Por lo visto, le faltan pocas páginas a la RAE (Real Academia Española) para, entre sinvergüenza e incongruencia, incluir el gentilicio político morena como sinónimo de descaro, cinismo y criminalidad glamurosa.
El caso: Sandra Anaya Villegas, diputada “de mundo” —y del mundo, entiéndase, no el terrenal que pisa el ciudadano de a pie sino el que se recorre con pasaporte diplomático y viáticos generosos—. Porque si el ex-presidente predicaba la “austeridad republicana”, en San Lázaro hay quienes la interpretan como austeridad en México, pero opulencia en el extranjero.
Las redes sociales de Anaya son una pasarela de turismo VIP: safari fotográfico desde la Muralla China, molinos de viento en Países Bajos, Central Park en Nueva York, atardeceres en Santorini en el mar Egeo en Grecia y fotos postales en París. Como buena legisladora de la 4T, ella sabe que la patria se defiende mejor con la Torre Eiffel de fondo y una copa de vino en mano.
Claro, cuando le llovieron críticas, la respuesta fue de antología: que las fotos eran “recuerdos”, que no estaba en China… que en realidad se encontraba atrapada en un atasco de tránsito en la CDMX rumbo al Congreso. Un plot twist lacrimógeno digno de telenovela: de conquistar continentes a conquistar el tráfico de Insurgentes.
Esta es la misma Anaya que, como buena soldada de Cuauhtémoc Blanco, se plantó en tribuna para defenderlo de acusaciones graves, mientras su principal aporte legislativo sigue siendo una solitaria iniciativa sobre paros cardíacos —quizá inspirada en la taquicardia que provoca la factura de un viaje a Santorini.
La guinda del pastel —y nunca mejor dicho— es el discurso oficial de Morena pidiendo a sus líderes evitar lujos “aunque tengan recursos”. Pero ya sabemos: en la 4T decir “no gastar” es como decir “no morder” a un perro guardián hambriento… el instinto termina ganando.
Entre “recuerdos” en TikTok, vacaciones pagadas con precisión suiza y una agenda política que cabe en una hoja de cuaderno, Sandra Anaya demuestra que en Morena la incongruencia no es un error: es un requisito del perfil.
A este paso, cuando los académicos de la lengua actualicen el diccionario, la definición de morena dirá algo así:
“Morena: Nombre propio de un partido político mexicano. Sinónimo de cinismo, lujo disfrazado de austeridad ,ligas con el crimen organizado y el desorganizado tambien,con amplias capacidades para simular, maquillar realidades en un entorno contagiosamente mediocre lleno de chismes y chismosos que se levantan temprano para no hacer nada”.
Con informacion:ELNORTE/

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