La Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas,comandada por un “chilango importado, un peligroso costal de mañas”, ha confirmado el inicio de una investigación relacionada con el fallecimiento de Victor Raul Francisco Lopez, un elemento de la Policía de Investigación, ocurrido en el municipio de Xicoténcatl,que deja entrever otro lodazal en la corporación que a nivel estatal dirige el Comisario General,Olegario Contreras,convertido de facto en un empleado del Cártel del Golfo y también de Zetas.
A vuelo de pájaro y de acuerdo con las primeras diligencias, existe la posibilidad de que se trate de un suicidio,dado que en redes sociales circula una publicación atribuida presuntamente al propio agente fallecido. En dicho mensaje, el elemento se despide de su familia y compañeros, y señala que su decisión estuvo motivada por razones de índole personal con texto de contenido que se presume criminal.
Un análisis frase por frase de la carta del policía presunto suicida en Xicoténcatl
A continuación, te compartimos el esfuerzo que hicimos para intentar descifrar sus razones al analizar el contenido de la carta —que presuntamente corresponde al agente—, buscando ademas entender en el texto,los posibles vínculos criminales que motivaron su proceder, desde un enfoque de periodismo de investigación:
1. Dolor y percepción de fracaso
“A mi familia a mi esposa, a mis hijos me duele mucho esta decisión pero nunca fui lo que todos esperaron, lamentablemente nunca valí pura riata, nadie es culpable de nada salvo yo…”
Evidencia rechazo profundo hacia sí mismo, baja autoestima y sentimiento de decepción hacia su entorno. Declara ser el único responsable de sus problemas, lo cual puede interpretarse como una estrategia de protección hacia sus allegados, evitando involucrarlos en cualquier vínculo, represalia del problema personal.
2. Culpa y deseo de desaparecer
“…los amo me voy amándolos, ni esta ni una otra vida me alcanzará para pedirles perdón, y si lamentablemente tuve un error lo único que quería era salir de todo, lo único que quería era escape de esta vida, desaparecer, ser otro, quizá el malo que siempre fui, pero eso sí me voy como asumiendo las consecuencias de mis actos, no dije nada, nadie podrá decir que fue lo que se supo…”
Reconoce “haber cometido un error” y asume las consecuencias. El “error” podría ser el involucramiento en actividades ilícitas, sin mencionarlas explícitamente. El texto suena a confesión velada, bajo una clara intención de proteger información o personas (“no dije nada, nadie podrá decir”).
3. Dualidad y cultura criminal
“yo solo tuve dos bandos la bueno y lo malo, la ley y el 88 intenso, sabía que el que empieza mal termina mal, de ambos lados tuve buenos amigos yo solo…”
Aquí se encuentra la mayor pista sobre posibles vínculos criminales:
Habla de “dos bandos: lo bueno y lo malo, la ley y el 88 intenso”. El “88” podría ser un código interno de alguna célula delictiva o una referencia específica que merecería una investigación profunda.
Reconoce convivir “de ambos lados”, es decir, tanto con fuerzas del orden como con el (presunto) crimen.
Confirmación: “sabía que el que empieza mal termina mal”, una máxima frecuente en narco-cultura.
4. Fraternidad con criminales y petición de respeto
“Aquí hay caballeros, y cómo tales espero respeten mi última voluntad… así como yo siempre los respete a todos, chulada de jefes, ahora estaré al fin con mis amigos en el cielo, T1, y el del color del mar (🟦), y a mis hermosos los amo con todo mi ser…”
Habla de “caballeros”, “jefes”, “T1” y un personaje identificado por “el color del mar (🟦)”, referencias ambiguas comunes en círculos criminales donde se evitan nombres. El llamado al respeto a su última voluntad suele aparecer en contextos de lealtad criminal o códigos de silencio. Expresa cariño hacia “amigos en el cielo”, lo que puede sugerir la pérdida de compañeros en circunstancias violentas o criminales.
5. Hermandad, lealtad y corridos bélicos
“…respeto esa hermandad como dice el dicho el que sirve a dos patrones con alguno queda mal, dijera el corrido… recuérdenme por mis canciones belicosas…”
Utiliza el refrán “el que sirve a dos patrones con alguno queda mal”, muy presente en contextos de doble lealtad (policía-crimen organizado). Pide ser recordado por “canciones belicosas”, usualmente ligadas al narco.
6. Mensaje final
“los amo a todos, me voy, los amo, recuérdenme por mis canciones belicosas 119 123, hasta el cielo se va cmte voces, cmte fashion, cmte c1, cmte hermoso, dijera el corrido… HIJOS PERDONEMNE LOS AMO.”
La mención a “119 123”, “cmte voces”, “cmte fashion”, “cmte c1”, sugiere nombres/alias o claves operativas de personas dentro de alguna estructura (criminal o policial y que al final es lo mismo).
Conclusión y posibles ligas criminales
El lenguaje, códigos numéricos y apelativos (“jefes”, “T1”, “el del color del mar”, “comandantes”, etc.) refuerzan la hipótesis de redes de complicidad entre el agente policial y grupos criminales locales.
Acepta movilidad entre “dos bandos” (ley y crimen) y alude a la hermandad y lealtad como códigos de honor, elementos propios de estructuras criminales.
Si bien no da detalles claros de delitos específicos, el mensaje está plagado de términos, códigos y referencias típicas de quienes han trabajado, colaborado o convivido con la delincuencia organizada.
El tono es confesional, probablemente escrito para eximir a su familia de represalias y enviar un mensaje a quienes mantienen el control de esos “bandos”.
En suma, este “último mensaje” deja claro que el agente estaba atrapado entre deber y crimen, convivía con ambos círculos y, ante el temor a represalias o culpa, optó por suicidarse, buscando cerrar el ciclo de complicidad y dejar fuera a su familia del conflicto.
Esta lectura periodística se sustenta en el análisis textual, la comprensión de códigos criminales habituales y el cruce del texto con los antecedentes públicos reportados sobre el caso (agente policial hallado muerto en patrulla, investigaciones por suicidio con posibles problemas personales y vínculos no confirmados con actividades ilícitas,aunque a la luz de la evidencia de la realidad cotidiana,parece no requerirlo”.
Ella es del PT, él es de Morena, dos partidos que presumen austeridad y humildad,… pero a la pareja tanto le gustan los lujos, que lo regular les enfada.
Diana Karina Barreras y Sergio Gutiérrez Luna, promotores del discurso austero, se pasean revestidos de lujos, contradiciendo brutalmente la estética obradorista con su exhibicionismo de vitrina.
Un par de animales politicos del serengueti urbano
En el vasto y caótico Serengueti de la política mexicana, donde conviven especies tan variopintas como taimadas, dos ejemplares han sobresalido no solo por su linaje partidista, sino por el fastuoso plumaje que ostentan, desafío flagrante a los postulados de sencillez y renuncia que predican sus propias tribus.
La Diputada sonorense del Partido del Trabajo,aliado de Morena, Diana Karina Barreras, y su esposo, el morenista Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la Cámara de Diputados, han sido objeto de escrutinio público por la exhibición constante de relojes, piedras preciosas y prendas cuyo valor supera los cuatro millones de pesos en tan solo una semana.
Ambos personajes, que en su discurso claman por la austeridad y la justicia social, pilares hipócritas en Morena, han hecho de la ostentación su carta de presentación, diseñando una coreografía de lujo que desmiente cualquier narrativa de humildad.
Su comportamiento trasciende la simple contradicción; es una declaración de principios invertidos, donde la opulencia se convierte en símbolo de poder y distinción en un entorno donde se rinde culto —al menos de palabra— a la frugalidad.
Al relatar su proceder, no puede evitarse el término de zoología política: se exhiben como predadores alfa en la sabana nacional, haciendo gala de trofeos visibles —relojes Hublot, Cartier, prendas Moncler y tenis Dolce & Gabbana— que no solo seducen, sino que excluyen.
Con cada artículo reluciente, con cada fotografía compartida en redes, reafirman su distancia respecto al pueblo llano que afirman representar, evidenciando una brecha de clase forjada en oro y piel de diseñador.
Más que un desliz, su actitud parece una teatralización del éxito construido sobre los otros, un lujo que no disimula ni busca justificación: lo despliega como emblema aristocrático, propio de una fauna política para la que la austeridad es, en el mejor de los casos, un disfraz breve ante el escrutinio, y nunca una convicción arraigada.
Es así como estos animales políticos, lejos de ser excepción, confirman la regla de que en la gran sabana del poder, quien realmente sobrevive es quien mejor ostenta su presa.
La dato protegido
Barreras, conocida como “Dato Protegido”, es quien obligó a una ciudadana a emitir una disculpa pública diaria durante un mes, alegando supuesta violencia política contra mujeres.
Jorge García Orozco, un académico de Jalisco, es quien dio a conocer en redes un compendio de fotografías y videos en las que se ve a ambos legisladores con sus artículos lujosos, y también expuso el precio de cada artículo.
En sólo una semana se han exhibido ropa y joyas con un valor superior a los 4 millones de pesos.
“No me asusta comparecer ante alguna autoridad. No necesito el fuero”. ,dijo Adán Augusto López Hernández, el coordinador de Morena en el Senado, que ha salido en su defensa en el pleno de la Comisión Permanente —órgano legislativo que representa a al Congreso en los periodos de receso —.
La oposición ha logrado, en el cuarto intento —con la anuencia del oficialismo—, poner a debate el tema que ha ocupado los titulares el último mes.
Diputados y senadores de Morena han mantenido extendido el manto protector sobre Adán Augusto López.
Que significan sus palabras llenas de impunidad
El reciente “No me asusta” de Adán Augusto López Hernández en el Congreso no es el desplante de coraje que presume, sino la muestra más cruda de cómo la impunidad se gestiona desde las cúpulas—no por valentía, sino por complicidad política.
López Hernández, coordinador de Morena en el Senado, repitió ante la Comisión Permanente: “No me asusta comparecer ante alguna autoridad. No necesito el fuero.” Lo dice un senador multiseñalado por presuntas relaciones con el crimen organizado, respaldado por el silencio y los votos de diputados y senadores que, en vez de exigirle cuentas, le sirven de escudo legislativo mientras la oposición intenta, apenas en el cuarto intento, que el tema se debata abiertamente en el pleno.
La solicitud de desafuero a Alejandro Moreno, ‘Alito’, el priista acusado de desvío multimillonario, ha sido utilizada por Morena para desviar el foco y proteger a su propio coordinador. Mientras tanto, voces como la de Lilly Téllez (PAN) exigen que López Hernández solicite licencia y se ponga a disposición de la ley, pero la bancada mayoritaria—lejos de atender el reclamo—le mantiene extendido el manto protector, neutralizando cualquier intento de rendición de cuentas real.
No le asusta, porque sabe que ninguno de los suyos pretende, realmente, soltar las amarras de la impunidad.
No le asusta, porque la protección del fuero es solo una anécdota mientras sus aliados dictan los tiempos del Congreso y posponen el debate cuanto les plazca.
El mensaje es letal para la democracia: en México, los verdaderos temores solo recaen sobre los que no tienen aliados en la tribuna, ni el crimen organizado tocando la puerta de su despacho. La valentía de López Hernández es apenas una pose. Lo que hay detrás es lo de siempre: complicidad y cuentas pendientes.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ELIA CASTILLO
La investigación sobre la “Lista Apresa” aporta evidencia novedosa y contundente sobre la actuación criminal del Ejército y el gobierno mexicano durante la guerra sucia, mostrando una política sistemática de desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales mediante los llamados “vuelos de la muerte”.
La investigación confirma la autoría estatal directa y la persistente negativa oficial a reconocer la verdad, el ocultamiento de pruebas y la falta de justicia para las víctimas y sus familias.
Estructura y Organización del Reportaje
Presentación y contexto
Se presenta la Lista Apresa: 183 nombres de personas detenidas-desaparecidas entre 1972 y 1974, probable víctimas de los “vuelos de la muerte”.
El documento se exhibe públicamente en Atoyac y Chilpancingo ante familiares de víctimas y recolectores de testimonios históricos.
Origen y autenticidad del documento
La lista se mantuvo por décadas en archivos de activistas y fue validada como una fotocopia oficial, elaborada con máquinas usadas por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), con datos coincidentes con otros registros y testimonios.
Criminalidad de Estado comprobada
El análisis demuestra que la mayoría de las víctimas fueron llevadas hasta la base aérea de Pie de la Cuesta, torturadas y arrojadas vivas o muertas al mar por el Ejército en vuelos organizados y documentados en actas militares.
Se cruzaron datos de la lista con archivos secretos, declaraciones de militares y bitácoras de vuelo —finalmente accesibles tras décadas de ocultamiento— para corroborar los patrones de detención, traslado y exterminio.
Negación, encubrimiento y persistencia de la impunidad
El Ejército y otros aparatos del Estado protegieron constantemente a los perpetradores, ocultando documentos y negando acceso a la información incluso ante fiscales y comisiones de la verdad.
Familiares y sobrevivientes exigen a la Sedena entregar los archivos y rendir cuentas, pero persiste el silencio militar y el obstáculo a la justicia.
Dimensión y sistematicidad del crimen
Los “vuelos de la muerte” no sólo ocurrieron en 1974, sino que se documentan hasta 1979 y aún hasta 1981.
Estas prácticas constituyen crímenes de lesa humanidad, no sólo por su brutalidad sino por su planeación institucional y el esfuerzo de ocultar a las víctimas y perpetuar la impunidad.
Exigencia de justicia, verdad y reparación
Colectivos, académicos y familiares reclaman al Estado investigación real y reparación integral; la fiscalía y la Sedena siguen siendo omisas.
El dossier finaliza reconociendo la lucha de las familias y la importancia de documentar y publicar la verdad como herramienta en la búsqueda de justicia y memoria.
Enfoque en la criminalidad del Ejército y el Gobierno
El Ejército Mexicano actuó como brazo ejecutor directo de las desapariciones, ejecuciones y desaparición de cuerpos en el mar, utilizando recursos oficiales y encubriendo sistemáticamente los hechos después.
Los altos mandos militares y autoridades civiles protegieron a los perpetradores y suprimieron durante años la evidencia, denegando justicia e información a las víctimas y obstaculizando las investigaciones nacionales e internacionales.
Los operativos estaban orientados a extinguir cualquier resistencia social o política, y las víctimas incluyeron militantes, simpatizantes y civiles sin afiliación, evidenciando una persecución de carácter político y social amplia y brutal.
Conclusión fundamental: La evidencia presentada en el reportaje ratifica que la desaparición forzada y el exterminio clandestino durante la guerra sucia fue una política de Estado ejecutada y encubierta por el Ejército mexicano y otras instancias gubernamentales, configurando crímenes de lesa humanidad que permanecen en la impunidad y demandan verdad, justicia y reparación integral.
Armas de guerra fabricadas en Bulgaria que supuestamente se venden para pertrechar ejércitos de países africanos y que, sin embargo, son desviadas a México para acabar finalmente en manos del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en la actualidad la organización más peligrosa y violenta del narcotráfico mexicano.
EE UU ha desmantelado en los últimos meses una supuesta trama de tráfico de armamento hacia este grupo mexicano que tenía en Madrid un punto clave. En la capital de España estaba el presunto cerebro de todo ello, el ciudadano búlgaro Petar Dimitrov Mirchev, al que las autoridades estadounidenses vinculan con Viktor Anatolievich Bout, el traficante de armas ruso conocido como el Mercader de la muerte.
Mirchev fue arrestado el pasado 8 de abril en Madrid por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a petición de la DEA (siglas en inglés de la agencia antidroga norteamericana), que lo había catalogado como “objetivo prioritario”, en una operación de la que el Ministerio de Interior no ha facilitado hasta ahora ninguna información.
Mirchev permanece actualmente en prisión a la espera de que la Audiencia Nacional apruebe su extradición a Estados Unidos, según confirman fuentes judiciales. El Departamento de Justicia de EE UU acusa al ciudadano búlgaro y a otras tres personas, estas residentes en África, de tres delitos por conspirar para traficar con cocaína y armas y por facilitar armamento militar a una organización, el CJNG, a la que las autoridades de Washington tienen catalogada como terrorista desde el pasado febrero. Por todo ello se enfrentan a penas que van desde los 10 años de cárcel a la cadena perpetua.
En concreto, EE UU cataloga a Mirchev, de 60 años, de ser “un traficante internacional afincando en Bulgaria que se ha dedicado al tráfico de armas durante aproximadamente 25 años”. En este caso, le acusa de mantener desde septiembre de 2022 varias reuniones con representantes del cartel mexicano para “organizar, coordinar y participar en transacciones ilegales de armas, evitando ser detectado por las fuerzas del orden internacionales y estadounidenses”.
Las autoridades de Washington concluyen que el “CJNG pretendía usar estas armas para impulsar el tráfico ilegal de grandes cargamentos de cocaína a Estados Unidos”. Este cartel, el más poderoso de los narcotraficantes mexicanos, contrata a exmilitares colombianos para adiestrar sicarios o fabricar explosivos.
El cartel de las cuatro letras, como se le llama en México, es ahora probablemente el de mayor fuerza, tras el arresto de Ismael el Mayo Zambada, líder del cartel de Sinaloa, encarcelado en Estados Unidos. Tras su detención se desencadenó una guerra en ese Estado entre sus sucesores y los hijos de El Chapo Guzmán, que desangra a ambas facciones y está sembrando de cadáveres el territorio norteño de México. En esa confusión se alza con todo su poder el líder del grupo de Jalisco, Rubén Oseguera, el Mencho, uno de los hombres más buscados, informa desde México Carmen Morán.
En las reuniones con miembros del CJNG, Mirchev supuestamente mostraba folletos en los que aparecían el armamento que ofertaba, desde fusiles de asalto, lanzacohetes y granadas a equipos de visión nocturna, rifles de francotirador Dragunov, minas antipersonal y sistemas antiaéreos. Para ejecutar el supuesto acuerdo alcanzado con el CJNG, el ciudadano búlgaro presuntamente reclutó a los otros tres implicados identificados por las autoridades de Washington. Se trata del keniano Elisha Odhiambo Asumo, el tanzano Subiro Osmund Mwapinga y el ugandés Michael Katungi Mpeirwe, este último antiguo alto cargo del gobierno de su país. Ellos estaban presuntamente encargados de conseguir la documentación necesaria para simular la exportación de las armas a diferentes países africanos, entre ella falsos Certificados de Usuario Final y Protocolos de Verificación de Entrega (EUC y DVP respectivamente en sus siglas inglés, documentos utilizados en las transacciones internacionales de armas para impedir que estas sean desviadas al mercado negro).
De hecho, ya habían falsificado uno de estos documentos en los que se autorizaba la supuesta exportación desde Bulgaria a una empresa de Tanzania de 50 fusiles de asalto automáticos AK-47 con sus respectivos cargadores y munición que posteriormente debían ser utilizados de manera “exclusiva” por el ejército de este país africano, el cual, sin embargo, nunca los recibió. La DEA ha localizado diferentes pagos vinculados por esta primera partida de armas, entre ellos uno realizado en noviembre de 2023 por Mirchev de cerca de 38.000 dólares (32.800 euros) desde una cuenta bancaria de EE UU a la de un fabricante de armas búlgaro en una entidad financiera de este país europeo.
Según la investigación, estos 50 fusiles AK-47 eran en realidad un primer envío de prueba para, posteriormente, proceder al envío del grueso del material. De hecho, la DEA apunta que, en octubre de 2024, Mirchev presuntamente ofreció a sus contactos en el cartel sofisticado armamento militar de defensa antiaérea, entre ellos cuatro sistemas ZU-23, valorados en cerca de 600.000 euros cada uno y capaces de derribar objetivos que vuelan bajo, como helicópteros, según destacaba el presunto traficante. Este llegó a elaborar un listado en el que detallaba una propuesta de material militar por un valor cercano a los 54 millones de euros.
De aceptarlo el CJNG, Mpeirwe y Mwapinga ―que cobraban una comisión del 2%― iban a proporcionar presuntamente nuevos documentos de importación de armas con países africanos, entre ellos uno amparado en un supuesto acuerdo de armas entre Rusia y Uganda. Sin embargo, esta parte de la operación se frustró el pasado 8 de abril cuando fueron detenidos Mirchev en Madrid; Asumo, en Casablanca (Marruecos), y Mwapinga, en Acra (Ghana). Este último fue extraditado a Estados Unidos el pasado 25 de julio. El último implicado, Mpeirwe, continúa en paradero desconocido.
El Departamento de Justicia de EE UU destaca que Mirchev “estuvo previamente implicado en el suministro de armas” con Viktor Bout, detenido en Tailandia en 2008 y extraditado a EE UU dos años más tarde, donde fue condenado a 25 años de cárcel. Bout —exoficial del Ejército soviético— fue acusado de traficar con armas desde los años noventa con dictadores y zonas en conflicto en África, Suramérica y Oriente Próximo. Desde su arresto, Moscú apoyó al presunto traficante. De hecho, en diciembre de 2022, cuando ya había estallado la guerra en Ucrania, el Kremlin consiguió su excarcelación al intercambiarlo por la jugadora estadounidense de baloncesto Brittney Griner, condenada en Rusia por posesión de aceite de marihuana.
Desde la llegada de Donald Trump al poder, Estados Unidos ha sometido a una constante amenaza arancelaria a México bajo la condición de que frenara el narcotráfico que deja miles de muertos por fentanilo en ese país. México responde, a su vez, con que Estados Unidos controle el tráfico de armas: un 74% del armamento ilegal que entra en México proviene de su vecino del norte, cerca de 200.000 armas de alto poder de fuego cada año, entre las que el AK-47, el conocido como cuerno de chivo, es una de las preferidas del crimen mexicano.
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/OSCAR LOPEZ-FONSECA/