Dos de los perfiles más polémicos dentro de la bancada local de Morena en Puebla, Nayeli Salvatori Bojalil y Graciela Palomares, se vieron envueltas en una nueva polémica que obligó a la dirigencia estatal a deslindarse y disculparse con sus afiliados luego de que las diputadas locales afirmaron, en un podcast, que los hombres mayores de 45 años “ya huelen a baúl”.
En el podcast DesCasadas, las diputadas morenistas se burlaron de los hombres mayores de 45 años y aseguraron que olían mal porque se estaban “pudriendo”.
Morena volvió a hacer lo que mejor sabe cuando pisa un charco:primero chapotea, luego se deslinda y al final exige que nadie se atreva a notar que se mojó. Las diputadas poblanas ofrecieron un espectáculo ya conocido en la política mexicana: comentario torpe, indignación inmediata, disculpa tardía y una rutina de “no era eso” que ya casi merece temporada fija.
Aquí lo verdaderamente innovador no fue el chiste, sino la velocidad con la que pasó de la arrogancia a la penitencia. En cuestión de horas, la seguridad de la ocurrencia se convirtió en comunicado, y el comunicado en un acto de supervivencia política. Un guion tan predecible que casi da ternura, si no fuera porque el costo reputacional lo termina pagando el partido, el Congreso y, de paso, la poca seriedad que todavía le quedaba al episodio.
Una cancer y otra virgo
De acuerdo con los perfiles legislativos»
- Elvia Graciela Palomares Ramírez nació el 25/06/1989, así que tiene 37 años en 2026 y su signo zodiacal es Cáncer.
- Nayeli Salvatori Bojalil nació el 26/08/1985, así que tiene 40 años en 2026 y su signo zodiacal es Virgo.
En Morena Puebla parece haber encontrado su propio horóscopo político: una Cáncer y una Virgo, no como símbolos de sensibilidad y perfeccionismo, sino como prueba viviente de que el Congreso también puede convertirse en set de podcast con chiste fácil y disculpa exprés incluida.
Cáncer, tradicionalmente asociada con la protección de los más vulnerables, aquí termina protagonizando un episodio donde los hombres mayores son convertidos en material de entretenimiento, mientras el partido corre detrás tratando de remendar la imagen con comunicados y deslindes.
Virgo, supuestamente obsesionada con el detalle y la precisión, ilustra a la perfección cómo se pueden elegir las peores palabras posibles en el mejor momento para detonar una polémica nacional y luego esconder el desastre bajo la alfombra de la “libertad de expresión”.
El resultado es casi astrológico: un Morena que pide disculpas con la misma rapidez con la que sus figuras públicas generan indignación, confirmando que la verdadera constelación del partido no está en el cielo, sino en una sucesión de escándalos donde la falta de respeto y el cálculo político se alinean con puntualidad cósmica.
No es que los signos dicten el destino, es que la clase política ha decidido usar el micrófono como oráculo para decir en voz alta lo que en cualquier manual mínimo de respeto al electorado debería estar claramente marcado como “ni se te ocurra”.
Porque una cosa es hacer política y otra muy distinta convertir el micrófono en confesionario de prejuicios. Si el movimiento presume representar al pueblo, quizá convendría empezar por no tratar como material de comedia a un sector al que luego se le pide el voto con la misma sonrisa con la que antes se le lanzó la burla.
Con información: LA SILLA ROTA/REDES/



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