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jueves, 14 de agosto de 2025

“ERA ALIADO del GOBIERNO y MILITARES”: “EE.UU OFRECE 10 MILLONES de DOLARES por la CHOMPA del ABUELO el TRIPLE ESCAPISTA de la LEY CORRUPTOR de las ELITES”…aca acordaban, lo armaban y hasta lo amaban.


Estados Unidos acusó a cinco capos de cárteles mexicanos y ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve al arresto de Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”.

Quien es el triple escapista de la ley que intimaba con el gobierno

Vamos a decirlo sin rodeos, porque el cinismo oficial no merece paños tibios ni “contextos” que distraigan del punto central: el Estado mexicano –según documentos, investigaciones y la irrefutable realidad de la plaza– primero crea monstruos y luego se horroriza porque no sabe cómo controlarlos. Ahí está, como ejemplo paradigmático del fracaso y la hipocresía institucional, Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”.

¿Quién es El Abuelo? 

Fue aliado, interlocutor, incluso “autodefensa” armado bajo el visto bueno de comisionados federales y con armas y legitimidad otorgadas desde el poder para combatir un mal mayor: Los Caballeros Templarios. Un día, reunión frente a cámaras con funcionarios; al otro, acusado de narco y luego “absuelto”, solo para volver a la escena pública como “héroe” comunitario, mientras circularon, por años, las versiones de sus nexos con el CJNG, Los Valencia y, cómo no, con las mismas autodefensas que después se harían cártel. 

¿A nadie en el gobierno se le ocurrió revisar el perfil, los antecedentes, la lógica de entregar armas a personajes que ya eran, cuando menos, controvertidos con los que sin pena se reunirán en publico ?

Hoy, ese exaliado de ocasión es buscado por la justicia de Estados Unidos, que ofrece 10 millones de dólares por su cabeza, acusándolo formalmente como el jefe máximo del cártel Cárteles Unidos, organización etiquetada ya como “terrorista extranjera”. 

Como si fuera poco, en paralelo se ofrecen millones por otros cuatro de sus operadores, todos en México, todos conocidos desde hace años por autoridades mexicanas. Pero eso sí: aquí siempre ocurre que “nadie sabía”, “nadie supo”, “nos sorprendió”. ¿A quién tratan de engañar? ¿A los ciudadanos o a sí mismos?

¿Le sorprenderá a alguien que, cada vez que el gobierno mexicano anuncia capturas, traslados o nuevos “golpes”, sólo deje huérfano el territorio para que otro grupo o el mismo capo de siempre regrese más fuerte, con más armas y, por supuesto, más protegidos por la corrupción y la colusión de quienes deberían combatirlos? Cuando Estados Unidos exige resultados, solo entonces se arma el show del “traslado” de algunos detenidos, la farsa de la extradición como solución, y el alarde de cooperación internacional. Pero mientras tanto, ni se resuelve la violencia local ni la extorsión agrícola ni la extorsión política. Todo, en cambio, se pudre aún más.

La historia de “El Abuelo” es la síntesis del desastre: de “autodefensa” a cártel, de legitimidad social a enemigo número uno de EUA. Todo porque el gobierno federal —y más grave, el Ejército, que lo conoció, lo armó o simplemente se hizo de la vista gorda— se empeñan en aplicar soluciones de corto plazo, fabricar aliados circunstanciales y cuando la criatura se les voltea, simplemente improvisan la siguiente “estrategia”. 

¿Resultado? 

Extorsión y control sobre el Estado de Michoacán, violencia que rebasa fronteras y la vergüenza constante, como nación, de mirar hacia otro lado mientras el crimen se institucionaliza.

El capítulo de “El Abuelo” es apenas una raya más a este tigre de simulaciones, impunidad y soluciones que solo agravan el problema. Que quede claro: México no necesita más pactos insensatos ni héroes improvisados con pasado criminal. México necesita instituciones que dejen de fabricar desastres… y que al menos, si no van a combatir el narco, dejen de protegerlo y alimentarlo.

Con informacion: ELNORTE/

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