La artista plástica Frany Arteaga y el abogado Gustavo Torres Reyes fueron raptados por un comando de 12 sujetos encapuchados que llegaron en 3 vehículos a la galería Casa Natalia, ubicada en la colonia Revolución de Guadalajara, ayer 27 de agosto,su desaparición ya fue denunciada ante las autoridades y se cuenta con ficha de búsqueda, lo unico que saben hacer las autoridades en una entidad campeona de las desapariciones 15,432,nada lejos de Tamaulipas donde la barbarie es de 13,539 victimas,segun el RNPDNLO.
El abogado Gustavo Torres Reyes, de 42 años; es descrito como de complexión robusta, mide 1.65 de altura, es de tez morena clara, con las siguientes señas particulares: cicatriz pequeña entre el rostro y cuello lado izquierdo y cabello negro, lacio y corto.
De acuerdo con una versión extraoficial, las autoridades descubrieron que el 22 de agosto el litigante discutió con una persona del Registro Agrario Nacional durante una reunión, aunque no se especificó el motivo.
Torres Reyes también habría enviado un correo electrónico a la Presidenta Claudia Sheinbaum para informarle sobre supuestos actos de corrupción en Jalisco.
La noche del 27 de agosto, tanto él como “Frany” se encontraban en la Galería Casa Natalia, ubicada en Corregidora 189, en la Colonia Revolución, en Guadalajara.
La artista, de 35 años, trabaja en el inmueble como maestra de pintura, además de que tiene un taller de artesanías; Torres Reyes, de 42, por su parte, es asesor jurídico del ejido Coquimatlán, en Tlajomulco.
Ese día iba a haber una reunión en el lugar cuando, según informes extraoficiales, cerca de 12 encapuchados llegaron en una pick up blanca y dos más grises, con armas cortas y largas, y se llevaron a las dos víctimas por la fuerza en uno de los vehículos.”…Mural/Jalisico
El “levantón” de la artista plástica Frany Arteaga en Guadalajara y el abogado,no es solo otro dato en la larga lista de desapariciones en territorio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino la muestra brutal —y ya descarada— de la impunidad con que operan los grupos criminales en tierras que celebran a su campeón nacional de levantones.
Normalización del terror cínico
Que un grupo armado entre a plena luz a una galería y prive de la libertad dos profesionistas sin que el Estado mueva un dedo, es el retrato hablado de la soberanía criminal en Jalisco. No se trata de un ajuste de cuentas entre narcos, no, sino del secuestro de una mujer dedicada al arte, la educación y la cultura, en un espacio supuestamente “seguro” para la comunidad.
Golpe al tejido social y cultural
Aquí no están “levantando” solo a Frany o Gustavo; están enviando un mensaje a toda la sociedad: que en Jalisco, ni los espacios culturales ni la vida diaria están exentos de la barbarie. La reacción inmediata de la comunidad artística señala que el ataque es también contra los pocos reductos donde florecen la creación, la libertad y la construcción comunitaria.
Irreverencia, rabia y realidad
El “campeonato nacional” de levantones se ha vuelto un chiste macabro: no hace falta ser narco, periodista o activista para estar en la mira, basta con ser visible. Este caso desnuda la descomposición: ni la Universidad de Guadalajara, ni el propio gremio cultural, ni las autoridades estatales pueden garantizar seguridad a los suyos, convirtiendo el arte y la vida pública en objetivos del crimen organizado.
El silencio oficial y la exigencia popular
La exigencia popular es clara: la cultura no calla y demanda, al menos, la respuesta de una autoridad que hasta ahora solo observa de lejos la función. El performance, los plantones y “cacerolazos” son la resistencia simbólica ante un Estado que ha cedido el control en suelos tomados por los verdaderos campeones nacionales del terror.

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