Visitanos tambien en:

viernes, 20 de julio de 2018

LOS "FEREGRINO": UNA CASTA de DELINCUENTES METIDOS a POLICIAS y OPERANDO FUERA de la LEY...nadie al margen y nadie por encima de ella.

El pasado 11 de Julio,Lucas Edén Parra López, "El Alacrán" o "El 05", acusado de ser líder del denominado Cártel Independiente de Acapulco, fue liberado luego de un año y dos meses de haber sido detenido,un juez federal le dictó sentencia absolutoria por falta de pruebas, que de acuerdo con las fuentes judiciales se originaron en un grave y "doloso" error de la Secretaría de Marina y la PGR cometido  durante la captura de este y sus compinches, consistente en hacer firmar el acta de cateo a los propios imputados como "testigos de asistencia", permitiendo que como consecuencia del error se "invalidaran" las evidencias.

El caso que no es el unico en el pais,amenaza en Tamaulipas en convertirse en una "pandemia" de errores legales que regalaran la libertad a mas de un imputado por la Procuraduria de Justicia Estatal que preside Irving Barrios Mojica cuyo pasado laboral esta ligado a una amplia comisión de "errores legales" que derivaron en el llamado "Michoacanazo".

A decir de la filtración, las irregularidades que atentan contra los derechos de los iniciados se estarían cometiendo en Reynosa pero extensivos en todas aquellas demarcaciones del estado donde opera la banda de "Los Feregrinos", una turba de delincuentes investidos por la procuraduría de agentes Investigadores y Ministeriales  actuando bajo las ordenes del Segundo Sub-procurador en Tamaulipas Enrique Feregrino Taboada y Olegario Contreras Macias recien nombrado Comisario (Foto),este ultimo con una curricula ligada al secuestro y quienes estarian "presionando" a otros policias ajenos a capturas, para firmar falsamente detenciones en flagrancia en demerito de los detenidos y los policias,que podrian ser enjuiciados penalmente.  

LOS COMANDOS de "FEREGRINO":

La mecanica "ilegal" recien descubierta,trasciende en una misiva filtrada que pone al descubierto que presuntas autodefensas de "Guerrero,Michoacan y Oaxaca" a quienes denominan "paisas",llegaron por invitación de Enrique Feregrino a operar en todo el territorio de la entidad, muchos de ellos con antecedentes delictivos en los estados de origen, sin perfiles adecuados y con nombramientos "fuera de la ley y el procedimiento",operando bajo una dudosa "calidad" de servidores de la ley, incluso sin contar con las Cédulas Unicas de Identificación Policial (CUIP) y sin haber sido sometidos muchos de ellos al escrutinio de las certificaciónes  obligadas en materia de controles de confianza que exige el "Sistema Nacional de Seguridad Publica" (SNSP),aun asi portan grueso armamento y se trasladan en patrullas oficiales,practican detenciones arbitrarias y fuera de procedimiento, cometen torturas y allanamientos ilegales, para luego obligar a policias ministeriales en "activo" a quienes escogen al azar para que "remitan" a detenidos cuando es el caso, pues una inmensa mayoría de cautivos logra "escabullir$e" a los "Feregrino" en actos de corrupción consumados, el resto,una cantidad pírrica,se ven de obligados a consignar a la autoridad jurisdiccional con "firmas autenticas" de agentes legitimos,pero en documentos con relato apócrifo de policias que no participaron del hecho que se  consigna a la autoridad respectiva ,capturas que han sido realizadas por los agentes "Feregrinos" sin cumplir con los supuestos que la leyes señalan que dejan entrever que los "Feregrinos" No son policias,ni tienen carácter legal para desempeñarse como tal",son criminales importados buscando no dejar huellas, ante el consentimiento y beneplácito del Gobernador Panista Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca en el contexto de esa "estrategia que comete crímenes para combatir al crimen",claro esta,de manera selectiva. 

Estas violaciones al procedimiento harán en consecuencia invalidas las pruebas obtenidas por los "Feregrino" y pondrán en la calle a cuanto presunto delincuente sea detenido y pueda aportar elementos de juicio vastos y suficientes para probar a los jueces y asi desestimar delitos en muchos de los casos en que se respete el estado de derecho hoy gravemente violentado y maltrecho..

TE RECOMENDAMOS:

En la medianoche del 18 de junio de 2016 y despues de 8 años de espera entro en vigor en Tamaulipas y el resto del pais el Nuevo Sistema de Justicia Penal donde estas desviaciones "legales" cometidas por los policias denominados "Feregrinos" estan claramente proscritas y ponen en entredicho el "debido proceso judicial".

Fuente.-Medios/redes sociales/


EN MEXICO "JUVENTUDES en PELIGRO de MUERTE",VAN 118 MIL JOVENES ASESINADOS en 10 AÑOS de NARCOGUERRA...futuros cancelados.

Las juventudes, las principales víctimas de la violencia de los últimos 2 sexenios. Sin oportunidades de estudio o de trabajo, quedaron a merced de la delincuencia. En 10 años de “guerra” contra el narcotráfico, murieron por violencia 118 mil niños, adolescentes y jóvenes.

En México, contar de 20 a 24 años de vida supone estar en peligro de muerte: 42 mil 251 jóvenes de este rango de edad murieron violentamente en 10 años de la supuesta “guerra” contra el narcotráfico. Más aún, del total de muertes violentas registradas en el periodo, 118 mil 393 víctimas tenían menos de 30 años.
Datos obtenidos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que los saldos mortales de la política pública de combate al narcotráfico se concentraron en las juventudes, ya sean urbanas, rurales, con estudios o sin estudios y de todas las entidades federativas.
Entre 2007 –cuando el entonces flamante presidente Felipe Calderón inició la “guerra” contra el narcotráfico– y 2016, el cuarto año de gobierno de Enrique Peña Nieto y el más reciente contabilizado por el Inegi, murieron de manera violenta –es decir, no por enfermedades, accidentes o “causas naturales”–, un total de 304 mil 889 personas. Más de una tercera parte de ellas eran jóvenes.
“A la ola de violencia que se vive en el país en el marco de una guerra contra el narcotráfico, se suma que los jóvenes no tienen acceso a educación, trabajos dignos, salud… a que no hay oportunidades y no hay garantía de que se les respeten los derechos humanos”, explica la abogada Asminda Navarro González, integrante del equipo jurídico del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria. Por ello, explica, las muertes y las agresiones contra los jóvenes se recrudecieron en los últimos años.
“En México, las tasas más altas de muertes por homicidio se observan entre los jóvenes, particularmente entre quienes tienen de 15 a 30 años […] y se duplicó la tasa de homicidios en los rangos de edad de 10 a 19 años […]”, había advertido, por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe Violencia, niñez y crimen organizado, publicado en 2016.
En el documento, la organización multilateral había señalado que “también en México se han reportado masacres de niños y adolescentes” y que en este país “alrededor de 30 mil menores de 18 años han sido incorporados a las filas de los cárteles del narcotráfico”.
La información del Inegi ahora revela que la mortalidad entre jóvenes es mayor aún. Los números de homicidios de personas menores de 30 años se incrementaron aceleradamente a partir de 2007, cuando inició la llamada “guerra” contra el narcotráfico.
En diversas páginas de internet circulan imágenes (fotografías y videos) de menores de edad empuñando armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y participando en enfrenamientos armados o torturas; y también, siendo víctimas de asesinatos y tormentos.
La violencia la padecen no sólo quienes han sido incorporados a las filas de la delincuencia organizada; también la viven quienes participan en actividades políticas. Y, sobre todo, quienes sólo buscan abrirse espacios para encontrar trabajo. Incluso, quienes estudian alguna carrera universitaria.
Universidades públicas, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y privadas, como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), se han convertido en escenarios de crímenes contra sus propios estudiantes. En marzo de 2010, murieron a manos de militares dos alumnos del ITESM en el propio campus central. Mientras, en la Ciudad Universitaria de la UNAM han ocurrido 11 muertes en menos de 2 años.
Y fuera de las casas de estudio, estudiantes también han sido asesinados, como los cuatro alumnos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México que fueron asaltados en la delegación Gustavo A Madero en abril pasado. O los tres estudiantes de cine de la Universidad de Medios Audiovisuales, de Guadalajara, asesinados en marzo de 2017.
Y es que la “guerra” contra el narcotráfico no explica toda la magnitud del problema. El doctor en educación por la Universidad de Harvard y exrector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Hugo Aboites, explica que se trata de las consecuencias de vivir en un país profundamente autoritario y desigual.
México ha vivido por varios años “una situación de progresivo avance y profundización de la desigualdad”. A decir del también catedrático e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, la sociedad mexicana seguirá perdiendo a sus juventudes mientras los que detentan el poder sigan gobernando para sí mismos y para seguir acumulando poder.
“Desde el poder se gobierna en favor del poder; desde el dinero, en favor del dinero. Y la gran mayoría de personas quedan excluidas de este arreglo”. Los excluidos, los sin futuro, quedan a merced de la delincuencia, expone Aboites.
“Cuando hay una desigualdad tan lacerante como la que priva en México, los gobiernos que se imponen son muy violentos, autoritarios. Se favorece el abuso, porque se generan climas de mucha violencia. Hoy en este país vemos muchos casos de pederastia; de abuso en contra de los ancianos; de violencia contra los migrantes; contra las mujeres, pues hay un machismo febril; y contra los jóvenes, a quienes se les niega el derecho a la educación y empleo. Se trata entonces de un sector muy vulnerable: se puede hacer con ellos lo que se quiera, prácticamente.”
De acuerdo con los datos obtenidos del Inegi, sólo durante el sexenio de Felipe Calderón un total de 173 mil 995 personas murieron de manera violenta. De ellas, 70 mil 5 eran niños, adolescentes y jóvenes. Con respecto del periodo de Enrique Peña Nieto, durante los primeros 4 años fueron muertas violentamente 130 mil 892 personas. Cuarenta y ocho mil 388 contaban con menos de 30 años.
Si bien los saldos mortales se redujeron marginalmente durante los 2 primeros años del peñismo, en los siguientes repuntaron y superaron a los del calderonismo.
“Quienes demandan un cambio en el país son principalmente los jóvenes”, explica el politólogo y sociólogo Valeriano Ramírez Medina. “Y lo hacen porque saben que tal y como están las cosas en México, no tienen futuro”.
El doctor en estudios políticos y sociales y profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM explica que las elecciones federales del pasado 1 de julio fueron definidas por los jóvenes.
“Fue un voto abrumador de todos los sectores, pero los jóvenes en particular decidieron claramente por un cambio de rumbo en el país. Buscan tener un futuro distinto al que hasta hoy era el único: empleos precarios, incertidumbre y pobreza.”
Hugo Aboites, por su parte, señala que la violencia que viven los jóvenes no será distinta si sólo cambian las siglas de los partidos en el gobierno. Tampoco bastará que se abran más universidades si la estructura de desigualdad se mantiene intacta.
“Evidentemente se necesita un cambio en la conducción del país. De lo contrario, el esfuerzo de las universidades se ve contrarrestado por una poderosísima tendencia a acentuar la desigualdad, la violencia, el ataque y el abuso hacia los grupos más débiles de la sociedad.”
Acabar con la impunidad es el primer paso, señala la abogada Asminda Navarro. Pero, coincide, las soluciones deben ser estructurales.
“El Estado ha incumplido en su función de prevenir y también en reparar. Ha abandonado sus obligaciones”. Advierte que mientras la impunidad se mantenga, la situación de los jóvenes se irá recrudeciendo, pues los perpetradores saben que podrán seguir cometiendo crímenes sin consecuencias para ellos.
Revertir esta situación no será un proceso fácil –reflexiona–, independientemente de que un nuevo grupo político asumirá el gobierno federal en diciembre.
“Combatir la impunidad será sólo el principio. Pero detener la ola de violencia contra los jóvenes pasará necesariamente por el desarrollo de políticas públicas enfocadas a este sector y por la aprobación de reformas a las leyes y a la Constitución que atiendan sus necesidades específicas.”
Asminda Navarro aclara que no será con el aumento de penas o la instauración de cadenas perpetuas como se solucionará el problema de la violencia, pues más allá de medidas particularmente para los jóvenes, el sistema de justicia debe funcionar e incluir la reparación del daño y el combate a la corrupción.
Sobre la oportunidad de mejorar la situación de los jóvenes con la llegada de un nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, la abogada integrante del Centro Vitoria señala:
“Yo no estaría esperando un cambio por parte de gobierno alguno. El cambio será posible a través de la organización de la sociedad. A eso es a lo que le apostamos: a la organización. Que el proceso electoral fue importante, claro que sí. Hay que tomarlo como pretexto para darle impulso a las exigencias de las organizaciones y de la sociedad civil.”

Los crímenes en la UNAM

Adrián Clara Chagoya alcanzaría los 20 años de edad en junio pasado. No los cumplió. Encontró la muerte el día 2 de ese mes en el lugar donde cursaba la licenciatura en geografía: la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Sin presentar pruebas periciales ni informe de médico forense alguno, la institución se apresuró a emitir un comunicado en el que señalaba la causa del deceso: “una caída”.
El hecho hizo enfurecer a la familia, que en medio del duelo alcanzó a decir que no daba crédito a las aseveraciones de la Rectoría. Raúl Farías, tío de Adrián, cuestionó que el cuerpo les fuera entregado 24 horas después. Para el deudo, su sobrino murió “por una golpiza”.
La UNAM había atribuido una muerte anterior a otra “caída” en el mismo sitio. Se trata de la del estudiante Víctor Manuel Orihuela Rojas, de 18 años de edad, alumno de la Facultad de Odontología.
Lo cierto es que desde el inicio de la “guerra” contra el narcotráfico, en instalaciones de la UNAM han muerto 39 personas, 11 de ellas en los últimos 2 años. Además, se han cometido más de 300 agresiones sexuales.
Fuente.-Zósimo Camacho

TAMAULIPAS al GARETE "SIN GOBIERNO y SIN GOBERNADOR",CABEZA de VACA CALLA DESORDEN INSTITUCIONAL...estado en muy mal estado.

Un Estado inseguro, la ciudad más peligrosa del país, y un gobernador que calla ante el arresto de uno de sus familiares. El gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca evita estos temas. En una semana, los focos rojos se prenden en Tamaulipas que está que arde. 

Martes: El gobierno de Estados Unidos emite una nueva alerta. Tamaulipas y otros cuatro estados no son seguros para viajar por riesgos de seguridad, secuestros y balaceras.

Miércoles: Reynosa es la ciudad más insegura, según una encuestra entre ciudadanos y difundida por el Inegi.

Miércoles y jueves: Balaceras en Reynosa, persecusiones en la zona fronteriza. Reynosa vive más enfrentamientos.

El gobierno del Estado, dirigido por García Cabeza de Vaca, evita hablar sobre la inseguridad en Tamaulipas, la alerta de Estados Unidos y de la encuesta del Inegi.

Las narraciones sobre la vida en Reynosa son compartidas en las redes: “Yo acabo de pasar por Reynosa y pasé un sustaso! me tuve que detener a la altura de la PGR a resguardarme en casa de un amigo a que se calmara todo... Y después con el Jesús en la boca me aventé hasta el puente, pero escoltada por mi amigo que conoce a la perfeccion la cd. nos metimos por recovecos hasta llegar al Puente Hidalgo. Gracias a Dios ya estoy en mi casa acá de este lado pero si yo fuese usted, no pasaba por Reynosa”.

El mismo jueves se dio otra noticia: “El Gobernador de Tamaulipas lidia con encuesta que coloca a Reynosa como la más insegura y sobrino detenido en Texas con 900,000 MDD”.

“Rafael Gabriel Martínez Leal, residente de San Pedro y pariente político del gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, fue detenido junto a Juan Pablo Hoyos Ávila, acusado de contrabandear dinero de supuestas ganancias del tráfico y venta de drogas”, publicaron medios nacionales.

Según el Inegi, las ciudades con mayor porcentaje de personas que consideraron que vivir en su ciudad es inseguro fueron: Reynosa 97.2%, Fresnillo 95.8%, Cancún 94.1%, Región Oriente de la Ciudad de México 93.7%, Región Norte de la Ciudad de México 93.7% y Ecatepec de Morelos 93%.


La radiografía del Estado de Tamaulipas es delicada en cuestión de seguridad.

fuente.-


"DINASTIA de VIOLENTOS": 7 BANDAS se REPARTIERON el IMPERIO de los BELTRAN LEYVA...pioneros de divisiones internas y pleitos narcos.

Las 7 bandas criminales que mantienen con vida a los Beltrán Leyva (Foto Especial)
Cuatro hermanos comenzaron la dinastía criminal: Arturo "El Barbas", Héctor "El Ingeniero", Alfredo "El Mochomo" y Carlos formaron el Cártel de los Beltrán Leyva.
Sus mejores años llegaron durante la primera década de los dos miles, cuando junto a "La Federación", liderada por Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo"; Ismael "El Mayo" Zambada, Juan José Esparragoza Moreno, "El Azul"; e Ignacio "Nacho" Coronel.
Los Beltrán Leyva fueron subiendo peldaños en la organización, hasta que rompieron con "La Federación" e hicieron su organización como un cártel independiente, comenzando así una disputa con lo que, ya sin ellos dentro, es el Cártel de Sinaloa.
Dicha disputa con "El Chapo" y los embates del gobierno federal hicieron que uno a uno fueran cayendo.
"El Mochomo" fue detenido en 2008 en Culiacán, Sinaloa; "El Barbas" fue asesinado en 2009 por fuerzas federales en Cuernavaca, Morelos; Carlos fue capturado el mismo año, en 2009, también en Culiacán; y Héctor fue aprendido en 2014, en San miguel de Allende, Guanajuato.
Tras la neutralización de los cuatro hermanos, el Cártel de los Beltrán Leyva se fragmentó en siete células criminales que han continuado con el legado delincuencial. Estas son: 

"Los Rojos"

Con presencia en el norte y centro de Guerrero, así como en gran parte de Morelos, "Los Rojos" nacieron en los últimos años de auge de los Beltrán Leyva.
Hicieron de Chilapa, Guerrero, su bastión criminal por allá del 2011, liderados por Jesús Nava Romero, "El Rojo", quien era a su vez lugarteniente de Arturo Beltrán Leyva, de dicho apodo nace el nombre de esta célula criminal.
Jesús Nava Romero, "El Rojo"
"El Rojo" fue asesinado en 2013 en Puebla, a los dos años, en 2015, fue detenido en Guerrero uno de sus líderes, Leonor Nava alias "La Garra".
Actualmente, Zenén Nava Sánchez, "El Chaparro", familiar de "El Rojo", quedó al frente de la organización en Guerrero, mientras que Santiago Mazarí Hernández, "El Carrete", lidera a "Los Rojos" en Morelos.   
El Chapparo y El Carrete
La principal actividad delictiva es el narcotráfico, tanto la siembra como el trasiego, por ellos tanto Guerrero como Morelos son fundamentales para sus operaciones. También se dedican al secuestro y a las extorsiones. 
Entre sus actividades está la cooptación de autoridades locales. El 9 de marzo se dio a conocer que "Los Rojos" financiaron con un millón de pesos a al menos 11 campañas electorales en Morelos. A cambio, los criminales podían operar en la entidad y recibirían una cuota mensual de entre 100 mil y 500 mil pesos por parte de los ayuntamientos.

"Los Mazatlecos"

"Los Mazatlecos" nacieron como brazo armado de los Beltrán Leyva, esto como respuesta al debilitamiento del cártel ante la guerra que se desató con el Cártel de Sinaloa.
Como avanzó su participación dentro del cártel, "Los Mazatlecos" dejaron de ser sicarios para convertirse en capos encargados del tráfico de drogas. Comenzó sus operaciones en Mazatlán para ejercer su control en los estados de Sinaloa, Durango y Nayarit.
Así se encargaron del trasiego de drogas, en enormes cantidades, a Estados Unidos. Desde mariguana, cocaína, heroína y hasta metanfetaminas.
Para las autoridades estadunidenses, "Los Mazatlecos" ya es un grupo independiente de los Beltrán Leyva, pero con fuertes vínculos. Su parcial separación se dio paulatinamente. Primero, tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva en 2009 y luego, un año después, ante la captura de Edgar Valdez "La Barbie" en 2010.
Uno de los últimos líderes que se les conoció abiertamente fue Samuel Lizárraga Ontiveros, "El Tortillero", quien fue detenido en noviembre del año pasado en Querétaro.
Fausto Isidro Meza, alias "Chapo Isidro", es considerado no sólo su actual líder, sino el jefe máximo del Cártel de los Beltrán Leyva, de acuerdo con la Administración para el control de las drogas (DEA, por sus siglas en inglés). El Buró Federal de Investigación (FBI) lo colocó entre los más buscados y pide por él 5 millones de dólares. 
Actualmente, de acuerdo con la Procuraduría General de la República (PGR), tienen presencia en Sinaloa y Baja California Sur.

Los Ruelas Torres


José Luis Ruelas Torres fue el patriarca de la familia, su nombre apareció en las lista de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) como líder del Cártel de los Beltrán Leyva.
Junto con Fausto Isidro Meza, alias "Chapo Isidro", José Luis fue subiendo en la organización criminal ante la detención y asesinato de los hermanos Beltrán Leyva, así como demás familiares cercanos.
Con el ascenso de Ruelas Torres, comenzó la injerencia de su familia en el negocio de las drogas y con ello la independencia del grupo del narcotráfico de los Beltrán Leyva, naciendo así el Cártel de los Ruelas Torres, responsables del tráfico principalmente de heroína a Estados Unidos, desde Los Ángeles, hasta Nueva York.
Los Ruelas Torres fungieron bajo la sombra de los Beltrán Leyva. En 2015 entraron en la mira de las autoridades norteamericanas cuando José Luis fue acusado de tráfico de drogas, lavado de dinero y manejo de una organización criminal.
Mantuvieron el sigilo hasta abril del 2017, cuando Ruelas Torres fue arrestado y muerto seis meses después a los 63 años, antes de ser extraditado a Estados Unidos. 
Sin embargo, alguien ya ocupaba el liderato dentro de la organización criminal: el hijo de José Luis Ruelas Torres, Joel Efrén Ruelas Ávila.
Posteriormente, el Departamento del Tesoro señaló a la organización como independiente y los calificó de ser los "narcotraficantes más significativos".
Junto con Ruelas Ávila, las autoridades estadunidenses identificaron a ocho familiares y parte primer círculo del Cártel de los Ruelas Torres:
María Monserrat Ávila Ochoa, Patricia Lourdes Ruelas Ávila, José María Ruelas Ávila, Trinidad Ruelas Ávila, Raquel Rivera Guerrero, Cruz Sánchez Medrano, Pedro Sánchez Medrano y Reyna Isabel Rivera Sandoval. Todos originarios de la cuna del narcotráfico en México: Sinaloa.

"Los Granados"

La región guerrerense de Tierra Caliente es su bastión criminal, así lo aseguran autoridades criminales. 
"Los Granados", al igual que "Los Rojos", en su nombre hacen alusión a sus líderes, sin embargo, en esta ocasión no se trata de un apodo, sino de una apellido y tampoco de un solo hombre, sino de toda una familia.
Se trata de la familia Granados, quienes comenzaron operar por toda la Costa Grande de Guerrero para el Cártel de los Beltrán Leyva. Su principal función es el sembradío y tráfico de marihuana. 
El jefe familiar era Rubén "El Nene" Granados, quien fue detenido dos veces, primero en 2009, sin embargo recuperó pronto su libertad, y luego en 2017, de forma, hasta el momento, definitiva.

A la par de la caída de los hermanos Beltrán Leyva, Salvador "El Chava" Granados, quedó al frente de la banda criminal y familiar. Apoyado de un grupo de autodefensas formado por Leopoldo Soberanis Hernández, "Los Granados" combatieron a los Caballeros Templarios.
Se presume que "Los Granados" mantienen actualmente una alianza con el Cártel de Jalisco nueva Generación (CJNG) y la Familia Michoacana.

"Los Ardillos"

Con más de 20 años asentados en el municipio guerrerense de Quechultenango, "Los Ardillos" fueron fundados por Celso Ortega Rosas, "El Ardilla". 
Dedicados principalmente a la siembra de amapola, "Los Ardillos" aumentaron su actividad delictiva en el cobro de piso, la "piratería" y el secuestro. 
"El Ardilla" fue detenido en 2008 por secuestro y portación de arma, sin embargo, tres años después fue liberado, lo cual no le duró mucho pues a los pocos días fue acribillado en la puerta de su casa.
Sus siete hijos Celso, Jorge Iván, Antonio, Bernardo, Pedro, Juana y Lilia, "Los Ardillos", se hicieron de la organización criminal, los primeros tres con órdenes de aprehensión y los últimos cuatro en investigación. Al frente de la banda criminal quedaron: Celso y Jorge Iván Ortega Jiménez. 
Bernardo, por su parte, fue presidente municipal y diputado por el PRD. Él nunca ha negado sus nexos familiares, pero asegura que no tiene nada que ver con "Los Ardillos".
Actualmente, de acuerdo con la PGR, operan en la Región de la Montaña y el centro de Guerrero. 

CIDA

Son los responsables de la brutal violencia que ha colocado a Acapulco como una de las ciudades más peligrosas del mundo. 
Se hacen llamar el Cártel Independiente de Acapulco (CIDA) y son liderados por Irving Macedo Acevedo. 
Todo indica que este grupo tiene relación directa con Edgar Valdez "La Barbie", quien tenía su bastión criminal en el puerto guerrerense cuando era una de las cabecillas de los Beltrán Leyva.
Varios de los miembros del CIDA salieron de "Los Negros", un brazo armado liderado por "La Barbie" para combatir al Cártel del Golfo y "Los Zetas" en Tamaulipas. 
Tras la captura de Valdez Villerial y al ver la ruptura de los Beltrán Leyva, decidieron separarse del cártel y enfrentar al sucesor de "La Barbie", Carlos Montemayor González.
Pista de esto fue el mensaje dirigido hacía Montemayor y firmado por el CIDA en el cuerpo de una persona asesinada con 14 balazos en Acapulco. Luego, tras su detención en noviembre del 2010, otra manta del CIDA agradeció la captura de Montemayor. 

"El 2 mil"

El nombre de la banda proviene del apodo de Javier Hernández García, conocido como "El panchillo" o "El 2 mil". 
Hernández García comenzó su actividad delictiva en la década de los noventa como guardaespaldas de los Beltrán Leyva
Sin embargo, tras la ruptura y caída de dicho cártel con el Cártel de Sinaloa, comenzó a hacer alianzas con otras organizaciones enemigas como los hermanos Treviño Morales, líderes de "Los Zetas".
En sus mejores años, la organización de "El 2 mil" tenía presencia en Coahuila, Chihuahua, San Luis Potosí y Sonora. 
En febrero del 2016 fue detenido por el Ejército el sábado en el municipio de Guasave, Sinaloa, quedando su grupo descabezado pero en funciones. 
Actualmente se desconoce a su líder, pero se sabe que opera principalmente en Sonora.
fuente.-

"LEGADO de SANGRE y FUEGO": CIUDADANOS DESAYUNAN con MASACRES,COMEN con DECAPITACIONES MASIVAS y CENAN con DESAPARICIONES TUMULTUARIAS...pais resquebrajado.

se acerca y nos toca, o toca a los nuestros, es siempre demasiado tarde. Eso pasa hoy a muchos de los que en México consideraron “exagerado” decir que la espiral de violencia en era ya incontenible y que el país se nos descomponía entre las manos.
Convertidos hoy en víctimas, como tantos otros a lo largo y ancho del país, no atinan a entender todavía como ellos, también, terminaron siendo arrastrados por esa violencia que sentían tan lejana, de las que se sentían a salvo.
La guerra, aunque se ceba en los más jóvenes y en los más pobres, ha dejado de respetar edad, clase social, lugar de residencia. La guerra no sabe quedarse confinada dentro de los límites precisos de un territorio; en su naturaleza, como en la del cáncer, esta expandirse, devorarlo todo. Hoy a cualquiera le puede tocar, en cualquier sitio, a cualquier hora.
En estos días hablamos, con cierto desparpajo pues, a fuerza de desayunar con masacres, comer con decapitaciones masivas y cenar con desapariciones tumultuarias hemos perdido la capacidad de asombro ante al horror, de 260 mil muertos, casi 50 mil desaparecidos y más de 300 mil desplazados por la violencia. La cuenta, sin embargo, ni está completa ni es exacta.
Cada uno de esos asesinados, de esos desaparecidos, de esos desplazados tiene una familia y esa familia ha quedado resquebrajada por la guerra; son millones de mexicanos pues, los que, por décadas, sufrirán las secuelas de la violencia. Se ha abierto una herida profunda y dolorosa que tardara generaciones en sanar.
Y a los muertos y desparecidos hay que sumar también a los centenares de miles de mujeres y hombres que, encarcelados o sobre las armas, en uno u otro bando, son también prisioneros de un destino en el que matar o morir es la única opción. Porque la guerra no obedece tampoco limites en el tiempo. La devastación es un mal hereditario. Solo la paz puede detener sus efectos corrosivos y eso después de mucho trabajo y mucho tiempo.
Desde que Felipe Calderón, para hacerse de una legitimidad de la que de origen carecía por haberse robado la presidencia, se disfrazó de general, ordeno el despliegue masivo de tropas y, por instrucciones de Washington al que quería ser grato a toda costa, declaro la guerra al narco comencé a advertir que por esta guerra, tan cruenta como inútil pues de antemano estaba perdida, los mexicanos habríamos de pagar un alto y dolorosísimo costo.
La masa de fuerza, el poder de fuego no contiene la violencia la expanden y profundizan. Un ejército regular, que por naturaleza es lento, previsible y pesado, desplegado en un territorio como el nuestro se mueve como elefante en cristalería. Poco o ningún daño infringe al enemigo que pretende destruir y sí mucho a la población civil que se ve atrapada entre dos fuegos.
Al presionar a sus generales a obtener resultados lo único que logro Calderón fue hacer más masivo e indiscriminado el fuego. Un ejército no está hecho para someter a su enemigo ante la justicia sino para aniquilarlo; si el enemigo es difuso, como lo es el narco, el fuego se vuelve también difuso; se mata por si acaso, a cualquiera, por la mera sospecha de que es un enemigo mas.
Cuando Enrique Peña Nieto, a punta de billetes, se sentó en la silla advertí, a quien quiso escucharme o leerme, que la matanza iniciada por Calderón seria todavía peor. Muchos me tiraron a loco. Lo cierto es que Peña pese a sus promesas de que cambiaría de estrategia continuo la guerra de Calderón y modifico solamente la narrativa.
Ya no se disfrazó de general, dejo de subirse a máquinas de guerra y cesaron las patéticas e histéricas arengas llamando a la unidad frente al enemigo común. La matanza por supuesto siguió, pero ante ella los medios, salvo honrosas excepciones, plegándose a la nueva “estrategia comunicacional” definida por Peña, guardaron un ominoso y cómplice silencio.
Era tiempo, para muchos periodistas e intelectuales, de hablar de Peña el reformador. Atrás había quedado Calderón el guerrero: “Lo bueno también cuenta y cuenta mucho” repetían una y otra vez, gracias a un obsceno, irracional, criminal gasto en publicidad oficial todos los medios mientras el país se convertía en una gigantesca fosa común.
La lógica de la violencia, sin embargo, se impuso sobre la estrategia de silencio. Las masacres, una tras otra, demolieron el andamiaje comunicacional del régimen e incluso los medios más sumisos ante él se vieron obligados a reconocer que la guerra, como el dinosaurio, seguía ahí y pisaba cada vez más fuerte y más cerca.
Ese México, resquebrajado por la violencia, con el miedo tatuado en casi toda su geografía, recibirá, este primero de diciembre, Andrés Manuel López Obrador. De sangre y fuego es el legado de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Por esta guerra inútil y sangrienta que ha costado tantas vidas y ha causado tanto dolor deberán Peña y Calderón responder ante la historia y también ante los tribunales nacionales o internacionales. Sin verdad y justicia no hay, no habrá paz jamás en este país herido. Tocará a López Obrador detener la masacre; esa es, me parece, su tarea, su deber más urgente.
Logro Andrés Manuel, en su campaña y de ahí su aplastante victoria, ubicar la corrupción como la causa fundamental de la desigualdad y convocar a millones de hombres y mujeres de bien a alzarse contra el régimen y hacer de la lucha contra este cáncer causa común. Falta ahora que haga sentir y entender a esos millones que corrupción y guerra van de la mano; que la impunidad es la causa fundamental de la violencia y que esa violencia, que no está ya lejos de nadie, debemos todos detenerla antes de que a todos nos arrastre.

Autor: Epigmenio Ibarra

Periodista y productor de Cine y TV en ARGOS. Ex corresponsal de Guerra en El Salvador, Nicaragua, Colombia, Guatemala, Haití, El Golfo Pérsico, Los Balcanes. Ha registrado, con la cámara al hombro, más de 40 años de movimientos sociales en México y otros países.