Es un hecho: el teniente coronel Jorge Enrique Medina de Jesús, quien fungía como coordinador general operativo de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) en Baja California, presentó su renuncia obligada tras ser señalado como autor intelectual detrás del intento para “tumbar” las redes sociales de los periodistas Jorge Heras y Eduardo Villa Lugo y del medio Ciudad Capital.
La versión oficial del secretario de Seguridad, Laureano Carrillo, reconoce que todo parte de audios filtrados donde Medina instruye —a lo militar y a gritos— a subalternos a reportar y denunciar las páginas para desactivarlas. Un fracaso autoritario revestido de mando verde olivo,tambien usada como estrategia por narcos y las esposas de narcos,como la pareja de Alfredo Cardenas,alias El Contador del Cartel del Golfo en Matamoros.
Tras el audio, la caída
El escándalo estalló cuando se hizo público un audio en que Medina reprendía violentamente a policías por desconocer grados militares, mientras los conminaba a actuar como soldados y no como civiles.
Yo he estado en operaciones de la Ciudad Pública, yo soy teniente. (¿Y por qué no saben de grados? Porque también no les interesan los grados. A ver, dímelo, grados militares. Lo escucho, dímelo. Dímelo, grados militares. Dímelo. Ordené que se lo aprendieran. Dímelo tú, jefe de grupo. No, no, no, no. Dímelo, grados militares. Lo que yo estoy preguntando. Desprestigen a la institución que les va a hacer comer, señores.Una orden tan sencilla. Te dije que cuando lleguemos, aprendan los grados militares.Porque yo soy militar. Y sepan, coordinar esfuerzos.Estamos trabajando con SEDENA de manera coordinada. Apréndanse lo que tanto es diez minutos.Tropas, oficiales, jefes y generales. Estamos aquí, no por nuestra voluntad. Es una orden presidencial.¿Por qué? Porque no sé qué pasó aquí.”….Teniente Coronel Medina
La grabación, filtrada por inconformes dentro de la misma corporación, fue exhibida en entrevista con Azucena Uresti por periodista jorge Heras ,victima tambien una agresión a golpes.
El audio también exhibe la cultura militarista y sua poca capacidad para el mando civil en una institución que debería garantizar derechos, no reproducir la obediencia castrense ni el desprecio por el Estado de derecho.
Censura digital como estrategia de guerra
Las pruebas contra Medina no lo vinculan directamente con la agresión física al periodista Heras, pero sí lo exhiben ordenando una operación digital digna de montaña embarazada: “tumbar” portales y redes sociales incómodas para el régimen interno, usando la estructura de WhatsApp institucional y pidiendo evidencia de cumplimiento, como si la censura cibernética se pudiera maquillar de operativo de seguridad pública.
El secretario Carrillo reconoció que el único indicio firme son los audios y las instrucciones internas, lo que justifica la solicitud de renuncia por un “mal proceder” y no por un delito probado, confirmando la opacidad y desaseo institucional.
Represalias, militarismo y desdén por la prensa
El propio periodista Jorge Heras —víctima de agresión y blanco directo de estos operativos de silenciar— documenta una campaña de hostigamiento desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana, encabezada por mandos militares que han respondido a sus investigaciones (que exponen cateos ilegales, tortura y malas prácticas) intentando cancelar su voz y la de otros periodistas. La crítica en torno al desastre de poner militares al frente de la seguridad civil cobra sentido con cada episodio de abuso, censura y desprecio por los mecanismos constitucionales de libre expresión y rendición de cuentas.
Nueva cabeza, mismas inercias
Tras la salida de Medina, fue designado Omar Jonatan Rosiles Hidalgo como nuevo encargado de la coordinación operativa de la Fuerza Estatal, sin que ello garantice un cambio sustantivo en la cultura interna ni en el trato a la prensa. El relevo llega mientras continúan investigaciones internas para esclarecer la participación de más agentes en la operación de sabotaje digital y un ambiente de franca hostilidad hacia el periodismo crítico en Baja California.
Esta renuncia no expía la culpa de una falla estructural: el modelo militar en la seguridad civil no solo es torpe, resulta tóxico y letal para la democracia; cuando un coronel cae por censura, lo hace porque su fracaso es tan evidente que ni la institución lo puede tapar.
Con informacion: ZETA TIJUANA/SEMANARIO

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