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jueves, 7 de mayo de 2026

«Y FUNCIONÓ…hasta que DEJÓ de FUNCIONAR»: «ROCHA INFORMÓ a AMLO de NARCOREUNIONES que NO FUERON EXCLUSIVAS de SINALOA»…Americo con la Chispa-el Gerry y Calabazo con el Sierra.


Andrés Manuel López Obrador sabía de los canales de comunicación entre el Cártel de Sinaloa y el gobierno de Rubén Rocha Moya. Se los contó el propio gobernador, según me revelan fuentes de primer nivel. No implicaba una contradicción con la instrucción del entonces presidente de México para combatir la violenciaabrazos, no balazos. Rocha siguió las instrucciones y las aterrizó.

Según las mismas fuentes, AMLO estuvo enterado de la reunión que tuvieron Rocha Moya y el Cártel de Sinaloa antes de la elección para gobernador. Se trata de la reunión que menciona el Departamento de Justicia de Estados Unidos en la que sellaron el pacto: el cártel lo ayudaría en las elecciones y a cambio él los dejaría operar a sus anchas. ¿Cómo se enteró AMLO? Igualito: se lo contó Rocha Moya.

La comunicación, según las mismas fuentes, quedó establecida entre el secretario de Administración y Finanzas de Sinaloa, Enrique Díaz Vega, y Los Chapitos. Circulaba el diálogo y circulaban también los contratos. Es más, me refieren que incluso desde el gobierno le llegaron a mandar apoyo médico al Mayo Zambada para ayudarlo con sus padecimientos crónicos. Las autoridades sabían dónde estaban los capos del cártel y a dónde se movían. Había comunicación, coordinación y negocio.

Durante los primeros años, aquello funcionó como relojito. El control de Sinaloa lo tenía el cártel y López Obrador podía presumir que había paz en la entidad. 

El promedio de asesinatos era de 1.4 al día. Cuando se pelearon en el cártel y empezó la guerra entre Chapitos y Mayiza, el gobierno nunca pudo recuperar el control que había cedido. Los asesinatos escalaron a 6.9 al día. Ahorita van en 2.5. La lección es clara: si como Estado entregas el control de la gobernabilidad, no lo puedas exigir de vuelta.

Con el visto bueno de López Obrador, Rubén Rocha Moya entregó el control del gobierno al cártel. Cuando secuestraron al Mayo Zambada y se lo llevaron a Estados Unidos, y se desató la guerra, ya nunca pudieron recuperar ese control. Menos aún si el gobernador mintió descaradamente y decidió participar del encubrimiento para esconder el asesinato -ese mismo día, en ese mismo lugar- de su principal rival político, Héctor Melesio Cuén, tratando de hacerlo pasar por un robo de vehículo. 

Lo demás fue una larga agonía: los 19 meses que pasaron con un gobernador inoperante, que todo mundo sabía que estaba coludido con el narco y que representaba una bomba de tiempo… que finalmente estalló. ¿Pudieron desactivarla desde Palacio Nacional? A lo mejor no. Porque había compromisos comunes, complicidades.

Y funcionó… hasta que dejó de funcionar.

Durante un tiempo, Sinaloa se vendió como ejemplo de “pacificación”. Los números acompañaban la narrativa: homicidios a la baja, estabilidad aparente. Pero era una paz concesionada, no construida. El Estado no estaba imponiendo orden; estaba rentando la plaza.

Y aquí es donde la historia deja de ser exclusiva de Sinaloa.

El caso de Americo en Tamaulipas.

Ahí está documentado —y no por rumores, sino por testimonios y patrones reiterados— cómo actores políticos han sostenido relaciones funcionales con grupos criminales, con la venia tácita o explícita de las estructuras de poder. 

El caso fue expuesto en noviembre de 2023 y describe justo eso que relata Carlos Loret: un esquema donde gobierno, operadores y el propio Hector Joel Villegas,alias «El Calabazo” y mandos de organizaciones criminales no se enfrentarón… se coordinarón.

Con informacion: ELUNIVERSAL+/Carlos Loret/

LOS "TRES TRISTES TRAFICANTES": "DIVERSIDAD del MEXICO LINDO y QUE_HERIDO EXHIBE TRIADA HISTORICA"...tienen algo en comun,pero mas de corriente.


La enorme diversidad mexicana nos permite tener un ejemplo de cada caso. ¿Quiénes son? ¿Tienen algo en común estos tres sujetos? Los tres son traficantes: uno de esclavos, otro de drogas y el último de influencias.

El más viejo de todos, de consistencia polvorienta y aspecto grisáceo, pernocta en un templo en el centro de la CDMX. No se trata del Senador Noroña, sino del mismísimo Marqués del Valle de Oaxaca: Don Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano. Pomposo y larguísimo nombre que no ha salvado del olvido al vilipendiado conquistador español.

O por lo menos no lo había salvado hasta que la 4T lo rescató del ostracismo. Fue el ex Presidente López Obrador quien puso de vuelta en el ojo público la Conquista de Tenochtitlán. Pocos mexicanos pensaban en Cortés, un personaje que sólo vivía en circuitos neuronales formados años atrás por un examen en primaria.

Pero al llamado del líder Obrador salieron sus hinchas a desempolvar los libros escolares y quemar al gachupín en leña verde. No consideraron que toda acción genera una reacción de reaccionarios defendiendo con fervor la llegada del cristianismo a Mesoamérica. Una trama que antier tuvo su clímax con la visita a nuestro País de la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Tantas cosas a las que pudo venir Isabel a México y se le tuvo que ocurrir organizarle un homenaje a Cortés en el corazón de las ruinas de Tenochtitlán. ¿Por qué no pasear en trajinera o comer chapulines? ¡Joder!, en estos tiempos conflictivos si no se molesta a alguien no se hace una visita oficial.

Obviamente, intentar algo así en territorio guinda resultó más difícil que izar la bandera de la segunda república en la Plaza de la Armería.

Ipso facto las alarmas precolombinas de Morena se encendieron e Isabel la ha liado parda. Llegando al extremo los cuatroteros de unirse en una petición para que Isabel documente de regreso a España los huesitos de Don Hernán. De esa manera, con los restos a la mano, podrá convocar homenajes a piñón en la madre patria.

¿Pero cuál es la prisa de expulsar de México a Cortés cuando se le podría seguir sacando raja política? ¿Por qué no hacer con su cadáver lo que los ingleses hicieron con su Lord Protector Oliver Cromwell? Un polémico personaje a quien, años después de su muerte, sus paisanos desenterraron y decapitaron.

Echen a volar la imaginación cuatrotera. ¿Juego de pelota inaugurando el Mundial con el cráneo de Hernán? ¿Hacer rodar la osamenta desde lo más alto de una pirámide? Lo que sea con tal de que escarmiente el infeliz.

De un traficante de esclavos pasamos a un traficante de drogas. «El Chapo» Guzmán ha sido noticia porque quiere regresar a México. ¿Cómo es posible que prefiera las prisiones mexicanas sobre las gringas? Allá con colchonetas y papel de baño, acá con tarimas y piedra pómez.

Quizá el famoso narcotraficante vio muchas películas y calculó que huir de una cárcel americana sería tan fácil como cavar un hoyo con un pequeño martillo. Nada que ver.

Deseoso de volver a la emoción de fugarse a la mexicana, «El Chapo» le escribió una carta en una libreta escolar, con un inglés penoso, al juez Brian Cogan de Brooklyn. En ella pide su extradición a México. De seguro, Cogan le contestó que si tras siete años preso en Estados Unidos ése era su nivel de inglés, al menos le faltaban otros siete para perfeccionarlo. ¿Qué estuvo haciendo «El Chapo» todo este tiempo? ¿No le dijeron que no se juntara con mexicanos?

¿Qué sería de los narcos sin sus aliados políticos? Ahí está el Gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Traficante de influencias surgido de la academia, Rubén no tardó en probar las mieles de la izquierda caviar que otorga la política. Nada le podía pasar mientras lo cobijara el líder máximo. Atacado por los gringos, ahora el morenista quisiera huir de la ignominia. Tranquilo, la Presidenta Sheinbaum cree que no es urgente detenerlo.

Lo urgente para la 4T no es lo urgente para el País. El régimen prefiere condenar a Hernán Cortés y darle clases de inglés a «El Chapo» antes de ver sus deformidades en el espejo.

Fuente.- ELNORTE/Andres Clariond Rangel/

«PENSIONES y DEUDA VAN de la MANO»: «FINANZAS EXHIBEN al GOBIERNO COMPRANDO ESTABILIDAD con DINERO que NO TIENE»…estamos pagando el presente con tarjeta de crédito.


El gasto en pensiones y el nivel de la deuda pública tocaron un nuevo récord desde que entró el Gobierno de la 4T, que ahora encabeza Claudia Sheinbaum.

En México ya dominamos una disciplina fiscal bastante creativa:repartir dinero hoy… aunque haya que pedirlo prestado mañana. Porque mientras el discurso oficial presume “bienestar”, los números cuentan otra historia menos romántica y más endeudada.

Arranquemos con lo básico: en el primer trimestre de 2026, el gasto en pensiones —tanto las que sí se cotizaron como las que se reparten por política social— se disparó a 619 mil 258 millones de pesos. Es decir, 6.5% más que el año pasado y el nivel más alto en casi una década. 

Traducido al español no técnico: cada vez cuesta más sostener la promesa de que el Estado te va a mantener en la vejez… aunque no haya cómo financiarlo sin tensar la cuerda.

Pero aquí viene el truco completo: mientras el gobierno reparte, la deuda también crece. Para marzo de 2026, la deuda total del sector público ya alcanzó los 20.1 billones de pesos, equivalente al 53.9% del PIB. O sea, más de la mitad de todo lo que produce el país en un año ya está comprometido. 

No es metáfora: estamos pagando el presente con tarjeta de crédito.

Y si alguien cree que esto es nuevo, basta ver la evolución. En 2017, las pensiones sociales —esas que no dependen de haber trabajado ni cotizado— costaban 14 mil millones en el primer trimestre. Hoy cuestan 195 mil millones. Un salto brutal que no se explica por inflación ni por demografía, sino por decisiones políticas claras: ampliar beneficios sin construir ingresos suficientes para sostenerlos.

Las pensiones contributivas tampoco se quedan atrás: pasaron de 261 mil millones a 424 mil millones en el mismo periodo. Es decir, tanto lo que se prometió a quienes cotizaron como lo que se reparte vía programas sociales están creciendo al mismo tiempo. Y ninguno tiene freno.

El problema, como lo señala Integralia, no es solo el monto, sino la estructura: estos gastos no bajan, no se ajustan y no tienen reversa política. A eso súmale el costo de la deuda, que también sube, y tienes la tormenta perfecta: cada año más dinero comprometido en obligaciones que no generan crecimiento, pero sí presión fiscal.

En pocas palabras: el gobierno está comprando estabilidad política inmediata con dinero que todavía no tiene. Y esa cuenta, como siempre, no la paga quien reparte, sino quien se queda cuando llega el corte.

Porque en México ya quedó claro el modelo: primero se promete, luego se reparte… y al final, se financia como se pueda.

Con informacion: ELNORTE/

«CHAPO MACIZO»: «NARCO ACUSA en INGLES y desde PRISION de EE.UU que CRIMENES que le ACHACAN los COMETIO el GOBIERNO de MEXICO»…y que el es un hombre bueno (cuando esta dormido).


El narcotraficante mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán volvio a escribir de puño y letra en idioma ingles, ahora para responsabilizar al Gobierno mexicano de los crímenes violentos que le achacan y aseguró que «no hizo daño a nadie», en una carta publicada y dirigida al Distrito Este de Nueva York.

La “injusticia” según Guzmán

La carta abre con:

“Hi, to the Eastern District of New York, my name is Joaquin Guzman that are fighting the courts wrongful dimension on the accusing of Ray Donovan as the district attorney and Richard Donoghue on yelling blame about enterprise was already establish that has nothing to do with the crimes in America.”

En cristiano: Guzmán se presenta como un hombre “peleando” contra una supuesta deformación de la realidad judicial y acusa a Ray Donovan y Richard Donoghue de montarle una responsabilidad artificial sobre una “enterprise” (empresa) que dice, ya existía y no estaba vinculada a delitos en Estados Unidos.

La jugada es clara: desplazar el foco del Cártel de Sinaloa como organización criminal global hacia una especie de malentendido contable sobre una empresa, escondiendo que en la acusación formal se le describe como líder de una “continuing criminal enterprise”,una «empresa criminal continua», (o CCE, por sus siglas en inglés, 21 USC § 848) una figura legal en EE.UU ,dedicada a tráfico masivo de drogas, sobornos y violencia.

“The mexican government was responsable…”

El corazón político de la carta está en esta línea:

“The mexican government was responsable for all the violence crimes, I did no harm to no one.”

Aquí Guzmán hace un giro brutal: no sólo minimiza su propio papel, sino que asigna “todos” los crímenes violentos al gobierno mexicano, mientras se autodefine como alguien que “no le hizo daño a nadie”.

En contexto, esto llega después de años de testimonios en la corte de Nueva York que describieron ejecuciones, torturas, túneles, pistas clandestinas y toneladas de droga moviéndose con complicidad de autoridades mexicanas, sí, pero bajo el mando de figuras como él. 

Convertirse en víctima absoluta y colocar al Estado como autor único de la violencia es un intento de reescribir el mapa: del capo al chivo expiatorio, del Estado cómplice al único monstruo de la historia.

El juicio reducido a “1 witness”

Más adelante insiste:

“These counts of my conviction on 1 witness to my case I have no idea why the federal government let testify against me on lack of evidence for my freedom.”

Según su narrativa, todo el caso se reduce a “1 witness” ,un testigo y a un gobierno federal que lo dejó testificar sin pruebas.

En realidad, el juicio en el Distrito Este de Nueva York fue una avalancha de evidencia: múltiples testigos cooperantes, interceptaciones, documentos, registros financieros y decomisos. Al reducirlo retóricamente a “1 witness”, Guzmán intenta instalar la idea de un proceso endeble, casi personal, como si su cadena perpetua fuera producto de un solo soplón resentido. Es una técnica clásica de defensa en el discurso público: borrar el cúmulo probatorio y concentrar la crítica en un elemento para deslegitimar todo el veredicto.

El “buen hombre” de Sinaloa

Otro pasaje busca reconstruir su imagen pública:

“I was known in my country not for bad things, the good things I done in Mexico was wanting family to eat together and have a great life.”

Aquí se activa la mitología del “benefactor”: el capo que sólo quería que las familias comieran juntas y tuvieran “una gran vida”.

Ese relato conecta con la vieja narrativa del narco que pavimenta calles, paga medicinas o financia fiestas patronales, pero omite los cuerpos apilados, las desapariciones y la economía local sometida a fuego cruzado. El problema no es que el Estado mexicano sea inocente —no lo es—, sino que Guzmán intenta colgarse de esa responsabilidad estatal real para blanquear su oficio: de jefe de organización criminal pasa a tío generoso de la comunidad.

“I got blame for things that I didn’t do”

Casi al cierre, escribe:

“I got blame for things that I didn’t do all because of who I am.”

La frase remata el personaje que construye en la carta: un hombre sentenciado no por sus actos, sino por su nombre, su fama y el morbo internacional.

Recontextualizado, esto funciona como un mensaje hacia México: si lo condenaron “por quién es”, entonces todo el paquete de responsabilidad puede redistribuirse hacia arriba, entre ellos los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto,aunque el Cartel de Sinaloa siguió operando con sus hijos y el Mayo Zambada.

El Chapo diluye las responsabilidades hacia las instituciones que lo usaron, toleraron, protegieron y luego lo mandaron a Estados Unidos cuando se volvió demasiado estorboso. Guzmán intenta convertir su biografía criminal en una pieza más de la hipocresía estatal, sin aceptar que esa hipocresía y su propio poder crecieron de la mano.

Petición final: nuevo juicio y regreso a México

La carta remata con la petición a la corte para:

“appeal for a retrial and a extradition clause back to Mexico on both country to emerge the laws of my request in the violation of my foreign rights as the U.S.A policy.”

Aquí disfraza su objetivo central —salir de la prision de alta seguridad de ADX Florence y regresar al terreno que conoce, México— como una cruzada tratando de establecer que violaron sus “foreign rights” ,sus derechos como extranjero y por la correcta aplicación de la política estadounidense.

En contexto, no es una revolución jurídica, es una operación de relaciones públicas escrita a mano: busca al mismo tiempo presionar a la corte, victimizarse ante la opinión pública e incrustar, en un expediente oficial, la versión alternativa de que el verdadero monstruo es el gobierno mexicano y que él sólo fue arrastrado por esa maquinaria.

Con informacion: ELNORTE/

«CAMBIO NO CAMBÍO NADA»: la GOBERNADORA de ROCHA,NO de SINALOA,CELEBRA «MEJORÍA» con 20 MUERTOS en 5 DIAS»…son malos para hacer gloriosas las derrotas.


En Sinaloa no hay vacíos de poder, hay relevos coreografiados. Y cuando el guion lo escribe el mismo grupo, el desenlace siempre es el mismo: cambiar nombres para que el desastre conserve su esencia.

La historia reciente lo confirma. La salida “obligada” del narcoterrorista de Morena, Rubén Rocha Moya —envuelta en acusaciones incómodas de EE.UU y silencios institucionales— no detonó una crisis política, sino un trámite administrativo con disfraz democrático. El Congreso local, dócil como sello de goma, no deliberó: ejecutó. Y así, con la precisión de quien ya tiene la instrucción, impuso a su sustituta a quien Rocha Moya llamó «meserita». Sin sobresaltos, sin resistencia, sin preguntas incómodas.

Porque aquí no se gobierna, se administra el daño.

La narrativa oficial intenta vender el relevo como estabilidad. Pero lo que realmente evidencia es de control, pero del aparato politico que no se tambalea ni siquiera cuando las acusaciones rozan lo penal. La consigna es clara: sostener la estructura, aunque la credibilidad se desplome.

Y mientras en la superficie se reparten cargos, abajo la realidad no negocia.

Sinaloa acumula más de 600 días de guerra interna entre facciones del mismo ecosistema criminal. No es una lucha externa, es una implosión. La “cuna del mismo palo”, el estratega federal ,es parte del fracaso.

Porque cuando una gobernadora arranca su gestión con 20 homicidios en cinco días y aun así declara que “Sinaloa está mejorando”, no estamos ante una lectura optimista: estamos frente a una negación estructural.

De acuerdo con registros compilados por Noroeste con información oficial, el sábado 2 de mayo se registraron cuatro homicidios dolosos.

En Culiacán, fue localizado sin vida Ángel, un menor de 17 años que había sido privado de la libertad; también fue asesinado el maestro y escritor Andrey, de 31 años, en la colonia Pedregal del Humaya, y otro joven de 17 años, Emiliano, en una plaza del residencial Monte Carlo. Además, una persona falleció en un hospital en Mazatlán por hechos ocurridos días antes.

El domingo 3 de mayo se reportaron nueve homicidios. En Culiacán, tres hombres, José Guadalupe, Juan Carlos y Vidal Alberto, fueron asesinados en hechos vinculados a una plaza comercial en la zona de Tres Ríos.

También fueron asesinados el comerciante José Alfredo, en Capistrano, y Jaime Luis, de 55 años, en un bar de la colonia San Benito. Ese mismo día hubo víctimas en Navolato, Mocorito y Mazatlán, además del fallecimiento de un menor herido previamente. Colectivos de búsqueda reportaron el hallazgo de osamentas en Culiacán y Concordia.

El lunes 4 de mayo se registraron tres homicidios, aunque la Fiscalía reportó solo dos. Entre las víctimas está una persona localizada en Rincón del Parque, en Culiacán, y otra en Juan José Ríos. Ese día también murió Ana Cristina, trabajadora de un casino atacado e incendiado en Tres Ríos, aunque su caso no fue clasificado como homicidio. Además, se reportó una persecución en Palmitas con un hombre abatido.

El martes 5 de mayo se contabilizaron cuatro homicidios. En Culiacán, una persona fue localizada en un canal en El Palmito Viejo; Juan Luis, de 51 años, fue asesinado en la colonia Flores Magón; un limpiavidrios fue asesinado en la colonia Guadalupe, y otra persona falleció tras ser herida en Colinas del Rey.

También se registraron ataques a balazos a viviendas y la quema de una motocicleta en Prados del Sur.

En este contexto, la semana cerró con 44 muertes violentas, 38 por ciento más que la anterior, mientras que mayo proyecta un incremento en la incidencia de homicidios.

Asi que decir que mejora un estado donde los grupos criminales disputan territorios a plena luz del día no es error, es postura. Es asumir que la percepción puede moldearse aunque los cuerpos sigan apareciendo. Es gobernar desde el discurso mientras la violencia gobierna en los hechos.

Con informacion: NOROESTE/

«TODO en FAMIGLIA»: «PARENTELA de SENADOR MORENO ACUSADO de NARCOTERORISTA por EE.UU CONTROLA el PODER JUDICIAL de SINALOA»…el control se repartió entre consanguíneos


En Sinaloa no hace falta reformar el Poder Judicial: basta con revisar el árbol genealógico de Enrique Inzunza. El senador morenista, señalado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico, no solo conoce los pasillos del Supremo Tribunal de Justicia… prácticamente los heredó

Antes de dar el salto al gabinete de Rubén Rocha —otro nombre que ya también figura en el radar de la justicia estadounidense y que, convenientemente, pidió licencia—, Inzunza se formó durante 25 años dentro del tribunal sinaloense, donde no solo hizo carrera: hizo estructura. Fue presidente en tres ocasiones, tiempo suficiente para entender que el poder judicial, bien administrado, puede convertirse en asunto familiar.

Y así ocurrió.

El mapa es digno de una empresa dinástica, no de una institución que presume autonomía. Su hermana Aída despacha como magistrada electoral; Lorena, otra hermana, es jueza civil; y Javier, el hermano, opera como secretario de acuerdos. Por si faltaba equilibrio institucional, su esposa, Claudia Meza, también es magistrada civil. El control no se delega: se reparte entre consanguíneos.

La red se extiende con precisión quirúrgica. Su sobrina, Diana Elide Iribe Cázarez, resuelve asuntos familiares desde un juzgado; su prima, Yarely Valdez Inzunza, administra el seguimiento de causas y la atención al público —es decir, controla la puerta de entrada al sistema—. Y como en toda buena estructura, también hay control financiero y territorial: Emilio Cázares maneja la contabilidad, mientras Iliana Cázares dirige la Región Norte.

Todo queda en casa. Literalmente.

El problema no es solo el evidente nepotismo, sino el contexto: Inzunza forma parte de un grupo de 10 funcionarios y exfuncionarios sinaloenses señalados por autoridades estadounidenses de colaborar con “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa, presuntamente facilitando operaciones a cambio de sobornos. No es una acusación menor; es la clase de señalamiento que, en cualquier sistema mínimamente funcional, detonaría investigaciones inmediatas y separación del cargo.

Pero Sinaloa juega con otras reglas.

Porque mientras el gobernador Rocha, el alcalde de Culiacán y el vicefiscal optaron por pedir licencia tras el escándalo, Inzunza sigue en su escaño, intacto, como si las acusaciones fueran ruido de fondo y no un cuestionamiento frontal a la integridad del Estado.

Al final, la pregunta no es si el Poder Judicial en Sinaloa está comprometido. La pregunta es más incómoda: ¿cuánto del aparato institucional está diseñado para funcionar como red de protección y no como sistema de justicia?.

Con informacion: ELNORTE/