Pese al anuncio de la presidenta, Claudia Sheinbaum, de que se comunicarían “avances” en la investigación de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, los familiares salieron ayer de la reunión en Palacio Nacional decepcionados.
Los padres y madres de los desaparecidos aseguran que no hay información nueva sobre lo ocurrido la noche del 26 de septiembre de 2014 ni del paradero de sus hijos. La mandataria ha subrayado que se están llevando a cabo análisis de las llamadas telefónicas durante el día del crimen y las jornadas posteriores con un equipo científico. Sin embargo, esa línea de investigación no ha dado frutos todavía. Mientras tanto, Sheinbaum ha prometido al grupo que se reforzará la fiscalía especial que investiga el caso, comandada ahora por Mauricio Pazarán.
La rueda de prensa de la presidenta ha avivado ayer jueves las esperanzas de avanzar en el esclarecimiento del crimen. “Se están realizando investigaciones, de análisis, que en nuestra perspectiva y en perspectiva del fiscal no se habían realizado en profundidad en todos estos años”, ha señalado en su conferencia matutina.
Sin embargo, el abogado que representa a los familiares, Isidoro Vicario Aguilar, ha asegurado a la salida de la cita que no existen dichos avances, que la información que se ha tratado ya se conocía. “No hubo la respuesta que pensábamos que iba a ver”, ha lamentado y ha añadido que el colectivo y el Gobierno volverán a reunirse en noviembre.
La farsa en capítulos:
- La “investigación científica” fantasma
Sheinbaum habla de “análisis profundos” de llamadas telefónicas que, según ella, nadie había investigado antes. ¿En serio? Llevamos 11 años y tres gobiernos con esa versión reciclada: nuevas pruebas, nuevas carpetas, nuevas promesas… pero nunca resultados. Lo que vimos ayer no fue un informe, fue relleno de conferencia matutina. - El fiscal de quita y pon
Ahora ponen a Mauricio Pazarán, un fiscal que apenas cumple semanas en el cargo. Ya vimos la receta: rotar funcionarios como si fueran fichas en un tablero, mientras las familias vuelven a empezar de cero cada vez. El Estado se reinicia, pero el encubrimiento es el mismo software de siempre. - El exilio dorado de Zerón
Volvemos otra vez al show de la extradición de Tomás Zerón, escondido cómodamente en Israel. Llevamos años oyendo la misma cantaleta de la extradición inminente. Pero, claro, mientras hablen de Zerón y sus millones, no tienen que hablar de lo que realmente pesa: la complicidad de las Fuerzas Armadas, ese muro infranqueable contra el que chocó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y del que nadie en Palacio quiere hablar. - El vacío para los padres
La reunión con Sheinbaum deja a las familias justo donde los gobiernos anteriores las dejaron: en la orfandad del Estado, entre promesas huecas y citas para dentro de dos meses. Doce años después, lo único que avanzan son los discursos oficiales. - La operación Sheinbaum
Todo el acto fue para aparentar “cercanía” y “continuidad en la investigación”. Pero en el fondo es el mismo guion de López Obrador:
- Hacer ruido con palabras como “verdad”, “ciencia” e “independencia”.
- Jugar al misterio con “líneas de investigación reservadas”.
- Encubrir, retrasar, trasladar la prueba al futuro.
- Administrar el dolor de los padres como capital político.
El fondo del engaño
Lo dijo entre líneas el abogado de los padres, Isidoro Vicario: no hay información nueva. Y no la habrá. Porque el problema no es de carpetas incompletas, ni de llamadas mal analizadas, ni de fiscales mal seleccionados. El problema es que el Estado mexicano está implicado en la desaparición. La verdad no se estanca porque falte método; se oculta porque señalaría al poder militar y a toda la cadena de mando que todavía respira en Palacio Nacional.
Conclusión brutal
El caso Ayotzinapa es la grieta que el régimen se niega a cerrar porque revelaría lo que todos saben: que México es un país donde el Estado desaparece a sus propios ciudadanos y luego simula buscarlos. Sheinbaum, con toda su investidura de presidenta, salió a confirmar lo mismo que Peña Nieto con su “verdad histórica” y lo mismo que AMLO con su “vamos a esclarecerlo”: ningún gobierno va a morder la mano que mece al Ejército.
Lo de ayer fue un ensayo más de la tragicomedia del poder: “Vamos avanzando”, dijo Sheinbaum. La realidad: seguimos en el mismo punto cero, con 43 jóvenes que no vuelven y un Estado que continúa mintiendo cada que respira.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/MICAELA VARELA

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