Osiel Cárdenas Guillén, el legendario capo del narco Cartel del Golfo,el corrupto de las elites del ejercito que no le pensó mucho para irse a su ejercito, está más preocupado por un “fierro” que por los crímenes monumentales que sí le forjaron renombre.
Resulta que uno de varios procesos que lo tiene atorado en Altiplano es por portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, mientras sus pendientes por homicidio, lavado y narco siguen empolvados en los anaqueles de la justicia mexicana.
De acuerdo con información reportada por diversos medios, el magistrado Felipe de Jesús Delgadillo declaró infundada la queja presentada por la defensa del exnarcotraficante, quien pretendía frenar el proceso iniciado tras su auto de formal prisión dictado en diciembre de 2024.
El circo judicial
Resulta francamente tragicómico: Cárdenas Guillén, apodado “El Mata Amigos”, enfrenta nada menos que siete procesos, incluidos cargos por homicidio calificado, delincuencia organizada, narcotráfico, cohecho y lavado de dinero. Pero lo que realmente avanza en tribunales, después de años de extradiciones y pactos, es… rotación ilegal de arma de fuego y no un triple asesinato.
Detrás del “gran castigo”: el ridículo penal
El delito de portación de arma de uso exclusivo del Ejército tiene una pena máxima que oscila—en el código mexicano—entre cinco y quince años de prisión. ¿Ese es el “peor castigo” que la justicia mexicana podría imponerle a quien la DEA consideró uno de los criminales más peligrosos de América? Pues sí, al menos en este expediente, ese sería el fin de la ruta: una condena de manual, indigna de su historial y que ni rozaría la suma de penas millonarias que debió enfrentar por sus verdaderos crímenes.
Un capo de epopeya y un Estado de tragicomedia
Es un insulto a la memoria de tantas víctimas y a la vergüenza institucional que Cárdenas Guillén—arquetipo del terror y fundador de los Zetas—solo tenga la soga al cuello por un “simple fierro”.
De todos los delitos que arrastra y avanzan en tribunales, aun ni una sola condena por su liderazgo criminal, ni uno por ejecuciones, ni uno por millones lavados. Y así es como los tribunales logran condenar al Chapo por querer escapar, y al Mata Amigos por cargar con una fusca… cuando cientos de familias exigen justicia de verdad .
La incapacidad de siempre
La escena lo dice todo: la inercia, la simulación, la desidia de quienes (in)administran justicia. Mientras el expediente de Cárdenas Guillén se reduce a un fierro, una fusca, la estructura del narco sigue viva y los delitos de grueso calibre siguen sin sentencia. Así funciona el absurdo: la fiscalía corre tras una pistola, el país se desangra, y los capos se burlan. La tragedia mexicana, reciclada en los juzgados que siempre termina en libertad anticipada, ejemplos sobran.
En conclusión: sí, la justicia anda ocupada con las minucias,efectivamente Cárdenas podría recibir más tiempo en Altiplano, pero no por ser capo de capos, sino por portar un arma. Lo demás, terminara en puro polvo y olvido judiciario.Basta con atender la evidencia,el capo fue extraditado,sobrevivio a las prisiones de lata seguridad de EE.UU y pudo regresar a enfrentar procesos empolvados que difícilmente llegaran a sentencia.
Con informacion: LA OPINION/

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