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domingo, 7 de junio de 2026

«YA SABRÁN ELLOS POR QUÉ?: DEJARON SOLO AL GENERAL EN SU LABERINTO JUDICIAL EN EE. UU.»… Mérida no es una anomalía aislada, sino un aviso a ese resto que le encanta «torcerse».


La frase fue lapidaria: “Ya sabrán ellos por qué”. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se refería así a la entrega elegida del general Gerardo Mérida a autoridades de Estados Unidos a mediados de mayo. En el plural incluía al excompañero de gabinete de Mérida en Sinaloa, Enrique Díaz, antiguo secretario de Finanzas, cuyo destino parecía idéntico al de Mérida, pero que todavía hoy resulta un misterio: no ha comparecido ante ningún juez y no está claro dónde está ni en calidad de qué. 

Asi inicia el texto de la autoría del periodista Pablo Ferri, publicado hoy por el diario español,el EL PAÍS,donde dibuja a Gerardo Mérida como el primer general mexicano que cruza la frontera encadenado hacia una corte de Nueva York mientras en México la élite política y castrense finge demencia patriótica y mira para otro lado.

El cuadro central: un general encadenado y un país fingiendo demencia

La pieza arranca con la escena incómoda: el general en retiro Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, compareciendo en una corte de Nueva York, con grilletes, como cualquier capo al que el discurso oficial presume haber “combatido sin tregua”. 

Esa imagen, dice el texto, contrasta brutalmente con la narrativa soberanista del gobierno de Claudia Sheinbaum, que en público vende dignidad nacional mientras en privado dejó que el general cruzara por Nogales, Arizona, el 11 de mayo, para entregarse sin un solo aspaviento público.

La entrega no fue una captura espectacular, no hubo marinos encapuchados ni helicópteros sobrevolando Culiacán o Michoacan donde radicaba: el hombre simplemente pasó la garita fronteriza, caja de documentos en mano, directo a los brazos del mismo “imperio” al que el gobierno acusa de intervencionista, pero al que le manda sus expedientes tóxicos envueltos para regalo. 

El artículo subraya que, en la historia reciente de la relación México‑Estados Unidos, no hay precedente de un general de ese rango que tome esa ruta: la rendición silenciosa, casi administrativa, ante la justicia gringa.

De héroe institucional a botín judicial de Nueva York

El texto recuerda que Mérida no era un General cualquiera,era uno de División,el grado máximo en la jerarquía castrense y fue colocado al mando de una plaza que no es cualquier cosa: Sinaloa, corazón histórico del narcotráfico mexicano. Desde ahí, fue secretario de Seguridad Pública del gobernador Rubén Rocha Moya, un morenista que llegó con el sello de la “Cuarta Transformación” y hoy comparte expediente en la Corte del Distrito Sur de Nueva York como presunto facilitador del Cártel de Sinaloa, específicamente la facción de Los Chapitos.

Estados Unidos acusa a Mérida de conspirar con esa facción para traficar drogas al norte de la frontera, recibir sobornos millonarios y brindar protección institucional, justo el tipo de esquema que el discurso oficial mexicano insiste en negar cada mañanera mientras repite el mantra de “no somos iguales”. El artículo menciona que Mérida forma parte de una lista de diez funcionarios y exfuncionarios mexicanos señalados por el Departamento de Justicia, un inventario incómodo que exhibe cómo la “guerra contra el narco” también fue, para algunos mandos, un excelente modelo de negocio.

Soberanía selectiva: gritos en público, silencios en privado

En el texto se rescatan las declaraciones previas de Sheinbaum, que había exigido una “carga de prueba sólida” a Estados Unidos, en un tono de dignidad nacionalista que se vende muy bien en conferencia de prensa. Pero apenas días después de esas palabras, el general cruza la frontera y se entrega, mientras el gobierno mexicano administra el episodio con pinzas: sin conferencia urgente, sin comunicado detallado, sin explicaciones de fondo sobre cómo un jefe de seguridad estatal terminó acusado de proteger a Los Chapitos.

Lo que resalta el artículo es la disonancia: en México se arma el numerito discursivo de “no aceptaremos presiones externas”, pero en los hechos el país acaba cooperando de manera silenciosa cuando el acusado ya no es un capo, sino un general del propio sistema. La soberanía se ejerce como un botón de mute: se sube el volumen cuando el acusado es ajeno al aparato de gobierno, se apaga cuando el señalado viene con fuero simbólico, uniforme y relaciones políticas.

La soledad del general y la disciplina del silencio

El texto insiste en la dimensión simbólica de esa comparecencia:Mérida aparece solo, encadenado, sin coro de apoyo, sin defensa política explícita de la Sedena ni del gobierno que lo encumbró. Esa soledad, explica la crónica, refleja la regla no escrita de las Fuerzas Armadas mexicanas: mientras sirves al relato del Estado, eres “héroe de la patria”; cuando te conviertes en pasivo tóxico ante la justicia de Estados Unidos, el uniforme se diluye y el sistema te desconoce.

No hay desplegados de solidaridad de los mandos, no hay generales indignados frente a una corte extranjera “humillando” a uno de los suyos: hay, más bien, una herida silenciosa en el corazón de las Fuerzas Armadas, que miran hacia otro lado para no abrir la caja de Pandora de cuántos más podrían estar en la mira de Washington. 

El artículo sugiere que el caso Mérida no es una anomalía aislada, sino un aviso: los militares desplegados en zonas calientes y colocados en cargos civiles de seguridad ya no sólo se juegan la carrera, también la jurisdicción donde podrían terminar siendo juzgados.

Diez nombres, un mismo guion de impunidad exportada

La pieza inserta a Mérida en una lista más amplia: diez funcionarios y exfuncionarios mexicanos formalmente acusados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por colaborar con el Cártel de Sinaloa. No se trata de policías municipales perdidos en el organigrama, sino de cuadros de alto rango, secretarios de seguridad, operadores con firma y sello institucional, lo que vuelve insostenible la narrativa de “manzanas podridas”.

En ese inventario, el general comparte espacio con políticos y mandos sinaloenses señalados por brindar protección, filtrar información de operativos y convertir las instituciones en ventanilla de servicio al crimen organizado. El texto sugiere que, más que excepciones, estos casos parecen sintetizar el modelo mexicano: el narco no penetra al Estado desde afuera; el narco y el Estado negocian, se mezclan y, cuando la presión externa se vuelve irresistible, sacrifiquen a uno en Nueva York mientras el resto sigue en funciones.

El cálculo político: dejar que Washington haga el trabajo sucio

El artículo apunta a un patrón claro: las grandes causas contra mandos mexicanos por narcotráfico no se construyen en México, sino en cortes federales estadounidenses, que hacen la chamba que los gobiernos locales no quieren o no pueden hacer contra sus propios aliados. En el caso Mérida, la entrega “voluntaria” en Nogales permite al gobierno mexicano lavarse las manos: no hubo cateos, no hubo escándalo de captura, no hubo ruptura abierta con el general; simplemente se dejó que el vecino se encargara.

Mientras tanto, en territorio nacional, la investigación propia brilla por su ausencia: las autoridades mexicanas no han explicado si hay indagatorias paralelas, sanciones administrativas, auditorías a contratos o siquiera una narrativa oficial coherente más allá de “estamos recabando información”. El resultado es un doble cinismo institucional: México presume defensa de la soberanía mientras externaliza sus problemas de corrupción militar; Estados Unidos presume combate al narco mientras capitaliza políticamente la exhibición de generales mexicanos encadenados.

El mensaje para los otros uniformes

En el subtexto, la crónica funciona como advertencia implícita a todo aquel militar que hoy ocupa un cargo de seguridad civil o que opera en territorios dominados por cárteles: los ojos de las agencias estadounidenses están sobre ellos y la lealtad nacional tiene fecha de caducidad cuando el expediente cruza de la embajada a la corte. 

i el general Mérida, con su rango, sus conexiones y su paso por la cúspide del aparato castrense, terminó encadenado en Nueva York, ¿qué pueden esperar los mandos medios que hoy se creen intocables al amparo del discurso de “abrazo, no balazo”?

El texto subraya que este caso abre una herida profunda en el pacto tácito entre políticos,criminales y militares: antes, el uniforme blindaba; ahora, puede convertirse en evidencia. Y mientras la presidencia administra silencios y la Defensa baja la mirada, el mensaje real lo dicta un juez al otro lado de la frontera, no una mañanera en Palacio Nacional.

Con informacion: PABLO FERRI/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

sábado, 6 de junio de 2026

«EX-JEFE de la DEA NO se EQUIVOCA y NARCOS en el GOBIERNO deben ser COMBATIDOS PRIMERO que NARCOS en las CALLES»…redes responden mayoritariamente a favor y con desconfianza a Harfuch.


En Tamaulipas,bajo el gobierno de Morena y Americo Villarreal, no hay una “guerra contra el crimen”; hay una administración del crimen. Y en ese tablero, Derek Maltz,ex-jefe de la DEA en EE.UU, no dijo nada nuevo, pero sí dijo lo que muchos prefieren esquivar: los cárteles no son el problema central, son el síntoma. El verdadero músculo —el que permite que todo funcione, se expanda y se vuelva intocable— está sentado en oficinas públicas, firma presupuestos, cobra quincena y…hasta presume que si tiene visa,aunque ni cruce,ni pueda cruzar.

La ecuación es brutal porque desmonta la narrativa cómoda: no es que el Estado esté siendo rebasado, es que partes del Estado están alquiladas. 

El crimen organizado no evade al gobierno; lo integra, lo financia políticamente,le arrima los votos amagados y, en demasiados casos, lo dirige y si algun ciudadano se opone o ventila algo en publico,se muere enseguida.

Por eso resulta intelectualmente deshonesto —y políticamente conveniente— seguir vendiendo la idea de que el enemigo principal es el sicario que aprieta el gatillo. Ese es reemplazable. El funcionario que abre la puerta, garantiza impunidad y convierte recursos públicos en infraestructura criminal, no.

Maltz lo plantea sin rodeos: mientras no se desmantele la red de protección institucional, cualquier “golpe” al narco es cosmético. Y Tamaulipas es el laboratorio perfecto de esa tesis. Aquí, la frontera entre autoridad y delincuencia no es difusa: es funcional. 

Hay cadenas de valor completas donde el crimen necesita del Estado para operar con eficiencia: desde el tránsito de mercancías ilícitas hasta la limpieza de dinero y la contención selectiva de violencia para no “descomponer la plaza”.

Por eso la afirmación incómoda —pero necesaria—: ciertos funcionarios son más peligrosos que los propios operadores criminales. No porque disparen, sino porque deciden cuándo se dispara, contra quién y con qué consecuencias… o sin ellas. Son ellos quienes convierten al crimen en sistema y no en contingencia. Sin esa capa de complicidad, los cárteles serían organizaciones violentas; con ella, se vuelven estructuras de poder.

Insistir en combatir primero al eslabón armado sin tocar el engranaje político-administrativo no solo es inútil, es deliberadamente ineficaz. Es simular combate mientras se preserva el negocio. Por eso la propuesta de Maltz —perseguir con prioridad a los funcionarios corruptos, judicializarlos incluso fuera del país si es necesario— no es injerencista ni exagerada: es lógica básica de desmantelamiento.

Porque si algo ha quedado claro en Tamaulipas, es que el crimen organizado no sobrevive por su capacidad de fuego, sino por su capacidad de gestión. Y esa gestión, nos guste o no, se despacha desde el gobierno.

Que le respondió el humor social digital:

El tuit de Derek Maltz , publicado el pasado 4 de junio de 2026, llama a combatir a los cárteles mexicanos («Mexican Terror») atacando la corrupción que los protege. Insiste en que los cárteles no operan solos y dependen de funcionarios corruptos, y pide específicamente a Omar Harfuch (@OHarfuch) y autoridades mexicanas que detengan y extraditen a los funcionarios recientemente imputados en Nueva York (SDNY). 

Incluye un video y hashtags como #CartelViolence, #AntiCorruption, #FentanylCrisis y #FentalFreeAmerica.

Métricas generales del tuit (al 6 de junio de 2026):

  • Vistas: 97,326
  • Likes: 3,968 (muy positivo)
  • Reposts: 1,844 (fuerte difusión)
  • Replies (respuestas): 505
  • Quotes (citas): 124
  • Bookmarks: 169

El engagement ,es decir la participación e interacción es altamente positivo en términos cuantitativos: miles de likes y reposts en menos de 48 horas indican que resonó fuerte entre audiencias interesadas en seguridad, frontera y crítica al narcotráfico (principalmente conservadores y críticos del gobierno mexicano actual).

Análisis de replies y quotes

De las 505 respuestas, analizamos las más relevantes (las de mayor engagement vía búsqueda Top en la conversación). El tono general es de apoyo mayoritario al mensaje central: “los cárteles necesitan corrupción oficial para sobrevivir, hay que ir contra los funcionarios corruptos”. No hay defensa explícita de los cárteles ni de la corrupción.

A favor (mayoría clara en las respuestas más visibles y con más likes):

  • Coinciden en que el problema es estructural y que los cárteles dependen de protección política, policías, empresarios e instituciones.
  • Muchos vinculan directamente al partido Morena, a López Obrador y a Claudia Sheinbaum como parte del problema (“narco-secta”, “narco-gobierno”).
  • Apoyan explícitamente la extradición de los funcionarios imputados en EE.UU. y piden más acción contra la corrupción.
  • Ejemplos destacados:
    • Respuestas con +50-75 likes celebran que “por fin alguien dice la verdad” y piden que nadie quede por encima de la ley (incluyendo funcionarios de alto nivel).
    • Varios usuarios mexicanos agradecen la intervención externa y piden que EE.UU. declare a Morena organización terrorista o actúe con más fuerza.

Métrica cuantitativa a favor: Likes y reposts del tuit original + replies con alto engagement (varios superan los 30-70 likes) muestran respaldo claro.En contra o con críticas (minoría, pero presentes en replies y quotes):

  • Crítica principal 1: “¿Y el lado estadounidense?”
    Varios responden que el problema también está en EE.UU.: demanda de drogas (millones de consumidores), tráfico de armas desde EE.UU. hacia México, distribución dentro de territorio americano y supuesta corrupción en la frontera o DEA. Argumentan que solo se enfoca en México y se omite la responsabilidad gringa.
  • Crítica principal 2: Desconfianza hacia @OHarfuch.
    Varias respuestas (algunas con decenas de likes) afirman que Harfuch “es parte del problema”, tiene vínculos con Genaro García Luna o con el propio sistema corrupto, por lo que no puede liderar la limpieza.
  • Otras críticas menores: Acusaciones de que el video o el mensaje es parcial, o memes/ironia (“¿amaneció de buen humor?”).

Métrica cuantitativa en contra: Las respuestas críticas tienen menos likes (generalmente <20) y menos difusión que las de apoyo. Los 124 quotes probablemente incluyen tanto apoyo como cuestionamientos, pero no dominan.Resumen final

  • Predominio claro a favor: El tuit generó consenso en que la corrupción oficial es clave para desmantelar a los cárteles. La audiencia lo vio como un llamado fuerte y necesario, especialmente entre críticos del gobierno mexicano actual.
  • Debate realista: No es un apoyo ciego; hay una corriente importante que exige “mirar también al lado americano” (demanda, armas y corrupción bilateral).
  • Polarización política: En México el debate se centró en Morena vs. oposición; en EE.UU. refuerza narrativas de “seguridad nacional” y frontera.

En pocas palabras: buen engagement positivo (miles de likes/reposts), respuestas mayoritariamente alineadas con el mensaje anti-corrupción, pero con críticas puntuales sobre unilateralidad y desconfianza hacia Harfuch. El tuit está “prendiendo” en círculos anti-narco y críticos del gobierno mexicano.

Así que no: el problema no empieza en la brecha ni termina en el enfrentamiento. Empieza en la oficina pública donde alguien, como Américo Villarreal y gran parte del pais, decidió que era más rentable administrar el crimen que combatirlo.

Con informacion: ELNORTE/redes

"ENTRE la PATRIA y el ESTADO CRIMINAL: SOBERANIA es el ESCUDO que PROTEGE CRIMINALES dentro del GOBIERNO"...frontera entre lealtad política y narco complicidad ya no se distingue.


Ma. Elena Morera sostiene en su artículo para EL UNIVERSAL, que el verdadero problema de México no es la defensa de la soberanía, sino que el gobierno estaría priorizando la defensa de su grupo político por encima de la defensa del Estado. Así, la “soberanía” se convierte en una coartada para evitar rendición de cuentas, mientras la línea entre lealtad política y complicidad criminal se vuelve difusa.

Asi lo escribe hoy: 

«El problema no es que México defienda su soberanía. El problema es que el gobierno la use como coartada para no enfrentar lo que tiene enfrente: una crisis de seguridad nacional. Cuando el crimen organizado penetra instituciones, captura territorios, financia campañas, corrompe autoridades, controla economías locales y condiciona decisiones públicas, deja de ser un asunto policiaco y se convierte en una amenaza contra el Estado. Eso es lo que hoy enfrenta México; no una suma de delitos aislados, sino redes criminales incrustadas en estructuras políticas, económicas y gubernamentales.

La estrategia de seguridad nacional sirve para anticipar, contener y neutralizar riesgos que ponen en peligro el territorio, las instituciones, la economía y la vida de las personas. Sin embargo, en México esa mirada se perdió. El gobierno redujo la seguridad nacional a seguridad pública y la seguridad pública a presencia militar, detenciones selectivas y propaganda. Mientras tanto, las redes criminales siguieron creciendo dentro del propio Estado.

Por eso resulta tan grave que Claudia Sheinbaum responda a los señalamientos de Estados Unidos como si el principal riesgo fuera la injerencia extranjera. Por supuesto que México debe exigir respeto, reglas claras y reciprocidad, la cooperación no puede ser subordinación. No obstante, cuando los señalamientos apuntan a gobernadores, funcionarios, mandos de seguridad, militares o aliados del poder, la pregunta no debería ser por qué Estados Unidos investiga, sino por qué México no investigó antes.

Ahí está el vacío de seguridad nacional. Un Estado serio no se indigna más por la presión externa que por la penetración criminal de sus instituciones; no convierte posibles investigaciones en agravios patrióticos; no confunde defensa de la soberanía con defensa de sus aliados políticos. Un verdadero Estado investiga, depura, procesa y coopera bajo reglas propias.

La reaparición de López Obrador confirma el problema. Su carta parece dirigida a Trump, pero también a Palacio Nacional y a Morena. Atribuye todos los males a las malas influencias que rodean al presidente estadounidense y deja entrever que con él la relación era distinta. En el fondo, el mensaje es otro: conmigo esto no pasaba.

Aunque sí pasaba. Pasó cuando se debilitó la inteligencia civil; cuando se militarizó la seguridad sin controles democráticos suficientes; cuando se decidió mirar al crimen organizado como un problema menor y no como una amenaza sistémica. Sucedió cuando se protegieron gobernadores, funcionarios y operadores políticos señalados una y otra vez por sus vínculos con redes criminales.

Hoy Sheinbaum y López Obrador no están defendiendo al Estado mexicano; están defendiendo a su grupo político. Cuando ese grupo incluye personajes señalados por corrupción, protección criminal o vínculos con organizaciones delictivas, la frontera entre lealtad política y complicidad criminal se vuelve cada vez más difícil de distinguir.

Ese es el fondo del problema. La seguridad nacional no consiste en proteger a los propios, lo que debe priorizar es proteger la permanencia del Estado frente a amenazas que buscan capturarlo. Hoy esas amenazas no vienen solamente de fuera, vienen de redes criminales que operan desde dentro, con apoyo, silencio o tolerancia de autoridades.

México no será más soberano por gritar más fuerte contra Estados Unidos, sino cuando pueda controlar su territorio, investigar a sus criminales, romper pactos políticos con el crimen, defender a sus ciudadanos y sentarse frente a Washington desde la fuerza de un Estado que funciona.

El dilema no es patria o subordinación; el verdadero dilema es si se va proteger al Estado o al Estado criminal.

Con informacion: ELUNIVERSAL+/MA ELENA MORERA/

«LLEVABA una CARGA…GEOPOLITICA: EE.UU INTERROGA 1 HORA MENOS a DELANTERO IRAQUI que al ALCALDE de MORENA en MATAMOROS»…uno 7 y el mañoso de Morena 8.


Siete horas. Ocho horas. En teoría, la diferencia es apenas una taza de café y un turno burocrático más. En la práctica, es el retrato perfecto de dos mundos que se parecen demasiado… pero donde la justicia decide jugar con reglas distintas.

En Chicago, en EE.UU ,el delantero iraquí Aymen Hussein aterriza como héroe nacional y sale como sospechoso internacional. Siete horas de interrogatorio, teléfono revisado, filtro migratorio digno de peli post-11S. A su fotógrafo, directamente lo regresan como si fuera contrabando humano. El mensaje es claro: vienes de un país incómodo, tu talento no te blinda del sospechosismo. Bienvenido al siglo XXI, donde el balón no siempre pesa más que el pasaporte.

Mientras tanto, de este lado del Río Bravo —y del sentido común—, el alcalde Alberto «Beto» Granados, reconocido como el edil “Moreno Escorpión”, ganado a pulso para estar a tono con el gobernador Américo Villarreal,indagado por traficar huachicol también en el «gabacho», acumula no siete, sino 8 horas, de un dia hasta el otro,despues de esculcarle el celular, hallar penosas fotografías que no eran materia de indagación policiaca, pues el objeto del escrutinio era meramente criminal,no personal.

Pero aquí no fue en un aeropuerto,aqui fue en la garita cruzando Matamoros a Brownsville , en el puente como dicen los locales..

La ironía es grotesca: en Estados Unidos, un futbolista que mete goles termina rindiendo cuentas porque sobre sus pies lleva una cargadero geopolitica. En México, un funcionario señalado por sus nexos criminales sigue operando como si nada, con el sistema actuando más como escolta que como fiscal, muy y pese a que todos los caminos al golfo pasan por la alcaldía y hasta se quedan.

El delantero iraquí pasa siete horas explicando quién es. El alcalde mexicano lleva años sin explicar nada… y nadie parece tener prisa por preguntarle.

Y así, entre aeropuertos y ayuntamientos, queda claro que el problema no es cuánto tiempo te detienen, sino quién tiene el poder de no ser detenido nunca…no te acabes Mexico.

Con información: ELNORTE/

«CUAL MUNDO MAYA…las TRANSAS del EJERCITO: un DESFILE de EMPRESAS FANTASMA y FESTIVAL de EMPRESAS PATITO»…y no es un desliz administrativo; es un patrón con los patrones verde olivo.


Grupo Mundo Maya es el recordatorio de que cuando conviertes al ejército en empresario, no obtienes escuadrones de élite, sino licitaciones de fantasía y proveedores milagrosos que nacen hoy, facturan mañana y desaparecen pasado mañana.

El “Mundo Maya” versión Sedena

Grupo Mundo Maya es la empresa militar de Sedena que administra aeropuertos, hoteles, parques turísticos y hasta gasolineras del Ejército, una especie de holding verde olivo que juega a ser FONATUR con fuero castrense.

Entre 2023 y 2025 repartió 507 contratos públicos por más de 2 mil 222 millones de pesos, pero dos de cada tres los entregó por adjudicación directa, porque competir está muy sobrevalorado cuando llevas botas y fusil.

El truco: excepciones a la ley

De todo el universo de contratos, 64% se justificó con las excepciones de la ley: “proveedor único”, “licencias y derechos exclusivos” o montos diseñados para esquivar la licitación abierta, como si el principal talento de la tropa fuera encontrar atajos legales para la opacidad.

El gasto en contrataciones se cuadruplicó en tres años, de 249 millones en 2023 a más de 976 millones en 2025, pero sin un sistema serio de vigilancia; básicamente le dieron a la Sedena una caja registradora sin contador, pero con mucho camuflaje

El festival de las empresas patito

La investigación documenta que al menos 100 millones de pesos terminaron en manos de empresas recién creadas, proveedores irregulares e incluso un proveedor inhabilitado, porque nada dice “honestidad valiente” como premiar a quien ya tenía veto oficial.

Las compañías están entrelazadas entre sí y algunas nacieron días antes de recibir contratos, un calculo tan perfecto que uno pensaría que las constituyen directamente en la misma oficina donde se firman los oficios de Sedena.

Generales, oficiales y fantasmas

Lo que hoy se vende como conglomerado militar de desarrollo es, en la práctica, una red donde aparecen generales y oficiales vinculados a contratos millonarios, algunos ligados incluso a una empresa fantasma en Panamá señalada en un presunto fraude de 20 millones de dólares.

No es un desliz administrativo; es un patrón: el ejército que antes se usaba como símbolo de disciplina ahora opera empresas con la misma transparencia que un cuartel en guerra, pero manejando hoteles, aeropuertos y caja chica en vez de batallones.

El modelo: de ejército a contratista opaco

La lógica viene de años: se les entregó Tren Maya, aeropuertos y negocios civiles bajo el mantra de que “los militares no roban”, y el resultado es un monstruo empresarial con más de 300 mil millones bajo control y más del 80% de contratos por adjudicación directa en los últimos años.

Grupo Mundo Maya es sólo una pieza del rompecabezas: la evidencia muestra sobrecostos, empresas sin experiencia, contratos incumplidos y millones perdidos, mientras el discurso oficial insiste en que aquí todo es “honesto y austero”.

En resumen 

Otra vez el dedo apunta al Ejército: no por heroicidad, sino por convertir la disciplina castrense en una máquina de contratos opacos, empresas de papel y presupuestos que crecen más rápido que cualquier control democrático.

El problema ya no es si el Ejército puede construir aeropuertos o administrar hoteles, sino que lo hace sin contrapesos, con excepciones legales como escudo y con una red de proveedores dudosos que huele menos a “seguridad nacional” y más a “negocio nacionalizado en uniforme”.

Con informacion: ELUNIVERSAL/