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martes, 22 de julio de 2025

EL “PRONOSTICO es DESOLADOR”: SON “CALCULOS a NAVIDAD de la MATAZON y el LEVANTON IMPARABLE en una ENTIDAD donde DESAPARECER EQUIVALE a MORIR”…el retrato de la derrota en Sinaloa con promedios actuales.


En Sinaloa, el tiempo no cicatriza heridas: cada estadística de la “ola” confirma el desbordamiento de la violencia y el vacío de respuestas. Las cifras no hablan de seguridad, sino de familias mutiladas y comunidades sitiadas. A cada asesinato corresponde un desaparecido; a cada operativo militar, una fosa más grande de incertidumbre.

La realidad no da tregua: el Estado suma “abatidos” y detenidos que, al final, son apenas notas al pie en el parte de guerra; la ciudadanía cuenta ausencias, no victorias. En la Navidad que se avecina, no habrá milagros: solo el conteo de lo que perdimos y la cruda constatación de que, aquí, la violencia ya es rutina y el fracaso, protocolo.

Mientras la retórica oficial repite viejas promesas, Sinaloa entierra a sus muertos y busca a sus desaparecidos. El mensaje queda claro: el Estado perdió el monopolio de la fuerza… y también la batalla por la vida cotidiana. El saldo de la ola es el colofón de un país donde lo extraordinario—matar, desaparecer, impunidad—se ha vuelto norma.

Sinaloa: Crónica del Fracaso Federal y Militar

Pronóstico de la barbarie al 25 de diciembre de 2025

Con los promedios actuales y si nada cambia, para Navidad los saldos de la violencia serán los siguientes:

IndicadorSaldo actual (al 20 julio 2025)Proyección adicional hasta NavidadSaldo estimado en Navidad 2025
Homicidios dolosos1,752+8822,634
Personas desaparecidas1,752+8822,634
Vehículos robados6,249+3,1449,393
Personas detenidas1,487+7482,235
Personas abatidas105+53158
  • El saldo actual cubre del 9 de septiembre de 2024 al 20 de julio de 2025: 314 días de horror.
  • La proyección llega hasta el 25 de diciembre de 2025: suman 158 días más de impunidad.
  • Cada día, casi 6 personas son asesinadas y 6 más desaparecen, como si ambos crímenes fueran moneda de cambio y los desaparecidos pasaran directo a la estadística de muertos no registrados.

Analogías de la barbarie

  • Día tras día, Sinaloa suma una fosa común de víctimas: la cantidad de personas asesinadas y desaparecidas podría llenar en pocos meses un pequeño pueblo, una doble tragedia que desborda cualquier explicación oficial.
  • En 472 días, el mismo número de familias perderá a un hijo por asesinato y otra por desaparición, igualando censo y ausencia, como si desaparecer fuera sinónimo de morir mutilado de identidad y justicia.
  • Para Navidad, la cifra de desaparecidos alcanzará la de ejecutados: dos lados de una misma moneda, caras de la derrota del Estado.
  • Los autos robados podrían formar una caravana de 50km, una procesión de impunidad en asfalto que atraviesa el corazón del narco.
  • Más de 2,200 detenidos: un número que palidece frente al fracaso de frenar la ola, y 158 abatidos cuya muerte difícilmente se traduce en seguridad real para la población.

El saldo: fracaso federal y militar

Las cifras son la síntesis del derrumbe institucional:

  • Fracaso federal: El Estado mexicano, pese a despliegues, operativos y anuncios, solo ha logrado que la violencia siga su curso. La paridad brutal entre ejecuciones y desapariciones exhibe la ausencia de Estado de derecho.
  • Fracaso militar: La militarización no frenó la violencia; solo la hizo rutina. Los “abatidos” y “detenidos” son polvo en el desierto frente a miles de víctimas, y la estadística es el verdadero parte de guerra: los criminales imponen las cuentas.

En Sinaloa, la realidad sepulta los discursos: aquí desaparecer equivale a morir, y morir es una certeza cotidiana. El parte de guerra no es una cifra, es el acta de defunción de la seguridad nacional.

Con informacion: NOROESTE/

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