todo indica que los ciudadanos tienen muy mala suerte: el andamiaje de la justicia —la recién electa, sin legitimidad, con menos del 13% de participación— salió peor que el anterior y acaba de otorgarle la libertad a un ex capo del Cártel del Golfo de Reynosa, emparentado políticamente con Morena y con el aparato legislativo bajo el gobierno de Américo Villarreal.
Es, otra vez, el mismo y viejo guion de siempre, donde los jueces hacen de árbitros, prestidigitadores y, cuando se puede, de salvavidas para personajes ligados al crimen organizado
Y mientras el discurso oficial presume que la reforma judicial iba a limpiar la casa, el saldo luce más bien como una mudanza de la mugre: misma cocina, distintos cocineros, y el horno operando a toda marcha.
El caso del llamado “Goyo” Sauceda,ex-capo del Cartel del Golfo en Reynosa —también identificado como “El Caramuela”— vuelve a poner sobre la mesa ese deporte nacional de la impunidad con trámite exprés: un juez otorgando la libertad a un lugarteniente de Osiel Cardenas que se pensaba una pasar sus últimos das en prisión.
Y como el ambiente tambien político ademas de criminalmente organizado ,no podía quedarse corto, también resurgen los antecedentes donde Eva Reyes, flamante diputada de Morena bajo el Gobierno de Americo Villarreal, es la actual consuegra del capo, pues su hija esta emparentada con el junior del narcotraficante.
Lo verdaderamente preocupante es que todo esto ocurre en el contexto de una elección judicial vendida como la gran purga del Poder Judicial, pero que ya muestra señales de haber parido otro modelo de captura: jueces con beneficios políticos, resoluciones sospechosamente convenientes y una institucionalidad que promete independencia mientras camina con correa corta.
La libertad anticipada del capo que ya habia sido anunciada en redes desde enero de este año,pone en grave predicamento la seguridad en Tamaulipas por múltiples motivos.
La libertad al peligroso criminal,con fuertes conexiones con la politica y el crimen organizado y con un andamiaje de gatilleros activos que ya en demostrado su eficacia, no es el preludio de nada bueno.
En resumen: la presidenta Sheinbaum nos dijo que venía la transformación, y lo que llegó fue una versión 2.0 del mismo vicio, con más maquillaje, mejor narrativa y menos pudor. Traducido: estamos jodidos, otra vez.
Con información: ELNORTE/ @Redes/

A ver si pueden sacar a los lamehuevos de las jaliscas y hacer tamaulipas cdg otra vez.
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