En Pemex, la transformación se mide en mochadas, la soberanía energética en facturas impagadas y la esperanza nacional en la fila de proveedores asfixiados. Aquí, la corrupción no es excepción, es el lubricante indispensable de la maquinaria pública del oficialismo Moreno en la empresa petrolera mas endeudada del planeta tierra.
Proveedores de Pemex acusan que han enfrentado solicitudes de “moche” de hasta un 30 por ciento para ser de los primeros a quienes la petrolera le salde sus multimillonarios adeudos.
¿Soberanía energética o “solidaridad” de bolsillo?
En el universo humanista de la transformación energética, Pemex ha perfeccionado una singular versión del arte de “la fila”: no importa si abasteciste de equipos a la Refinería de Dos Bocas o rellenaste tanques en cualquier rincón petrolero, vas a hacer fila. La diferencia―y ahí la verdadera innovación―está en cuánto “aceite” estés dispuesto a ponerle a la maquinaria.
Porque sí, en el México moderno a la fila se entra con boleto dorado… salvo que tengas “mochada”: proveedores han confesado (bajo estricto anonimato, por eso de no convertirse en combustible humano) que para ser de los primeros en cobrar un adeudo, es frecuente que les pidan un “moche” de hasta el 30% del total reclamado.
El proceso, explican, suele ser tan transparente como el petróleo crudo: te acercas, entregas tu factura, y un “gestor” te pregunta cortésmente si prefieres esperar tres sexenios o agilizar el proceso vía cooperación (no confundir con corrupción; ¡aquí es transformación!).
Expansión del “mochismo transformador”
La Coparmex advierte que esta práctica es tan recurrente como las promesas de soberanía energética. Proveedores en Ciudad del Carmen, Tapachula, Pachuca, Irapuato, Oaxaca, Reynosa, Tampico, y rincones estratégicos de Tabasco y Veracruz describen una misma escena paradójica: la de la empresa productiva del Estado urgida de cash, sometiendo a miles de pymes a un juego de supervivencia donde cada factura sin pagar arrastra a familias, empleos y patrimonios enteros.
“Es inadmisible que haya que pagar para cobrar lo que por ley nos corresponde”, reclama, no sin ironía y rabia, el presidente de Coparmex. Él exige lo insólito: que se transparente el historial de adeudos y que el calendario de pagos deje de ser tan misterioso como el pozo petrolero más profundo.
Coyotes, resiliencia y deuda “impagable”
Y si no basta con la fila ni con el moche, ahí están los “coyotes”, esos intermediarios que prometen, por un (generoso) porcentaje, subirte mágicamente en la lista de pagos. La presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado firme: cero coyotes. Los proveedores deben cobrar directo… sin intermediarios, aunque eso implique seguir esperando sentados sobre montañas de facturas impagas y versos de esperanza transformadora.
Mientras tanto, la deuda sigue en modo “torre petrolera”: al 31 de marzo de este año, la deuda a proveedores rondaba los 404 mil millones de pesos; pero según Coparmex, la deuda total de Pemex ya superó los 2 billones de pesos. Así, si la soberanía energética es una promesa, la crisis de proveedores parece su consecuencia más tangible… y el moche, su lubricante humanista.
¿Final feliz? Solamente para los que pueden pagar la cuota de entrada al club de la transformación. El resto, como siempre, que sigan en la fila―y que no falte el buen humor, aunque sea para no llorar.
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: