El senador Adán Augusto López justificó el nombramiento de Hernán Bermúdez como Secretario de Seguridad de Tabasco, hoy prófugo de la justicia por sus vínculos con el grupo criminal “La Barredora”, al reconocer que no sospechaba de ese funcionario, dijo en entrevista con el periodista Ciro Gomez Leyva.
Que le dijo y que le decimos:
1. “No, la verdad es que no sospeché. Si hubiese yo sospechado de él, pues inmediatamente lo hubiésemos separado del encargo”.
[Comentario] Qué conveniente la inocencia selectiva. Uno se pregunta: ¿Y si la capacidad de sospecha del senador es tan limitada, cómo diantres llegó a secretario? ¿Tal vez los procesos de selección en Tabasco se hacen por intuición, como quien elige sandía en el mercado? Pero claro, todo mundo es “bueno” hasta que un día resulta prófugo. Señores, la ingenuidad profesional no es excusa, mucho menos en la tierra de los cangrejos políticos.
2. “Nos veíamos, pues todos los días acudíamos a la mesa de seguridad, ahí se presentaban él y las demás autoridades, presentaban los informes correspondientes. Una vez a la semana acudían incluso directores de Seguridad Pública de los municipios y trabajamos, como te digo, en el ámbito municipal, federal y estatal de manera muy coordinada. Por eso ahí están los resultados”.
[Comentario] ¡Ah, la legendaria “mesa de seguridad”! Tan infalible resultó, que mientras los informes fluían, también fluían los acuerdos clandestinos con grupos criminales. Demasiada coordinación… ¿o será que coordinaban hasta con “La Barredora”? Si esos son los “resultados”, mejor ni preguntamos cuántos expedientes se guardaban bajo la mesadme esos de los que ya sabia el ejercito con mapitas y grafiquitas.
3. El coordinador de la bancada de Morena en el Senado dijo que decidió nombrar a Bermúdez en el entendido de que lo conocía desde años atrás.
[Comentario] Vaya garantía: “lo conozco desde años atrás”. En México, esta frase ha sido el salvoconducto de infinidad de impresentables. Si el único filtro para un puesto de seguridad es la familiaridad política (“lo conozco, somos cuates del partido”, traducción no literal), pues no sorprende que el crimen se infiltre en las instituciones con el mismo sigilo con que se cuela un colado en una boda.
4. “Es un policía pues de trayectoria en Tabasco, lo conocí, coincidimos cuando yo era subsecretario de Gobierno; él empezó creo que como director operativo de Seguridad Pública, director de Operaciones y después fue el director general de Seguridad Pública, en esa época no existía la Secretaría y ahí en los siguientes gobiernos en Tabasco con Roberto Madrazo ocupó algún encargo, creo que como director de Prevención Social, con Manuel Andrade incluso fue subsecretario de Readaptación Social, era una gente de trayectoria ahí en Tabasco”, detalló.
[Comentario] Aquí la hipérbole es monumental: se enumeran los cargos no para enaltecer la experiencia, sino para demostrar cuán profundo es el enquistamiento de ciertas “trayectorias” en la fauna burocrática estatal. Un recorrido de puestos, administraciones y complicidades. En México, los currículos gordos suelen ser el camuflaje perfecto para las peores fichas; ser “de peso” en la política es casi sinónimo de ser blindado ante la justicia.
5. López descartó la posibilidad de que deje la coordinación de la bancada. “Voy a seguir trabajando en esto e intentando contribuir, como lo he hecho a lo largo de muchísimos años, a que este movimiento continúe consolidándose”, aseguró.
[Comentario] Aquí asoma el cinismo puro. Reconocer que su administración fue incapaz de detectar a un criminal infiltrado y acto seguido aferrarse al cargo, promete “consolidar el movimiento” (¿hacia dónde? ¿hacia el precipicio?). No es autocrítica, es autopromoción. Y eso de seguir “contribuyendo”, al parecer, es más daño que aportación.
6. “La verdad es que, en el caso de los senadores, la ley orgánica y el estatuto incluso del grupo parlamentario, me designaron por los seis años que dure la Legislatura e incluso dice allí, dice la ley que cuando se tiene una mayoría de las dos terceras partes, lo que conocemos como mayoría calificada en automático, el que coordine ese grupo parlamentario, pues preside la Junta de Coordinación Política sin necesidad ya de ratificación año con año”.
[Comentario] Aquí ya no es cinismo disfrazado: es ostentación institucional. El fuero, las mayorías, los estatutos: las autopistas legales para la impunidad. El fondo del discurso es “¡háganle como quieran, aquí me quedo porque esto ya está cocinado por ley!”. La democracia convertida en feudo.
Conclusión :
Si el cinismo cotizara en Bolsa, hoy estarías leyendo sobre Adán Augusto López en la portada de Wall Street Journal. Sus explicaciones distraen más de lo que aclaran. En resumen, la ética política se convirtió en un “yo no sabía”, el olfato para la sospecha se extinguió como el jaguar en la selva tabasqueña, y la “trayectoria” sigue siendo el mejor disfraz para cualquier prófugo de la decencia. ¿Resultado? La complicidad y el descaro legislativo siguen consolidando movimientos… pero, por desgracia, siempre hacia el lado equivocado y no es caso unico,solo es uno mas de muchísimos mas.
Con informacion: ELNORTE/

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