Un taxista de la unidad con placas A-326 con # económico 2980, que participó durante la mañana del miércoles en Acapulco en un bloqueo para exigir el cese de homicidios contra el gremio, horas más tarde fueasesinado en el puerto turístico.
De acuerdo con fuentes oficiales, el asesinato en contra del conductor de la ruta de colectivos Palenque, Nuevo Hospital, Vacacional, Centro, se registró en la Calle 24, de la Colonia Emiliano Zapata, donde dos hombres a bordo de una motocicleta le dispararon.

Horas antes, este mismo conductor participó en un bloqueo que se registró a unos cinco kilómetros de distancia de donde fue asesinado, sobre la vía federal Acapulco-Chilpancingo, a la altura del Paso Limonero.
Los choferes de taxis y camionetas de rutas alimentadoras de la zona suburbana y rural de Acapulco protestaron por más de cuatro horas luego de que apenas el pasado martes dos de sus compañeros fueron asesinados a balazos.

Durante la protesta los manifestantes colocaron en el piso de la vía varios ataúdes en señal de duelo.
En los féretros los transportistas colgaron varias cartulinas en donde se exigía la renuncia de la Gobernadora Evelyn Salgado, según ellos, por no hacer nada para frenar las organizaciones criminales que los amenazan y asesinan en caso de que no les paguen la cuota.
En las últimas 24 horas 13 personas han sido asesinadas en este puerto, entre ellos tres taxistas y dos mujeres.
En lo que va del año, al menos 22 choferes de transporte público han sido asesinados en Acapulco en donde en esta Semana Santa la vigilancia solo se remite en sus zonas exclusivas y playas.
Reflexión entre líneas del asesinato de un taxista tras protestar en Acapulco
Este enésimo asesinato deja entre líneas una reflexión profunda y alarmante sobre el estado de la gobernabilidad, la penetración del crimen organizado y la vulnerabilidad social en entidades gobernadas por Morena y señaladas de cogobernanza con el narco.
1. Colapso de la autoridad y normalización de la violencia
El hecho de que un trabajador del transporte público sea asesinado poco después de exigir seguridad revela no solo incapacidad —o falta de voluntad—,también de la complicidad de las autoridades estatales para proteger a sus ciudadanos, especialmente a sectores vulnerables como los transportistas, quienes se ven obligados a protestar públicamente aún a riesgo de sus vidas. La violencia se ha vuelto cotidiana y se percibe como un riesgo inherente al trabajo, lo que indica una normalización del terror y la impunidad.
2. Señales de cogobernanza y colusión
Las consignas y pancartas de los manifestantes no solo exigian seguridad, sino que acusaban directamente a la gobernadora Evelyn Salgado (Morena) y a su círculo cercano de complicidad ante el avance del crimen organizado. Se denuncia la existencia de acuerdos entre autoridades y grupos criminales, así como la protección de rutas clave para el tráfico de drogas, lo que sugiere una cogobernanza de facto entre el narco y el aparato estatal local.
“Narco gobernadora, estás acabando con todo el estado. Recuerda que el pueblo te puso y el pueblo exige que renuncies”.
3. Estado ausente y autodefensa social
La protesta con ataúdes y la quema de los mismos simbolizaron la desesperación y el duelo colectivo de un sector que se siente completamente abandonado. La exigencia de renuncia de la gobernadora y la negativa de los líderes transportistas a hablar abiertamente sobre las causas de los asesinatos reflejan un clima de miedo y desconfianza, donde la autodefensa y la denuncia pública se convierten en los únicos recursos ante la ausencia de Estado.
4. Fragmentación institucional y vacíos de poder
El incremento de la violencia en Guerrero y otras regiones bajo gobiernos de Morena no es un fenómeno aislado, sino parte de un proceso de deterioro institucional donde la descentralización y la falta de recursos han permitido que el crimen organizado penetre y controle estructuras locales de poder. La “guerra contra el narco” y la militarización han fragmentado aún más el panorama criminal, generando disputas sangrientas por el control de rutas y territorios.
5. Impunidad y mensaje de intimidación
El asesinato del taxista, inmediatamente después de su participación en la protesta, envía un mensaje de intimidación no solo a sus compañeros, sino a toda la sociedad: alzar la voz puede costar la vida. El crimen organizado actúa con tal impunidad que puede castigar públicamente a quienes desafían sus intereses, mientras el Estado permanece ausente o cómplice.
Tabla de elementos clave
| Elemento | Evidencia en el caso Acapulco | Reflexión entre líneas |
|---|---|---|
| Violencia sistemática | 26 choferes asesinados en 2025, ataques diarios | Normalización del terror |
| Acusaciones de colusión | Pancartas y lonas contra la gobernadora y militares | Cogobernanza narco-Estado |
| Estado ausente | “El gobierno nos ha dejado solos” | Autodefensa y desconfianza social |
| Represalia inmediata | Asesinato tras protesta pública | Intimidación y control criminal |
| Fragmentación institucional | Disputa entre cárteles, ausencia de seguridad real | Vacíos de poder y descomposición estatal |
Conclusión
Este suceso deja claro que en entidades como Guerrero,Sinaloa o Tamaulipas gobernadas por Morena y señaladas de cogobernanza con el narco, la línea entre autoridad y crimen organizado es cada vez más difusa.
La sociedad civil, especialmente los sectores populares, queda atrapada entre la violencia criminal y la indiferencia —o complicidad— de sus gobernantes, con la única opción de protestar a riesgo de ser silenciados de manera brutal.
La reflexión de fondo es la urgente necesidad de reconstruir el Estado de derecho y romper los pactos de impunidad que permiten que la violencia sea la norma y no la excepción.
Con informacion: ELNORTE/

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