Tamaulipas, otra vez en la foto, pero no por algo que presumir. El caso Territorium Life destapa el mismo festival de siempre: contratos públicos a una empresa que presume “seguridad de clase mundial”, pero que según testimonios y reportes periodísticos opera con una fragilidad tan evidente que, dicho sin adornos, hasta un programador básico podía meterle mano a sus servidores. Y aun así, la UNAM, otras universidades públicas y ahora también el Gobierno Federal siguieron comprando el cuento.
La historia huele a manual de negligencia institucional: primero, plataformas reprobadas en otros procesos; luego, fallas, pleitos y filtraciones; después, contratos millonarios como si nada.
Territorium Life no solo terminó metiendo a la UNAM en un desastre con el examen de admisión en línea para más de 150 mil jóvenes, sino que además siguió acumulando favores oficiales. Con ese historial, la pregunta ya no es por qué falló el sistema, sino quién demonios pensó que era buena idea seguir contratándolo.
Que dice Claudio Ochoa en El Universal:
«No necesitas ser un hacker ni haber estudiado alguna ingeniería en sistemas. Alguien con conocimientos mínimos de programación podía vulnerar sus servidores”. Esa es la frase de saque dicha por una fuente que conoció hasta la médula a la empresa Territorium Life, contratada por la UNAM para realizar el examen de admisión a más de 150 mil jóvenes y por primera vez en línea. El resultado es conocido por todos: un desastre.
La fuente, que tuvo acceso en distintos años y en distintos episodios a los sistemas desarrollados por Territorium Life, narró para esta columna la serie de fallas e incumplimientos de una empresa que acumula contratos millonarios con distintas oficinas del gobierno y universidades públicas, como constató EL UNIVERSAL a lo largo de la semana.
Por ejemplo, en 2019, la Universidad Digital del Estado de México compró a Territorium Life la plataforma de aprendizaje en línea LMS por 8 millones de pesos. Ese trato terminó en pleito judicial porque la universidad, dependiente del gobierno, alega que no le entregaron las funcionalidades necesarias y prometidas. Esa disputa continúa a la fecha.
En 2020, la Universidad Autónoma de Nuevo León contrató a Territorium Life para que implementara los exámenes en línea para el ingreso a las licenciaturas y también los exámenes globales de preparatoria. La pandemia de Covid en ese año cayó como anillo al dedo a la empresa porque la UANL otorgó los contratos de adjudicación directa ante la crisis de salud. A los pocos días, detectaron el robo de las respuestas que luego terminaron siendo vendidas, gracias a fallas con su servidor, específicamente en los Endpoints de API. Imaginemos que la plataforma es un edificio con muchas ventanas. Cada una sirve para pedir algo distinto: usuarios, calificaciones, etc. Un Endpoint es una ventana. El API es el mecanismo con el que la página “habla” con el servidor. Cuando haces clic en “ver examen” la página le pide al servidor el examen mediante la API. Esto significa que la fuente descubrió cuáles eran esas ventanas y cómo hacerles peticiones sin usar la interfaz normal de la página. Repitió la misma petición una y otra vez para obtener cientos de exámenes.
Lo peor del caso es que con esos antecedentes, no solo la UNAM sino que el Gobierno Federal también contrató a Territorium Life para la plataforma SABERES. En noviembre del año pasado, la presidenta Sheinbaum anunció que ahí brindarían cursos en línea para capacitación gratuita en matemáticas, arte, literatura, salud e idiomas, entre otros. SABERES funciona con la misma base de todos los sistemas vulnerables de Territorium Life y está programada de manera deficiente. Al revisar la consola del navegador, la fuente explica que aparecen logos con emojis, lo que indica una preparación alejada del mínimo requerido profesionalmente. No solo eso: el sistema para emitir certificados de cursos es fácilmente vulnerable.
Stent:
Detrás de la contratación para SABERES, las señales apuntan al subsecretario de Educación Superior de la SEP, Ricardo Villanueva.
De acuerdo con Expansión: la Universidad Autónoma de Tamaulipas suscribió dos contratos por 824,284 pesos por el «arrendamiento de activos intangibles».
Hoy, esta universidad, que transita entre escándalos, está bajo la responsabilidad del rector Dámaso Anaya, primo del gobernador morenista Américo Villarreal, quien fue detenido en 2022, como cita Reforma.
Territorium Life, la empresa encargada de la aplicación y supervisión del examen de ingreso a la UNAM, también brindó este servicio a otras universidades públicas del país. Entre 2018 y 2026, la compañía suscribió 22 contratos con seis universidades para la aplicación de exámenes de ingreso, renta de licencias y adquisiciones de plataformas tecnológicas. Todos fueron adjudicados de manera directa.
La mayor parte de los contratos de Territorium Life con universidades públicas se concentró en la Universidad Autónoma de Nuevo León, que otorgó 13 convenios a la empresa.
Solo uno de los contratos fue por la renta de licencias y el resto para la aplicación de exámenes de ingreso en línea. En total, la universidad pagó 12.7 millones de pesos por los 13 convenios.
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla suscribió dos contratos con la misma empresa en 2024 y 2025, también para la aplicación de exámenes de ingreso, con soporte y supervisión, y para el procesamiento electrónico de los resultados. Pagó un monto conjunto de 31.6 millones de pesos.
Mientras que la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en Chihuahua, firmó tres contratos por la adquisición de licencias anuales de la plataforma Coursera por 91,384 pesos.
En 2020, la Universidad Autónoma de Baja California firmó un contrato con Territorium Life por 2 millones de pesos para la aplicación de 20,000 exámenes en línea. Además, en 2018, la Universidad Digital del Estado de México le compró a la misma empresa una plataforma tecnológica.
Con información: ELUNIVERSAL+/ EXPANSION/

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