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lunes, 4 de mayo de 2026

EL «AMIGO EMBRONCADO y AMERICO INVITADO»: «PERIODISTA SINALOENSE NOS CUENTA de AQUEL DIA que EXTRADITABLES se JUNTARON con AMLO en BADIRAGUATO»…la vida les dio las cartas y ellos decidieron como jugarlas, ni se quejen.


El 15 de diciembre de 2021 hubo una comilona en Batequitas, Badiraguato (Sinaloa). Fue en la casa de “los Inzunza”. Dieron de comer barbacoa de hoyo, frijoles puercos, sopa fría y tortillas, un plato tradicional sinaloense que se sirve normalmente en fiestas y la razón era el inicio de una era, la de Rubén Rocha Moya, quien arrancaba la precampaña a gobernador en su pueblo natal.

-¿Por qué en esta casa?, le preguntó este reportero.

-Porque somos como familia. A mí me tocó ver a Enrique (Inzunza Cázarez) nacer y luego cuidarlo en Culiacán para que se fuera a estudiar Derecho.

Se refería al Senador quien, junto con él, ahora forman parte de la mayor acusación por narcopolítica que ha hecho el gobierno de Estados Unidos contra un gobernador mexicano, comparable a la que años atrás se formalizó contra Genaro García Luna, el superpolicía del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Los invitados eran la gente del pueblo y políticos del régimen, entre ellos Américo Villarreal, quien aquel tiempo vivió temporalmente en Sinaloa para coordinar la campaña como representante de Morena. A día de hoy, es gobernador del Estado de Tamaulipas, donde la extorsión, el trasiego de drogas, la trata de personas y el huachicol fiscal son el dolor de cabeza nacional.

“Un compañero senador, Rubén Rocha Moya, que me he complacido de poderlo conocer en el senado de la república y ver su capacidad, su conocimiento de su entidad”, dijo Villarreal en su discurso de apertura de la campaña política que luego le significó un trampolín para tener una propia.

Ese fue el inicio de la era rochista, pero llegar a ese punto no fue de improviso, sino el resultado de una carrera larga, de complicidades, venganzas, favores y el padrinazgo de uno de sus amigos políticos más importantes: Andrés Manuel López Obrador.

ROCHA, DEL INTENTO DE GUERRILLERO A REFUGIADO DEL PRI

El de Batequitas suele contar escenas personales en público, como que su familia era tan pobre que tuvo que migrar de casa en casa para sobrevivir, o de cuando se fue a estudiar en la Normal Rural Plutarco Elías Calles, conocida como “El Quinto”, en Etchojoa, Sonora.

Fue en esa escuela donde tuvo un primer acercamiento con la izquierda guerrillera, sindicalista y obrera. Saltó a la Normal Superior de Oaxaca para estudiar la licenciatura en Matemáticas y luego se dedicó a dar clases como profesor de preparatorias en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

A Rocha le gustó la vida académica, pero no tanto como la política. En la década de 1980 se convirtió en líder del sindicato de la UAS y después de eso no hubo quién lo detuviera. Ese espacio en la vida pública le resultó fácil, era un movilizador nato y un negociador ideal para las rectorías en turno. Fue en esa misma década que la Universidad fraguó un conflicto con el gobernador Antonio Toledo Corro, un priista que oprimió a la institución para quitarle la autonomía. No faltó a las marchas, mítines y protestas, sino que las encabezó.

Esa visibilidad le ayudó para ser candidato –por primera vez– a gobernador de las izquierdas. El Partido Socialista Unificado de México (PSUM) lo presentó para las elecciones de 1986, teniendo una estrepitosa derrota. Luego intentó ser rector de la UAS, pero el movimiento político que dominaba prefirió votar por David Moreno Lizárraga.

Rocha Moya aceptó porque fue nombrado secretario general, un cargo del que fue destituido después de dos años. Moreno Lizárraga lo vio como un rival político, y así fue. Cuando llegó el momento de las elecciones universitarias, el de Batequitas resultó ganador y como primer acto de Rectoría inició una persecución judicial contra Enrique Rangel y Victoriano Martín, los hombres más cercanos del ex rector. Los señaló de presuntos actos de corrupción. Así se deshizo de sus opositores.

A su salida de la Rectoría se unió al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en 1999 se jugó por segunda vez la candidatura a la gubernatura. Ahí conoció a Andrés Manuel López Obrador, entonces presidente del partido.

De nueva cuenta fracasó, aunque fue la primera vez que la izquierda ganaba espacios en la cámara de diputados de Sinaloa y él ganaba el aprecio de López Obrador.

Rocha Moya dejó de verse frente a los reflectores a principios de la década del 2000, pero comenzó una nueva faceta, la de ser refugiado del PRI. En 2005 fue el jefe de asesores del priista Jesús Aguilar Padilla. Al término de ese periodo asumió una dirección en el ISSSTE y en 2017 volvió al gobierno de Sinaloa como coordinador de asesores, esta vez de otro priista, Quirino Ordaz Coppel. Un año más tarde dejó ese lugar.

“Andrés Manuel me invitó a ser Senador”, dijo Rocha Moya días después de su renuncia. Ese año se convirtió en el primer senador electo por un partido de izquierda en Sinaloa, aunque ese triunfo no se puede explicar sin el apoyo y campaña presidencial del líder y fundador de Morena.

EL GOBERNADOR DE AMLO

Dos años después, Rubén Rocha Moya renunció, fue designado por el presidente López Obrador como candidato a la gubernatura

“Somos amigos, de cuando nos conocimos en la campaña del 99 y él me lo pidió”, dijo el morenista a este reportero.

Pero él no iba a ser el gobernador. Las encuestas internas de Morena Sinaloa ponían por delante a Luis Guillermo Benítez Torres, Jesús Estrada Ferreiro y Gerardo Vargas Landeros, conocidos localmente como sus rivales internos.

El de Badiraguato, sin embargo, fue impuesto, tanto que todavía el día – 6 de junio de 2021– de las elecciones llegó nervioso. Esa fecha es conocida por dos cosas: ganó con más de 15 puntos sobre el segundo lugar y porque fue la contienda más violenta de la historia reciente de Sinaloa, fue cuando al menos 50 operadores del PRI fueron secuestrados para evitar movilizaciones de votantes a las urnas.

Fue electo y, contra todo pronóstico, sumó a su rival político más grande: Héctor Melesio Cuén Ojeda, también ex rector de la UAS, fundador del Partido Sinaloense y quien la dirigencia nacional de Morena le impuso desde la campaña en una alianza local. Tras ganar lo nombró secretario de Salud y después de ocho meses lo despidió. La rivalidad salió a flote de nuevo, pero esta vez de manera encarnada, porque ambos querían ser el cacique de la UAS.

Rocha Moya hizo una cruzada para deshacerse de sus rivales, cada uno –Benítez, Estrada, Vargas y Cuén– fue llevado a tribunales por presuntos actos de corrupción, la misma estrategia de cuando fue rector. A casi todos desactivó de manera política, menos a uno, al líder del Partido Sinaloense.

Este último dejó de ser rival cuando fue asesinado en Huertos del Pedregal el 25 de julio de 2025, el mismo día y lugar donde fue secuestrado Ismael Zambada García, “El Mayo”. La versión conocida por Zambada en una carta es que él fue llevado con engaños para negociar el cacicazgo de la UAS y que ahí estaría su amigo Cuén y el gobernador Rocha Moya.

El amigo de Andrés Manuel López Obrador lo ha negado, pero Estados Unidos cree lo contrario y que, incluso, fraguó una presunta alianza con los opositores de El Mayo dentro del cartel de Sinaloa para fortalecerlos y protegerlos a cambio de favores políticos, venganzas y sobornos.

Con informacion: MARCOS VIZCARRA/REVISTA ESPEJO/

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