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martes, 14 de abril de 2026

«GOSACA o NEROSTE ?»: «PROVEEDORAS de DESPENSAS del MISMO CONTRATISTA JUEGAN CASCARITA con la T de TRANSA de TAMAULIPAS»…es otra postal del humanismo transformador.


Felipe Juan Salinas Manzur y Edgar Juárez,proveedores del gobierno, no están compitiendo por una licitación de despensas: están jugando cascarita entre cuates con el erario de Tamaulipas como balón.

La “guerra” Gosaca vs Neroste

En el papel, la licitación 5706-2020-008-2026 es para comprar 1,500,000 despensas con todos los sellos de “licitación pública nacional” y el discurso de apoyo a la gente más pobre.

En la realidad, las empresas Gosaca y Neroste son del mismo grupo, de los mismos operadores, y la supuesta competencia es una máscara de carnaval: puro cartón y lentejuela, cero legalidad.

Se inscriben con dos razones sociales distintas para simular piso parejo, pero sin importar quién “gane”, el negocio se queda en las mismas manos, como si fuera rifa amañada de kermés.

El historial de los moches

No es la primera función de este circo: en 2024 ya habían sido demandados por pedir más de 130 millones de pesos como “retorno” (traducción: moche, comisión, mordida premium) en una licitación que terminó costando 187 millones al gobierno.

Es decir, los tamaulipecos ponen el presupuesto, ellos ponen las empresas de papel y al final la “magia” es que desaparece el dinero mientras la pobreza sigue exactamente donde estaba.

A la par, investigaciones periodísticas han documentado que la empresa Procesadora de Alimento Gosaca recibió contratos millonarios de la Secretaría de Educación de Tamaulipas, con domicilio fiscal en una bodega que parece más abandonada que oficina de proveedor serio.

Aun así, la alimentan con contratos públicos como si fuera la gran corporación, solo que el gran negocio está en la facturación y no en el servicio real.

Domicilios fantasmas, negocios muy reales

En los papeles, Gosaka presume domicilio fiscal en calle Bugambilias con avenida Las Torres, muy formal, muy presentable.

En la práctica, la fachada es una bodega prestada en la carretera a Matamoros, a un costado del Hotel Monarca: la clásica escenografía de empresa fantasma que se activa solo cuando hay millones en juego.

A pesar de ese disfraz inmobiliario, Gosaca y su red se han colgado contratos con la Delegación del Seguro Social en Tamaulipas, el Seguro Social del Bienestar en Matamoros y Victoria, comedores comunitarios, CENDIs de la SEP y hasta la Universidad de Justicia de Seguridad Pública de Tamaulipas que dirigia hasta hace poco Willy Zuñiga, con todo y curricula de asesino y secuestrador.

Es decir, una empresa con olor a facturera tiene mejor acceso al presupuesto público que muchas organizaciones serias que sí existen más allá de una bodega polvosa.

El entramado político y de corrupción

Los nombres de siempre reaparecen: operadores como Felipe Juan Salinas Manzur vinculados a esquemas de facturación simulada, contratos inflados y redes familiares insertadas en la estructura de gobierno.

Medios locales han documentado que Gosaca fue constituida por familiares directos de un funcionario del Instituto Tamaulipeco de Becas, lo que pinta el retrato clásico del “todo queda en familia” pero pagado con recursos públicos.

Sobre la mesa hay acusaciones por corrupción, peculado y tráfico de influencias, pero abajo de la mesa lo que sigue circulando son los contratos, las licitaciones a modo y los retornos multimillonarios que no se llaman soborno, se llaman “acuerdo”.

¿Y las despensas para quién?

El Periódico Oficial de Tamaulipas publica con toda solemnidad la convocatoria para el suministro de 1,500,000 paquetes alimentarios, dirigida a personas físicas y morales “que poseen los recursos técnicos y económicos”.

Lo que no dice es que el principal recurso técnico de algunos participantes es saber cómo armar empresas gemelas, domicilios de utilería y licitaciones hechas a la medida de sus propios bolsillos.

Mientras Felipe Juan Salinas Manzur, Edgar Juárez y sus empresas hermanas se pelean de mentiritas por ver quién factura, la pregunta real es otra: ¿cuándo va a ver la gente de Tamaulipas esas despensas que en el papel ya se cobraron con creces?

Porque hoy no hay competencia: hay un negocio armado de arriba abajo, y la única parte que parece no estar invitada al banquete es la población a la que juró ayudar el medico que iba sanar Tamaulipas,su nombre, Americo Villarreal.

Con informacion: @Redes/

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