Ni la Senadora de Morena Olga Sosa, ni «Beto» Granados, alcalde del mismo partido llegaron al “sueño americano”; a lo más que les alcanzó fue al kilómetro cero del Puente Internacional entre Matamoros y Brownsville, donde la frontera les recordó que una cosa es ser autoridad de Morena y otra muy distinta es que Estados Unidos quiera verlos de cerca del otro lado del Río.
Tan cerca del Gringo, tan lejos de la Visa
Del lado texano, las autoridades cumpliendo formalismos; del lado mexicano, Morena manda a su dupla estrella: un edil con historial de “revisión de rutina” de ocho horas en CBP por culpa de sus narcoalianzas con el Cartel del Golfo que lo llevó al poder, con el AVAl del Gobernador que hizo lo mismo, el resultados quedaron sin visas.
En el saludo binacional de las Fiestas Mexicanas 2026, Matamoros y Brownsville presumieron “fraternidad”, pero la postal real es de comedia involuntaria: la comitiva mexicana avanzando muy fajada, y el alcalde Beto Granados y la senadora Olga Sosa atorados en la mitad del puente, como los únicos invitados que no pasaron el filtro de migración… porque ni visa tienen.
En otro extremo del mismo lado del crimen,una senadora que quiere ser gobernadora en 2028, cuya familia mueve millones de dólares en plena temporada electoral como si fueran puntos del Soriana con total impunidad hacendaria, es de Morena,la mas peligrosa organización criminal del pais,que dicho sea de paso, intenta en el segundo piso combatir el desorden,aunque selectivamente y con calculo politico,que el gobierno de su mismo partido del primer piso causó.

El alcalde “revisado de rutina” hasta la madrugada
Beto Granados no está peleado con Texas; Texas está peleado con Beto.
No cualquiera se avienta una “simple revisión” de casi ocho horas en las oficinas de CBP en Brownsville, acompañado de siete personas, para salir de madrugada con la visa cancelada y la agenda pública hecha trizas, posponiendo eventos porque la Patrulla Fronteriza le cambió el horario democrático por el de detenido incómodo.
En cualquier Estado de derecho mínimamente serio y escasamente decente, la lista de indicios sobre su cercanía con el Cártel del Golfo, su papel de “supervisor” de medida cautelar de un capo y su corte de personajes ligados a cargamentos de cocaína ya habría bastado para una carpeta de investigación formal.
La senadora del huachicol financiero
Olga Sosa, por su parte, tampoco está en la lista de deseos de la embajada.
Mientras posa en el saludo binacional como si nada, su expediente trae un par de joyas: madre y tía realizando cada una operaciones de 1.5 millones de dólares a través de Vector Casa de Bolsa, en fechas pegaditas a la elección que llevó a Américo Villarreal al poder, con montos que rebasan los 30 millones de pesos por transacción con «VECTOR», una Casa de Bolsa exhibida por EE.UU en transacciónes turbias.
El modus operandi descrito por periodistas especializados es de manual: dinero del huachicol fiscal, compra de dólares, conversión a pesos en instituciones bajo sospecha en Estados Unidos y, mágicamente, campañas morenistas bien engrasadas; Olga lo niega todo, pero sin mostrar un solo documento serio, mientras las facturas hablan más que sus discursos de “todo es transparente”.
Saludo binacional de alta peligrosidad migratoria
Con ese equipaje, no sorprende que a Washington no le emocione verlos cruzar la línea; para eso está el formato low cost del “saludo binacional desde la mitad del puente”, donde la foto oficial se toma en territorio seguro: el de la impunidad mexicana.
La escena es casi pedagógica: del lado gringo, muro invisible de sospechas, listas negras y cancelaciones de visa; del lado mexicano, la alfombra roja a los aliados político‑criminales de Morena, mientras se vende el acto como “unidad y fraternidad de los pueblos” y se omite el pequeño detalle de que los protagonistas no pueden pisar el país al que supuestamente saludan.
La diplomacia de la mitad
El ritual quedó convertido en alegoría: cuando la justicia estadounidense ya te midió, la frontera física se vuelve metáfora jurídica.
A falta de tribunales que se tomen en serio los indicios de terrorismo, lavado y financiamiento electoral ilícito, a Beto y a Olga les queda la diplomacia de la mitad del puente: lo suficientemente cerca para presumir en redes, pero lo bastante lejos como para que ningún fiscal federal de Estados Unidos pueda pedirles la credencial de elector… todavía.
Con información: MEDIOS/REDES

How these people sleep at night knowing the criminality and chaos they are facilitating in their 'beloved' Mexico ? Disgusting venal people treating Mexicans like dumb sheep,is there not one who feels a moral obligation to help their fellow Mexicans ?
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