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miércoles, 6 de febrero de 2019

VIDEO:LAS "REDES ENREDAN" a la ESPOSA de AMLO TRAS DESLIZ de "MAMADO NERVO" en VEZ LLAMARLO AMADO NERVO...y con todo los dientes dice que "quizá mienten".

Beatriz Gutiérrez, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se defiende por el presunto audio donde se le escucha haber llamado al poeta ‘Mamado Nervo’ en lugar de Amado Nervo y afirmó que éste “quizá esté alterado”.
Lamentable el uso de un audio, quizá alterado. Lamentable el nivel de discusión de ciertos sujetos. Lamentable la bajeza en la que incurren usuarios varios. Ojo @TwitterSeguro. Que viva #AmadoNervo a quien este 2019 algunos estamos recordando a cien años de su defunción”, explicó en su cuenta de redes sociales.
Lamentable el uso de un audio, quizá alterado. Lamentable el nivel de discusión de ciertos sujetos. Lamentable la bajeza en la que incurren usuarios varios. Ojo @TwitterSeguro. Que viva a quien este 2019 algunos estamos recordando a cien años de su defunción.

Y es que después de que se hiciera viral el video de la entrevista donde la escritora y periodista presentó su revista “El Tepic Literario de Amado Nervo y sus contemporáneos”, los memes no se hicieron esperar.
La doctora habló con Aline Huerta sobre su compilación, una exclusiva para Tv UAN, Radio Universidad y la Revista Ágora y al ser cuestionada por su contenido, mencionó que había poemas del poeta ‘Mamado Nervo’. En el minuto 4:55 de la conversación aparece el presunto error.
Además lamentó la violencia que surgió en redes sociales por el presunto error.
Los usuarios de redes sociales no perdieron oportunidad para crear los llamados memes bromas sobre la equivocación de la primera dama y en Twitter se volvió tendencia.



Tanto se cansaron de decir que teníamos una primera dama literata que ya hasta inventó a “mamado Nervo”

Minutos más tarde, al respecto Beatriz Gutiérrez compartió un poema de Amado Nervo titulado “Injusticia”.Beatriz Gutiérrez se defiende por audio de 'Mamado Nervo'


Beatriz Gutiérrez se defiende por audio de ‘Mamado Nervo’. (Twitter)

Sin embargo hubo usuarios quienes le dijeron que “todos” alguna vez, han cometido errores de ese tipo y en ocasiones es bueno reírse de ellos mismos, a lo que respondió con una carita sonriente.
Beatriz, todos alguna vez cometemos errores de ese tipo. Sí, el nivel de discusión es lamentable e injustificable, pero a veces basta con reírnos un poco de nuestros errores para calmar todo. Catarsis, pues.Foto: Beatriz Gutiérrez se defiende por audio de 'Mamado Nervo' 6 febrero 2019


Beatriz Gutiérrez se defiende por audio de ‘Mamado Nervo’. (Twitter)
Con información de; redes sociales/Video STB/


"AQUI MANDAMOS NOSOTROS y... SUBANLO",DIJERON "CRIMINALES ENCAPUCHADOS" a PERIODISTA ...y ya le dio el mensaje a AMLO.

Crónica viajó a Hidalgo en busca de las familias a las que AMLO quiere alejar de las actividades delictivas por medio de programas sociales. El viaje se vio interrumpido cuando el enviado Daniel Blancas fue interceptado por un comando armado que, aseguró, es el amo del terreno.
En aquel territorio desolado y polvoriento, copioso en ductos de combustible convertido en sangre, la frase fue irrebatible:
“Aquí, periodista,  mandamos nosotros”, alardeó el hombre, invisible por la capucha, pero con certeza de mando y aferrado a su fusil de alto poder.
Habían pasado alrededor de 30 minutos desde el secuestro, sobre la carretera principal Tepetitlán-Tula, en el estado de Hidalgo. Nada más cercano a la muerte. Nada.
El encapuchado, a quien llamaban jefe, acercó la mirada, como queriendo grabar sus ojos en las pupilas del reportero, ya dilatadas por el pánico.
–Te voy a dar una oportunidad –dijo convencido de tener en sus manos la balanza entre la vida y la muerte. Gobernaba él, su comando armado y las células dedicadas al huachicoleo en la región, pese al tránsito constante y caricaturesco de vehículos militares.
–Gracias –era la única respuesta posible, cuando se ha visto tan cerca el fin.
Lo narrado aquí ocurrió la tarde-noche del vienes 1 de febrero. Se comparte ahora, tras haberse superado las horas posteriores de tribulación y presentada ya la denuncia ante la Fiscalía General de la República, en la cual se abrió una carpeta de investigación por delitos contra la libertad de expresión, privación ilegal de la libertad, amenazas y lesiones.
UN GATILLO LISTO.  Faltaban minutos para las seis de la tarde. Circulaba ya en el poblado de Santa Ana Ahuehuepan, municipio de Tula de Allende –a unos 20 minutos de la cabecera central– cuando desde la camioneta observé un muro con la leyenda: “No al gasolinazo”. Una foto serviría para ilustrar el trabajo en puerta… Había llegado un día antes a Hidalgo, entidad con mayor incidencia de tomas clandestinas, para platicar con algunas familias sobre el dilema de continuar en el huachicoleo o acogerse a los programas sociales dispuestos por el gobierno federal.
Estacioné el auto a la orilla de la carretera y bajé para captar aquella imagen. Caminaba de vuelta cuando vi una pick up oscura de doble cabina con cuatro o cinco sujetos a bordo merodeando el área… Llegué al volante con la idea de seguir el trayecto, pero en segundos otro vehículo compacto cerró el paso de frente, la oscura se colocó detrás y una camioneta más, de una tonalidad castrense, con al menos cuatro hombres, se emparejó a la mía. Desde la ventanilla, un sujeto me apuntaba con su rifle:
–¿A quién buscas?, ¿quién te mandó?, ¿qué haces aquí?, ¿a quién le estás sacando fotos hijo de la chingada? –comenzó a preguntar, con el gatillo listo para accionar.
–¡Tranquilo, tranquilo! –fue la súplica espontánea.
Dos individuos más me bajaron con violencia de la camioneta, me empujaron hacia la puerta del copiloto y me ordenaron colocarme de espaldas, abrir brazos y piernas, mientras seguían las preguntas. Un tercero, encapuchado, empezó a explorarme la ropa y los zapatos. Por el matiz de la voz y los rasgos visibles del rostro, era uno de los de mayor edad.
–¡Te vas a morir! –repetía.
–Soy periodista –dije al fin, ya sin otra alternativa.
–¿Dónde está tu identificación?
–Dentro del auto, en mi cartera…
Alguien sacó la cartera y exigió la credencial del diario. Se la entregaron a un hombre, quien se había mantenido a un par de metros de distancia y parecía ser el líder de la célula, mientras otros seguían amenazándome y golpeándome. Eran más de diez gatilleros…
–Es periodista –reportó el líder por radio, y decretó de repente: “¡Súbanlo!”.
Al menos, calculo, pasaron cinco minutos ahí, sobre la carretera, donde continuaba la circulación de automóviles en ambos sentidos, sin nadie dispuesto al auxilio, como atestiguando un habitual episodio de violencia.
–¡Por favor no me suban! –imploraba, pero no hubo palabras para contener la agresión.
Me subieron en la parte trasera de la camioneta oscura. El encapuchado, quien antes se había encargado de la revisión, se sentó a mi lado, y otro de los cómplices me colocó una bolsa en la cabeza, para obstruir la visión. Pronto perdí el aire… Como pude y por instinto, me quité la bolsa, aunque me valió un par de golpes. El hombre de al lado me enroscó entonces el cuello y lo forzó hacia abajo, cada vez con mayor agresividad.  Intenté moverle una mano para liberar un poco…
–No me agarres, ¿o quieres que te desnuque aquí de una vez?
Sentía ya la camioneta en movimiento…
–Ahora sí me vas a contar todo, hijo de tu puta madre, hasta las veces que haces el amor con tu esposa –me dijo.
–¿Qué haces aquí? –volvió a interrogar.
–Vine a hacer un reportaje con la gente.
–¿Qué gente?
–La de la explosión –se me ocurrió decir.
–Si aquí no fue la explosión.
–Vine a ver a la familia de una de las víctimas, que vive en un poblado cercano. En San Gabriel. Me acompañó el cura de Tepetitlán.
–¿Qué víctima?
–José Juan García.
–¿En qué medio trabajas?
–Crónica.
–¿Quién te mandó aquí?
–El director del diario.
–¿Cómo se llama?
–Francisco Báez.
–¿Por qué andas sacándole foto a los muertitos?
Era la primera pregunta distinta. Una pista…
Por la mañana había estado en el municipio de Tepetitlán. Rumbo a Tula, hice una parada en la comunidad General Pedro María Anaya, donde conversé algunos minutos con un grupo de taxistas reunidos en su base, a la espera de clientes. Uno de ellos señaló a la distancia:
–¿Ves esas crucesitas de allá, a ras de tierra? Ahí mataron a un par de huachicoleros.
Terminé por acercarme a la cruz, y tomar la foto.
No había duda: el agresor se refería a ese momento, aunque me atreví a preguntarle:
–¿Qué muertitos?
–Las fotos que sacaste…
Le conté lo ocurrido en Pedro María Anaya y, sin terminar el relato, interrumpió:
–¿Entonces los taxistas te dijeron?
Era mejor el silencio. El hombre susurró: “que fueron los taxistas”.
–A esos taxistas, ahorita mismo se los va a llevar la chingada –dijo–. Cuidado y me digan que no es verdad lo que dices, porque entonces el muerto vas a ser tú. Tenemos dominada la zona, hombres en todos lados.
Interpreté sus palabras como una posibilidad de vida. La primera, en medio de la pesadilla.
Luego las preguntas se centraron en los sentimientos:
–¿No tienes familia?
–Sí.
–¿Y entonces por qué vienes aquí, que no la quieres?
–La amo, pero vine por el dolor de la gente.
–Dolor va a sentir tu familia cuando sepan que estás muerto. ¿Quieres saber quiénes mandamos aquí, quiénes somos los líderes? –insistía el encapuchado, y empezó a pronunciar nombres, apodos…
–No quiero escuchar eso, sólo me interesan las familias –le decía.
Y pensaba en mis hijos, mi esposa, mi madre, hermanos y amigos. ¿Me había despedido de ellos?, ¿les había dicho una frase, una palabra de adiós?, ¿un consejo, un encargo? “No”, me convencía en el pensamiento. Me aferraba a un dicho popular: quienes van a morir siempre se despiden de su gente. No lo había hecho, no podía morir así…
–Ya vamos a llegar con el jefe y él te va a seguir interrogando –soltó el encapuchado.
Uno, quizá dos minutos después, el vehículo se detuvo. “Aquí está el jefe”, se escuchó. Percibí la apertura de la puerta derecha, la respiración ajena… Una voz distinta prosiguió con las intimidaciones, pero no hubo más preguntas, sólo golpes: uno en la espalda y otro a un costado del abdomen.
–Te va a llevar la chingada –decía a cada puñetazo.
Entre esa maraña de voces amenazantes, alguien gritó: “¿dónde está su credencial de elector?”.
–Tu credencial, cabrón.
Con dificultad saqué mi cartera y apenas quedó fuera del pantalón, fue arrebatada.
Ahí estaban, además de la credencial del INE, la licencia de manejo, la tarjeta de circulación del auto, tarjetas diversas y 4 mil pesos.
El hombre aferrado a mi cuello, me soltó sin esperarlo. Logré ver, de reojo, un sendero estrecho, con árboles abundantes por ambos lados,  en apariencia desierto.
Otro sujeto, también con capucha, se acercó por el lado derecho. Con un celular comenzó a tomarme fotografías de perfil. Traté de mantener la vista al frente, pero después de tres o cuatro flashazos me ordenó voltear.  Y siguieron las fotos.
–¿No traes tatuajes, verdad? –me preguntó.
–No.
Acercó la mirada, lo más posible a la mía y me dijo:
–¡Te voy a dar una oportunidad!
–Gracias –susurré por miedo, por instinto–. Gracias a ti y a Dios…
–Quiero que te largues del estado, no quiero verte nunca por este rumbo, si te vuelvo a ver, ya no lo cuentas.
–Bájate pinche suertudo –me dijo otro de los hombres. Trastabillé en el descenso, aunque alcancé a ver mi camioneta unos metros adelante. Me dieron las llaves y subí tal como lo indicaron.
Otro de los pistoleros revisó la cajuela y la mochila de viaje, prenda a prenda.
–¿Por qué traes más ropa?
–Me iba a quedar algunos días.
 “Vas a manejar hacia adelante, al final de la vereda, sin voltear, si volteas te mato”, fue la última indicación.
Desde la detención hasta la oportunidad de vida habían pasado unos 25, 30 minutos.  Vino el llanto y los instantes eternos de agradecimiento…
Avancé unos 300 metros. Me detuve frente a una casa en obra negra donde una pareja vendía fruta.
–¿Cómo llego hacia Tula?... Por favor, ¿cómo llego?
El objetivo era Tula, el municipio con más tomas en el país. Tras un breve deambular, reconocí la zona: 10 minutos y estaba de nuevo sobre la carretera principal, dominada por las bandas de huachicoleros, donde prevalece el miedo y la impunidad.
En el trayecto, entre temblores, vi pasar al menos dos comitivas militares, como muchas observadas durante el día. ¿Y si doy aviso? Pero ganó la sospecha, la desconfianza. ¿Cómo habían permitido una embestida de más de cinco minutos sobre la carretera, un secuestro de casi media hora, en un poblado tan pequeño?, ¿cómo podía circular con tanta libertad una caravana de vehículos con sujetos armados, encapuchados, en un área controlada en el papel por el Ejército? Sólo en el papel…
Conduje hasta el área urbana de Tula. Me detuve frente a la sede de la Fiscalía General de la República, donde conté lo sucedido a un par de policías federales, quienes además de tranquilizar el ánimo, facilitaron el contacto con editores del diario y el envío de efectivo para concretar el escape.
–¿Dónde presentamos la denuncia, allá en Tula o aquí? –preguntó el jefe de información.
–Sólo quiero salir de aquí, llegar a casa y abrazar a mi familia.
A las 19: 22 horas huí de esa región salvaje, sin ley, donde se reporta menos robo de combustible, pero se mantiene intacto el control de la delincuencia organizada, aquella a la cual se le ha presentado la bandera de la paz, porque la guerra contra el crimen ha terminado…
fuente.-

LA "MATAZON" CONTINUA,ASESINAN a BALAZOS a ADMINISTRADOR de CLINICA del IMSS en REYNOSA...muchos efectivos "bien inefectivos".

En tanto los mediocres esfuerzos estatales del inepto Gobernador Panista de Tamaulipas Francisco Garcia Cabeza de Vaca siguen engullendo recursos para seguridad ,que tambien suma los esfuerzos infructuosos de  efectivos  militares y federales que ya se cuentan por miles,el administrador de la Clínica 15 del Seguro Social en Reynosa fue asesinado  a balazos la noche de ayer cuando arribaba a un domicilio en el Fraccionamiento Santa Fe.

TE RECOMENDAMOS:

Los agresores arribaron a bordo de un vehículo y justo cuando Hugo Ávila se apresaba a entrar a un vivienda lo balearon.
Los asesinos huyeron a bordo de un vehículo, mientras que el empleado del IMSS fue trasladado a la clínica 270 para su inmediata atención.
Desafortunadamente, ya nada pudo hacer el personal médico, pues las dos heridas con arma de fuego fueron mortales.
Asesinan a balazos al administrador de la Clínica 15 del IMSS en Reynosa
Con informacion de:(Nota original)


!!! SIMULADORA y CORRUPTA !!!,OCULTO "PENTHOUSE" SECRETARIA de GOBERNACION de AMLO con VALOR de 11.1 MILLONES...para transformar al pais se requiere que la decencia sea en plural,no en singular.

La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, omitió revelar en su declaración patrimonial poseer desde el 2009 un penthouse en Houston con valor actual superior al medio millón de dólares, equivalente a unos 11.1 millones de pesos.

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Según información recabada por Grupo REFORMA de la Oficina de Avalúos del Condado de Harris, que corresponde a Houston, la ex Ministra de la Suprema Corte es propietaria junto con su esposo, el notario público Eduardo García Villegas, del departamento 2203 de la torre Park Square en Houston, ubicada en una de las zonas más exclusivas de la ciudad.

El penthouse está en el piso 22, último del edificio, tiene una extensión de 2 mil 903 pies cuadrados (269.7 metros cuadrados) y está valuado actualmente en 583 mil 646 dólares, unos 11.1 millones de pesos mexicanos, según los avalúos oficiales.

Este 30 de enero, la Secretaria de Gobernación finalmente actualizó e hizo pública su declaración patrimonial, luego de un ultimátum del Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien un día antes advirtió que "el que no haga pública (su declaración), no puede trabajar en el Gobierno".

Sánchez Cordero declaró ser propietaria de un terreno rústico de 380 mil metros cuadrados, que en 1992 le costó 90 millones de pesos viejos, y un departamento de 318 metros cuadrados que compró en el 2004 y reporta con un valor de 2.7 millones de pesos.

El departamento de Houston, según la escritura pública en poder de Grupo REFORMA, fue adquirido por la entonces Ministra y su esposo el 28 de diciembre del 2009.

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El avalúo oficial más antiguo corresponde al año 2013, en el que se le asignó entonces un valor de 462 mil 354, unos 6.0 millones de pesos al tipo de cambio de ese año.

Construida en 1981, la torre Park Square está en el número 49 de Briar Hollow Lane. En algunos documentos oficiales aparece equivocadamente como "Brian" Hollow Lane.

En páginas de bienes raíces se describe al departamento 2203 como un "penthouse espectacular con vistas al River Oaks, al centro de la ciudad, al Centro Médico y a The Galleria", el centro comercial más grande en Texas, que está a unos 5 minutos de distancia.

La renta mensual de un departamento en el piso 21 es de 7 mil dólares, según sitios inmobiliarios.

"Nuestro servicio para nuestros residentes incluye personal 24 horas en la reja de entrada, personal de concierge y portero 13 horas al día", dice la página oficial de la torre Park Square, agregando que cuenta además con sauna, vapor y alberca tamaño olímpica.

De acuerdo con datos de la Oficina de Impuestos del Condado de Harris consultados por Grupo REFORMA, por el departamento de Sánchez Cordero se pagó el año pasado un impuesto a la propiedad por 7 mil 973 dólares. Según las bases de datos, los pagos están al corriente.

La descripción en el avalúo público establece que el departamento 2203 cuenta con dos recámaras, dos baños completos y un medio baño.

Fuente.-